7 de noviembre de… 1929

El 7 de noviembre de 1929 se estrena la zarzuela «La ventera de Alcalá», con música de Pablo Luna y Rafael Calleja sobre un libreto de Diego San José y José María Granada.

Hay varias zarzuelas que hablan sobre Alcalá, pero suelen ser citas puntuales. Pero existe una que se desarrolla íntegramente en la ciudad de Alcalá de Henares. Esta zarzuela se titula «La ventera de Alcalá».

La música está compuesta por Pablo Luna Carné y Rafael Calleja Gómez sobre un libreto de Diego San José de la Torre y José María Granada.

Pablo Luna Carné nació en Alhama de Aragón (Zaragoza) en 1879. Estudió música en Zaragoza y en Madrid llegó a ser director de orquesta en el Teatro de la Zarzuela, teatro del que luego sería empresario. Escribió muchísimas zarzuelas, casi todas actualmente desconocidas, siendo la más conocida «Molinos de viento», estrenada en 1910. Su última zarzuela «El Pilar de la victoria» se estrenó con carácter póstumo en 1944, ya que el maestro Luna había fallecido dos años antes, en 1942.

El otro compositor es Rafael Calleja Gómez. Nació en Burgos en 1870. Es menos conocido que Pablo Luna aunque escribió más de 300 obras. Su zarzuela más conocida es «Las Bribonas», estrenada en 1904. Fue un estudioso del folklore cántabro. También fue autor de canciones populares, obras sinfónicas y, sobre todo a resaltar, del himno de Burgos, su ciudad natal. Fue empresario de varios teatros madrileños, como el Real y el de la Zarzuela. Y en 1899, junto a otras personas, fundaron la Sociedad General de Autores Españoles (SGAE). Falleció en 1939.

Diego San José de la Torre, uno de los autores del libreto, nació en Madrid en 1884. Desde muy joven sintió la llamada de las letras siendo un voraz devorador de nuestros clásicos. Fue escritor, periodista e historiador español, estudioso del Siglo de Oro, cronista de Madrid y prolífico colaborador de varios periódicos. Falleció en Redondela (Pontevedra) en 1962.

Y José María Granada, el otro autor del libreto, verdaderamente se llamaba José María Martín López, el más desconocido de los cuatro. Nació en Granada, de ahí su pseudónimo, en 1893 y falleció en la misma ciudad en 1960.

Y ahora toca hablar de la zarzuela «La ventera de Alcalá».

La acción transcurre en un mesón de Alcalá de Henares, a finales del siglo XVIII. El protagonista principal es la ventera del mesón, que es una mujer lozana, bien parecida, algo arisca. Enamorado de ella hay un hombre que es todo dulzura, pero no es correspondido. Es más, ella se siente inclinada a dar su amor a un estudiante pobre que por su hombría se hace el amo de la situación. Además, y alrededor de la ventera, salen estudiantes, señorías, mozos de buen plante y mozas agradecidas, un fraile embustero y glotón, un barbero muy parlanchín y enamoradizo pero miedoso,…

La partitura estaba compuesta por seguidillas, estudiantinas y guiajiras, que es una música popular cubana que suelen estar acompañada por letras de tema campesino.

Como curiosidad, una estrofa del libreto está inspirada en un conocido refrán alcalaíno:

Alcalá de Henares 
¡ay! qué bien pareces
con tus torres y muros
y chapiteles. 
Tienes por sangre
la bulla que te envuelven 
los estudiantes…

Y tal día como hoy de 1929 se estrenó la zarzuela «La ventera de Alcalá», con música de Pablo Luna y Rafael Calleja sobre un libreto de Diego San José y José María Granada.

Después de mucho tiempo en el olvido, en noviembre de 1996 fue representada en Alcalá de Henares por un grupo de teatro aficionado, pero su belleza no se pudo apreciar del todo pues desgraciadamente la música solo se ejecutó con un piano.

(Desde aquí mi agradecimiento a José Carlos Canalda, que, sin saberlo él, me ha ayudado en la redacción de esta efeméride, pues muchos de los datos que he puesto los he sacado de su página web).


Más efemérides del 7 de noviembre:

El 7 de noviembre de 713 el obispo complutense Acisclo asiste al XI Concilio de Toledo.

El 7 de noviembre de 1422 el rey Juan II de Castilla visita Alcalá de Henares.

El 7 de noviembre de 1947 el Ayuntamiento de Madrid acuerda ceder al Estado el edificio del antiguo Colegio de San Ciriaco y Santa Paula de Alcalá de Henares para instalar en aquél el «Archivo Nacional de Recuperación de documentos» del Ministerio de la Gobernación.

El 7 de noviembre de 1987 sale el número uno del periódico «Cambihenares».

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6 de noviembre de… 1615

El 6 de noviembre de 1615 se publica la segunda parte de «El Ingenioso Cavallero Don Quixote de la Mancha».

 

En un principio nuestro paisano Miguel de Cervantes solo tenía intención de escribir una única historia de don Alonso Quijana. Pero en 1614 se publicó otro libro titulado «El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha» de un enigmático Alonso Fernández de Avellaneda y tal enfado cogió Cervantes que escribió esta segunda parte y, para que no se hicieran más libros sobre su personaje, al final de este último libro, hizo que falleciera el protagonista. Lo siento, he revelado el final de la historia.

Pero para que el libro fuese publicado tuvo que pasar por varios procesos.

En febrero de 1615 el licenciado Márquez Torres aprueba y declara que «no hallo en él cosa indigna de un cristiano delo ni que disuene de la decencia debida a buen ejemplo, ni virtudes morales, antes mucha erudición y aprovechamiento».

A principios de marzo de 1615 el maestro Joseph de Valdivieso también aprueba y certifica que «no contiene cosa contra nuestra santa fe católica, ni buenas costumbres, antes muchas de honesta recreación y apacible divertimiento».

A finales de marzo de 1615 Pedro de Contreras, por mandato del Rey, dio autorización para durante diez años se pudiera «imprimir y vender el dicho libro que de suso se hace mención».

En octubre de 1615, el licenciado Francisco Murcia de la Llana, que por cierto había sido estudiante del Colegio Menor de la Madre de Dios de Alcalá de Henares, firmó el Fe de erratas, «y no hay en él cosa digna de notar que no corresponda a su original».

Y el mismo día de la Fe de erratas, Hernando de Vallejo, Escribano de Cámara del Rey, dio fe de las tasas que costó la impresión, «a cuatro maravedís cada pliego en papel, en cual tiene setenta y tres pliegos, que al dicho respeto suma y monta docientos y noventa y dos maravedís», y curiosamente mandó que esa tasa se pusiera al principio del libro para que no se vendiese mucho más caro.

Y a primeros de noviembre de 1615 tuvo la última aprobación, en este caso del doctor Gutierre de Cetina, por mandato de los señores del Consejo, diciendo que «no contiene cosa contra la fe ni buenas costumbres, antes es libro de mucho entretenimientos lícito, mezclado de mucha filosofía moral».

Para terminar hay que decir que Miguel de Cervantes Saavedra dedicó esta segunda parte de «Don Quijote de la Mancha» al Conde de Lemos, que en esa época era Pedro Fernández de Castro y Andrade, siendo verdaderamente el VII Conde de Lemos.


Más efemérides del 6 de noviembre:

El 6 de noviembre de 1450 se aprueban las Ordenanzas de la Cofradía de la Santísima Trinidad para sepultar a los ajusticiados.

5 de noviembre de… 1948

El 5 de noviembre de 1948 se reinaugura la Fuente, esta vez, de los Cuatro Caños en la plaza de la Puerta de los Mártires, siendo éste su tercer emplazamiento.

La fuente de la que trata la efeméride de hoy es una de las pocas que hay en el mundo que se pueden denominar «viajeras», ya que ha tenido, no una ni dos ubicaciones, sino tres distintas.

La historia de esta fuente empezó en el año 1834 cuando se construyó y se colocó en el extremo Norte de la plaza del Mercado, actual plaza de Cervantes. Hay que decir, para la gente que no lo sepa, que el lado Norte es el que está cercano a las calles Mayor y Libreros, y el lado Sur es el que da a la antigua Parroquia de Santa María la Mayor, actual Capilla del Oidor.

Curiosamente, los alcalaínos llamaban cariñosamente a esa zona la «esquina de los peces» porque estaba frecuentemente encharcada.

La fuente duró en esta primera ubicación cuarenta años, ya que en 1874 la desmontaron y la volvieron a montar en la plaza de San Diego, enfrente de la fachada del antiguo Colegio Mayor de San Ildefonso, no en el centro exactamente, sino un poco ladeada, hacia el antiguo Cuartel del Príncipe.

Hay que decir que por aquel entonces, la fuente tenía sólo dos caños.

Esta vez duró más tiempo en su segunda ubicación, nada más ni nada menos que setenta y cuatro años, ya que se desmontó de la plaza de San Diego y tal día como hoy de 1948 se inauguró la fuente, esta vez en su tercera ubicación, la plaza Puerta de los Mártires.

En este año se le añadieron dos caños más, llamándose desde ese momento Fuente de los Cuatro Caños. Este nombre de la fuente ha hecho que la gente confunda el nombre de la plaza, pues muchos alcalaínos creen que la plaza se llama así, plaza de los Cuatro Caños, suplantando su nombre original y verdadero, a día de hoy, plaza Puerta de los Mártires.

Se llama plaza Puerta de los Mártires porque en el comienzo de la calle Libreros estaba una de las puertas de las murallas de la ciudad. En un principio se llamaba Puerta de Guadalajara, pues desde esa puerta se salía para ir a esa localidad. Pero en 1568 las reliquias de los Santos Niños llegaron desde Huesca y entraron a la villa de Alcalá por esa puerta. A partir de ese momento se le cambió de nombre a la puerta, llamándose Puerta de los Mártires. Y ahí el nombre actual de la plaza.

Volviendo a la historia de la fuente, no se sabe el motivo verdadero, unos dicen porque estaba muy deteriorada, otros dicen que porque ya perdió su función original de abastecer de agua a los alcalaínos, pero sí se sabe que en 1968 se desmontó.

¿Qué pasó con la fuente? De siempre se ha comentado, mal comentado, es más, muy mal comentado, que está en la finca de un antiguo Concejal de Alcalá. Pero esa historia no es verídica. El Concejal en cuestión era José (Pepe) Calleja, y sí tuvo algo que ver en la historia. Y es que cuando se desmontó, temiendo que podría pasar lo que verdaderamente pasó, pidió que la trasladasen a su finca con el fin de restaurarla y entregarla otra vez al Ayuntamiento para que la ubicase en su sitio, como hizo con otra fuente, la de la calle Trinidad, que a día de hoy está otra vez en el lateral del Colegio de San Ciriacio y Santa Paula, conocido por Colegio de Málaga. Pero las envidias son muy malas, y otro Concejal, pensando que la intención de Pepe Calleja era quedarse con la fuente en su finca, pidió a los trabajadores que desmontaron la fuente que la llevaran a la finca del concejal Calleja, pero completamente destruida, casi hecha polvo. Y así fue como se la entregaron. Y esta es la verdadera historia del final de la fuente original de los cuatro caños.

Pero en 1991 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares decidió colocar una réplica de la Fuente de los Cuatro Caños en su tercera ubicación. Para esto encargaron la labor al arquitecto municipal José María Málaga, que para hacerla utilizó las fotografías antiguas existentes de la fuente original.


Más efemérides del 5 de noviembre:

El 5 de noviembre de 1809 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, impuesto por el rey José I, invita a los vecinos a una gran fiesta.

El 5 de noviembre de 1913 se bendicen e inauguran las instalaciones del Centro Católico de Acción Social de Alcalá de Henares.

El 5 de noviembre de 1940 el alcalaíno Manuel Azaña es enterrado en Montauban (Francia).

4 de noviembre de… 1419

El 4 de noviembre de 1419 el arzobispo de Toledo don Sancho de Rojas firma unas Ordenanzas Municipales en Alcalá de Henares en las que prohíbe, entre otras cosas, que los judíos vendieran vino a los cristianos.

La villa y tierra de Alcalá se regía por unas leyes otorgadas hacia el año 1235 por el arzobispo de Toledo don Rodrigo Jiménez de Rada. Estas leyes se denominaban Fuero Extenso, cuya redacción fue el resultado de la recopilación y ampliación llevada a cabo por Jiménez de Rada de los Fueros Breves y Ordenanzas otorgados por sus predecesores en el arzobispado de Toledo. Constaba de 304 normas que regulaban los aspectos de la vida diaria de los vecinos: la justicia, la recaudación de impuestos, el Concejo, las costumbres, la economía y las relaciones entre las tres comunidades (cristiana, judía y musulmana) presentes en aquella época.

Pero no todas las normas estaban reguladas en este Fuero Extenso, por lo que tanto reyes como arzobispos dictaban Ordenanzas nuevas para complementar la normativa existente.

Por eso, tal día como hoy de 1419 el arzobispo de Toledo don Sancho de Rojas firma unas Ordenanzas en Alcalá de Henares en las que prohíbe, entre otras cosas, que los judíos vendieran vino a los cristianos.

Estas son unas de las primeras Ordenanzas Municipales que recogen algunos de los privilegios concedidos por los Arzobispos de Toledo.

Estas Ordenanzas reglamentan diversos aspectos de la vida rural, económica y comercial. Concede una especial importancia a los ganados y al vino, del que se prohíbe a los judíos su venta a los cristianos, protegiendo así la muy loable producción vinícola propiedad de los cristianos.

Este documento se encuentra actualmente custodiado en el Archivo Municipal de Alcalá de Henares.


Más efemérides del 4 de noviembre:

El 4 de noviembre de 1398 el arzobispo de Toledo don Pedro Tenorio hace testamento en Alcalá de Henares.

El 4 de noviembre de 1496 empieza un Concilio en Alcalá de Henares convocado por el cardenal Cisneros. En él acuerdan que los párrocos levanten actas de los bautizos.

El 4 de noviembre de 1845 don Joaquín Alcober se dirige a la Junta de Centralización de los Fondos de Instrucción Pública y ofrece la cantidad de 50.000 reales por la mayoría de los edificios que comprendían la antigua Universidad de Alcalá de Henares para dedicarlos al cultivo de la morera, la cría del gusano de seda y la construcción de una hilatura.

El 4 de noviembre de 1883 aparece el último número de «El Heraldo Complutense».

El 4 de noviembre de 1905 se trasladan las Madres Filipenses a la calle Escritorios.

3 de noviembre de… 1940

El 3 de noviembre de 1940 a las doce menos cuarto de la noche fallece el alcalaíno Manuel Azaña Díaz, Presidente de la II República y escritor, en el hotel Du Midi de Montauban (Francia).

Manuel Azaña y Díaz nació en Alcalá de Henares en enero de 1880. Estudió en el colegio Complutense, en el instituto Cisneros y en el colegio de Agustinos de El Escorial.

En 1897 se licenció en Derecho por la Universidad de Zaragoza y tres años después, en 1900, con veinte años, consiguió el título de Doctor en Derecho.

En ese año de 1897 fue redactor del periódico alcalaíno «Brisas del Henares», que duró solo seis meses.

En 1909 ingresó como funcionario en la Dirección General de los Registros y del Notariado.

En 1910 fundó en Alcalá de Henares el semanario «La Avispa».

Y un año después, en 1911, pronunció un importante discurso titulado «El Problema Español», como acto inaugural de la «Casa del Pueblo», que estaba situada en la calle Escritorios nº 9 de Alcalá de Henares.

En ese mismo año viajó a París con una beca de la Junta de Ampliación de Estudios.
Entre 1913 y 1920 fue Secretario del Ateneo de Madrid y en mayo de 1930 fue elegido Presidente de esta Institución.

En el Gobierno provisional republicano de abril de 1931 fue Ministro de Guerra y después ocupó la Presidencia.

En junio de ese mismo año, 1931, las elecciones a Cortes Constituyentes le confirmaron como Presidente del Gobierno, puesto del que dimitiría en septiembre de 1933.

En diciembre de 1932, el presidente de la República Niceto Alcalá Zamora y el presidente del Gobierno Manuel Azaña colocaron la primera piedra del Manicomio Provincial en Alcalá de Henares.

En febrero de 1936, el mismo Presidente de la República le encargó la formación del Gobierno. Y en mayo de ese mismo año fue elegido Presidente de la República, cargo que ocupó durante la Guerra Civil.

En noviembre de 1937 visitó por última vez Alcalá de Henares, la ciudad que le vio nacer, de cuya visita ha quedado un magnífico reportaje fotográfico y una narración propia.

En febrero de 1939 se exilió a Francia.

Pocos días después, todavía en febrero de 1939, redactó una carta en la que comunica al Presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio, su dimisión como Presidente de la República Española.

En noviembre de 1939, Manuel Azaña y su familia se establecieron en el pueblecito de Pyla-sur-Mer, cerca de Burdeos.

En febrero de 1940, a raíz de una gripe que se complicó, sufrió gravísimas complicaciones de salud.

Poco tiempo después Pyla-sur-Mer se convirtió en zona ocupada por los alemanes y la familia Azaña se desplazó a Montauban.

En septiembre de 1940, Azaña sufrió un ataque que le paralizó medio cuerpo.

El círculo íntimo de Manuel Azaña en esos últimos días de su vida fue muy reducido: su mujer Dolores Rivas, su criado Antonio Lot, Juan Hernández Saravia (ex-general jefe del Ejército de Cataluña) y la religiosa hermana Ignace. Esta religiosa era la que daba servicio espiritual a su mujer, ya que ésta era católica practicante.

En octubre de 1940 Pierre-Marie Théas tomó posesión como Obispo de Montauban y Manuel Azaña comentó a su mujer que le hubiese gustado asistir a la ceremonia, pues debería haber sido muy bonita, y además el tañer de las campanas le recordaba su infancia y juventud, a Alcalá de Henares y a El Escorial.

Cuatro días después de la ceremonia, el cuñado de Manuel Azaña fue condenado a muerte en Madrid. Dolores Rivas, la mujer de Azaña, acompañada de sor Ignace fueron a ver al nuevo obispo Théas para que intercediera por él. Monseñor Théas redactó dos telegramas dirigidos a Franco y al Papa y se los entregó para que ella misma los cursara.

Al día siguiente, el Obispo se presentó en el hotel para informarse por el estado de Manuel Azaña. Pasó a la habitación y charló un rato con el enfermo que, muy complacido y sonriente, le habló de todo, de su juventud, de sus hijos,…

A partir de ese momento, el obispo Pierre-Marie Théas fue a visitar diariamente a Manuel Azaña.

Y el 3 de noviembre de 1940, a las diez de la noche, Dolores Rivas, viéndole morir y angustiada por su soledad en aquel dolor, encargó al criado Antonio Lot que llamara a Saravia y a la religiosa sor Ignace que, cumpliendo los deseos de Manuel Azaña, volvió algo más tarde acompañada del Obispo.

Por tanto, tal día como hoy de 1940 a las doce menos cuarto de la noche falleció el alcalaíno Manuel Azaña Díaz, Presidente de la II República y escritor, en el hotel Du Midi de Montauban (Francia), rodeado de su mujer Dolores de Rivas Cherif, el general Juan Hernández Saravia, el pintor Francisco Galicia, el mayordomo Antonio Lot, el obispo Pierre-Marie Théas y la religiosa sor Ignace.

(Fotografía de Manuel Azaña junto a su familia en Pyla-Sur-Mer, Francia, en diciembre de 1939).


Más efemérides del 3 de noviembre:

El 3 de noviembre de 1514 el papa León X firma la Bula papal en la que concede a la Universidad de Alcalá la facultad de dar grados de medicina.

El 3 de noviembre de 1567 Bernardo de Sandoval y Rojas, futuro Arzobispo de Toledo, obtiene el grado de Maestro en Artes por la Universidad de Alcalá.

El 3 de noviembre de 1933 el ex-diputado don Juan March Ordinas se evade de la prisión de Alcalá de Henares.

2 de noviembre de… 1888

El 2 de noviembre de 1888 Miguel de Unamuno pasa en Alcalá de Henares unos días visitando a su amigo el padre Lecanda.

Juan José de Lecanda fue un religioso de la Congregación de San Felipe Neri. Nació en Miravalles (Vizcaya) en 1853. Se ordenó sacerdote en 1877, y fue párroco en Traslaviña-Arcentales, cerca de Bilbao. Luego pasó a la Parroquia de San Vicente de Abando, en Bilbao, encargándose de la Congregación de San Luis Gonzaga. A esta congregación pertenecía, siendo el secretario, Miguel de Unamuno, del que fue Director Espiritual y confesor. A él le unió una gran amistad y mantuvieron una larga relación epistolar entre 1894 a 1931.

En 1882 el padre Lecanda se trasladó al Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares, que lo convirtió en uno de los más importantes focos culturales de Alcalá, consiguiendo una magnífica biblioteca y un pequeño museo que tenía, y actualmente tiene, objetos de gran valor artístico.

Y estando el padre Lecanda en Alcalá de Henares, recibió en dos ocasiones la visita de su amigo Unamuno.

Ya que tal día como hoy de 1888 Miguel de Unamuno pasó en Alcalá dos días visitando a su antiguo Director Espiritual y confesor el padre Lecanda. Y justamente en esas mismas fechas, pero del año siguiente, 1889, le hizo otra visita, en ese caso de tres días.

De estas visitas, Miguel de Unamuno dejó un relato de su opinión sobre Alcalá en su libro «De mi país», que por cierto, no le dejó buena impresión.

Quiero escribir de Alcalá en que tan buenos ratos pasé con usted, mi buen don Juan José, los dos primeros días de noviembre del año pasado y los tres primeros del mismo mes de este año.

No olvidaré mis vistas a la «ilustre y anciana y desvalida patria de Cervantes», como la llamó Trueba. En ciudad tan gloriosa, y con usted por guía hay mucho que sentir y aprender.

Ciudad, significa para mí poblacho triste y lleno de reliquias, empolvadas acaso; villa, cosa de vida y empuje. Me he acostumbrado a personificarlas en Orduña y Bilbao.

Sobre el Escorial adusto se cierne la sombra adusta del gran Felipe; sobre esta ciudad calmosa, la de Cisneros y los arzobispos de Toledo, de quienes fue feudo. Llena está de huellas de la munificencia de los cardenales Cisneros, Carrillo, Borbón, Tenorio.

Alcalá es la continuadora de la vieja Compluto y la viejísima Iplacea.

No voy a hacer historia; quien la quiera de Alcalá, acuda a Palau, a Portilla, a Azaña.

Hoy ha venido a menos la vieja Alcalá de San Justi. La Universidad, vendida con sus anejos por el Estado en 24.000 pesetas, ocupan con su colegio los escolapios; el hermoso palacio de los arzobispos se convirtió en archivo general central del reino, y allí está, en restauración inacabable, con aquel andamio muerto de risa, que esperan a que se acabe de podrir para sustituirlo con otro, que también se podrirá. En la Magistral descansan, en magnificas tumbas, los dos cardenales enemigos: Cisneros y Carrillo.

El cordón franciscano ciñe, tallado en piedra, la fachada carcomida de la gloriosa Universidad Complutense. El recuerdo del pasado hace a todo ello más triste que la realidad presente, y apenas si a los alcalaínos quedan bríos para deplorar la grandeza perdida y salvar sus despojos de la anemia.

En Alcalá es hoy todo tristeza, y si se fuera la guarnición, quedaría desolado el cadáver terroso de la corte de Cisneros.


Más efemérides del 2 de noviembre:

El 2 de noviembre de 1519 el papa León X amplía las prebendas para la iglesia Magistral de Alcalá.

El 2 de noviembre de 1650 se abre el proceso contra los estudiantes y vecinos de la villa de Alcalá por los altercados habidos en ella.

1 de noviembre de… 424

El 1 de noviembre de 424 fallece Asturio Anulino Serrano, Obispo de Toledo que encontró el lugar de enterramiento de los Santos Niños.

Todo complutense sabe que el 6 de agosto de 305 fueron martirizados los niños Justo y Pastor, de 7 y 9 respectivamente, en un campo a las afueras de la ciudad romana de Complutum, actual Alcalá de Henares, por mandato del prefecto Daciano, al no querer renunciar a su Fe en Jesucristo.

Pero la historia que sucedió después no es tan conocida. Empecemos…

Al salir el prefecto Daciano de Complutum, los cristianos recogieron los cuerpos de los niños mártires y les dieron sepultura en el mismo lugar donde habían sido degollados. Y sobre esta sepultura levantaron una «cella martyris», una especie de altar cubierto para el clero mientras los fieles asistían a los actos desde el exterior.

Se supone que el culto a los Santos Niños tuvo que comenzar en la clandestinidad, hasta que en el año 311 Galerio decretase la libertad religiosa.

A principios del siglo V, más concreto en el año 409, Castilla, y con ella Complutum, fue arrasada por los bárbaros alanos. Es en ese momento cuando los cristianos complutenses ocultaron los restos de los Santos Justo y Pastor enterrándolos en el suelo de la cella martyris, cuyo edificio quedó arruinado. Y según dice el historiador Ambrosio Morales: «…se destruyó la capilla de los mártires, y se perdió su memoria».

Cambiando de tema, Asturio Anulino Serrano nació en Villaseca, cerca de Toledo, en el año 342, según dice el historiador del siglo XVII Juan de Morales y Barnuevo, aunque esta dato no es muy de fiar.

Las primeras noticias sobre Asturio las proporciona el obispo de Toledo San Ildefonso en su obra «De viris ilustribus», escrita entre los años 657 a 667, donde habla sobre los catorce antecesores suyos en la silla toledana, asignando a Asturio el lugar noveno, ocupando la mitra toledana en septiembre de 397.

Y siendo Obispo de Toledo, según San Ildefonso, «…se cuenta que fue advertido por revelación divina para que indagase sobre unos mártires sepultados en la ciudad de Complutum. Acudió rápidamente y encontró ocultos, bajo el peso del túmulo y el olvido del tiempo, los cuerpos de los Santos Niños Justo y Pastor». Y el libro «Anales complutenses» continua el relato: «En devota procesión los llevaron a la ciudad colocándolos en la Iglesia Catedral de ella. Dispusieron luego la fábrica de la Santa Capilla en el mismo sitio con más decente y magnífico edificio».

Ahora tenemos que puntualizar sobre un dato extraño… puede ser que Asturio Serrano tuviese una revelación divina para que empezase a buscar los cuerpos de los Santos Niños. Pero que tanto Ambrosio Morales como San Ildefonso dijeran que «se perdió su memoria» y «encontró ocultos, bajo olvido del tiempo, los cuerpos de los Santos Niños», no puede ser correcto. El propio Ambrosio Morales entra en una contradicción pues sitúa el hallazgo de los restos de los Santos Niños en el año 414 y, teniendo tanta devoción como tenían los complutenses a los Santos Justo y Pastor, destruida la cella martyris en el año 409, es casi imposible que no existiese nadie que no conociera el lugar exacto donde estaban enterrados, ya que se «encontraron» seis años después.

Otro dato a resaltar es sobre la «Iglesia Catedral de la ciudad» que nombra San Ildefonso, donde llevaron los cuerpos de San Justo y San Pastor una vez encontrados. Esa iglesia es la primitiva Basílica paleocristiana de Complutum. Y la «Santa Capilla» también mencionada era el nuevo templo que se levantó en el Campo Laudable sobre las ruinas de la primitiva cella martyris.

Siguiendo la historia de Asturio Anulino Serrano, una vez descubiertos los cuerpos de los Santos Niños, no quiso volver a su sede en Toledo y se quedó en Complutum como obispo. Por tanto, según la tradición, se le considera como el noveno obispo de Toledo y primero de Complutum.

Y tal día como hoy de 424 falleció Asturio Anulino Serrano, Obispo de Toledo y de Complutum, que encontró el lugar donde estaban enterrados los Santos Niños Justo y Pastor, siendo enterrado en el templo que había mandado construir sobre el lugar del martirio de San Justo y San Pastor.

Cuatro siglos después su cuerpo fue llevado a Oviedo, donde recibe culto con el nombre de San Asturio Serrano, aunque la Iglesia no le haya canonizado.


Más efemérides del 1 de noviembre:

El 1 de noviembre de 1570 el padre Espinel funda el Colegio-Convento de San Cirilo de Carmelitas Descalzos.

El 1 de noviembre de 1661 se reúne la primera junta de la Cofradía del Cristo de los Doctrinos.

El 1 de noviembre de 1936 Alcalá de Henares es bombardeada por primera vez en la Guerra Civil.

31 de octubre de… 1561

El 31 de octubre de 1561 llega a Alcalá de Henares el príncipe don Carlos, hijo del rey Felipe II, con la finalidad de estudiar.

Es conocida la ópera de Verdi «Don Carlo», basada en la historia del príncipe Carlos, hijo del rey Felipe II, donde el príncipe aparece como un defensor de la libertades, enamorado de la mujer de su padre, la reina Isabel de Valois, siendo correspondido, y que sufre una terrible venganza por parte de su padre Felipe II y de la Santa Inquisición.

Pero la historia real de «Don Carlos» es otra.

Nació en Valladolid en julio de 1545, siendo el primer y único hijo de los entonces príncipes de Asturias Felipe de Austria y María Manuela de Portugal, que por cierto eran primos hermanos por parte de padre y madre y nietos ambos de la reina Juana de Castilla. A cuatro días de nacer el infante Carlos su madre falleció por complicaciones en el parto. Quien se encargaría de su custodia y crianza fue Leonor de Mascareñas, que tres lustros antes ya había sido aya de su padre el todavía príncipe Felipe.

Doña Leonor decidió que el niño fuese criado en Alcalá de Henares junto a sus tías las infantas María y Juana. Desde el principio el infante Carlos ya empezó a dar guerra, por lo cual doña Leonor escribió una carta al comendador Francisco de los Cobos quejándose de los problemas que causaba el pequeño a sus amas de cría al morderles el pecho.

En mayo de 1548, con casi tres años el infante, marcharon a Valladolid para preparar la boda de su tía la infanta María, terminando así la primera estancia de don Carlos en Alcalá de Henares.

Desde su infancia se le detectó un genio violento e impetuoso, con tendencia a la crueldad, gozándose en el sufrimiento de los animales. Su adolescencia se la pasó entre cacerías, bailes, saraos y asediando a las damas con preguntas, algunas veces molestas.

Su salud nunca fue buena, sufriendo mucho de brotes de fiebre, por lo que el rey Felipe II solicitó informes de salubridad de algunas poblaciones cercanas al mar Mediterráneo para intentar que allí se recuperase don Carlos.

Sin embargo, insólitamente, el rey se decidió por mandarle a Alcalá de Henares, por lo que tal día como hoy de 1561, con dieciséis años de edad, llega a Alcalá de Henares el príncipe don Carlos, con la finalidad de recuperarse y estudiar.

Tres días después llegaron a Alcalá para estar con el príncipe y estudiar juntos su tío Juan de Austria, que por entonces tenía catorce años, y su primo Alejandro Farnesio, también con dieciséis años.

El responsable de la educación de los príncipes en Alcalá de Henares fue Honorato Juan, asesorado por los principales profesores de la Universidad.

El plan de trabajo de los príncipes lo había dispuesto meticulosamente el propio rey Felipe II. Se levantaban a las seis de la mañana en verano y a las siete en invierno. Después de bañados, vestidos y penados, rezaban sus oraciones en presencia del Mayordomo Mayor. Almorzaban acto seguido los tres príncipes juntos e inmediatamente oían misa en la capilla privada de don Carlos. Seguían dos horas de estudio con los maestros, presidido siempre por Honorato Juan. A las once salían para comer en público. A las doce tenían lección de música y canto. Y desde la una hasta las cuatro volvían a reanudar los estudios, intercalando entre ellos lecciones de esgrima y equitación. De cuatro a cinco descansaban. A las seis cenaban y, acabada ésta, proseguían con paseos, juegos o ejercicios de entrenamiento. A las nueve rezaban el Santo Rosario todos juntos y cada uno se retiraba a su cámara. Los domingos y días de fiesta ocupaban las horas de estudio con actos piadosos, paseos y juegos de fuerza y entretenimiento.

A pesar de las medidas tomadas por Felipe II, ninguno de los tres sacó provecho de las explicaciones de los maestros de la Universidad.

Pero lo importante era que el Príncipe se recuperaba poco a poco de su salud y en las visitas que le hizo el Rey éste se felicitaba del acierto de su decisión de traerle a Alcalá.

La tragedia del príncipe don Carlos comenzó en abril de 1562 cuando se dedicó a perseguir a la hija del alcaide del Palacio, Mariana Garcetas, de quien solicitaba favores de amor que ella le negaba, y tuvo tan mala fortuna que al Príncipe se le fue el pie en una escalera de caracol muy oscura de pasos muy desgastados, cayó rodando por ella y fue a dar su cabeza contra una puerta cerrada, dejándole con la cabeza abajo y los pies arriba.

Pero ésta es otra efeméride a contar en su momento.


Más efemérides del 31 de octubre:

El 31 de octubre de 1653 visita del Provincial de los Mercedarios Descalzos y reprimenda a los miembros de su colegio, prohibiéndoles interferir en las obras de construcción del edificio.

El 31 de octubre de 1693 se hacen rogativas contra la plaga de langostas y la sequía que azota Alcalá de Henares.

El 31 de octubre de 1984 se constituye la primera Delegación Municipal del Distrito II en Alcalá de Henares.

29 de octubre de… 1503

El 29 de octubre de 1503 la Parroquia de los Hueros es adscrita a la de Santiago de Alcalá de Henares.

Durante la Edad Media en el Burgo de Santiuste, antiguo nombre de Alcalá de Henares, las tres religiones monoteístas vivieron «pacíficamente» juntas. Los musulmanes vivían en la parte norte, en la zona comprendida entre las actuales calles de Santiago y Vía Complutense. Los judíos estaban asentados entre las calles de Santiago y Escritorios / Santa Úrsula, siendo la calle Mayor el eje del comercio judío. Y los cristianos vivían en la zona sur, desde la calle Escritorios y plaza de los Santos Niños hacia el río Henares.

Los musulmanes tenían una mezquita que estaba situada en el cruce de las actuales calles de Santiago y Diego de Torres. Los judíos tenían dos sinagogas, una que tenía entrada por la calle Carmen Calzado y con salida hacia el Corral de la Sinagoga, y la otra sinagoga en la calle Santiago, casi enfrente de la mezquita. Y los cristianos tenían dos parroquias, una era la de Santa María la Mayor, extramuros, que estaba situada en lo que más tarde sería el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús, en la actual Plaza de San Diego, y la otra parroquia era la de los Santos Justo y Pastor, en la actual Catedral Magistral.

Pero en 1499 se ordenó la conversión de los musulmanes al cristianismo u optar por el exilio.

En Alcalá de Henares las medidas contra los musulmanes se plasmaron en 1501, con la consagración de una nueva parroquia creada por el cardenal Cisneros. La ubicación de ésta sería en el edificio que fuera mezquita. Y la advocación de la parroquia no podía haber sido mejor elegida, ya que se llamó de Santiago Apóstol, también mal llamado Santiago «matamoros».

Los musulmanes alcalaínos convertidos al cristianismo, llamados moriscos, fueron los primeros parroquianos, por lo que fue casi imposible que los cristianos viejos se acogieran a esta nueva Parroquia. Por eso el número de feligreses siempre fue escaso.

Conociendo el origen de los fieles y presintiendo que podía tener dificultades económicas, tal día como hoy de 1503 el cardenal Cisneros le agregó a ésta la Parroquia de los Hueros para que ambas compartieran las rentas de esta última.

También se le concedieron las corralizas que había en la parte trasera de la parroquia alcalaína y los alfares, los obradores de los alfareros, que habían pertenecido a la antigua mezquita. Es más, se le reconocerían para su dotación las limosnas de las misas y los ingresos llamados «por pie de altar» (bodas, bautizos y entierros).

Con la expulsión de los moriscos de Castilla, supuso la salida desde la villa de Alcalá de más de mil doscientas personas, lo que dejó despoblado el barrio de Santiago y a la parroquia sin feligreses.

Pocos datos existen sobre la Parroquia de Santiago en los siglos siguientes. Como curiosidad hay que resaltar el censo que se hizo en 1768, que dice que esta parroquia contaba con solo 14 fieles. Es más, directamente el párroco residía en la de los Hueros al no tener casi movimiento parroquial, a la vez que mostraba mayor interés por esa iglesia que por la de Alcalá.

Siendo una iglesia pobre y sin casi atención religiosa, en 1891 dejó de ser parroquia, quedando agregada como auxiliar de la de Santa María la Mayor.

En el siglo XX sólo se abría el templo para ciertos actos religiosos. En la Guerra Civil fue saqueada y fue cedida al Socorro Rojo Internacional. Concluido el conflicto bélico, la iglesia fue convertida en silo de cereales y después fue utilizada como taller de construcción y reparación de carrozas de ferias.

En 1950 se propuso su conversión en parroquia castrense,o sea, militar, por su advocación a Santiago, patrón del arma de Caballería, pero la idea fracasó, siendo utilizada como almacén municipal.

Estando el edificio en estado de ruina, en 1965 se demolió, construyéndose en el solar un bloque de viviendas, a la vez que se aprovechó para ensanchar la calle lateral, la calle Diego de Torres.

(Fotografía de Baldomero Perdigón Puebla, 1965)


Más efemérides del 29 de octubre:

El 29 de octubre de 1836 por Real Decreto de la reina regente doña María Cristina de Borbón-Dos Sicilias se decreta el traslado de la Universidad de Alcalá de Henares a Madrid.

El 29 de octubre de 1850 un grupo de vecinos de Alcalá de Henares dirigen un escrito al Ayuntamiento de Alcalá protestando por el desmantelamiento de los edificios de la Universidad.

El 29 de octubre de 1956 nace el niño Vicente Fernández Fernández, que luego sería un magnífico investigador histórico alcalainista.

28 de octubre de… 1850

El 28 de octubre de 1850 se reúne una asamblea de alcalaínos en el Palacio Arzobispal en la que se acuerda constituir la Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad.

La Universidad de Alcalá tuvo que cerrar sus puertas definitivamente en 1839, ya que tres años antes un Real Decreto firmado por la reina regente doña María Cristina de Borbón-Dos Sicilias sentenció el traslado de esta Universidad a la villa de Madrid.

Ante la tesitura de qué hacer con los edificios que habían sido Universidad de Alcalá, la Junta de Centralización de Fondos de Instrucción Pública anunció la venta de estos edificios. Sería toda la isla universitaria comprendida entre la calle de Pedro Gumiel, plaza de San Diego, calle de San Pedro y San Pablo, calle de los Colegios, callejón de Santa María y fachada de la Plaza Mayor.

En noviembre de 1845 don Joaquín Alcober presentó una oferta de 50.000 reales. Y antes de tener respuesta hizo una segunda oferta añadiendo 20.000 reales más.

Ofertas aceptadas y comprada la isla, Alcober implantó un cultivo de morera con cría de gusanos e instalación de talleres y máquinas de hilatura de la seda obtenida.

El negocio de la cría de gusanos de seda no le fue muy bien y dos años más tarde, en 1847, don Joaquín Alcober vendió los edificios a dos matrimonios formados por don Joaquín Cortés y doña Magdalena Navarro, por una parte, y don Javier de Quinto y doña Elisa de Rodas, por la otra. Pagaron de una sola vez 70.000 reales por toda la isla. La idea que tenían era hacer viviendas de alquiler.

Pero tres años después, a comienzos de 1850, el matrimonio Cortés vendió su parte a los de Quinto por 30.000 reales.

La situación de los edificios que fueron Universidad no mejoró con el nuevo dueño, ya que lo primero que hizo fue desmontar las campanas que estaban hechas con el bronce de los cañones capturados en la batalla de Orán, y por tanto con valor cisneriano, de la Capilla de San Ildefonso. Luego desmanteló las cresterías del Patrio Trilingüe y, lo que sembró la alarma, demolió el arco de ladrillo que separaba la calle de Pedro Gumiel con la Plaza Mayor. Este arco servía de balcón-palco desde donde el Claustro de la Universidad asistía a las celebraciones que se realizaban en la plaza.

Éste fue «el rayo que hirió el corazón de los complutenses».

Y tal día como hoy de 1850 se reunieron muchos vecinos de Alcalá en la Sala de Rentas Decimales del Palacio Arzobispal para estudiar esta problemática, ya que no podían consentir que se perdiera aquello que durante más de tres siglos había sido la gloria, el orgullo y, en gran parte, el modo de vida de los alcalaínos. Estos hombres no podían pasar por el trance de ver desaparecer piedra por piedra la gloria de Alcalá.

En esta reunión designaron una Comisión para que gestionara la adquisición de los edificios. A su vez redactaron un escrito al Corregidor (actualmente Alcalde) solicitándole que «mandase suspender todo nuevo derribo en el edificio que fue Universidad y sus agregados» hasta que se comprasen a don Javier de Quinto, según habían acordado.

Decidieron adquirirlos por 80.000 reales más algunas obras hechas por Quinto, es decir, en total 90.000 reales. Y se resolvió que esta cantidad se dividiría en 900 suscripciones de a 100 reales cada una y que sólo se podían adquirir 10 suscripciones como máximo.

Y estos alcalaínos de todas las clases sociales (catedráticos, doctores, sacerdotes, abogados, comerciantes, albañiles, carpinteros, panaderos, analfabetos,…), unidos por el amor hacia su ciudad, a su historia y, por tanto, a sus edificios, en diciembre de ese mismo año de 1850, compraron la isla de edificios y crearon a su vez la «Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad».

Si Lope de Vega en su obra «Fuenteovejuna» nos cuenta la historia de un pueblo que se une para defender su honor, en Alcalá de Henares la historia es real, cierta y vital de un pueblo que se une para defender, conservar y preservar un patrimonio histórico, artístico y cultural, y, sobre todo, sin ánimo de lucro.


Más efemérides del 28 de octubre:

El 28 de octubre de 1562 profesa la primera alcalaína en el Convento de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción, Ana de San Jerónimo.

El 28 de octubre de 1706 se terminan las obras de conservación en la Ermita del Cristo de los Doctrinos.

El 28 de octubre de 1983 comienza a emitir la emisora de radio Onda Cero en Alcalá de Henares.