21 de enero de… 1732

El 21 de enero de 1732 fallece en Alcalá de Henares el historiador y Canónigo de la iglesia Magistral don Miguel de la Portilla y Esquivel.

Miguel de la Portilla y Esquivel, y Canónigo de la iglesia Magistral y Catedrático de Griego de la Universidad de Alcalá, se le conoce y recuerda sobre todo por ser el autor de la obra titulada «Historia de la Ciudad de Compluto vulgarmente, Alcalá de Santiuste, y aora de Henares», editada en Alcalá por José Espartosa, Impresor de la Universidad, en dos tomos: el primero en 1725 y el segundo en 1728.

Miguel de la Portilla y Esquivel nació en Alcalá de Henares en mayo de 1660, siendo el segundo hijo del tercer matrimonio de Baltasar de la Portilla Cierzo, natural de Alcalá, con María de Tendilla, natural de Guadalajara.

Su padre, Baltasar de la Portilla Cierzo, tenía una botica en la villa de Alcalá y tiempo después del nacimiento de Miguel consiguió el cargo de de Visitador de farmacias del Arzobispado de Toledo, a excepción de las de Madrid, que eran visitadas por el Boticario Real.

Volviendo a la historia del protagonista de esta efeméride, Miguel de la Portilla y Esquivel, fue bautizado en la Parroquia de Santa María la Mayor, que estaba ubicada en el lado sur de la plaza del Mercado, actual plaza de Cervantes.

En 1679, con diecinueve años, entró como alumno del Colegio Menor de Santa Justa y Rufina. Curiosamente, en el acto de toma de posesión del manto y la beca que le acreditaba como colegial, le nombraron Secretario del Colegio.

Acabados los estudios consiguió la Cátedra de Griego en la Universidad de Alcalá hasta el año 1691. Volvió a ocupar la cátedra de nuevo en 1695, pero como en ese año no había alumnos de griego, recibió el nombramiento a condición de no cobrar salario y tan solo tener que examinar a los estudiantes que «pasaban a oír Súmulas».

Simultaneó las tareas de la Cátedra con el puesto de Canónigo de la iglesia Magistral de San Justo y Pastor, que le acarreó algún problema de incompatibilidad, sobre todo en 1696. También fue Examinador Sinodal del Arzobispado de Toledo.

Fue un buen orador, pues fue requerido para pronunciar muchos sermones en diversas circunstancias. Una de ella fue con motivo de la venida a Alcalá de Henares del rey Felipe V, en el año 1706.

Miguel de la Portilla y Esquivel sólo hubiese sido un catedrático más de la Universidad de Alcalá si no hubiese escrito su obra más importante, una texto que ha sido capital dentro de la historiografía complutense. Su título es «Historia de la Ciudad de Compluto vulgarmente, Alcalá de Santiuste, y aora de Henares».

Fue la primera obra publicada sobre Alcalá, pero no fue la primera escrita, pues a mediados del siglo XVII ya se había escrito, pero no publicado, el libro «Anales Complutenses».

Miguel de la Portilla tardó más de quince años en escribir su historia de Alcalá.

La obra se divide en tres partes. La primera se publicó en 1725 y trataba todo lo tocante al antiguo Compluto, al castillo de Alcalá la Vieja y al la villa de Alcalá desde entonces hasta ahora.

La segunda parte y la tercera se imprimieron consecutivamente en un único tomo, en 1728. La segunda parte trataba sobre los hijos insignes de Alcalá, especialmente en letras y virtudes. Y la tercera parte sobre de la historia del Convento de Religiosas Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción, vulgarmente llamadas de la Imagen.

Curiosamente, «la III parte fue la primera, que se escribió, dándome esto ocasión a escribir la I y II porque no dijeran, que mis noticias de esta Ciudad de Alcalá se reducían sólo a sucesos de Monjas».

Y volviendo a la biografía del protagonista, hay que decir que tal día como hoy de 1732 Miguel de la Portilla y Esquivel falleció en Alcalá de Henares, siendo enterrado un día después en la iglesia Magistral de los Santos Justo y Pastor.


Más efemérides del 21 de enero:

El 21 de enero de 1551 don Luis de la Cadena, abad de la Magistral de Alcalá de Henares y canciller de su Universidad, es denunciado ante el Tribunal de la Santa Inquisición sospechoso de luteranismo e instigador de la “Apología” de Monroy contra el estatuto de limpieza de sangre.

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20 de enero de… 1486

El 20 de enero de 1486 la reina Isabel de Castilla concede una entrevista al navegante Cristóbal Colón en el Salón de Concilios del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

La reina Isabel de Castilla estaba encinta por quinta vez. Los avatares de la guerra de Granada le hicieron buscar un lugar tranquilo para descansar en los últimos días de embarazo. Y eligió el Palacio Arzobispal de Alcalá, cuyo Señor era entonces don Pedro González de Mendoza, Cardenal Primado, el llamado «tercer rey de España».

Por tal motivo, en octubre de 1485 los Reyes Católicos llegaron a Alcalá de Henares procedentes de Andalucía.

En esta estancia en Alcalá, en diciembre de ese mismo año de 1485, la reina Isabel de Castilla dio a luz a la princesa Catalina de Aragón, que años más tarde sería la primera esposa del rey Enrique VIII y por tanto Reina de Inglaterra.

Tras el alumbramiento y después de pasar la cuarentena, retomó su trabajo con las rituales «audiencias de los viernes».

Y tal día como hoy de 1486, en su primera audiencia de los viernes después del alumbramiento de la princesa Catalina, la Reina recibió por primera vez a un visionario y desconocido genovés llamado Cristóbal Colón que le expuso sus ideas de hacer un viaje a Oriente navegando hacia Poniente.

Sobre el lugar donde tuvo la audiencia no hay duda, pero sí desconocimiento. Muchos complutenses creen que la primera entrevista que tuvieron la reina Isabel y Colón fue en la llamada «Casa de la Entrevista», pero hay que decir que esta audiencia tuvo lugar en el Salón de Concilios del Palacio Arzobispal que desde este acontecimiento se le empezó a llamar como el «Salón de la Reina».

En 1486 la actual «Casa de la Entrevista» eran unas casas particulares, normales que trece años después, en 1499, el cardenal Cisneros compraría para fundar un monasterio, un colegio y un hospital.

Por tanto sería lógico que la reina Isabel, que residía en el Palacio de los Arzobispos de Toledo, no saliese de «su casa» para ir a una casa de una persona anónima para recibir en audiencia a las personas que lo solicitaban. Lo racional sería que los recibiera en el Palacio, como así fue.

La actual «Casa de la Entrevista» era la nave de la iglesia del antiguo Monasterio de San Juan de la Penitencia, fundado por Cisneros, y que en 1968 se restauró y se le denominó así, en recuerdo de la primera audiencia de la reina Isabel de Castilla con Cristóbal Colón que se realizó, como hemos dicho ya varias veces, en el Palacio Arzobispal.


Más efemérides del 20 de enero:

El 20 de enero de 1420 el arzobispo de Toledo don Sancho de Rojas confirma a los miembros del Concejo y aprueba sus ordenanzas.

El 20 de enero de 1554 Francisco Valles recibe el título de Doctor en Medicina por la Universidad de Alcalá.

12 de enero de… 1851

El 12 de enero de 1851 se firma la escritura de constitución de la «Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad».

En 1839 la Universidad de Alcalá cerró sus puertas definitivamente. Y la Junta de Centralización de Fondos de Instrucción Pública puso a la venta todos los edificios de la la isla universitaria, que comprendida entre la calle de Pedro Gumiel, plaza de San Diego, calle de San Pedro y San Pablo, calle de los Colegios, callejón de Santa María y fachada de la Plaza Mayor.

En noviembre de 1845 don Joaquín Alcober compró la manzana universitaria para implantar un cultivo de morera con cría de gusanos e instalar unos talleres y máquinas de hilatura de la seda obtenida. No tuvo mucho éxito y dos años más tarde, en 1847, vendió los edificios a dos matrimonios formados por don Joaquín Cortés y doña Magdalena Navarro, por una parte, y don Javier de Quinto y doña Elisa de Rodas, por la otra. La idea que tenían era hacer viviendas de alquiler.

Pero tres años después, a comienzos de 1850, el matrimonio Cortés vendió su parte a los de Quinto.

Lo primero que hizo el matrimonio Quito de Rodas fue desmontar las campanas que estaban hechas con el bronce de los cañones capturados en la batalla de Orán de la Capilla de San Ildefonso. Luego desmanteló las cresterías del Patrio Trilingüe y, lo que sembró la alarma, demolió el arco de ladrillo que separaba la calle de Pedro Gumiel con la Plaza Mayor. Este arco servía de balcón-palco desde donde el Claustro de la Universidad asistía a las celebraciones que se realizaban en la plaza.

Por estos motivos, en octubre de 1850 muchos vecinos de Alcalá se reunieron en el Palacio Arzobispal para estudiar esta problemática, ya que no podían consentir que se perdiera más de tres siglos de gloria, orgullo y modo de vida de los alcalaínos.

En esta reunión designaron una Comisión para que gestionara la adquisición de los edificios. A su vez redactaron un escrito al Corregidor, actualmente Alcalde, solicitándole que «mandase suspender todo nuevo derribo en el edificio que fue Universidad y sus agregados» hasta que ser comprasen a don Javier de Quinto, según habían acordado.

Decidieron adquirirlos por 90.000 reales. Se resolvió que esta cantidad se dividiría en 900 suscripciones de a 100 reales cada una y que sólo se podían adquirir 10 suscripciones como máximo.

Muchos alcalaínos de todas las clases sociales (catedráticos, doctores, sacerdotes, abogados, comerciantes, albañiles, carpinteros, panaderos, analfabetos,…), en diciembre de ese mismo año de 1850, compraron la isla de los edificios.

Y los vecinos, dueños ya de los edificios de la Universidad, para gestionar bien los bienes y con el noble fin de conservar el Patrimonio Artístico, tal día como hoy de 1851 firmaron la escritura de constitución de la llamada «Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad» ante el escribano público, actual notario, don Gregorio Azaña.


Más efemérides del 12 de enero:

El 12 de enero de 1454 el arzobispo Alonso Carrillo confirma los privilegios de sus antecesores a Alcalá y las ordenanzas publicadas por el Concejo.

El 12 de enero de 1788 el Corregidor de Alcalá hace pregonar el «Auto de Buen Gobierno» a modo de ordenamiento para la ciudad.

7 de enero de… 1617

El 7 de enero de 1617 el arzobispo de Toledo Bernardo de Sandoval y Rojas expone al Concejo de Alcalá de Henares su deseo de fundar un monasterio de religiosas de la orden de San Bernardo.

Si no fuese porque el edificio del que trata la efeméride de hoy está cerrado por obras, tendríamos que estar de celebración, ya que en el Libro de Acuerdos del Ayuntamiento de Alcalá consta que el 7 de enero de 1617, hoy juntamente hace 400 años, el cardenal y arzobispo de Toledo Bernardo de Sandoval y Rojas expuso a la Villa su deseo de fundar un monasterio de religiosas Bernardas, en el lugar que el Concejo le pareciese más oportuno.

Y estudiado el asunto, los componentes del Concejo acordaron que el lugar más idóneo era junto al Palacio Arzobispal, en el espacio que comprendía desde el Colegio Convento de Dominicos de la Madre de Dios hasta la Puerta de Burgos, cerrado al norte por huertas de la villa, en el sitio denominado de la Almanjara, que era el antiguo barrio morisco.

Hay que saber que los moriscos habían sido expulsados de Castilla hacía siente años, en 1610.

Por tanto la zona estaba poco, por no decir nada habitada. Era un barrio viejo y húmedo, ya que en invierno estaba casi por completo inundado.

No se sabe si la idea de colocar allí el monasterio había sido sugerida por el propio Arzobispo. Lo que sí parece es que le agradó mucho, ya que en un brevísimo tiempo buscó al tracista, antiguo nombre del arquitecto, que recayó en Juan Gómez de Mora, que en el momento de la contratación estaba diseñando la Plaza Mayor de la villa de Madrid. Y como alarife, que es una mezcla de aparejador y maestro de obras, eligió al complutense Sebastián de la Plaza. Ambos, más tarde, hicieron juntos el Colegio Menor de San Ciriaco y Santa Paula, más conocido por el Colegio de Málaga, que está junto a la plaza de Cervantes.

Fue todo muy rápido, ya que el Arzobispo quería ver acabada su obra lo antes posible. Y tres meses después de esta reunión, en abril de 1617, ya pusieron la primera piedra.

Pero esto es otra efeméride a contar más adelante.


Más efemérides del 7 de enero:

El 7 de enero de 1351 don Gonzalo de Aguilar es nombrado Arzobispo de Toledo.

El 7 de enero de 1753 se hace la copia de las Constituciones del Colegio Menor de San Felipe y Santiago, más conocido por el Colegio del Rey.

El 7 de enero de 1873 se inaugura el Colegio Municipal para Obreros, fundado por don Esteban Azaña Catarinéu.

El 7 de enero de 1910 se edita el número uno del semanario alcalaíno «La Avispa», fundado por el complutense Manuel Azaña Díaz.

1 de enero de… 1901

El 1 de enero de 1901, promovido por el Padre Lecanda, Alcalá de Henares celebra la llegada del siglo XX inaugurando «La Cruz del Siglo» en el Campo del Ángel.

En el año 2000 se tenía una duda sobre cuándo sería el cambio de siglo, si el 1 de enero de 2000 o de 2001.

Pero hace un siglo los complutenses lo tenían muy claro, ya que tal día como hoy de 1901 la ciudad de Alcalá de Henares celebró la llegada del siglo XX inaugurando el monumento llamado «La Cruz del Siglo» en el Campo del Ángel.

La idea surgió de la mente prolífica del filipense Padre Lecanda. Pero el dato más emotivo de todos es que la cruz se construyó únicamente mediante suscripción entre la infancia y la juventud alcalaína, aportando pequeños donativos para que esta idea fuese hecha realidad.

El acto de bendición del monumento fue muy sencillo. Empezó con una procesión encabezada por una cruz escoltada por dos portadores de velas, seguidos por estandartes y simpecados de las cofradías complutenses. A los lados, en fila, iban familias enteras y los niños llevaban una banderita con las letras «XX» de diferente color según el centro escolar donde estudiaban y que a su vez habían participado en la colecta.

Al llegar junto al monumento, el padre Lecanda bendijo la Cruz del Siglo, que estaba y está dedicada a Jesús, Rey de los siglos. Después se entonó el canto del Te Deum. Y con ese himno de acción de gracias se terminó esa sencilla y emotiva ceremonia.

Actualmente el monumento está desplazado unas decenas de metros de su ubicación original. Éste estaba entre las tierras de labor al lado del llamado «Pozo de la nieve», pero a mediados del siglo XX se trasladó al lugar actual.

El monumento consta de una cruz construida de piedra arenisca y que está apoyada sobre un pedestal de base cuadrada, hecho de ladrillo, pero reforzado en las aristas con sillares de piedra. En su origen, en la base, en el lado que da a la ciudad, había colocada una placa con una inscripción sacada de la Biblia, de un versículo del libro del profeta Isaías: «Yo protegeré esta ciudad por respeto mío». Y en el lado opuesto, en la cara que da hacia la sierra, otro versículo, esta vez del profeta Jeremías: «Si me escuchareis, será para siempre poblada esta ciudad». Actualmente las frases están grabadas en el travesaño horizontal de la Cruz, pero invertidos los textos con respecto a su orientación.

También, originalmente todo el conjunto estaba rodeado por una barandilla en forma octogonal, actualmente desaparecida.

Dentro del pedestal hay una urna con el acta de la inauguración, un periódico de ese día y, lo más importante, las listas de todos los niños que contribuyeron con su colaboración económica.

Con este monumento, el filipense padre Lecanda y el Ayuntamiento de la ciudad, con la colaboración de los niños y niñas de Alcalá de Henares, conmemoraron la entrada de la humanidad en el siglo XX de la era cristiana.

(Fotografía en blanco y negro, de la colección de José Félix Huerta – Fotografía en color, autor Juan Mª Martínez Casado).


Más efemérides del 1 de enero:

El 1 de enero de 1510 se firma el acta del Claustro del Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares en la que se trata de la designación de los días lectivos y festivos para estudiantes.

El 1 de enero de 1888 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares dicta unas normas a seguir en caso de incendio.

El 1 de enero de 1894 don Félix Huerta y Huerta es nombrado alcalde de Alcalá de Henares.

El 1 de enero de 1966 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares cede terrenos en el Campo del Ángel para la edificación de la Universidad.

30 de diciembre de… 1575

El 30 de diciembre de 1575 las carmelitas descalzas compran a doña Luisa Muñatones su casa de la calle de la Imagen para trasladar a ella el Convento de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción.

María Yepes fue la fundadora del Monasterio de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción, que abrió las puertas de su templo en septiembre de 1562.

Antes de la fundación, María Yepes conoció en Toledo a Teresa de Jesús, una religiosa abulense que también pretendía fundar un convento según la Regla Primitiva. Estuvieron quince días juntas, hablando de cómo debían de hacer estos monasterios.

Teresa de Jesús fundó el convento de San José de Ávila en agosto de 1562, dieciocho días antes que el que fundara María de Jesús en Alcalá.

El Monasterio de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción se inauguró en unas casas que tenía en Alcalá doña Leonor de Mascareñas, dama de la reina Isabel de Portugal y aya del rey Felipe II. Doña Leonor ofreció sus casas, que contaban con capilla, ornamentos y una imagen de Nuestra Señora de la Concepción, con una sola condición: que la Titular del Monasterio fuera la Purísima Concepción, cosa que María Yepes aceptó sin dudar.

Y estas casas estaban entre las calles de la Victoria y Almazán, más o menos, donde ahora el patio de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

Tenían un vecino ilustre, don Bartolomé de Santoyo, que era Guardajoyas de la Cámara del rey Felipe II, que quería dotar muy bien el convento si se le permitía tener una tribuna y una puerta de libre acceso a la iglesia. Esta idea atendía contra el recogimiento del Monasterio y la madre María de Jesús no estaba dispuesta a ello. Además, el edificio era pequeño para las necesidades de la Comunidad, por lo que se consideró lo más conveniente el traslado del convento.

Doña Leonor autorizó la venta de sus casas para la adquisición de unas nuevas más grandes.

En la calle de la Imagen había una casa que había pertenecido a don Juan de Arenillas, rico hacendado de la villa de Alcalá. Y digo bien, “había pertenecido”, pues una noche, en una partida de naipes, jugándole la suerte una mala pasada, apostó su casa y la perdió. Con el tiempo llegó a ser de doña Luisa Muñatones, quien, enterada de que las Carmelitas Descalzas estaban buscando casa para su nueva ubicación, ofreció la de su propiedad en la calle de la Imagen a la madre María de Jesús por un precio muy bajo, 2.800 ducados, de a 375 maravedís cada ducado.

Por eso, tal día como hoy de 1575 las carmelitas compraron a doña Luisa Muñatones la casa de la calle de la Imagen de Alcalá de Henares para trasladar a ella el Convento de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción.

La Comunidad se trasladó a su nuevo convento en febrero del año siguiente, 1576.

Para terminar, como dato curioso, la calle se llama así, no por la imagen de la Virgen que tiene el convento en su fachada principal, como muchos complutenses creen, ya que la calle ya se llamaba así antes de la llegada de las religiosas.

La calle lleva este nombre porque enfrente de la casa de doña Luisa Muñatones estaba la hospedería de los Padres Jerónimos y en su fachada había una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Por esta imagen viene el nombre de la calle y no por la de las carmelitas.


Más efemérides del 30 de diciembre:

El 30 de diciembre de 1743 Pedro Alfonso de Argaez funda una Escuela Pía.

El 30 de diciembre de 1886 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares encarga a Daniel Zabala los planos para la construcción de las escuelas en el antiguo Convento de Agonizantes (actual Ayuntamiento).

El 30 de diciembre de 1985 se constituye la Delegación Municipal del Distrito VI.

16 de diciembre de… 1485

El 16 de diciembre de 1485 la reina Isabel I de Castilla da a luz a una niña, la infanta Catalina de Aragón, en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

Muchos reyes de España pasaron temporadas en Alcalá de Henares, ya fuese para descasar como para visitar la primero villa y luego ciudad complutense.

Pero vayamos al año 1485. La reina Isabel de Castilla, también conocida como Isabel la Católica, estaba encinta por quinta vez.

Los avatares de la guerra de Granada hicieron buscar a la Reina un lugar tranquilo para descansar en los últimos días de embarazo. Y eligió el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, cuyo Señor era entonces don Pedro González de Mendoza, Cardenal Primado, el llamado “tercer rey de España”.

Por tal motivo, en octubre de 1485 los Reyes Católicos llegaron a Alcalá procedentes de Andalucía, junto a sus cuatro hijos: Isabel, Juan, Juana y María.

Y en esta estancia, en la entonces villa complutense, tal día como hoy de ese mismo año de 1485, la reina Isabel de Castilla dio a luz a una niña, la infanta Catalina de Aragón, de quien se dice que era un vivo retrato de su madre.

Con motivo del nacimiento se hicieron justas, torneos y magníficas fiestas. El Cardenal Primado, para honrar la venida al mundo de la infanta, dio un banquete a los reyes y a la comitiva que les acompañaba.

La infanta Catalina de Aragón años más tarde se casó con el príncipe Arturo Tudor, heredero del trono inglés, pero éste falleció a los cinco meses del enlace.

Razones de alta política hicieron que se casara con el rey Enrique VIII, hermano menor de Arturo, quien había sucedido al trono dos meses antes. Por tanto, Catalina de Aragón se convirtió en Reina de Inglaterra.

Dieciséis años después de la boda, una vez nacida su hija María, pero sin heredero varón, el rey Enrique VIII se enamoró Ana Bolena, que era una dama de compañía de la reina Catalina.

Como el divorcio civil no existía, se pidió al Papa la anulación del matrimonio, pero era un proceso laborioso y largo, y ésta no llegaba. Por eso el rey Enrique VIII se casó en una ceremonia secreta con Ana Bolena  en el salón de su palacio y el arzobispo de Canterbury Thomas Cranmer dictó la sentencia de nulidad del matrimonio del Rey con Catalina de Aragón y validó el contraído con Ana, que fue proclamada públicamente Reina.

Cuando el papa Clemente VII se enteró de los hechos, publicó un Escrito de excomunión contra el Monarca inglés.

La nueva reina consiguió que Catalina de Aragón fuese trasladada al castillo de Bugden. Tras una enfermedad cardiaca, fue trasladada al castillo de Kimbolton, donde murió pocos meses después.

Catalina de Aragón fue sepultada en la catedral de Peterborough con la ceremonia debida a una princesa de Gales viuda, no la correspondiente a una reina. Enrique VIII no asistió al funeral y también prohibió que asistiera su hija María.

Actualmente su tumba en la catedral de Peterborough lleva la leyenda «Katharine reina de Inglaterra».


Más efemérides del 16 de diciembre:

El 16 de diciembre de 653 Dádila, obispo complutense, asiste al VIII Concilio de Toledo.

El 16 de diciembre de 1848 a petición de la reina Isabel II se hacen rogativas en Alcalá de Henares por el papa Pío IX.

15 de diciembre de… 2017

El 15 de diciembre de 2017 el divulgador histórico Juan Mª Martínez presenta su libro «Complutenses por el tiempo» en la Biblioteca Municipal Cardenal Cisneros, de Alcalá de Henares.

Hacía tres años que ese texto veía la luz, pero no se había publicado. Y fue la editorial Yagruma, de Aranjuez, la que dio el primer paso para su publicación.

La presentación del libro fue en la Biblioteca Municipal Cardenal Cisneros, en Alcalá de Henares. Empezó el acto pasados cinco minutos de las siete de la tarde, con la bienvenida de Vicente Sánchez Moltó, como representante de la biblioteca.

Dio paso a Ana Riutort, editora, que hablo del porqué Yagruma Ediciones apostó por este libro, dando pequeñas pinceladas de la obra.

Continuó la presentación con las palabras de Vicente Sánchez Molto, ya como Cronista oficial de Alcalá de Henares, que explicó cómo se había estructurado el libro, comentando que era una lectura clara, sencilla, apta para que incluso los niños de diez años conozcan la historia de Alcalá.

El acto lo continuó Juan Mª Martínez, autor del libro, explicando cómo nació la idea del libro y el por qué de él.

Yolanda Oliveros, amiga del autor, leyó la introducción del libro, donde se explica el reto que se enfrentó el autor al redactarlo. Parte dice así:

« El reto ha sido el siguiente: jugar con la imaginación del lector e inventarme un viaje por el tiempo en el cual un grupo de cronistas narran en directo los sucesos que están viendo y viviendo en días determinados.

Reconozco que puede que al mezclar ciencia-ficción con hechos históricos el lector dude si lo plasmado como dato histórico es real o no. En mi defensa he de decir que sólo el viaje en el tiempo es ficticio. Los hechos históricos que plasmo están contrastados con textos de otros investigadores históricos en los que me he basado y apoyado para narrar estas crónicas. Lógicamente las entrevistas que los cronistas hacen son igualmente ficticias, pero las respuestas que dan los personajes están basadas en la rigurosa investigación que he realizado.

Así mismo he de decir que los cronistas son también una invención, al igual que sus nombres, para dar la apariencia de un equipo de reporteros que se dedican a vivir y narrar la historia in situ».

Después Juan Mª Martínez continuó narrando la historia de Alcalá, enlazándola con los capítulos del libro.

Entre medias, su amigo Joaquín García Mateos leyó parte del capítulo sobre la conquista de la fortaleza musulmana de Al-kal’a en Nahar. Su compañero Jaime Gil, ambos vigilantes de sala del Museo del Prado, lo hizo sobre el bautizo del niño Miguel de Cervantes. Y su amiga Helena Faccia y Rafael Ángel Martínez, hermano del autor, leyeron parte del capítulo del incendio del Palacio Arzobispal de Alcalá.

Con la firma de libros se terminó el acto de la presentación del libro «Complutenses por el tiempo», escrito por Juan Mª Martínez.

Pero la historia no terminó ahí, en la biblioteca. Ahora continua con la venta de libros en las librerías Cervantes, conocida por la Librería de Javier, y Diógenes, las dos en la calle Ramón y Cajal; Domiduca, en la plaza del Padre Lecanda, la mal llamada plaza de San Felipe; y Notting Hill, en la plaza de los Santos Niños, esquina con la calle San Juan, todas en Alcalá de Henares.


Más efemérides del 15 de diciembre:

El 15 de diciembre de 1393 el rey Enrique III confirma la donación de Alcalá y sus tierras al Arzobispo de Toledo, llevada a cabo en el año 1129.

El 15 de diciembre de 1495 el papa Alejandro VI firma una carta ordenando al cardenal Cisneros vivir con arreglo a su rango.

El 15 de diciembre de 1694 se consagra el Convento de San Felipe Neri.

El 15 de diciembre de 1743 el doctor Argáez hace escritura de creación de la Escuela Pía en Alcalá de Henares.

El 15 de diciembre de 1970 se funda la Hermandad de San José de Calasanz por los maestros de la ciudad.

El 15 de diciembre de 1989 se inaugura el Club de Pensionistas de la Calle Pedro del Campo.

8 de diciembre de… 1759

El 8 de diciembre de 1759 el rey Carlos III viene de Nápoles para hacerse cargo de la Corona de España, llega a Alcalá y en el Palacio Arzobispal no hay siquiera camas para dormir.

Fallecido el rey Fernando VI en agosto de 1759, sin descendencia, la corona de España fue a parar a su hermano Carlos, que tomaría por nombre Carlos III.

En ese momento Carlos era Rey de Nápoles y Sicilia. En octubre de ese mismo año manifestó en plena corte su última voluntad como rey y se embarcó para venir a España.

Llegó a Barcelona el 17 de octubre siendo recibido por grandes aclamaciones y muestras de entusiasmo, las cuales se repitieron en todos los lugares por donde pasó hasta Madrid… ¿En todos los lugares? La verdad es que no.

Al anochecer del 8 de diciembre de 1759 llegó el nuevo rey Carlos III junto a su familia a la ciudad de Alcalá de Henares, de la que no se llevó una buena impresión.

A su llegada se dirigieron al Palacio Arzobispal siendo arzobispo en esa época Luis Antonio Fernández de Córdoba Portocarrero, Conde de Teba, que no tenía ni tuvo ninguna relación con Alcalá y por tanto ni con su Palacio.

Al llegar el séquito regio al Palacio lo encontraron en unas condiciones deplorables de mobiliario, ya que no había ni una silla para poder sentarse ni una mesa en la que poder dejar su equipaje de mano. Es más tuvieron que poner sobre el suelo las lámparas que tenuemente iluminaban esas habitaciones destartaladas.

Solo había una cama destinada a Rey, y como éste vino acompañado de sus hijos, tuvieron que utilizar el colchón del lecho del Rey para las dos infantas y José de Guzmán y Guevara, Conde de Oñate, que en ese momento era el Sumiller de Corps, es decir, el encargado del cuidado de la persona y las habitaciones del Rey, cedió otro colchón para los infantes pequeños.

Los adultos tuvieron que pasar la noche en unas sillas que en ese momento llevaron a Palacio.

¿Por qué estaba el Palacio Arzobispal tan descuidado y destartalado, cuando el Arzobispo sabía que el Rey iba a ser su huésped en Alcalá? ¿Cómo la Municipalidad consintió que el Monarca fuese recibido de tal manera, conociendo el itinerario del séquito regio?

Primero hay que recordar, como he dicho antes, que el Arzobispo nunca tuvo relación con nuestra ciudad, por tanto no sabría cómo estaba su Palacio.

Y quiero pensar que como la situación entre el Concejo y la Universidad era de enemistad, con enfrentamientos casi a diario, puede ser que se olvidaran de la visita del rey Carlos III y su familia.


Más efemérides del 8 de diciembre:

El 8 de diciembre de 1542 es bautizado el niño Andrés de Cervantes, hermano mayor de Miguel de Cervantes Saavedra, en la Parroquia de Santa María de Alcalá de Henares.

El 8 de diciembre de 1856 se abre el Colegio de las Madres Filipenses en la calle de las Damas.

El 8 de diciembre de 1936 el Delegado de Prisiones Melchor Rodríguez, conocido como el «ángel rojo», salva de la muerte a 1.532 presos de la cárcel de Alcalá de Henares.

El 8 de diciembre de 1937 un fuerte bombardeo destruye el Convento de Dominicas de Santa Catalina de Siena.

7 de diciembre de… 1618

El 7 de diciembre de 1618 fallece el cardenal arzobispo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas, fundador del Monasterio de San Bernardo de Alcalá de Henares.

Bernardo de Rojas y Sandoval nació en Aranda de Duero, de la provincia de Burgos, en abril de 1546. Era hijo del noble don Hernando de Rojas y Sandoval, Mayordomo y Preceptor del los hijos del rey Felipe II, y de doña María Chacón de Guevara.

Bernardo vivió su infancia en las casas de la Condesa de Lerma, que era de la familia, en Buitrago y Tordesillas. Y estando en Tordesillas, vino al mundo su sobrino Francisco de Sandoval y Rojas, el futuro Duque de Lerma.

Poco tiempo más tarde Bernardo se fue a vivir con su tío Cristóbal de Rojas y Sandoval, que era Obispo de Oviedo. Y bajo su protección, Bernardo, cuando tenía nueve años, en 1555, recibió la tonsura eclesiástica.

Algún tiempo después vino a Alcalá de Henares a estudiar en su Universidad, junto a su criado Luis de Oviedo. Estuvo en Alcalá más de diecinueve años. Uno de sus maestros fue el humanista Ambrosio Morales. Años más tarde Bernardo se encargaría de realizar el epitafio de su maestro.

En casa de don Ambrosio, Bernardo se relacionó con personajes ilustres, como el príncipe Carlos, hijo del rey Felipe II, Juan de Austria o Alejandro Farnesio.

Como curiosidad hay que decir que en el testamento de don Bernardo cuenta que él había sido “menino” del príncipe Carlos en su niñez.

En la Universidad de Alcalá también coincidió con su primo y tocayo don Bernardo de Sandoval, que luego fue Corregidor de Aranda.

Se sabe que también estudió con Bernardo su hermano Luis de Rojas.

En mayo de 1567 alcanzó el título de Bachiller en Artes, en octubre de ese mismo año, el título de Licenciado, y en noviembre, también de ese año, el título de Maestro en Artes. En seis años logró tres grados.

Por su salud frágil y por su miopía, se marchó a Brihuega, de la provincia de Guadalajara, para seguir estudiando de manera privada con el sacerdote y profesor Juan Alonso de Moscoso, que llegaría a ser Obispo de León y de Málaga. Don Juan Alonso, que había sido colegial y luego profesor de la Universidad de Alcalá, más tarde fundó el Colegio Menor de San Ciriaco y Santa Paula, también conocido por el Colegio de Málaga.

Don Bernardo se graduó como Licenciado en Teología en 1576, pero fue en la Universidad de Salamanca.

Fue Canónigo en Sevilla y Obispo de Ciudad Rodrigo, Pamplona y Jaen.

En 1598 le nombran Cardenal de la iglesia de Santa Anastasia. Hay que decir que todo cardenal, también en la actualidad, tiene que estar vinculado a una iglesia de Roma. Y un año después se le nombra Arzobispo de Toledo.

En este nombramiento tuvo mucho que ver el rey Felipe III y el sobrino de don Bernardo, Francisco de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma, colaborador más inmediato del rey.

En esa etapa es cuando Bernardo cambia el orden de sus apellidos, de Rojas y Sandoval a Sandoval y Rojas, probablemente para destacar más su parentesco con su sobrino.

En octubre de 1599 el Rey le nombra Consejero de Estado. Y en 1608 es nombrado Inquisidor General, tras haber rechazado este cargo varias veces. Esta negativa provocó que el Duque de Lerma se enfadara con su tío.

En 1612 publicó el libro “Index librorum prohibitorum et exporgatorum” (Índice de libros prohibidos y expurgados), inspirado en el Índice que publicó Benito Arias Montano, pero menos severo con Erasmo que él.

Bautizó a todos los hijos del rey Felipe III, menos al infante Felipe que murió de manera prematura.

De siempre, el arzobispo Bernardo fue de trato considerado con sus familiares, amigos y criados. Tenía fama de muy piadoso. Y fue mecenas de escritores: Lope de Vega le dedicó unos versos en su librillo “Rimas Sacras”. Vicente Espinel le dedicó su libro “Vida del Escudero Marcos de Obregón”, Francisco Vicente Tornamira, su “Traducción del calendario gregoriano de latín en español”, y el doctor Pedro García Varraro, su obra “Disputationes Medicae super libros Galeni”. Y Cervantes, en el prólogo de su segunda parte de El Quijote, escribió:

«Viva el conde de Lemos, cuya liberalidad y cristiandad bien conocida, contra todos los golpes de mi corta fortuna me tiene en pie, y vívame la suma caridad del ilustrísimo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas […] por sólo su bondad han tomado a su cargo el hacerme merced y favorecerme».

Y si el arzobispo de Toledo Bernardo Sandoval y Rojas gastó mucho dinero en socorrer necesidades ajenas, no es menos lo que invirtió en obras arquitectónicas.

En enero de 1617 se juntó con el Concejo de Alcalá, el antiguo Ayuntamiento, para decirles que quería fundar un monasterio de religiosas cistercienses bajo la advocación de San Bernardo.

Buscó al tracista, actual arquitecto, más importante de la época, Juan Gómez de Mora, que cuando le contrató estaba haciendo la Plaza Mayor de la villa de Madrid. Y como maestro de obras, el actual aparejador, contrató al alcalaíno Sebastián de la Plaza.

Y tres meses después de la reunión con el Concejo, en abril de 1617, ya pusieron la primera piedra del monasterio.

Ya se encontraba algo enfermo, aunque estuvo mal de salud toda su vida, y un año después, en abril de 1618, firmó testamento dejando dinero suficiente por si fallecía antes de terminar “su obra”, ya que a partir de la famosa reunión, todo lo que hacía sería pensando en el Monasterio Cisterciense de San Bernardo, al que él llamaba “su obra”.

Un mes después, en mayo de 1618, redactó las Constituciones del Monasterio, y con su firma ya se consideró fundado el Monasterio, aunque todavía no habían entrado las monjas.

Tres meses después de escribir su testamento, en julio de 1618, lo modificó.

El amor de Bernardo Sandoval hacia Alcalá quedó plasmado en su testamento, ya que él pidió que se realizasen misas por el arzobispo, una vez fallecido, en los conventos más pobres y que se repartieran limosnas entre los presos más necesitados y pobres de las cárceles, eclesiástica y seglar, de Alcalá.

Pero el apartado más importante del testamento es el que instituyó como únicas herederas de todos sus bienes y haciendas a las religiosas del Monasterio de San Bernardo.

Y parece que se lo habían anunciado, pues ese mismo año, tal día como hoy de 1618 falleció en Madrid el cardenal arzobispo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas, fundador del Monasterio Cisterciense de San Bernardo de Alcalá de Henares.

Pero los historiadores no se ponen de acuerdo ni en el lugar ni en el día de su muerte. Unos le sitúan en Toledo, y otros en Madrid. Sobre el día, la mayoría de las fuentes dicen que murió el 7 de diciembre, a las diez de la noche. El problema nace porque en la copia del testamento del Arzobispo que tenían las religiosas en el Monasterio de San Bernardo en Alcalá, realizada en 1650 por el escribano Francisco Suarez, dice el Arzobispo de Toledo murió:

«En la villa de Madrid […], a las cuatro horas de la mañana […], ocho días del mes de diciembre de 1618».

Ahí la duda.