1 de mayo de… 1929

El 1 de mayo de 1929 se funda la Real Sociedad Deportiva Alcalá, promovida por el escolapio don Eusebio Gómez de Miguel, el «Padre Eusebio».

Es indiscutible decir que el deporte más popular en España es el Fútbol. Y toda ciudad y todo pueblo que se precie tiene un equipo de este deporte. Lógicamente Alcalá de Henares no puede ser menos y desde 1929 tiene un equipo federado, la «Real Sociedad Deportiva Alcalá».

Pero, ¿cómo fueron los orígenes de esta Sociedad?

A principios del siglo XX el semanario «El Eco Complutense» publicó el reglamento del fútbol. Este hecho influyo para que la ciudad de Alcalá de Henares fundara en 1908 el equipo «Alcalá Foot-ball Club».

Lógicamente era un equipo modesto hasta la llegada de los internados alemanes de la I Guerra Mundial, que hicieron progresar rápidamente a los futbolistas alcalaínos. Entrenaban en un solar de las Eras de San Isidro, frente a la antigua Plaza de toros.

Poco tiempo duró el equipo «Alcalá Foot-ball Club». Pero los complutenses no dejaron de lado el empeño de seguir con este sano deporte. Por eso en 1920 fundaron la «Unión Deportiva Alcalaína». Y dos años después, en 1922, la «Gimnástica Alcalaína».

Y en 1924 el escolapio Eusebio Gómez de Miguel, conocido como el Padre Eusebio, que era profesor de matemáticas del colegio instalado en los edificios de la antigua Universidad, fundó el «Alcalá Fútbol Club». Este equipo comenzó a jugar en la Era del Pozo Artesiano, lo que hoy se conoce como el Barrio de Antezana.

Poco tiempo después el Padre Eusebio compró a la familia Casado un solar conocido como «El Humilladero». Fueron los propios alumnos del colegio de los Escolapios los que acondicionaron el campo de juego, quitando las piedras y vallándolo.

Casi al mismo tiempo, Ángel Gómez Alcalá, que era un gran portero y mejor persona, fundó la «Deportiva Obrera Alcalaína». El «Alcalá Fútbol Club» del Padre Eusebio dejaba las «instalaciones» del equipo para que entrenara y jugara la Deportiva.

Con el tiempo los dos equipos se fusionaron y tal día como hoy de 1929 se fundó la «Sociedad Deportiva Alcalá».

En diciembre de ese mismo año, 1929, por medio de un escrito dirigido al Presidente de la Mayordomía Mayor de su Majestad el Rey, don Fernando Presas, le fue concedido a la Sociedad Deportiva Alcalá el título de «Real».

Así fue el comienzo de lo que hoy es la «Real Sociedad Deportiva Alcalá».


Más efemérides del 1 de mayo:

El 1 de mayo de 1517 la Cofradía del Santo Sepulcro, que tenía una ermita en el cerro de la Vera Cruz, actualmente llamado cerro del Ecce Homo, construye y coloca una barca junto a la ermita de la Virgen del Val de Alcalá de Henares.

El 1 de mayo de 1517 la iglesia Magistral de Alcalá de Henares cede a la Cofradía del Ecce-Homo la ermita de la Vera Cruz con el censo perpetuo de pagar dos gallinas al año.

El 1 de mayo de 1597 en la iglesia de los jesuitas de Alcalá de Henares un forastero pide sacramento de confesión. Le asiste el padre don Juan Juárez, ante el cual el desconocido reconoce haber asaltado una iglesia y robado sus vasos sagrados con Sagradas Formas. Arrepentido de sus actos le entrega las Formas Consagradas que luego serán incorruptas.

El 1 de mayo de 1858 se inaugura el segundo asilo de San Bernardino en el edificio del Colegio de San Ciriaco y Santa Paula de Alcalá de Henares, más conocido por Colegio de Málaga.

El 1 de mayo de 1926 se inaugura una gran exposición de arte religioso en el Salón de San Diego del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, organizada por José María Vicario y el padre Lecanda.

El 1 de mayo de 2016 el periódico «Diario de Alcalá» cierra su actividad editorial tras casi 25 años de historia.

29 de abril de… 1977

El 29 de abril de 1977 fallece en Alcalá de Henares don Tomás Casado Herrero, pintor, profesor de dibujo y escultor, autor del Santísimo Cristo de la Agonía de la Catedral Magistral de Alcalá de Henares.

Muchos artistas han pasado por Alcalá de Henares y han dejado su obra en la ciudad. Y algunos, por no decir muchos, han pasado, desgraciadamente, de forma casi anónima, si no se soluciona a tiempo.

Este puede ser el caso de Tomás Casado Herrero, pintor, profesor de dibujo y escultor del siglo XX, llamado por la gente que le conoció «don Tomás».

Tomás Casado Herrero nació en Monleras (Salamanca) el 28 de abril de 1899. Hijo de labradores, mostró desde niño gran afición a la pintura, no cejando en su empeño hasta conseguir, en 1919, trasladarse a Madrid para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios.

Alcanzando el primer premio de la misma, en 1925 ingresó por oposición en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, despertando interés entre los críticos.

Acabados los estudios, aprobó una oposición de la Diputación Provincial de Madrid y empezó a trabajar como profesor de dibujo en el Colegio Salesiano de San Fernando. En este colegio, en el taller de madera, empezó su labor como escultor.

Terminada la Guerra Civil pintó para la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de su pueblo natal, Monleras, una «Inmaculada Concepción» y un «San Juan Bautista».

En 1949 se trasladó a vivir, junto a su familia, a Alcalá de Henares, donde compaginaba las clases en el Colegio de San Fernando con otras en los colegios de Santo Tomás de Aquino y Sagrado Corazón de Jesús de Alcalá de Henares.

Como persona muy religiosa plasmó su espiritualidad en muchos de sus cuadros, sobre todo en temas marianos. Sus referentes artísticos fueron Andrea Mantegna, Sandro Botticelli y Leonardo da Vinci.

Aparte de sus cuadros religiosos también realizó una colección de pinturas sobre «El Quijote».

Tras el fallecimiento de una de sus hijas, Pilar, que contaba con cinco años, plasmó su pena en una colección de cuadros sobre la «Muerte y el Paso del tiempo».

Su amor por Jesús, Hijo de Dios, hizo que en 1953 empezase a tallar en madera una colección de Cristos, realizando su primera exposición en 1957 en la Casa de la Mancha, en Madrid.

Su forma de ser, cariñoso y entregado a los demás, hizo que regalase muchos de sus Cristos a amigos, conocidos y familiares, llegando sus tallas incluso a América del Sur.

En 1963 talló el devoto Santísimo Cristo de la Agonía que actualmente se puede contemplar en la Catedral Magistral de Alcalá de Henares.

Como restaurador, reparó, entre otros, el Cristo de la Agonía que se encuentra en el Monasterio de Santa Clara de Alcalá.

Siguió tallando imágenes de Jesús en la cruz hasta el día de su fallecimiento.

Y tal día como de 1977 falleció en Alcalá de Henares don Tomás Casado Herrero, pintor, profesor de dibujo y escultor, autor del Santísimo Cristo de la Agonía de la Catedral Magistral.

En su lápida, como no, está tallado un Cristo que él diseño.


Más efemérides del 29 de abril:

El 29 de abril de 1624 el rey Felipe IV visita Alcalá de Henares.

El 29 de abril de 1874 don Manuel Mateo dona una auténtica espada del siglo XVI para que fuese utilizada en los actos en honor de Miguel de Cervantes.

28 de abril de… 2011

El 28 de abril de 2011 don Francisco Javier García Gutiérrez recibe el título de Hijo Adoptivo de la ciudad de Alcalá de Henares.

No hay que viajar mucho en el tiempo para reconocer una buena efeméride, ya que hace solo 6 años, tal día como hoy de 2011, con el Salón de Plenos del Ayuntamiento lleno de autoridades, familiares y amigos, don Francisco Javier García Gutiérrez recibió del manos del alcalde Bartolomé González el título de «Hijo adoptivo» de Alcalá de Henares.

Curiosamente, también tal día como hoy pero del año 1998, García Gutiérrez fue nombrado «Cronista Oficial de la Ciudad».

Francisco Javier García Gutiérrez, aunque no había nacido en Alcalá, estuvo muy unido a esta ciudad.

Su carrera docente comenzó en los años 40 del pasado siglo XX, en el colegio San Ignacio de Loyola. También dio clases en la Escuela de Maestría Industrial, de la que fue director entre 1976 y 1983. Además, ejerció como docente en el colegio Santo Tomás, en la Escuela de Magisterio Cardenal Cisneros y en el Instituto Alonso de Avellaneda.

Fue Concejal de Cultura, Deporte y Turismo del Ayuntamiento de Alcalá de Henares entre 1960 y 1973, ocupando la Primera Tenencia de Alcaldía.

De esta época municipal hay que destacar su papel jugado con el fin de lograr el retorno de la Universidad de Alcalá, ya que en el Pleno Municipal de julio de 1965 él fue el que presentó la primera moción con ese objetivo.

Igualmente, Francisco Javier García Gutiérrez participó activamente en la gestión que permitió que en noviembre de 1968 se firmara el acuerdo de renuncia de los antiguos propietarios de la Base Aérea con el fin de permitir la construcción del Campus Universitario.

También fue el que impulsó la construcción de cinco nuevos colegios: Historiador Portilla, Antonio de Nebrija, Reyes Católicos, Doctora de Alcalá y Dulcinea.

Además puso en marcha la Ciudad Deportiva Municipal, el Pabellón de la Virgen del Val, las piscinas municipales y los campos de fútbol.

Asimismo, y ya para terminar, hay que resaltar que fue un socio fundador de la Institución de Estudios Complutenses en 1982 y su presidente durante quince años, entre 1994 y 2009.

(Fotografía de Baldomero Perdigón… gracias).


Más efemérides del 28 de abril:

El 28 de abril de 1322 el Concejo de Alcalá nombra a sus procuradores generales para que pidan al arzobispo de Toledo y al rey la confirmación de sus fueros.

El 28 de abril de 1491 el arzobispo de Toledo cardenal don Pedro González de Mendoza aprueba las nuevas Constituciones por las que ha de regirse la Iglesia Magistral.

El 28 de abril de 1534 el cardenal don Juan Pardo Tavera toma posesión como Arzobispo de Toledo.

El 28 de abril de 1687 el arzobispo de Toledo Luis Manuel Fernández Portocarrero nombra un nuevo Ayuntamiento para Alcalá de Henares.

El 28 de abril de 1813 el general francés Ormancei ocupa Alcalá de Henares y exige a la ciudad una contribución de 200.000 reales en veinticuatro horas. Al final fueron 60.000 más 20.000 en alimentos.

El 28 de abril de 1862 por primera vez se celebra en Alcalá de Henares un funeral por Miguel de Cervantes. El acto tuvo lugar en su parroquia bautismal de Santa María.

El 28 de abril de 1913 se celebran grandes fiestas en conmemoración del centenario de «El Empecinado» en Alcalá de Henares.

27 de abril de… 1913

El 27 de abril de 1913 se inaugura el monumento al cardenal Cisneros en el patio de Santo Tomás de Villanueva del Colegio Mayor de San Ildefonso.

La estatua del monumento al cardenal Cisneros fue tallada en mármol de Carrara por el escultor malagueño José Vilches en 1864, cuando se encontraba en Roma, pensionado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la que era miembro.

Por motivos que no se han conseguido esclarecer, la estatua, cuando fue enviada a España por su autor, quedó arrinconada y olvidada durante muchos años en un almacén de los sótanos de la Universidad Central de Madrid, sin que ninguna autoridad académica se preocupara de ella.

La descubrió el estudiante Alberto Segovia Pérez que junto al complutense Máximo de Francisco, con a la mediación del entonces Conde de Romanones, gestionaron su traslado a Alcalá de Henares.

La estatua llegó a Alcalá en 1910 y tal día como hoy de 1913, a las 3 de la tarde, se inauguró el monumento al cardenal Cisneros, utilizándose como pedestal el brocal del pozo del patio de Santo Tomás de Villanueva del Colegio Mayor de San Ildefonso.

Estuvo en esa ubicación hasta 1959, que por motivos de una restauración del edificio del antiguo Colegio Mayor de San Ildefonso, el monumento se instaló en la plaza de San Diego, en los jardines del lado derecho, delante de la fachada de un conocido hotel, mirando hacia el Cuartel del Príncipe.

En reforma de la plaza realizada en los comienzos del siglo XXI, se cambió de lugar, colocándola delante de la fachada del antiguo Colegio Menor de San Pedro y San Pablo.

El paso del tiempo unido a varios actos vandálicos hicieron que la estatua se deteriorara. Por ello, en enero de 2007 el Ayuntamiento, la Universidad y la Sociedad de Condueños decidieron retirarla para someterla a una profunda restauración. Para sustituirla, pidieron al escultor Andrés Bonilla Gutiérrez una réplica, que instalaron en los jardines de la plaza de San Diego, en el centro, mirando hacia la Capilla de San Ildefonso.

Ya restaurada, la estatua original del cardenal Cisneros espera ser colocada otra vez en el interior del recinto universitario, pero no es su primera ubicación, sino esta vez en el Patio de los Filósofos.

Mientras llega la hora de su reinstalación y reinauguración, aguarda su turno en el patio de un monasterio de religiosas de la ciudad.


Más efemérides del 27 de abril:

El 27 de abril de 1590 fallece Domingo Beltrán, el escultor del Cristo de los Doctrinos.

El 27 de abril de 1780 por R.O. se suprimen los Colegios Menores Cisnerianos de estudiantes pobres, refundiéndolos en uno sólo, instalado en el Colegio de la Madre de Dios, con el nombre de Colegio de la Concepción.

26 de abril de… 1857

El 26 de abril de 1857 se reinaugura el monumento funerario del cardenal Cisneros con la instalación en él de sus restos mortales en la iglesia Magistral de Alcalá de Henares.

Con la desamortización y la extinción de manera definitiva de la Universidad de Alcalá en 1836, la Comisión Nacional de Monumentos decidió trasladar el sepulcro del cardenal Cisneros junto con sus rejas a Madrid.

En 1846 se desmontó el sepulcro y se guardó dentro de veinticuatro cajones en dependencias municipales.

Haciéndose eco del malestar de los vecinos, el Ayuntamiento de Alcalá y el cabildo de la Magistral escribieron a la Administración Central solicitando la paralización del traslado del sepulcro a Madrid. Consiguieron que se firmara una Real Orden, en mayo de 1846, para que el sepulcro y las rejas se trasladasen a la iglesia de San Justo de Alcalá. Pero debido a dificultades económicas no se pudo efectuar el traslado en ese momento.

Tuvieron que pasar cuatro años hasta que por medio de otra Real Orden, en septiembre de 1850 fueron trasladados los cajones con el sepulcro a la iglesia Magistral y se depositaron en la girola.

Las obras de montaje delante del coro de la iglesia Magistral se terminaron un año después, en julio de 1851. Mientras tanto los restos mortales del cardenal Cisneros descansaban desde 1850 en la Capilla de San Ildefonso de la Magistral.

Tras conseguir fondos para la realización de la cripta debajo del mausoleo donde se depositarían los restos mortales del cardenal Cisneros, siete años después del traslado, tal día como hoy de 1857 se reinauguró el monumento funerario del cardenal Cisneros.

El acto cívico-religioso comenzó por la tarde con el canto del «Te Deum». Luego fueron reconocidos los restos de Cisneros para verificar su autenticidad por el Cabildo Magistral y el Ayuntamiento. Se levantó un acta y, tras su firma, los restos cardenalicios fueron trasladados a un túmulo que estaba ubicado en el Presbiterio, delante del Altar Mayor, de la iglesia Magistral. A continuación celebraron una ceremonia religiosa.

Al día siguiente, los actos empezaron con una procesión desde el antiguo Hospital de San Lucas y San Nicolás hasta la iglesia Magistral «presidida por el Gobierno de S.M. y compuesta de generales, magistrados, altos funcionarios, profesores, sacerdotes, y otras muchas personas de distinción». Llegados a la Magistral, se celebró una ceremonia religiosa, cantándose la misa de Paccini.

Concluido el acto religioso, se procesionó por el templo con la urna funeraria sobre unas andas conducidas por cuatro canónigos, con cuatro cintas que llevaban miembros del Gobierno.

Terminada la procesión, los restos mortales del cardenal Cisneros fueron colocados en la cripta construida bajo el sepulcro.

(Fotografía de la Fototeca del Patrimonio Histórico, del archivo Balbuena, nº de inventario BALB-056… gracias).


Más efemérides del 26 de abril:

El 26 de abril de 2012 fallecen dos militares en un accidente de un reactor de prácticas del Ejército español al estrellarse en un descampado cerca del Campus Universitario de Alcalá de Henares.

25 de abril de… 1620

El 25 de abril de 1620 se realiza una solemne procesión presidida por el rey Felipe III, su esposa Margarita de Austria-Estiria y los Infantes para depositar las Sagradas Formas en la capilla del Evangelio del templo del Colegio Máximo de la Compañía de Jesús.

El milagro de las Sagradas Formas tiene su origen en 1597, cuando el jesuita Padre Juan Juarez, en plena confesión, recibe un envoltorio con 26 Formas Consagradas, conseguidas por robos sacrílegos de iglesias de Alcalá.

Ante el peligro de poder estar envenenadas, los jesuitas decidieron guardarlas «en un lugar decente» hasta su descomposición total.

Transcurrido el tiempo comprobaron que estaban intactas. Decidieron guardarlas en un lugar húmedo, junto a otras formas sin consagrar. A los pocos meses, éstas últimas se habían descompuesto mientras que las que habían sido entregadas en la confesión permanecían como recién hechas.

En 1608 el Padre Bartolomé Pérez, Provincial de la Orden, ordenó su traslado al altar mayor de la iglesia del Colegio, donde quedaron en el mismo paquete de papel que las contenía desde el principio.

En 1615 el Padre Luis de la Palma, el nuevo Provincial de la Orden, visitó las Sagradas Formas, levantando testimonio de su perfecta conservación. Así creció la fama de milagro, hasta que en julio de 1619 se declaró oficialmente por un Decreto el milagro como tal. El Decreto lo firmó el Doctor Cristóbal de la Cámara, Canónigo Magistral de Sagrada Escritura en la Santa Iglesia de Toledo, Calificador del Santo Oficio de la Inquisición, Vicario General del Arzobispado de Toledo, ante el notario don Juan Hurtado.

Y tal día como hoy de 1620 las Sagradas Formas fueron sacadas procesionalmente por primera vez.

Se había terminado de construir la iglesia del Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, y los padres Jesuitas tuvieron la idea de inaugurarla con la traslación solemne de las Santas Formas al templo.

A este acto asistieron el rey Felipe III junto a su esposa la reina Margarita de Austria-Estiria y los Infantes sus hijos, acompañados por el Cabildo de la Iglesia Magistral, el Claustro de la Universidad, el Ayuntamiento, las Órdenes religiosas y un gran número de habitantes de la villa y de los pueblos colindantes.

La procesión recorrió las principales calles de la villa de Alcalá. Una vez terminada, las Sagradas Formas fueron colocadas en el Sagrario de la capilla primera de la iglesia de los Jesuitas. Esta capilla estaba, y está, al lado del Evangelio, es decir, a la izquierda del altar mayor.

Cuatro años después, en febrero de 1624, fueron trasladadas a una custodia de planta donada por el cardenal Agustín Espínola, Arzobispo de Sevilla y Santiago.


Más efemérides del 25 de abril:

El 25 de abril de 1624 comienzan las obras del Colegio de Colegio de San Ciriaco y Santa Paula, conocido popularmente como el Colegio de Málaga.

El 25 de abril de 1926 el general Primo de Rivera visita Alcalá de Henares para presidir un acto militar.

23 de abril de… 1616

El 23 de abril de 1616 el alcalaíno Miguel de Cervantes Saavedra es enterrado en el Convento de las Trinitarias de Madrid.

Como todos saben hoy es un día importante para la ciudad de Alcalá de Henares. Pero, ¿por qué?

Pues porque tal día como hoy de 1616 el insigne escritor complutense, o alcalaíno, Miguel de Cervantes Saavedra fue enterrado en el Convento de las Trinitarias de Madrid.

Pero, esta no es la festividad que se celebra. ¿El 23 de abril de 1616 no fue cuando falleció?

Ahí está la polémica. En esa época no se registraban la fecha del nacimiento ni la de la muerte, sino que se registraban, como era normal pues lo hacía la Iglesia, era la fecha del bautismo y del enterro. Verdaderamente no se ha encontrado ningún documento que certifique la hora de fallecimiento del Miguel de Cervantes.

Para algunos investigadores históricos, Miguel de Cervantes falleció el 22 de abril de 1616 y que fue enterrado el día después, y que el cambio de la fecha del fallecimiento se cambió para hacerla coincidir con la fecha de la muerte del escritor inglés William Shakespeare.

Otros investigadores opinan que Miguel de Cervantes falleció en la madrugada del día 23 de abril, y que como su cuerpo estaba lleno de pústulas, pensaron que lo mejor era enterrarle lo antes posible antes de que el cuerpo se empezara a descomponer.

Pero ésta no es la única polémica. Dando por buena la teoría que falleció el 23 de abril de 1616, ¿verdaderamente falleció el mismo día que William Shakespeare, que también falleció el 23 de abril de 1616? Por lógica sería el mismo día, pero no es así.

En España, desde el año 1582, se regían por el calendario Gregoriano, el actual. Por eso podríamos decir que Miguel de Cervantes falleció el 23 de abril.

Pero en Inglaterra, en 1616, se regían por el calendario Juliano, que tenía una diferencia con el Gregoriano de 10 días. Sí, según el calendario Juliano, William Shakespeare falleció el 23 de abril de 1616, pero si se hubiesen regido por el calendario Gregoriano hubiese fallecido el 3 de mayo de 1616.

Inglaterra estuvo regida por el calendario Juliano hasta el 1752 que cambiaron al Gregoriano.

Resumiendo, según un único calendario, el Gregoriano, por ejemplo, Cervantes falleció el 23 de abril de 1616 (o el 22) y Shakespeare el 3 de mayo de 1616, con 10 días de diferencia.


Más efemérides del 23 de abril:

El 23 de abril de 1976 el escritor Jorge Guillén recibe el primer Premio Cervantes de la Legua Castellana.

El 23 de abril de 1990 se inaugura la Biblioteca Municipal «Eulalio Fuentes».

21 de abril de… 1813

El 21 de abril de 1813 tropas francesas entran y profanan el Monasterio Cisterciense de San Bernardo.

Verdaderamente esta efeméride empieza a las diez de la noche del día 20 de abril de 1913.

Las tropas napoleónicas del general Soult habían entrado en Alcalá de Henares con malas intenciones, saqueando todos los edificios que encontraban a su paso. La gente corría enloquecía a esconderse donde pudiera, temiendo caer en manos de los franceses, que sedientos de sangre y quizá más de satisfacer sus «pasiones bajas». Según cuentan las crónicas, «aquella soldadesca desenfrenada y viciosa no perdonó a sexo ni edad para abusar, especialmente del sexo débil».

El cuerpo de artilleros, que tenían fama de ser «los más malos», acamparon y colocaron las piezas de artillería en la plazoleta frente al Monasterio de San Bernardo.

Y a eso de las 10 de la noche del 20 de abril penetraron en la portería y se dirigieron a las habitaciones del padre capellán Blas Márquez y a la casa de la demandadera. El capellán Blas Márquez, el trinitario calzado fray Carlos Sánchez que estaba con él y la familia de la demandadera se ocultaron en la parte alta de la iglesia. Pero al verse en peligro porque notaron que los franceses estaban cerca, saltando por una ventana, huyeron a través de los tejados, que eran muy peligrosos de atravesar, y se ocultaron en la parte superior de la cúpula, entre la estructura de madera.

Los franceses, al no llegar a la zona de las celdas donde estaban las religiosas, tocaron las campanillas de la sacristía, coro alto y portería para que fuesen las monjas a esos lugares, pero ellas no las oyeron.

Una religiosa, tiempo después, escribió:

«De este modo pudimos salir con la felicidad de no verlos, y también de no oír las campanillas de la sacristía, coro alto y portería, aunque estábamos despiertas. Fue una disposición de Dios el que no las oyéramos, pues de lo contrario hubiera ido cada una a su oficio a ver quién llamaba y nos hubieran cogido».

Mientras tanto, los sacerdotes no cesaban de llamar discretamente a las religiosas, pero tampoco les oían a ellos. Por fin la cocinera oyó que la llamaban y le decían:

– Avise usted a la Madre Presidenta que están los franceses en el Convento.

Rápidamente se juntaron todas las monjas y ayudaron a los sacerdotes y familia de la demandadera a que bajasen para estar todos juntos.

Al no saber qué hacer, llenos de temor y angustia, se asomaron a las ventanas del Monasterio para pedir auxilio a los vecinos que a su vez huían de las tropas francesas. Estos, al no poder ayudarles, lo único que respondían era que tuvieran paciencia.

Al mismo tiempo, los soldados franceses entraron a la iglesia, forzaron el Sagrario y robaron el Copón, arrojando al suelo las Formas Consagradas y pisándolas. También robaron el ánfora de los Santos Oleos. Rompieron los muebles de la sacristía y se llevaron los ornamentos litúrgicos de valor.

Luego fueron a la cocina, cillero, que era la despensa donde se guardaba el grano, y a otras dependencias saqueando y rompiendo lo que podían y querían.

Estuvieron así hasta las siete de la mañana del día siguiente, 21 de abril, que tocaron la corneta en señal de formación y se marcharon todos.

Una vez libres del enemigo, el capellán y el trinitario fueron a la iglesia y, de rodillas y derramando muchas lágrimas, recogieron las Formas Consagradas que estaban por el suelo, algunas de ellas con las señales de los clavos de los zapatos de los soldados franceses. Las quisieron conservar para desagraviar al Señor por aquel ultraje, pero como oyeron que por la tarde de ese mismo día iban a volver los franceses, las consumieron para evitar una nueva profanación.

Volvieron por la tarde, como habían dicho, pero ya no hicieron nada malo.

Las religiosas estuvieron ocho días con sus noches cuidando del torno hasta que pudieron arreglarlo y asegurarlo.

Cuando tiempo después se comento lo ocurrido, Sebastián Martín López, un fervoroso cristiano del pueblo de Torrijos, dejó dinero suficiente para que se celebrase una fiesta solemne de acción de gracias todos los años el día 22 de abril.

Y no solamente se celebró esta fiesta anual, sino que el papa León XII firmó una Bula por el cual se concedía Indulgencia Plenaria y Remisión de todos los pecados a los fieles que el 21 de abril visitaran la iglesia del Monasterio.

Pasado un tiempo de este hecho histórico el trinitario calzado fray Carlos Sánchez escribió:

«Yo no puedo menos que reconocer en todo esto el Dedo de Dios, dije entonces, y digo ahora: Jesucristo salvó aquella noche a sus Esposas a consta suya. Quiso padecer para que no hiciesen presa en ellas los carniceros».

Lógicamente alude a la profanación horrenda que hicieron a las Formas Consagradas que arrojaron al suelo y pisaron.

Para terminar hay que decir que el paso de la horda napoleónica por Alcalá de Henares dejó una estela sombría de tristes recuerdos, que perduraron muchos años.


Más efemérides del 21 de abril:

El 21 de abril de 1527 el estudiante Íñigo López de Recalde, más conocido por San Ignacio de Loyola, es encarcelado por la Inquisición en Alcalá de Henares.

El 21 de abril de 1813 las tropas napoleónicas del general Soult saquean la población de Alcalá de Henares.

El 21 de abril de 1913 se celebran grandes fiestas religiosas como desagravio en el I Centenario de las profanaciones de los franceses en el Monasterio de San Bernardo de Alcalá de Henares.

El 21 de abril de 1986 se inaugura el Monumento al Descubrimiento en la Plaza de los Santos Niños de Alcalá de Henares.

20 de abril de… 1574

El 20 de abril de 1574 el canónigo de la iglesia Magistral don Gutierre de Cetina funda el Monasterio de Concepcionistas Franciscanas de Santa Úrsula.

La villa de Alcalá de Henares contaba con una buena representación de monasterios de la Orden de San Francisco, pero faltaba la presencia de la rama de las Concepcionistas.

Ente convento no tardó en llegar, ya que tal día como hoy de 1574 el canónigo de la iglesia Magistral don Gutierre de Cetina firmó ante don Juan de Manzanares las escrituras de fundación del Monasterio de la Concepción Francisca de Santa Úrsula y las once mil vírgenes.

Esta fundación se debió al ofrecimiento que hizo a la Santa al salvar su vida en un naufragio cuando viajaba a Roma.

Ya en 1573 había solicitado licencia de llevar a cabo esta fundación a los padres franciscanos y al Gobernador General del Arzobispado de Toledo don Busto de Villegas, accediendo a ello ambas partes.

Según el documento de la fundación, Gutierre de Cetina donaba sus casas principales y accesorias, que estaban situadas en la calle de la Justa, actualmente calle de Santa Úrsula, al sur de la plaza del Mercado. Una de las casas era su propia vivienda «muy buena y bien labrada, de cuatro cuartos y dos corrales».

También se comprometió a que acomodaría el Monasterio en las casas principales, una de las cuales ocuparía él como inquilino mientras viviera, pasando después de su muerte a incorporarse al monasterio.

Además se comprometía a edificar la iglesia de nueva planta en las casas accesorias que estaban al lado.

Para el sustento de la comunidad, dejó una renta anual de 400 ducados y 235.000 maravedís. También contó con el patrimonio de su sobrina, doña Laurencia del Castillo, que quería ser monja del monasterio, que suponían 200 ducados más.

Curiosamente las primeras religiosas entraron un mayo de 1573, casi un año antes de que se otorgaran las escrituras de la fundación. Para ello arreglaron una de las habitaciones como capilla provisional, mientras se construía la definitiva.

Y en junio de ese mismo año, 1573, el padre Francisco de Morales, Guardián del Convento de San Francisco de Valladolid, «bendijo la iglesia y todo el monasterio y claustros de él y el lugar que estaba situado para que se hiciera la iglesia nueva, y puso el Santísimo».


Más efemérides del 20 de abril:

El 20 de abril de 94 fallece en Amphitria, actual Hita (Guadalajara), San Gregorio, el primer obispo complutense del que se tiene constancia.

El 20 de abril de 1660 se funda el Colegio Convento de San Basilio Magno.

El 20 de abril de 1695 se organizan rogativas para que lleguen buenos temporales a Alcalá de Henares.

El 20 de abril de 1785 por R.O. el rey Carlos III ordena que se le permitiera realizar las pruebas de acceso a la docencia universitaria en la Universidad de Alcalá de Henares a doña María Isidra Quintana de Guzmán y de la Cerda.

El 20 de abril de 1814 el Ayuntamiento y la Universidad manifiestan a las Cortes su oposición al traslado de la Universidad.

19 de abril de… 1562

El 19 de abril de 1562 el príncipe Carlos, hijo de Felipe II y su primera esposa, María de Portugal, corriendo detrás de una hermosa doncella en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, bajando por una angosta y espiral escalera, cayó y dio con la cabeza en una puerta que estaba cerrada, con gran detrimento de su salud.

El hijo primogénito del rey Felipe II le salió un poco «rana». El príncipe Carlos era agresivo, violento, impetuoso, cruel,… cualquier cosa que se diga de él se queda corta.

Su adolescencia se la pasó entre cacerías, bailes, saraos y asediando a las damas con preguntas, algunas veces molestas.

Aunque tenía una salud quebradiza, sufriendo mucho de brotes de fiebre, y que le habían recomendado algunas poblaciones cercanas al mar Mediterráneo para intentar que allí se recuperase, el Rey decidió mandarle a estudiar a Alcalá de Henares, para ver si se enderezaba un poco en sus malas actitudes, a la vez para intentar que el clima de la villa le sane de sus cuartanas, que, según la Real Academia de la Lengua, son calenturas, casi siempre de origen palúdico, que entra con frío, de cuatro en cuatro días.

Llegó a Alcalá en octubre de 1561, con dieciséis años de edad. Tres días después llegaron a Alcalá para estar con el Príncipe y estudiar juntos su tío Juan de Austria, que por entonces tenía catorce años, y su primo Alejandro Farnesio, también con dieciséis años.

Se hospedaron, como era costumbre, en el Palacio Arzobispal.

El responsable de la educación de los príncipes en Alcalá de Henares fue Honorato Juan, asesorado por los principales profesores de la Universidad.

El plan de trabajo de los príncipes lo había dispuesto meticulosamente el propio rey Felipe II. Se levantaban a las seis de la mañana en verano y a las siete en invierno. Después de bañados, vestidos y penados, rezaban sus oraciones en presencia del Mayordomo Mayor. Almorzaban acto seguido los tres príncipes juntos e inmediatamente oían misa en la capilla privada de don Carlos. Seguían dos horas de estudio con los maestros, presidido siempre por Honorato Juan. A las once salían para comer en público. A las doce tenían lección de música y canto. Y desde la una hasta las cuatro volvían a reanudar los estudios, intercalando entre ellos lecciones de esgrima y equitación. De cuatro a cinco descansaban. A las seis cenaban y, acabada ésta, proseguían con paseos, juegos o ejercicios de entrenamiento. A las nueve rezaban el Santo Rosario todos juntos y cada uno se retiraba a su cámara. Los domingos y días de fiesta ocupaban las horas de estudio con actos piadosos, paseos y juegos de fuerza y entretenimiento.

A pesar de las medidas tomadas por Felipe II, ninguno de los tres sacó provecho de las explicaciones de los maestros de la Universidad.

El Príncipe Carlos siguió con su mal carácter y su manía de asediar a las damas que encontraba por Palacio.

Y tal día como hoy de 1562 el príncipe Carlos, que ya entonces tenía 17 años de edad, persiguiendo por el Palacio a una hermosa doncella, de quien solicitaba favores de amor que ella le negaba, tuvo tan mala fortuna que se le fue el pie en una escalera de caracol muy oscura de pasos muy desgastados, cayó rodando por ella y fue a dar su cabeza contra una puerta cerrada, dejándole con la cabeza abajo y los pies arriba, con gran detrimento de su salud.

La doncella se llamaba Mariana Garcetas y era la hija del Alcaide del Palacio.

El Príncipe fue atendido rápidamente pues estaba inconsciente. El cirujano Dionisio Daza Chacón, el médico de Cámara Cristóbal de Vega y el Médico personal del príncipe Carlos, Santiago Diego Olivares, le hicieron una primera cura al apreciar que tenía una herida, de no gran extensión, en la parte posteroizquierda de la cabeza.

Al amanecer del día siguiente llegaron el Protomédico General, don Juan Gutiérrez, y los cirujanos reales Portugués y Pedro de Torres.

Doce días después llegaron a Alcalá de Henares el propio rey Felipe II con el doctor Mena y el anatomista Andrés Vasilio.

Celebraron más de cincuenta juntas de médicos, catorce de ellas en presencia del Monarca, y no encontraron ninguna cura para despertarle de su inconsciencia.

A los diez días de la caída le surgieron pustemas, es decir, pústulas, vejigas inflamatorias de la piel, que suelen estar llenas de pus, y se le hincharon los párpados, la cabeza, los brazos y el pecho.

Le hicieron una dolorosa intervención para descubrir el hueso pero no reaccionó. Incluso se le administró un mágico ungüento del moro valenciano Pinterete, pero tuvieron que prescindir de él porque, lejos de curar, le produjeron quemaduras.

Al final determinaron sacar a fray Diego de San Nicolás, el futuro San Diego de Alcalá, del arca sepulcral donde yacía para colocarle al lado del cuerpo inerte del príncipe Carlos, para ver si sanaba… Pero ésta es otra efeméride a contar en su momento.

Al final el príncipe Carlos se medio recuperó, pues nunca sanó del todo.


Más efemérides del 19 de abril:

El 19 de abril de 1550 el rey Carlos I firma una carta-ejecutoria prohibiendo la costumbre medieval que obligaba a la villa de recibir como huéspedes en sus casas a los criados del arzobispo y de darles ropa.

El 19 de abril de 1616 el alcalaíno Miguel de Cervantes escribe la dedicatoria de “Los trabajos de Persiles y Sigismunda” a Pedro Fernández de Castro y Andrade, VII Conde de Lemos.

El 19 de abril de 1686 fallece el historiador alcalaíno Antonio de Solís y Rivadeneyra.

El 19 de abril de 1791 la imagen de la Virgen del Val de Alcalá de Henares se aparece en la puerta del Colegio Menor de Santiago o de los Caballeros Manrique, suceso que nadie ha podido explicar.

El 19 de abril de 1979 Carlos Valenzuela es elegido Alcalde de la Primera Corporación Democrática de Alcalá de Henares.

El 19 de abril de 1991 se firma un convenio entre el Ayuntamiento y la Universidad de Alcalá sobre el uso y cesión de edificios y terrenos del Ayuntamiento a la Universidad.