28 de junio de… 1964

El 28 de junio de 1964 fallece don José María Vicario, defensor del espíritu complutense durante muchos años junto al padre Lecanda y célebre por su amistad con Azaña.

Hay personajes históricos que pueden quedar en el anonimato si no se toman medidas y se les reconoce su labor. Este es el caso del personaje de la efeméride de hoy.

José María Vicario Sanz nacido en Durón, de la provincia de Guadalajara, en 1876.

Llegó a Alcalá de Henares con 13 años, en 1889, y al igual que a su amigo el padre Lecanda, Alcalá se le metió en el corazón. La vida de don José María, a partir de ese momento transcurrió entera en nuestra ciudad.

Participó activamente en la vida de Alcalá, escribiendo en periódicos, como corresponsal local de «El Imparcial» con el seudónimo de «Zulema» y revistas, como «El Eco Complutense» o «Brisas del Henares» con el seudónimo de «El Vicario de Durón».

Organizó exposiciones, como la primera exposición pública de objetos artísticos propiedad de los monasterios de clausura de Alcalá de Henares, en 1928.

José María Vicario hizo todo tipo de actividades en pro de Alcalá. Es más, en su testamento donó a la ciudad su valiosa biblioteca, que hoy se conserva en el Archivo Municipal.

Pero José María Vicario ha pasado a la historia nacional por su amistad con Manuel Azaña que data de los tiempos de estudiante de ambos. A día de hoy las cartas que éste le fue enviando forman parte de las Obras Completas del estadista.

Cuando don José María ya era muy mayor, le preguntaron el por qué guardo todas esas cartas, y él respondió: «Porque desde que éramos niños en el colegio, yo siempre supe que Manuel llegaría a ser alguien importante».

En 1931 Manuel Azaña escribió una novela inacabada titulada «Fresdeval». Estudiosos de dicha novela dicen que el personaje de Bruno Budia se identifica con José María Vicario y el de Jesualdo con el propio Azaña.

Y tal día como hoy de 1964 falleció don José María Vicario, defensor del espíritu complutense durante toda su vida.

Todavía mucha gente de Alcalá recuerda la silueta característica de don José María: capa, camisa blanca sin corbata, y la botonadura de oro cerrada hasta el cuello.

(Fotografía de Antonio Cerezo – 1960).


Más efemérides del 28 de junio:

El 28 de junio de 1870 se presenta el segundo proyecto para la construcción de la Casa Consistorial de Alcalá de Henares.

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27 de junio de… 1948

El 27 de junio de 1948 la Diputación Provincial de Madrid entrega el Blasón de Oro al obispo de Madrid-Alcalá don Leopoldo Eijo y Garay en el Salón Noble del Ayuntamiento de Alcalá de Henares.

En enero de 1948 el Pleno de la Diputación de Madrid decidió crear la condecoración del Blasón de Oro de la Provincia.

Esta distinción servía para «premiar y gratificar por parte de la Corporación a aquellas personas o entidades que, por su prestación o por su ayuda relevante a la provincia de Madrid, se hayan hecho acreedoras de ésta».

Varios días después se acordó conceder el Blasón de Oro al Patriarca de las Indias y Obispo de Madrid-Alcalá, don Leopoldo Eijo y Garay.

Este otorgamiento, segundo, ya que el primero se le ofreció al Jefe del Estado, quería solemnizar la celebración de las Bodas de Plata con la Diócesis del señor Obispo.

El acuerdo, plasmado en el acta de la sesión correspondiente, decía así:

«Mostrar su más entusiasta adhesión y cooperación a cuantos actos hayan de celebrarse para solemnizar las Bodas de Plata con la diócesis de Madrid, del Patriarca de las Indias occidentales y Obispo de Madrid-Alcalá, Doctor don Leopoldo Eijo y Garay, y otorgar a tan ilustre Prelado, en justo premio a su admirable labor, tanto espiritual como material, a favor de sus feligreses, la insignia que, a propuesta de la Comisión de Cultura, ha de crearse para simbolizar la gratitud de la Diputación Provincial de Madrid hacia aquellas personas o entidades que presten o hayan prestado relevantes colaboraciones o servicios en pro de los intereses de la provincia».

Por eso, tal día como hoy de 1948, la Diputación Provincial de Madrid entregó el Blasón de Oro al obispo de Madrid-Alcalá don Leopoldo Eijo y Garay en Alcalá de Henares.

El acto comenzó con una Santa Misa en la Parroquia de Santa María la Mayor, que en esa época actuaba como Magistral interina. Luego la comitiva se trasladó al Salón de Plenos del Ayuntamiento, donde se le impuso la condecoración. El acto terminó con una comida en el Palacio Arzobispal.

Para el acto se engalanó la ciudad y contó con una amplia representación de autoridades.


Más efemérides del 27 de junio:

El 27 de junio de 1605 el complutense Miguel de Cervantes es encarcelado en Valladolid.

El 27 de junio de 1747 el Ayuntamiento permuta con los jesuitas el terreno para ensanchar un camino por otro donde éstos construyeron su botica.

9 de junio de… 1957

El 9 de junio de 1957 es inaugurado el monumento a San Ignacio de Loyola en la plaza de los Doctrinos.

Costeado por dos jóvenes participantes en los ejercicios espirituales organizados por la Compañía de Jesús en ese año, tal día como hoy del 1957 fue inaugurado con gran solemnidad el monumento a San Ignacio de Loyola en la plaza de los Doctrinos, cerca del antiguo Corral de Mataperros, actual patio de la Ermita del Cristo de los Doctrinos, el que fuera el primer asentamiento del colegio de Jesuitas fundado en 1545, el cual, tras un fugaz paso por éste y por otros lugares complutenses, acabaría en la calle de Libreros.

Este monumento reemplazó a una cruz que ocupaba anteriormente ese lugar.

El monumento lo bendijo el obispo auxiliar de Madrid-Alcalá José María García Lahiguera. Y en la madrugada del día siguiente, 10 de junio, ofició la Santa Misa el Obispo de Wuhu (China), el guipuzcoano Zenón Aramburu, jesuita que había sido expulsado de China por los revolucionarios.

La escultura de piedra fue obra de José Luis Vicent Llorente y representa a San Ignacio de Loyola con una Custodia con el monograma «IHS» en la mano derecha y un libro en la mano izquierda. Está colocada sobre un alto pedestal.

Al pie de la estatua hay una inscripción que pone: «A San Ignacio. Dos ejercitantes de Madrid. Alcalá, 1957».

Curiosamente esta estatua es idéntica, hasta en el propio pedestal, que también es fuente, a la que está instalada en el patio de la casa matriz de los Jesuitas en calle Serrano de Madrid. Este edificio fue construido entre 1946 y 1950 y decorado con esculturas del propio José Luis Vicent.


Más efemérides del 9 de junio:

El 9 de junio de 1529 Juan Campero, maestro de obras, trabaja en la construcción del Monasterio de la Madre de Dios de Torrelaguna, por cuenta del Colegio Mayor de San Ildefonso.

El 9 de junio de 1658 nace en Alcalá de Henares Diego de Torres de la Caballería, Comisionado que consiguió el Titulo de Ciudad para la antes villa de Alcalá de Henares.

El 9 de junio de 1943 fallece el gran investigador histórico y escritor cervantista don Francisco Astrana Marín.

29 de mayo de… 1947

El 29 de mayo de 1947, nace en la calle Nebrija de Alcalá de Henares el presentador de televisión, actor de doblaje y locutor Constantino Romero.

Soy consciente que con esta efeméride se va a crear una polémica, pero la historia es como es y no se puede cambiar.

Todas las biografías del presentador Constantino Romero García sitúan su lugar de nacimiento en Albacete. Él siempre decía que era albaceteño, pero también él mismo, en una entrevista contó que él había nacido en la calle Nebrija nº 5 de Alcalá de Henares, ya que su padre era funcionario de prisiones y estaba destinado esta ciudad, pero al año de nacer la familia Romero García se trasladó al pueblo de Chinchilla de Monte-Aragón, a 15 kilómetros de Albacete capital, pues de allí era su familia materna. Por eso se consideraba albaceteño de adopción más que complutense, aunque lo fuese de nacimiento, porque allí, en la provincia de Albacete, fue donde se crió y donde inició su formación básica. Fue fiel al dicho «uno no es de donde nace, sino de donde pace». Más tarde, con nueve años marcho a Barcelona, pero esa es otra historia.

Por tanto hay que decir y confirmar con rotundidad que tal día como hoy de 1947 nació en Alcalá de Henares el presentador de televisión, actor de doblaje y locutor Constantino Romero.

Cuando falleció, a mediados del mes de mayo de 2013, apareció por internet una fotografía con la partida de nacimiento de Constantino Romero, donde ponía claramente que había nacido en Alcalá de Henares.

Cuando publiqué esta efeméride el año pasado y ante la polémica que surgió, solicité la colaboración de los lectores de este blog de Efemérides Complutenses, por si alguien tenía la copia de la partida de nacimiento de Constantino Romero García, para que me la hiciera llegar, ya que yo era consciente de su existencia, pero no la tenía en mi poder.

Solo tuve que esperar un par de horas, ya que Juan José Costa se puso en contacto conmigo para decirme que él tenía una copia del acta. Al darme lo que tenía, que era una fotocopia en DIN A4 de un artículo del semanario Puerta de Madrid, que aunque pareciese que era poco, para mí era mucho, me dirigí, por consejo de Juan José, a la Hemeroteca de la Biblioteca Municipal Cardenal Cisneros y allí me hicieron una fotocopia del Acta de nacimiento de Constantino Romero, que estaba publicada en la página 30 del semanario Puerta de Madrid de fecha 8 de junio de 2013.

En el artículo del semanario decía que el investigador histórico complutense José Carlos Canalda Cámara participó en el concurso «El tiempo es oro» que presentaba Constantino Romero y, conversando con el presentador, le confesó que él también había nacido en Alcalá de Henares, en la calle Nebrija. Con ese dato, según cuenta el artículo, un reportero de Puerta de Madrid se dirigió al Registro Civil de Alcalá y solicitó un dato que es público y que se puede facilitar sin ningún problema, ya que no está protegido por la Ley de Protección de Datos. Lo que pidió era un asiento del registro, concretamente la comprobación de si existía asiento de acta de nacimiento de fecha 29 de mayo de 1947 a nombre de Constantino Romero García.

Al ser una respuesta afirmativa, ante su solicitud, se le proporcionó una fotocopia del Acta de Nacimiento de Constantino Romero.

Dice así:

«ACTA DE NACIMIENTO

REGISTRO CIVIL DE Alcalá de Henares.

En la ciudad de Alcalá de Henares, provincia de Madrid, a las trece horas del día treinta de mayo de mil novecientos cuarenta y siete ante D. Paulino Muñoz Hernández, Juez comarcal sustituto y D. Eugenio de la Torre Sánchez, Secretario, se procede a inscribir el nacimiento de un varón ocurrido en esta ciudad a las dos horas de la mañana del día veintinueve del mes actual en la calle de Nebrija, núm. 5, es hijo legítimo de Ángel Romero Martínez de 31 años de estado casado, de profesión funcionario de Prisiones, natural de La Roda “Albacete”, y de su esposa Antonia García Martínez de 32 años de edad, de profesión sus labores, natural de Chinchilla “Albacete” vecinos de esta ciudad, nieto por línea paterna de Constantino Romero León y de Pilar Martínez González, naturales de La Roda “Albacete” y de Sisante “Cuenca” y por línea materna de Antonio García López y de Amelia Martínez Alcazar, naturales de Chinchilla y Tinajeros “Albacete” y se le ponen los nombres de Constantino.

Esta inscripción se practica en el local de este Juzgado Comarcal en virtud de manifestación firmada por el padre del inscrito y la presencian, como testigos, D. Luis Guajardo Fajardo, mayor de edad, casado, domiciliado en esta ciudad en Plaza de Cervantes, y D. Francisco García (*), mayor de edad, soltero.

Leída esta acta, se sella con el de este Juzgado, y la firma el Sr. Juez con los testigos y manifestante, de que certifico».

Por tanto, aunque él siempre se consideró albaceteño de adopción, hay que decir y confirmar con rotundidad que el presentador de televisión, actor de doblaje y locutor Constantino Romero nació en Alcalá de Henares el 29 de mayo de 1947.

Para terminar me gustaría agradecer a Juan José Costa por ser el primer eslabón de la cadena de esta efeméride; a Victoria Galvache Rico porque también me ayudó en la búsqueda del acta de nacimiento; a José Carlos Canalda Cámara por ser el que abrió la «caja de Pandora» del tema; al semanario Puerta de Madrid por publicar tan importante artículo; a los trabajadores de la Hemeroteca y Fotocopistería de la Biblioteca Municipal Cardenal Cisneros que, simplemente cumpliendo con su trabajo, me recibieron con una sonrisa; y, cómo no, a todos vosotros por seguirme y leerme con tanto interés.

Gracias.

(*) No se entiende el segundo apellido del testigo don Francisco García.


Más efemérides del 29 de mayo:

El 29 de mayo de 1592 Francisco Valles, profesor de Medicina en la Universidad de Alcalá de Henares y médico de Felipe II, llamado por el rey “el Divino”, otorga testamento.

El 29 de mayo de 1620 se producen lluvias torrenciales con graves inundaciones.

El 29 de mayo de 1694 el Real Cosejo de Castilla otorga permiso a don Antonio Díaz para enseñar públicamente el latín.

El 29 de mayo de 1726 debido a la pertinaz sequía se hacen rogativas a la Virgen del Val, pidiendo la lluvia.

El 29 de mayo de 1830 se reúne Capítulo General de Franciscanos en el Convento de Santa María de Jesús, también conocido por Convento de San Diego de Alcalá.

25 de mayo de… 1999

El 25 de mayo de 1999 se inaugura el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid en Alcalá de Henares.

En el año 1985 se traspasaron las competencias estatales en materia de arqueología a las Comunidades Autónomas. Por ello, el Gobierno de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Alcalá acordaron convertir el antiguo Colegio-Convento de Dominicos de la Madre de Dios de Alcalá de Henares en la sede del nuevo Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid.

Dos años después, en 1987 se iniciaron las obras, pero oficialmente el Museo no se constituyó hasta diez años más tarde, en 1997, mediante el Decreto 163/1997 de 27 de noviembre del Consejo de Gobierno de la Comunidad.

Y tal día como hoy de 1999 fue inaugurado oficialmente el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, inicialmente solo con exposiciones temporales.

La Exposición Permanente se retrasó un poco y fue inaugurada en junio de 2003. Y cuatro años después, en mayo de 2007, se realizó la apertura oficial del «Patio de cristales», que no era otro que el claustro convertido en un gran auditorio y sala multifuncional.

Este museo está concebido para explicar la historia de la Comunidad de Madrid a través de la evolución del hábitat, el asentamiento y la vivienda a lo largo del tiempo.

La exposición se articula en varias unidades temáticas. Comienza con una introducción y luego nos lleva a un paseo por el Madrid anterior a la aparición del hombre. Después nos presenta a los primeros madrileños que habitaron la región, a sus características y su modo de vida, que pasaron de ser cazadores recolectores a productores sedentarios. Más tarde nos muestra los cambios que sufren los madrileños indígenas tras su romanización, con el florecimiento de las villas y ciudades.

Ya en el piso superior, nos introduce en el Madrid medieval, mostrándonos la caída de Roma y la adopción de un orden feudal. También nos muestra la sociedad moderna, con el traslado de la Corte a Madrid en el siglo XVI, suponiendo cambios en la organización y fisonomía de los municipios.

Así mismo nos deja soñar, convirtiéndonos en arqueólogos, para averiguar qué ocurrió en el pasado gracias a juegos interactivos.

La visita concluye en el «Patio de cristal», mostrándonos las antigüedades romanas.


Más efemérides del 25 de mayo:

El 25 de mayo de 1600 el papa Clemente VIII otorga una Bula concediendo privilegios al Abad de San Justo de Alcalá de Henares.

El 25 de mayo de 1922 se publica el programa de actos de Alcalá de Henares del III Centenario de la canonización de San Ignacio de Loyola.

El 25 de mayo de 1949 llegan a Alcalá de Henares los restos mortales del Padre Lecanda.

El 25 de mayo de 1969 Salvador de Madariaga publica en ABC su célebre carta de defensa de Alcalá como sede universitaria.

El 25 de mayo de 1984 se crea la Empresa Municipal de la Vivienda.

1 de mayo de… 1929

El 1 de mayo de 1929 se funda la Real Sociedad Deportiva Alcalá, promovida por el escolapio don Eusebio Gómez de Miguel, el «Padre Eusebio».

Es indiscutible decir que el deporte más popular en España es el Fútbol. Y toda ciudad y todo pueblo que se precie tiene un equipo de este deporte. Lógicamente Alcalá de Henares no puede ser menos y desde 1929 tiene un equipo federado, la «Real Sociedad Deportiva Alcalá».

Pero, ¿cómo fueron los orígenes de esta Sociedad?

A principios del siglo XX el semanario «El Eco Complutense» publicó el reglamento del fútbol. Este hecho influyo para que la ciudad de Alcalá de Henares fundara en 1908 el equipo «Alcalá Foot-ball Club».

Lógicamente era un equipo modesto hasta la llegada de los internados alemanes de la I Guerra Mundial, que hicieron progresar rápidamente a los futbolistas alcalaínos. Entrenaban en un solar de las Eras de San Isidro, frente a la antigua Plaza de toros.

Poco tiempo duró el equipo «Alcalá Foot-ball Club». Pero los complutenses no dejaron de lado el empeño de seguir con este sano deporte. Por eso en 1920 fundaron la «Unión Deportiva Alcalaína». Y dos años después, en 1922, la «Gimnástica Alcalaína».

Y en 1924 el escolapio Eusebio Gómez de Miguel, conocido como el Padre Eusebio, que era profesor de matemáticas del colegio instalado en los edificios de la antigua Universidad, fundó el «Alcalá Fútbol Club». Este equipo comenzó a jugar en la Era del Pozo Artesiano, lo que hoy se conoce como el Barrio de Antezana.

Poco tiempo después el Padre Eusebio compró a la familia Casado un solar conocido como «El Humilladero». Fueron los propios alumnos del colegio de los Escolapios los que acondicionaron el campo de juego, quitando las piedras y vallándolo.

Casi al mismo tiempo, Ángel Gómez Alcalá, que era un gran portero y mejor persona, fundó la «Deportiva Obrera Alcalaína». El «Alcalá Fútbol Club» del Padre Eusebio dejaba las «instalaciones» del equipo para que entrenara y jugara la Deportiva.

Con el tiempo los dos equipos se fusionaron y tal día como hoy de 1929 se fundó la «Sociedad Deportiva Alcalá».

En diciembre de ese mismo año, 1929, por medio de un escrito dirigido al Presidente de la Mayordomía Mayor de su Majestad el Rey, don Fernando Presas, le fue concedido a la Sociedad Deportiva Alcalá el título de «Real».

Así fue el comienzo de lo que hoy es la «Real Sociedad Deportiva Alcalá».


Más efemérides del 1 de mayo:

El 1 de mayo de 1517 la Cofradía del Santo Sepulcro, que tenía una ermita en el cerro de la Vera Cruz, actualmente llamado cerro del Ecce Homo, construye y coloca una barca junto a la ermita de la Virgen del Val de Alcalá de Henares.

El 1 de mayo de 1517 la iglesia Magistral de Alcalá de Henares cede a la Cofradía del Ecce-Homo la ermita de la Vera Cruz con el censo perpetuo de pagar dos gallinas al año.

El 1 de mayo de 1597 en la iglesia de los jesuitas de Alcalá de Henares un forastero pide sacramento de confesión. Le asiste el padre don Juan Juárez, ante el cual el desconocido reconoce haber asaltado una iglesia y robado sus vasos sagrados con Sagradas Formas. Arrepentido de sus actos le entrega las Formas Consagradas que luego serán incorruptas.

El 1 de mayo de 1858 se inaugura el segundo asilo de San Bernardino en el edificio del Colegio de San Ciriaco y Santa Paula de Alcalá de Henares, más conocido por Colegio de Málaga.

El 1 de mayo de 1926 se inaugura una gran exposición de arte religioso en el Salón de San Diego del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, organizada por José María Vicario y el padre Lecanda.

El 1 de mayo de 2016 el periódico «Diario de Alcalá» cierra su actividad editorial tras casi 25 años de historia.

29 de abril de… 1977

El 29 de abril de 1977 fallece en Alcalá de Henares don Tomás Casado Herrero, pintor, profesor de dibujo y escultor, autor del Santísimo Cristo de la Agonía de la Catedral Magistral de Alcalá de Henares.

Muchos artistas han pasado por Alcalá de Henares y han dejado su obra en la ciudad. Y algunos, por no decir muchos, han pasado, desgraciadamente, de forma casi anónima, si no se soluciona a tiempo.

Este puede ser el caso de Tomás Casado Herrero, pintor, profesor de dibujo y escultor del siglo XX, llamado por la gente que le conoció «don Tomás».

Tomás Casado Herrero nació en Monleras (Salamanca) el 28 de abril de 1899. Hijo de labradores, mostró desde niño gran afición a la pintura, no cejando en su empeño hasta conseguir, en 1919, trasladarse a Madrid para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios.

Alcanzando el primer premio de la misma, en 1925 ingresó por oposición en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, despertando interés entre los críticos.

Acabados los estudios, aprobó una oposición de la Diputación Provincial de Madrid y empezó a trabajar como profesor de dibujo en el Colegio Salesiano de San Fernando. En este colegio, en el taller de madera, empezó su labor como escultor.

Terminada la Guerra Civil pintó para la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de su pueblo natal, Monleras, una «Inmaculada Concepción» y un «San Juan Bautista».

En 1949 se trasladó a vivir, junto a su familia, a Alcalá de Henares, donde compaginaba las clases en el Colegio de San Fernando con otras en los colegios de Santo Tomás de Aquino y Sagrado Corazón de Jesús de Alcalá de Henares.

Como persona muy religiosa plasmó su espiritualidad en muchos de sus cuadros, sobre todo en temas marianos. Sus referentes artísticos fueron Andrea Mantegna, Sandro Botticelli y Leonardo da Vinci.

Aparte de sus cuadros religiosos también realizó una colección de pinturas sobre «El Quijote».

Tras el fallecimiento de una de sus hijas, Pilar, que contaba con cinco años, plasmó su pena en una colección de cuadros sobre la «Muerte y el Paso del tiempo».

Su amor por Jesús, Hijo de Dios, hizo que en 1953 empezase a tallar en madera una colección de Cristos, realizando su primera exposición en 1957 en la Casa de la Mancha, en Madrid.

Su forma de ser, cariñoso y entregado a los demás, hizo que regalase muchos de sus Cristos a amigos, conocidos y familiares, llegando sus tallas incluso a América del Sur.

En 1963 talló el devoto Santísimo Cristo de la Agonía que actualmente se puede contemplar en la Catedral Magistral de Alcalá de Henares.

Como restaurador, reparó, entre otros, el Cristo de la Agonía que se encuentra en el Monasterio de Santa Clara de Alcalá.

Siguió tallando imágenes de Jesús en la cruz hasta el día de su fallecimiento.

Y tal día como de 1977 falleció en Alcalá de Henares don Tomás Casado Herrero, pintor, profesor de dibujo y escultor, autor del Santísimo Cristo de la Agonía de la Catedral Magistral.

En su lápida, como no, está tallado un Cristo que él diseño.

Quiero que esta efeméride sea un homenaje a mi abuelo don Tomás Casado Herrero, que fuera pintor, profesor de dibujo y escultor, autor del Santísimo Cristo de la Agonía de la Catedral Magistral, pero sobre todo buen marido, padre y abuelo.

Desde el Cielo estará sonriendo y diciendo… “Bueno, bueno, bueno”.


Más efemérides del 29 de abril:

El 29 de abril de 1624 el rey Felipe IV visita Alcalá de Henares.

El 29 de abril de 1874 don Manuel Mateo dona una auténtica espada del siglo XVI para que fuese utilizada en los actos en honor de Miguel de Cervantes.

27 de abril de… 1913

El 27 de abril de 1913 se inaugura el monumento al cardenal Cisneros en el patio de Santo Tomás de Villanueva del Colegio Mayor de San Ildefonso.

La estatua del monumento al cardenal Cisneros fue tallada en mármol de Carrara por el escultor malagueño José Vilches en 1864, cuando se encontraba en Roma, pensionado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la que era miembro.

Por motivos que no se han conseguido esclarecer, la estatua, cuando fue enviada a España por su autor, quedó arrinconada y olvidada durante muchos años en un almacén de los sótanos de la Universidad Central de Madrid, sin que ninguna autoridad académica se preocupara de ella.

La descubrió el estudiante Alberto Segovia Pérez que junto al complutense Máximo de Francisco, con a la mediación del entonces Conde de Romanones, gestionaron su traslado a Alcalá de Henares.

La estatua llegó a Alcalá en 1910 y tal día como hoy de 1913, a las 3 de la tarde, se inauguró el monumento al cardenal Cisneros, utilizándose como pedestal el brocal del pozo del patio de Santo Tomás de Villanueva del Colegio Mayor de San Ildefonso.

Estuvo en esa ubicación hasta 1959, que por motivos de una restauración del edificio del antiguo Colegio Mayor de San Ildefonso, el monumento se instaló en la plaza de San Diego, en los jardines del lado derecho, delante de la fachada de un conocido hotel, mirando hacia el Cuartel del Príncipe.

En reforma de la plaza realizada en los comienzos del siglo XXI, se cambió de lugar, colocándola delante de la fachada del antiguo Colegio Menor de San Pedro y San Pablo.

El paso del tiempo unido a varios actos vandálicos hicieron que la estatua se deteriorara. Por ello, en enero de 2007 el Ayuntamiento, la Universidad y la Sociedad de Condueños decidieron retirarla para someterla a una profunda restauración. Para sustituirla, pidieron al escultor Andrés Bonilla Gutiérrez una réplica, que instalaron en los jardines de la plaza de San Diego, en el centro, mirando hacia la Capilla de San Ildefonso.

Ya restaurada, la estatua original del cardenal Cisneros espera ser colocada otra vez en el interior del recinto universitario, pero no es su primera ubicación, sino esta vez en el Patio de los Filósofos.

Mientras llega la hora de su reinstalación y reinauguración, aguarda su turno en el patio de un monasterio de religiosas de la ciudad.


Más efemérides del 27 de abril:

El 27 de abril de 1590 fallece Domingo Beltrán, el escultor del Cristo de los Doctrinos.

El 27 de abril de 1780 por Real Orden se suprimen los Colegios Menores Cisnerianos de estudiantes pobres, refundiéndolos en uno sólo, instalado en el Colegio de la Madre de Dios, con el nombre de Colegio de la Concepción.

27 de marzo de… 1976

El 27 de marzo de 1976 se inaugura en Alcalá de Henares el nuevo Archivo General de la Administración.

En 1858 el Gobierno de España decidió crear un Archivo General Central y eligió la ciudad de Alcalá para su sede.

Y en marzo del año siguiente, 1859, se firmó un Acuerdo de Cesión entre el Arzobispado de Toledo y el Ministerio de Fomento para instalar el Archivo General del Reino en el antiguo Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

La firma de este Acuerdo hizo que el antiguo Palacio Arzobispal, que se hallaba en estado de casi completa ruina, se reparara para adaptarlo a su nuevo destino.

Así se abrió así un periodo de ochenta años que terminó con un fatídico incendio en agosto de 1939 que destruyó el Palacio y su Archivo, haciendo perder una de las joyas de la arquitectura alcalaína y un legado histórico imposible de recuperar.

Pero debe ser que la ciudad de Alcalá de Henares es atrayente para el Gobierno de la nación, ya que 37 años después del incendio del Archivo, tal día como hoy de 1976 se inauguró, como heredero suyo, el nuevo edificio del Archivo General de la Administración, situado esta vez en la Puerta de Aguadores.

Su cometido es guardar y facilitar la consulta de los documentos de todos los Ministerios del Gobierno de España, lo que le convierte en un archivo vivo a la vez que uno de los más importantes de nuestro país.


Más efemérides del 27 de marzo:

El 27 de marzo de 1315 el rey don Alfonso XI perdona a Alcalá los Débitos de pechos.

El 27 de marzo de 1810 se intenta formar compañías de 100 hombres para que ayuden al ejército francés, pero no acude nadie a la llamada.

4 de febrero de… 1911

El 4 de febrero de 1911 Manuel Azaña pronuncia un discurso titulado «El Problema Español», como acto inaugural de la «Casa del Pueblo» situada en la calle Escritorios nº 9 de Alcalá de Henares.

Sin querer entrar en política, solo en un hecho histórico de nuestra ciudad, recordamos que tal día como hoy de 1911 el joven de 30 años Manuel Azaña pronunció un discurso titulado «El Problema Español», como acto inaugural de la «Casa del Pueblo», situada en la calle Escritorios nº 9 de Alcalá de Henares.

Sin más comentarios, el texto del discurso, aunque es algo largo, fue éste:

«Me propongo, cediendo a vuestra cariñosa invitación, hablaros en esta y en sucesivas conferencias de unos cuantos temas que, a mi juicio, os deben interesar. De esta manera, al mismo tiempo que organizo y expongo en forma polémica mis ideas, contribuyo en la medida de mis fuerzas a la prosperidad de esta Casa, que ahora comienza a vivir. Siempre os agradeceré que me hayáis proporcionado esa doble satisfacción moral.

Pertenezco a una generación que está llegando ahora a la vida pública, que ha visto los males de la patria y ha sentido al verlos tanta vergüenza como indignación, porque las desdichas de España, más que para lamentarlas o execrarlas, son para que nos avergoncemos de ellas como de una degradación que no admite disculpa. Yo recuerdo los tiempos en que nos hacíamos hombres, cuando comenzaban a llegar a nuestros oídos los primeros ecos de la vida nacional, y recuerdo, como recordaréis todos, que sólo percibíamos palabras infames: derrota, venalidad, corrupción, inmoralidad…

Y era lo más triste que el pueblo parecía conforme con este oprobio y se revolcaba satisfecho en un cenegal sin creer en sí mismo, ni en sus hombres, ni en su destino histórico; sólo creyó en su miseria; recreándose en ella lo negó todo: la justicia y el derecho cuando vio impunes los crímenes de lesa patria; la libertad porque la sombra de ella consignada en las leyes no le impidió la caída y suspiró por un amo que le hiciera marchar a latigazos ya que él no era capaz de andar solo; negó también la historia —una historia ficticia, inventada por el fanatismo para nutrir la superstición— y, por último, se negó a sí mismo, rehusándose el derecho a vivir, y temió o esperó, no se sabe, una injerencia extranjera o una repartición.

De todas las numerosas y antiguas causas que produjeron en la nación española este estado moral, nosotros, los hombres de mi generación, somos absolutamente irresponsables. Nos horroriza el pasado, nos avergüenza el presente; no queremos ni podemos perder la esperanza en el porvenir, y, con toda la energía y toda la razón del que por culpas ajenas se ve envuelto en desgracias no merecidas, hemos alzado la voz de nuestra protesta y trabajamos porque el mal no se perpetúe. Comprenderéis perfectamente que sólo por este medio conservaremos nuestro derecho a la crítica; no podremos erigirnos en jueces si nos hacemos culpables de las mismas faltas que tratamos de condenar. De ahí nuestro propósito y el empeño vivo de esta noche, de correr en misión la tierra española queriendo persuadir a nuestros conciudadanos de que hay una patria que redimir y rehacer por la cultura, por la justicia y por la libertad.

Por la cultura he dicho y si lo meditáis bien comprenderéis que lo he dicho todo. Porque el milagro realizado en aquellos españoles que han logrado disipar las espesas tinieblas que al espíritu nacional envuelven desde hace siglos, queremos que se extienda en sus efectos y vivifique a todas las masas del pueblo. Lo queremos por necesidad íntima y cordial de nuestra alma, lo queremos por la salud de la patria. Ya es tiempo de que la nación española deje de ser un pueblo ignorante y aborregado, que no sabe de sí absolutamente nada, ni de sus cualidades ni de sus defectos, ni de lo que le debe la civilización universal ni de las deudas que a su vez tenga para con la civilización misma. Es preciso reconstruir la conciencia nacional para que el solar patrio deje de ser un campo de desolación sobre el que de vez en cuando se levanta un alma grande a llorar los desengaños y las desventuras y a profetizar otras mayores: unas veces con la desconsolada burla de Cervantes, en cuyo libro palpita un pueblo que se ha sentado al borde del camino de la historia, renunciando a su destino; otras con la desgarrada procacidad de Quevedo; que, en tiempos más próximos, halla su expresión en la amarga protesta de Fígaro y en nuestros días suena en los discursos y en los escritos de Joaquín Costa con los acentos de una maldición.

Este espectáculo, ya secular, de un pueblo inerme, que fluctúa entre deseos que no sabe expresar, a merced de corrientes espirituales que le envuelven y que desconoce, sintiendo dentro de sí energías que se disipan por falta de empleo, es preciso que concluya. Es preciso que el pueblo español tenga, como Saulo, su camino de Damasco; que se horrorice de su lepra, que llore lágrimas de sangre por un ideal de vida que, de momento, no podrá alcanzar, que luche y forcejee, en suma: que prepare los caminos a las generaciones que vendrán, contentándose con ver desde muy lejos la tierra prometida. Tal es el móvil inspirador de esta campaña. Una vez expuesto no necesito deciros que no vengo a soliviantar las pasiones, ni a provocar un estallido de los rencores latentes, ni a producir un fugaz y pasajero movimiento de protesta. Sí quiero que pase a vuestro corazón una chispa de este convencimiento que arde en el mío con tan viva llama, quiero ayudaros a razonar vuestro descontento, a señalar las causas de él, a desbrozar el camino por donde se va al remedio. Más que una momentánea adhesión, busco y deseo que en vosotros quede un germen, un sedimento, que en vuestra soledad y en vuestro vivir cotidiano iréis elaborando por la reflexión tranquila; si llega a echar raíces y a ser la norma de vuestra conducta, el fruto de esta campaña se habrá conseguido.

Comprenderéis que pensando de este modo mi puesto estaba entre vosotros, cooperando desde el primer día a los fines de esta Casa. Comprenderéis, también, que su fundación me llenase de júbilo, porque la Casa del Pueblo de Alcalá, sin perjuicio y al mismo tiempo de ser una piedra más llevada a un gran edificio nacional y hasta universal, un pequeño arroyo que viene a engrosar una corriente ya poderosísima, puede ser, debe ser, y yo espero que será, en esfera más reducida, un soplo de aire vivo, que rice y purifique las aguas infectas de este pantano que es la vida política alcalaína. Y lo será, porque estas casas son los hogares del progreso, especificado en una de sus más irresistibles tendencias: la que poniendo atención, prestando oídos a las reivindicaciones de las clases bajas, quiere hacer obra de justicia social, difundiendo la cultura y el bienestar por la práctica de la democracia pura, entendiendo por democracia, con Azcárate, no una clase que haya de sobreponerse a las demás ni un procedimiento más o menos violento de llevar a cabo y realizar éstas o las otras ideas, y si esta fuerza nueva, este nuevo principio, este nuevo sentido del derecho y de la vida política, más amplio, más universal, más humano, que ha encarnado en la conciencia de los pueblos después de haber sido madurado en la esfera del pensamiento y que está hoy inspirando a las sociedades modernas. Aquí han de prepararse las luchas políticas y económicas, y esa preparación no puede ser otra que la organización de la victoria.

No basta que cada uno de nosotros, aisladamente, sienta la necesidad de la reforma impulsado por un ideal; no basta, aunque ya es mucho, que cada cual por sí quiera ejercer sus funciones de ciudadano. Es necesaria la cohesión, la unidad del esfuerzo. Nosotros somos como las varas de un haz que, una por una, cualquiera nos romperá, pero si nos atamos y nos ligamos con fuerza, estrechamente, nada ni nadie será bastante fuerte para doblegarnos. A esta verdad, profundamente humana, responden estas instituciones; agrupan, cuentan, auxilian a los hombres, para que tengan quien los anime y quien los vigile, para que nunca se vean solos con sus pequeñas pasiones, con sus cobardías, ni con sus desgracias, ni abandonados al empuje brutal de la codicia ajena, en cualquiera de sus formas. Responden además a este hecho, que cualquiera puede comprobar: que los hombres de poca fibra moral, es decir, la mayoría de los hombres, traicionan con más facilidad a sus ideas, profesadas en secreto, que a sus compañeros y correligionarios cuando públicamente se les ha proclamado tales.

Todo esto, que constituye a grandes rasgos y sin descender a menudencias, la orientación y el significado de una casa del pueblo, debemos proponernos. Fuerza es decir que ya es hora de que nos lo propongamos.

Parece que estamos en un momento crítico de la historia. Diríase que la civilización en su marcha va a cerrar uno de los grandes ciclos en que se desenvuelve y a abrir otro nuevo; que hemos llegado a la plenitud de los tiempos. En el mundo civilizado todo está en cuestión, todo está en crisis; los dogmas religiosos, estudiados como otros tantos fenómenos históricos, se desmenuzan, se aclaran y se explican a la luz de las más recientes investigaciones de la filología y la psicología; la organización económica, en todos sus aspectos, es condenada en nombre de un principio de justicia más alto, que no puede sancionar la aspereza y brutalidad del régimen capitalista; las instituciones políticas, no ya en sus formas históricas, monárquicas y republicanas, sino en su esencia misma, en su principio democrático inspirador de cuya eficacia se duda, son llamadas a juicio; como lo son, igualmente, la moral tradicional, y la ciencia, y hasta las puras y desinteresadas especulaciones de la filosofía, obligadas todas a mostrar los títulos que tengan al respeto y al acatamiento de la conciencia humana.

La razón es incansable en su obra y, puesta a examinarlo todo, se pregunta a sí misma cuál es la validez de sus afirmaciones, y hay muchos que desconocen y niegan la razón en nombre de ella misma. En esta fiebre, en esta zozobra universal, en medio de la que busca la humanidad un rumbo nuevo, quedan indestructibles dos hechos, de índole diversa, que han de servir de instrumento el uno y de orientación el otro, a saber: las conquistas positivas, visibles y palpables del progreso material que prometen otras infinitamente mayores, y esa fermentación, ese clamor que sube desde lo más hondo de las sociedades, donde una humanidad misérrima, dolorida, expuesta a todas las intemperies, que come su pan amasado con odio, pide con voz que ya es terrible, una urgente y decisiva mejora en su condición. Los efectos de este mal son visibles donde quiera; en el más espléndido cuadro hallaréis una sombra imborrable. Fijaos en un solo ejemplo: en Londres, capital del más poderoso imperio que ha existido sobre la tierra, dueño de riquezas incalculables, de una industria perfectísima, cifra y compendio de una civilización prodigiosa servida por ciudadanos entusiastas y por gobernantes sabios y muy capaces, en Londres, digo, una masa de millares y millares de hombres sin trabajo pasea su hambre por las calles o se muere bajo los puentes del río o en sus antros inmundos, sin que a este enjambre de desdichados, la mayor parte alcohólicos, inútiles para toda obra de provecho, pueda decírseles más que estas palabras: no hay solución. En el estado de crisis que os he descrito antes, cuando todo se discute, ¿en nombre de qué principio, con qué autoridad respetable vamos a decir a esos infelices que se aguanten? Otro ejemplo: Francia ve disminuir su natalidad, y con su natalidad todas las esperanzas del mañana, porque los matrimonios franceses esquivan, a costa de todas las inmoralidades, imponerse el sacrificio de criar, educar y mantener a muchos hijos. Repito mi pregunta, ¿quién, cómo y en nombre de qué, va a corregir eso? Quiere esto decir que llevamos en nosotros mismos abierta una llaga, pero como hay que seguir viviendo, como las esencias de la civilización es preciso salvarlas a toda costa, imaginad qué infinita prudencia, qué tacto, qué disciplina, qué abnegación no serán precisas en el que gobierna y en los gobernados, para que el mundo continúe su marcha progresiva, para que no gastemos las fuerzas en luchas estériles y no nos devoremos unos a otros como fieras salvajes.

Estos problemas, ya de por sí graves, se complican de un modo particular cuando se estudian con referencia a España, como cualquier enfermedad es mucho más alarmante si se ceba en un organismo mal constituido que si ataca a un individuo normal y sano. España, con anterioridad a esos otros males a que antes aludía, padece: en lo económico, anemia secular, producida por falta de explotación de sus recursos naturales, por la mala gerencia de los que explota, por la codicia ininteligente de su régimen fiscal, fundado en el aplastamiento del más débil, y que se refleja en la pobreza de todos y en la sangría irrestañable de la emigración, fenómeno sencillísimo: donde no se cuece pan más que para uno, es imposible que coman tres y que los tres queden hartos, porque el milagro de los panes y los peces, que sepamos, no ha vuelto a repetirse.

En lo moral padecemos un absoluto y universal desconocimiento de los deberes de cada uno para con sí mismo y los demás, lo cual origina la rapacidad egoísta en los de arriba, la abyección infrahumana de los de abajo, la depresión de ánimo consiguiente a todo ser, hombre o pueblo, absolutamente desorientado y que no sabe lo que quiere ni lo que le conviene.

Y, por último, como causa y efecto a un mismo tiempo, expresión la más humillante de nuestro estado, una ignorancia e incultura espesísimas, que alcanza a todos, que se refleja en las conversaciones, en los modales, en los libros, en los periódicos, en los discursos y hasta en los juegos y distracciones, y que a veces se delata en hechos de una fuerza brutal, que parecen del siglo x: no hace muchos días han denunciado los periódicos que en Andalucía hay un pueblo de 400 habitantes, donde nadie, absolutamente nadie, desde el alcalde hasta el enterrador, sabe leer ni escribir.

No hay que esforzarse en demostrar qué fenómenos tan extraños ocurrirán cuando en un pueblo así constituido, que padece estos males —sobre los que luego volveré— se inyectan los virus peligrosísimos de que antes hablaba y que lleva anejos la orientación moderna de las ideas. Los más graves trastornos son de temer. Así ocurre, por ejemplo, que España, país sin industria, que apenas comienza a vencer los obstáculos que se oponen a su desarrollo normal y próspero, es de las naciones en que proporcionalmente se registran más huelgas, donde adquieren mayor violencia los conflictos entre el capital y el trabajo, eso que apenas hay trabajo ni capital empleado en la grande industria; así ocurre que en España, donde la masa general de los agricultores vive pereciendo y empieza ahora a enterarse de que hay medios científicos de labrar la tierra, el problema agrario, aunque no se ha formulado todavía de un modo serio, deja sentir sus efectos con la misma violencia que en cualquier país en que el desnivel entre colonos o cultivadores y propietarios sea más grande; y en otro orden de ideas, ocurre que cuando aún no hemos concluido de organizar ni de crear la patria ya hay quien la niega, y cuando no hemos conocido todavía el mecanismo de una democracia abominamos de ella y como es la recién venida a nuestra casa, sobre ella echamos la culpa de nuestro malestar y poca ventura.

De suerte que el problema de España es doble. Por una parte tenemos ante nosotros todas las cuestiones de índole moral, intelectual y económica surgidas de la urdimbre de nuestra historia y que recibimos como un arrastre de cuentas pasadas; por otra hemos de afrontar las dificultades que los hechos económicos, morales e intelectuales característicos de la edad contemporánea han de suscitar al plantearse entre nosotros. De la fusión y compenetración de ambos elementos o causas de conflicto surge el problema español, peculiar, especialísimo, único. Este problema se formula en pocas palabras de este modo: ¿podrá España incorporarse a la corriente general de la civilización europea? ¿Se podrá vivir aquí dentro de esas condiciones? La especialidad consiste en que de ningún otro pueblo europeo se ha hecho pregunta semejante. Y supuesta una contestación afirmativa como es la mía, surge inmediatamente esta cuestión: ¿qué hay que hacer, qué medios habrán de emplearse para que esa transformación se verifique?

Así se plantea el problema para todo aquel que desinteresadamente, desapasionadamente, estudia y observa. Por desgracia son muy pocos los que observan y estudian; los que emprenden esta labor sin interés ni pasión son todavía menos. Así ocurre que cada español siente pesar sobre sí un cúmulo de desgracias inexplicadas, de contrariedades, de obstáculos, cuya verdadera causa desconoce y, puesto a discurrir, cada cual los atribuye a los motivos más diversos, sin que acierte a verlos de una manera clara. ¿Por qué es esto así? Muy sencillo: porque el único medio de que la masa general de la nación adquiera un conocimiento exacto de sus necesidades reales, de los obstáculos que se oponen a su satisfacción y de los medios útiles de removerlos, es una instrucción, una enseñanza bien orientada y firmemente dada desde la escuela hasta la universidad, y en España, la enseñanza no sólo no sirve para eso, sino que es una de las principales causas de desconcierto y confusión. Y lo seguirá siendo mientras continúe montada de este modo, que hace de ella: por su organización, una industria; por su técnica, es decir, por los procedimientos empleados para enseñar, una mutilación del espíritu; por su contenido, es decir, por lo que se enseña, una mistificación, un engaño. El resultado es estafar a la juventud sus días más alegres, sus años mejores, y, además, en la mayoría de los casos, inutilizarla para todo estudio serio en el porvenir.

Que es una industria, lo comprenderéis con sólo fijaros en que el Estado hace artículo de renta, fuente de ingresos lo que en todas partes es la misión más ardua, más delicada y que más respeto infunde a la conciencia de todo hombre honrado de cuantos están confiados a los poderes oficiales. El Estado convierte la instrucción pública en una oficina de expendición, mediante ciertas sumas, de títulos académicos que son patentes de corso para echarse a navegar por las turbias aguas de la administración, y cuando no usa de este monopolio es para entregarlo a manos mercenarias, a espíritus cerriles y mal orientados, y el daño es entonces mucho mayor.

El ambiente que hay para estas cuestiones en España aparece muy claro en este hecho: no hace mucho tiempo, en una capital de provincia se promovió una fuerte protesta y casi un conflicto de orden público, porque algunos catedráticos de su universidad, contra su costumbre, dieron en ser muy rigurosos, con lo cual el número de alumnos disminuía y las casas de huéspedes y los establecimientos de recreo de todas clases que viven de los estudiantes no ganaban dinero por falta de clientes.

Que es una mutilación del espíritu no es menos evidente, porque no se estudia para saber, sino para aprobar, y no se enseña a discurrir ni se procura formar la inteligencia, sino que se obliga a los muchachos a recitar de coro ridículos manuales, llenos de insensateces, lo cual basta para conseguir el ansiado sobresaliente, que llena de satisfacción y orgullo a la familia del estudiante, y que probablemente no es sino un paso más en la carrera de asno perpetuo.

En cuanto a su contenido, que he calificado de mistificación y engaño, vosotros mismos podéis comprobar la verdad de mis afirmaciones. En general, a los muchachos en España no se les enseña nada que pueda ir contra el prejuicio religioso, ni contra determinadas instituciones políticas; para ello no se tienen escrúpulos en faltar descaradamente a la verdad, o en presentar las obras, los trabajos y los descubrimientos de los enemigos —como si en una labor verdaderamente científica pudiera haberlos— villanamente adulterados. Para probarlo basta un solo ejemplo, del cual todos vosotros sois mártires, esto es, testigos. Recordad cómo nos enseñaban en la escuela la historia de España, qué concepto nos hacían formar de nuestro pasado».


Más efemérides del 4 de febrero:

El 4 de febrero de 1534 fallece en Alcalá de Henares el arzobispo de Toledo Alonso de Fonseca, víctima de una larga hidropesía.

El 4 de febrero de 1639 don Francisco de Mendoza cede casa y dinero a la iglesia Magistral.