12 de noviembre de… 1937

El 12 de noviembre de 1937 Manuel Azaña visita por última vez Alcalá de Henares, de la que ha quedado un magnífico reportaje fotográfico y una narración propia.

Como ya comenté en otro efeméride (ver 3 de noviembre), en mayo de 1936 el alcalaíno Manuel Azaña Díaz fue nombrado Presidente de la República, y lo fue durante toda la Guerra Civil hasta febrero de 1939 que dimitió.

Hay que saber que Alcalá de Henares, durante la Guerra Civil fue «zona republicana». Y tal día como hoy de 1937 Manuel Azaña visitó por última vez su ciudad natal Alcalá de Henares.

Cuatro días después de la visita, estando ya en Valencia, escribió en su cuaderno de memorias sus impresiones de la visita a su Alcalá.

En esta visita estuvo acompañado por Juan Negrín, Jefe del Gobierno, por Indalecio Prieto, Ministro de Defensa y por el general Miaja, entre otras autoridades.

Llegaron desde Madrid y aparcaron los coches en la Puerta de Madrid. Ya andando, al pasar por la plaza de los Santos Niños, según cuenta el propio Azaña, vieron las ruinas de la iglesia Magistral y comentó que era una obra muy buena.

Ahora quiero hacer un alto a la narración de esta visita para hacer una pequeña puntualización. Como se sabe, porque está documentado, la iglesia Magistral fue saqueada y quemada por un grupo de milicianos que vinieron de Madrid el día 21 de julio de 1936. Pero mucha gente cree y afirma que fue un ataque de bombas aéreas nacionales. Este error viene justamente de la narración que hizo Manuel Azaña sobre esta visita a Alcalá, ya que textualmente escribió:

«Las puertas de San Justo, de par en par, dejan ver, vacío, el sitio que ocupaba el sepulcro de Cisneros. Era una obra muy buena. La aviación de los rebeldes la ha destruido y gran parte de la iglesia».

Manuel Azaña murió pensando que el ataque a la iglesia Magistral fue por obra de los nacionales, en vez de los milicianos republicanos.

Siguiendo con la narración de la visita de Azaña a Alcalá, andando, como ya hemos dicho, recorrieron toda la calle Mayor hasta llegar a la plaza de Cervantes.

Allí estaban en formación siete mil quinientos soldados, según le informó el militar Valentín González, apodado como «El Campesino»..

Pasaron revista a las tropas y, al llegar a la altura de las ruinas de la Parroquia de Santa María, se fijó en ella y escribió en sus memorias una anécdota sobre su abuelo:

«En el otro extremo de la plaza me detengo unos segundos, para darme cuenta del destrozo de Santa María. Los bombardeos han convertido en solas la antigua capilla “del oidor”, que estaba en un ángulo de la iglesia, un poco fuera de su planta general. La iglesia misma parece estropeada. Veo muros almenados. Creo que no tiene techumbre. Pero la insignificante y fea torre está intacta. Santa María es una iglesia muy buena, pero sin acabar. Debió de faltar dinero para una obra tan importante, y la cerraron de cualquier manera. El cerramiento y la torre, pobrísimos, descendían de la gran traza de la iglesia. Allí guardaban la partida de bautismo de Cervantes. Los fundadores de la iglesia –un matrimonio cuyo nombre no recuerdo- tenían un túmulo, con dos estatuas yacentes. Hace muchos años, no sé qué párroco, con motivo de unas obras, levantó dos bultos y los colocó adosados a un muro, en posición erecta, de modo que los, almohadones en que reposaban las cabezas vinieron a parecer maletas que gravitaban sobre los, hombros. Así los he conocido yo siempre. Recuerdo que mi abuelo, en vejez, cuando se arrellanaba en un sillón para dormir la siesta y se hacía colocar una almohada detrás de la cabeza, le decía al sirviente: “Ponme como los fundadores de Santa María”. Quiere decirse que todo el mundo se reía de aquel disparate. Tengo la noción muy imprecisa de que al fin se remedió, en una restauración de la iglesia».

Después, desde un balcón de la calle Libreros, presidieron un desfile militar. Es curiosa la narración que hizo Azaña sobre lo que vio desde el balcón, que parece que está más atento a la gente que a las tropas:

« Después de la revista, desfile, que presenciamos desde un balcón de la calle Libreros. Entre el gentío, descubro algunas caras conocidas, ya bajo la máscara de la vejez, que me sonríen y a las que me es imposible darles un nombre. En un balcón frontero se agolpa una familia. Al fondo por encima de las cabezas de la gente menuda, una señora grave no me quita ojo. Creerá que está viendo al monstruo, a quien seguramente conoció de pequeño».

Al acabar el desfile hicieron una rápida visita al Ayuntamiento de la ciudad y en las puertas les esperaban los coches, que nuevamente les llevó a Madrid.
Y terminó el relato de la visita escribiendo:

«El público se arremolina, vocifera, nos corta el paso. Mujeres del pueblo suben al estribo del coche, golpean los cristales. Y una, muy dramática, llorosa, se desgañita: “Le he llevado en mis brazos… Sí… En la calle de la Imagen… Le he llevado en brazos…”. ¡Pobre! Mucho tiempo ha pasado».

Toda esta información la he sacado de las memorias de Azaña y como una opinión muy personal mía, he de decir que parece que el alcalaíno Manuel Azaña estaba más atento a los edificios de su ciudad y a sus paisanos que a los propios militares.

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9 de noviembre de… 1990

El 9 de noviembre de 1990 el Colegio de Abogados se traslada al restaurado Colegio Menor de Teólogos de la Madre de Dios.

En marzo de 1513 el cardenal Cisneros firmó la promulgación de las Constituciones de los Colegios Menores de estudiantes pobres del Colegio Mayor de San Ildefonso. Y con la firma ya se consideran fundados.

Uno de estos colegios era el Colegio Menor de Teólogos de la Madre de Dios, que aunque su nombre original da cierta información, no la da del todo correcta, ya que este colegio se creó para dieciocho alumnos de teología… y seis de medicina. En total, contaba con veinticuatro becas.

Fue uno de los colegios más prestigiosos de Alcalá, ya que de él salieron cuarenta obispos y veinte médicos reales.

Y se decía que si se perdían todos los libros de Teología y Filosofía del mundo, los profesores de este colegio serían capaces de escribirlos nuevamente.

Una anécdota acaecida en este colegio fue que dos colegiales estaban asomados a un balcón del colegio cuando uno de ellos dijo:

– Famoso sitio para edificar colegios. En esta calle hemos de fundar dos, cada uno el suyo.

El otro colegial pensó que su compañero soñaba demasiado.

Pero años después, en 1589, el colegial García de Loaysa, que luego sería arzobispo de Toledo, fundó el Colegio Menor de San Clemente Mártir, conocido por el Colegio de los Manchegos, y el otro colegial, Juan Alonso Moscoso, siendo ya obispo de Málaga, fundó en 1601 el Colegio Menor de San Ciriaco y Santa Paula, más conocido por Colegio de Málaga.

También como curiosidad podemos decir que en este Colegio Menor de la Madre de Dios fue donde el licenciado Francisco Murcia de la Llana firmó la Fe de erratas del la primera parte de «El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha».

Este colegio desapareció en marzo de 1779 cuando el rey Carlos III fusionó las fundaciones cisnerianas en un único colegio con el nombre de Colegio de la Inmaculada Concepción, independiente del Colegio Mayor de San Ildefonso.

Tras la Desamortización y la compra del edificio y de toda la manzana cisneriana por parte de la Sociedad de Condueños, el edificio fue cuartel de la Guardia Civil hasta el año 1983.

El edificio del colegio estaba situado en la calle Colegios, esquina callejón de Santa María. La fachada se encuentra enmarcada entre dos torreones, siendo una arquitectura típica de los colegios del siglo XVI. Tiene una escalera principal que separa los dos patios. El salón de actos, que está en la planta superior, está cubierto por un techo de madera propio del siglo de la fundación.

Cambiando de tema, un acontecimiento muy importante acaecido en Alcalá de Henares sucedió en 1348. El rey Alfonso XI presidió las Cortes Generales de Castilla y en ellas se otorgó el llamado «Ordenamiento de Alcalá», siendo la fuente primordial del Derecho Español.

Varios siglos después, recogiendo el testigo de la tradición jurista de la Universidad de Alcalá de Henares y muy en especial, de la Academia Complutense de Jurisprudencia, instituida por el rey Felipe V en 1740, el Ilustre Colegio de Abogados de Alcalá de Henares se constituyó en abril de 1850.

Y tal día como hoy de 1990 este Ilustre Colegio de Abogados se trasladó al antiguo pero restaurado Colegio de Teólogos de la Madre de Dios.


Más efemérides del 9 de noviembre:

El 9 de noviembre de 1503 la iglesia del poblado de Los Hueros queda bajo la tutela de la Parroquia de Santiago de Alcalá de Henares.

El 9 de noviembre de 1889 nace en la calle del Ángel de Alcalá de Henares Andrés Saborit, tipógrafo, periodista y político.

7 de noviembre de… 1929

El 7 de noviembre de 1929 se estrena la zarzuela «La ventera de Alcalá», con música de Pablo Luna y Rafael Calleja sobre un libreto de Diego San José y José María Granada.

Hay varias zarzuelas que hablan sobre Alcalá, pero suelen ser citas puntuales. Pero existe una que se desarrolla íntegramente en la ciudad de Alcalá de Henares. Esta zarzuela se titula «La ventera de Alcalá».

La música está compuesta por Pablo Luna Carné y Rafael Calleja Gómez sobre un libreto de Diego San José de la Torre y José María Granada.

Pablo Luna Carné nació en Alhama de Aragón (Zaragoza) en 1879. Estudió música en Zaragoza y en Madrid llegó a ser director de orquesta en el Teatro de la Zarzuela, teatro del que luego sería empresario. Escribió muchísimas zarzuelas, casi todas actualmente desconocidas, siendo la más conocida «Molinos de viento», estrenada en 1910. Su última zarzuela «El Pilar de la victoria» se estrenó con carácter póstumo en 1944, ya que el maestro Luna había fallecido dos años antes, en 1942.

El otro compositor es Rafael Calleja Gómez. Nació en Burgos en 1870. Es menos conocido que Pablo Luna aunque escribió más de 300 obras. Su zarzuela más conocida es «Las Bribonas», estrenada en 1904. Fue un estudioso del folklore cántabro. También fue autor de canciones populares, obras sinfónicas y, sobre todo a resaltar, del himno de Burgos, su ciudad natal. Fue empresario de varios teatros madrileños, como el Real y el de la Zarzuela. Y en 1899, junto a otras personas, fundaron la Sociedad General de Autores Españoles (SGAE). Falleció en 1939.

Diego San José de la Torre, uno de los autores del libreto, nació en Madrid en 1884. Desde muy joven sintió la llamada de las letras siendo un voraz devorador de nuestros clásicos. Fue escritor, periodista e historiador español, estudioso del Siglo de Oro, cronista de Madrid y prolífico colaborador de varios periódicos. Falleció en Redondela (Pontevedra) en 1962.

Y José María Granada, el otro autor del libreto, verdaderamente se llamaba José María Martín López, el más desconocido de los cuatro. Nació en Granada, de ahí su pseudónimo, en 1893 y falleció en la misma ciudad en 1960.

Y ahora toca hablar de la zarzuela «La ventera de Alcalá».

La acción transcurre en un mesón de Alcalá de Henares, a finales del siglo XVIII. El protagonista principal es la ventera del mesón, que es una mujer lozana, bien parecida, algo arisca. Enamorado de ella hay un hombre que es todo dulzura, pero no es correspondido. Es más, ella se siente inclinada a dar su amor a un estudiante pobre que por su hombría se hace el amo de la situación. Además, y alrededor de la ventera, salen estudiantes, señorías, mozos de buen plante y mozas agradecidas, un fraile embustero y glotón, un barbero muy parlanchín y enamoradizo pero miedoso,…

La partitura estaba compuesta por seguidillas, estudiantinas y guiajiras, que es una música popular cubana que suelen estar acompañada por letras de tema campesino.

Como curiosidad, una estrofa del libreto está inspirada en un conocido refrán alcalaíno:

Alcalá de Henares 
¡ay! qué bien pareces
con tus torres y muros
y chapiteles. 
Tienes por sangre
la bulla que te envuelven 
los estudiantes…

Y tal día como hoy de 1929 se estrenó la zarzuela «La ventera de Alcalá», con música de Pablo Luna y Rafael Calleja sobre un libreto de Diego San José y José María Granada.

Después de mucho tiempo en el olvido, en noviembre de 1996 fue representada en Alcalá de Henares por un grupo de teatro aficionado, pero su belleza no se pudo apreciar del todo pues desgraciadamente la música solo se ejecutó con un piano.

(Desde aquí mi agradecimiento a José Carlos Canalda, que, sin saberlo él, me ha ayudado en la redacción de esta efeméride, pues muchos de los datos que he puesto los he sacado de su página web).


Más efemérides del 7 de noviembre:

El 7 de noviembre de 713 el obispo complutense Acisclo asiste al XI Concilio de Toledo.

El 7 de noviembre de 1422 el rey Juan II de Castilla visita Alcalá de Henares.

El 7 de noviembre de 1947 el Ayuntamiento de Madrid acuerda ceder al Estado el edificio del antiguo Colegio de San Ciriaco y Santa Paula de Alcalá de Henares para instalar en aquél el «Archivo Nacional de Recuperación de documentos» del Ministerio de la Gobernación.

El 7 de noviembre de 1987 sale el número uno del periódico «Cambihenares».

5 de noviembre de… 1948

El 5 de noviembre de 1948 se reinaugura la Fuente, esta vez, de los Cuatro Caños en la plaza de la Puerta de los Mártires, siendo éste su tercer emplazamiento.

La fuente de la que trata la efeméride de hoy es una de las pocas que hay en el mundo que se pueden denominar «viajeras», ya que ha tenido, no una ni dos ubicaciones, sino tres distintas.

La historia de esta fuente empezó en el año 1834 cuando se construyó y se colocó en el extremo Norte de la plaza del Mercado, actual plaza de Cervantes. Hay que decir, para la gente que no lo sepa, que el lado Norte es el que está cercano a las calles Mayor y Libreros, y el lado Sur es el que da a la antigua Parroquia de Santa María la Mayor, actual Capilla del Oidor.

Curiosamente, los alcalaínos llamaban cariñosamente a esa zona la «esquina de los peces» porque estaba frecuentemente encharcada.

La fuente duró en esta primera ubicación cuarenta años, ya que en 1874 la desmontaron y la volvieron a montar en la plaza de San Diego, enfrente de la fachada del antiguo Colegio Mayor de San Ildefonso, no en el centro exactamente, sino un poco ladeada, hacia el antiguo Cuartel del Príncipe.

Hay que decir que por aquel entonces, la fuente tenía sólo dos caños.

Esta vez duró más tiempo en su segunda ubicación, nada más ni nada menos que setenta y cuatro años, ya que se desmontó de la plaza de San Diego y tal día como hoy de 1948 se inauguró la fuente, esta vez en su tercera ubicación, la plaza Puerta de los Mártires.

En este año se le añadieron dos caños más, llamándose desde ese momento Fuente de los Cuatro Caños. Este nombre de la fuente ha hecho que la gente confunda el nombre de la plaza, pues muchos alcalaínos creen que la plaza se llama así, plaza de los Cuatro Caños, suplantando su nombre original y verdadero, a día de hoy, plaza Puerta de los Mártires.

Se llama plaza Puerta de los Mártires porque en el comienzo de la calle Libreros estaba una de las puertas de las murallas de la ciudad. En un principio se llamaba Puerta de Guadalajara, pues desde esa puerta se salía para ir a esa localidad. Pero en 1568 las reliquias de los Santos Niños llegaron desde Huesca y entraron a la villa de Alcalá por esa puerta. A partir de ese momento se le cambió de nombre a la puerta, llamándose Puerta de los Mártires. Y ahí el nombre actual de la plaza.

Volviendo a la historia de la fuente, no se sabe el motivo verdadero, unos dicen porque estaba muy deteriorada, otros dicen que porque ya perdió su función original de abastecer de agua a los alcalaínos, pero sí se sabe que en 1968 se desmontó.

¿Qué pasó con la fuente? De siempre se ha comentado, mal comentado, es más, muy mal comentado, que está en la finca de un antiguo Concejal de Alcalá. Pero esa historia no es verídica. El Concejal en cuestión era José (Pepe) Calleja, y sí tuvo algo que ver en la historia. Y es que cuando se desmontó, temiendo que podría pasar lo que verdaderamente pasó, pidió que la trasladasen a su finca con el fin de restaurarla y entregarla otra vez al Ayuntamiento para que la ubicase en su sitio, como hizo con otra fuente, la de la calle Trinidad, que a día de hoy está otra vez en el lateral del Colegio de San Ciriacio y Santa Paula, conocido por Colegio de Málaga. Pero las envidias son muy malas, y otro Concejal, pensando que la intención de Pepe Calleja era quedarse con la fuente en su finca, pidió a los trabajadores que desmontaron la fuente que la llevaran a la finca del concejal Calleja, pero completamente destruida, casi hecha polvo. Y así fue como se la entregaron. Y esta es la verdadera historia del final de la fuente original de los cuatro caños.

Pero en 1991 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares decidió colocar una réplica de la Fuente de los Cuatro Caños en su tercera ubicación. Para esto encargaron la labor al arquitecto municipal José María Málaga, que para hacerla utilizó las fotografías antiguas existentes de la fuente original.


Más efemérides del 5 de noviembre:

El 5 de noviembre de 1809 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, impuesto por el rey José I, invita a los vecinos a una gran fiesta.

El 5 de noviembre de 1913 se bendicen e inauguran las instalaciones del Centro Católico de Acción Social de Alcalá de Henares.

El 5 de noviembre de 1940 el alcalaíno Manuel Azaña es enterrado en Montauban (Francia).

3 de noviembre de… 1940

El 3 de noviembre de 1940 a las doce menos cuarto de la noche fallece el alcalaíno Manuel Azaña Díaz, Presidente de la II República y escritor, en el hotel Du Midi de Montauban (Francia).

Manuel Azaña y Díaz nació en Alcalá de Henares en enero de 1880. Estudió en el colegio Complutense, en el instituto Cisneros y en el colegio de Agustinos de El Escorial.

En 1897 se licenció en Derecho por la Universidad de Zaragoza y tres años después, en 1900, con veinte años, consiguió el título de Doctor en Derecho.

En ese año de 1897 fue redactor del periódico alcalaíno «Brisas del Henares», que duró solo seis meses.

En 1909 ingresó como funcionario en la Dirección General de los Registros y del Notariado.

En 1910 fundó en Alcalá de Henares el semanario «La Avispa».

Y un año después, en 1911, pronunció un importante discurso titulado «El Problema Español», como acto inaugural de la «Casa del Pueblo», que estaba situada en la calle Escritorios nº 9 de Alcalá de Henares.

En ese mismo año viajó a París con una beca de la Junta de Ampliación de Estudios.
Entre 1913 y 1920 fue Secretario del Ateneo de Madrid y en mayo de 1930 fue elegido Presidente de esta Institución.

En el Gobierno provisional republicano de abril de 1931 fue Ministro de Guerra y después ocupó la Presidencia.

En junio de ese mismo año, 1931, las elecciones a Cortes Constituyentes le confirmaron como Presidente del Gobierno, puesto del que dimitiría en septiembre de 1933.

En diciembre de 1932, el presidente de la República Niceto Alcalá Zamora y el presidente del Gobierno Manuel Azaña colocaron la primera piedra del Manicomio Provincial en Alcalá de Henares.

En febrero de 1936, el mismo Presidente de la República le encargó la formación del Gobierno. Y en mayo de ese mismo año fue elegido Presidente de la República, cargo que ocupó durante la Guerra Civil.

En noviembre de 1937 visitó por última vez Alcalá de Henares, la ciudad que le vio nacer, de cuya visita ha quedado un magnífico reportaje fotográfico y una narración propia.

En febrero de 1939 se exilió a Francia.

Pocos días después, todavía en febrero de 1939, redactó una carta en la que comunica al Presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio, su dimisión como Presidente de la República Española.

En noviembre de 1939, Manuel Azaña y su familia se establecieron en el pueblecito de Pyla-sur-Mer, cerca de Burdeos.

En febrero de 1940, a raíz de una gripe que se complicó, sufrió gravísimas complicaciones de salud.

Poco tiempo después Pyla-sur-Mer se convirtió en zona ocupada por los alemanes y la familia Azaña se desplazó a Montauban.

En septiembre de 1940, Azaña sufrió un ataque que le paralizó medio cuerpo.

El círculo íntimo de Manuel Azaña en esos últimos días de su vida fue muy reducido: su mujer Dolores Rivas, su criado Antonio Lot, Juan Hernández Saravia (ex-general jefe del Ejército de Cataluña) y la religiosa hermana Ignace. Esta religiosa era la que daba servicio espiritual a su mujer, ya que ésta era católica practicante.

En octubre de 1940 Pierre-Marie Théas tomó posesión como Obispo de Montauban y Manuel Azaña comentó a su mujer que le hubiese gustado asistir a la ceremonia, pues debería haber sido muy bonita, y además el tañer de las campanas le recordaba su infancia y juventud, a Alcalá de Henares y a El Escorial.

Cuatro días después de la ceremonia, el cuñado de Manuel Azaña fue condenado a muerte en Madrid. Dolores Rivas, la mujer de Azaña, acompañada de sor Ignace fueron a ver al nuevo obispo Théas para que intercediera por él. Monseñor Théas redactó dos telegramas dirigidos a Franco y al Papa y se los entregó para que ella misma los cursara.

Al día siguiente, el Obispo se presentó en el hotel para informarse por el estado de Manuel Azaña. Pasó a la habitación y charló un rato con el enfermo que, muy complacido y sonriente, le habló de todo, de su juventud, de sus hijos,…

A partir de ese momento, el obispo Pierre-Marie Théas fue a visitar diariamente a Manuel Azaña.

Y el 3 de noviembre de 1940, a las diez de la noche, Dolores Rivas, viéndole morir y angustiada por su soledad en aquel dolor, encargó al criado Antonio Lot que llamara a Saravia y a la religiosa sor Ignace que, cumpliendo los deseos de Manuel Azaña, volvió algo más tarde acompañada del Obispo.

Por tanto, tal día como hoy de 1940 a las doce menos cuarto de la noche falleció el alcalaíno Manuel Azaña Díaz, Presidente de la II República y escritor, en el hotel Du Midi de Montauban (Francia), rodeado de su mujer Dolores de Rivas Cherif, el general Juan Hernández Saravia, el pintor Francisco Galicia, el mayordomo Antonio Lot, el obispo Pierre-Marie Théas y la religiosa sor Ignace.

(Fotografía de Manuel Azaña junto a su familia en Pyla-Sur-Mer, Francia, en diciembre de 1939).


Más efemérides del 3 de noviembre:

El 3 de noviembre de 1514 el papa León X firma la Bula papal en la que concede a la Universidad de Alcalá la facultad de dar grados de medicina.

El 3 de noviembre de 1567 Bernardo de Sandoval y Rojas, futuro Arzobispo de Toledo, obtiene el grado de Maestro en Artes por la Universidad de Alcalá.

El 3 de noviembre de 1933 el ex-diputado don Juan March Ordinas se evade de la prisión de Alcalá de Henares.

22 de octubre de… 1910

El 22 de octubre de 1910 el piloto francés Jean Mauvais realiza a bordo de un biplano el primer raid aéreo realizado en España, Madrid – Alcalá – Madrid.

El cielo de Alcalá de Henares ha sido muy importante en los comienzos de la navegación aérea española.

En diciembre de 1900 se realizó la primera ascensión libre de una Aerostación Militar (globo), que salió de Guadalajara y descendió en Alcalá de Henares, en una zona cercana al Puente de Zulema. Curiosamente hay que decir que la primera fotografía aérea realizada desde un globo en España se realizó en este viaje y es una vista de Alcalá.

Del mismo modo que la aerostación avanzaba, la aviación también hacía sus progresos. El primer vuelo de una aeronave tripulada en España fue en septiembre de 1909 en Paterna, en la provincia de Valencia.

Y tal día como hoy de 1910, tan solo once meses y medio después del primer vuelo, el piloto francés capitán Jean Mauvais realizó el primer raid aéreo español, entre Madrid – Alcalá – Madrid. Lo efectuó a bordo de un biplano Sommer provisto de un motor de 50 caballos.

Salió de la Ciudad Lineal de Madrid sin ningún preparativo especial a las ocho y cinco de la mañana. A los ocho kilómetros de la partida se paró el motor y tuvo que tomar tierra como pudo en San Fernando de Henares. Tuvo la suerte de que en ese momento pasó por esa zona el Duque de Tovar y le auxilió. Pero parece que las desgracias nunca vienen solas, pues los mecánicos de Mauvais que habían seguido en automóvil la marcha del biplano tuvieron otro contratiempo por el camino y fue el propio Duque de Tovar el que tuvo que ir a su encuentro, regresando unos minutos después con ellos.

Arreglado el motor, emprendió nuevamente el vuelo rumbo a Alcalá de Henares. Tomó tierra a 500 metros de la Puerta de Madrid, sobre un campo de labor, a las once y dieciséis minutos.

El entusiasmo que despertó su llegada en la ciudad de Alcalá, como era de esperar, fue apoteósico. Después de algunas visitas de cortesía y del almuerzo con que se le obsequió, el capitán Jean Mauvais salió de Alcalá a las cuatro y media de regreso a Madrid.

Como dato curioso, Mauvais, al llegar a Torrejón de Ardoz, volvió a tomar tierra y se dirigió al castillo que tenía el Duque de Tovar, solamente para darle las gracias por el auxilio que le había prestado.

De nuevo remontó el vuelo, llegando a Ciudad Lineal a las cinco y media de la tarde.

El único percance que sufrió de regreso fue el remojón ocasionado por la lluvia que surgió en ese momento.

El encargado de tomar la nota fija de las horas de ascenso y descenso fue don Hipólito Seret, miembro del Auro-Club de los Pirineos.

Para terminar hay que decir que Jean Mauvis, después de esta travesía, se destacó por tomar parte en los llamados «Bautizos de vuelo provinciales».


Más efemérides del 22 de octubre:

El 22 de octubre de 1668 en su viaje por Europa, visita Alcalá el príncipe florentino Cosme de Médicis, legándonos un interesante relato y un hermoso grabado.

7 de octubre de… 1956

El 7 de octubre de 1956 se inaugura el Museo Casa Natal de Cervantes, dentro de las celebraciones del Día de la Provincia.

De siempre se ha sabido que el escritor Miguel de Cervantes nació en Alcalá de Henares y fue bautizado en la Parroquia de Santa María la Mayor. Pero no se sabía en qué casa vivió durante sus primeros cuatro años de vida, antes de trasladarse junto con sus padres y hermanos a Valladolid.

En un principio se creía que vivieron en una casa de la esquina de la calle de la Tahona, actual calle Cervantes, y la calle Santiago. Incluso en la tapia de ese solar se puso una placa en 1846, preparando el tercer centenario de su nacimiento, afirmando que ese era el lugar donde nació Miguel de Cervantes. Años más tarde, ya construido en ese solar el Teatro Salón Cervantes, en 1905 pusieron otra placa conmemorativa al tercer centenario de la publicación de la primera parte de El Quijote.

Pero a mediados del siglo XX, el historiador y cervantistas Luis Astrana Marín descubrió unos documentos que decían que la familia Cervantes vivió en el número 4 de la calle de la Imagen.

Rápidamente el Ayuntamiento compró la casa existente en cuestión y la Diputación de Madrid la restauró como una casa del siglo XVI.

Y tal día como hoy de 1956, en las celebraciones del Día de la Provincia (que tuvieron lugar los días 6, 7 y 8 de octubre), se inauguró el Museo Casa Natal de Cervantes.

Hay que reconocer que tuvieron algunos fallos, ya que intentaron recrear una casa de una familia noble rica, cuando se sabe que los Cervantes no nadaban en la abundancia.

También decidieron que la casa del insigne escritor no podía tener el acceso por una calle de paso, sino que tenía que tener la entrada por una calle principal. Por tanto compraron la casa del número 2 de la calle de la Imagen e hicieron el acceso principal por la calle Mayor, que en aquella época se llamaba calle Francisco Franco, construyendo un coqueto y a la vez anacrónico jardín de entrada.

Para terminar hay que decir y se tiene que seguir diciendo que esta casa no es el edificio original, sino una recreación de una casa del siglo XVI, de la época en que vivieron los Cervantes.


Más efemérides del 7 de octubre:

El 7 de octubre de 1432 se arregla la Puerta del Postigo, que se encontraba muy deteriorada.

El 7 de octubre de 1571 el alcalaíno Miguel de Cervantes es herido en la batalla de Lepanto.

El 7 de octubre de 1621 se inaugura la primera estafeta de correos en Alcalá de Henares.

El 7 de octubre de 1861 los Padres Escolapios abren el Colegio de Escuelas Pías de San Ildefonso en los edificios de la antigua Universidad.

El 7 de octubre de 1868 durante la Gloriosa Revolución el general Prim pasa por Alcalá de Henares.

El 7 de octubre de 2012 el papa Benedicto XVI nombra a San Juan de Ávila, antiguo alumno de la Universidad de Alcalá, como Doctor de la Iglesia.

3 de octubre de… 1947

El 3 de octubre de 1947 se entrega al Párroco de la iglesia de Santa María la Mayor el Libro de Actas de Bautismo donde se halla la de Miguel de Cervantes.

No se sabe con ciencia cierta la fecha del nacimiento del escritor complutense Miguel de Cervantes, pero sí se sabe la fecha del bautismo, pues se conserva en el Ayuntamiento de Alcalá de Henares el libro de bautizos donde está inscrito.

Como se sabe, el niño Miguel de Cervantes fue bautizado el 9 de octubre de 1547, y el libro con la partida de bautismo se guardó durante varios siglos en la Parroquia de Santa María la Mayor, situada en la actual Plaza de Cervantes.

Pero en julio de 1936, ante los ánimos exaltados contra la Iglesia Católica que se vivía en España, el párroco don Cesar Manero Zaro entregó el libro de bautizos con la partida de Cervantes a su amigo y buen feligrés, Juan Raboso San Emeterio, para que lo pusiera en buen recaudo.

Juan Raboso se lo llevó a su casa donde lo guardó. Más tarde lo escondió en la trastienda de la tienda-taberna que tenía en la calle Cerrajeros, pero decidió que no era un lugar seguro, pues el tema se había puesto peor ya que habían incendiado y destruido la Parroquia de Santa María.

Lo guardaron en casa de su prima Luisa Raboso Alarcos, en la calle Ramón y Cajal, pero, inseguros, procuraron buscar un escondite mejor.

Juan Raboso decidió contar con su vecino Francisco del Río Ortega, fontanero y hojalatero, y entre los dos pensaron que lo mejor era meter el libro en una caja de lata de las que antiguamente contenían las galletas “María”, soldarla y arrojarla al pozo de la casa de Juan, lugar donde permaneció durante el tiempo de la contienda.

Al terminar la Guerra Civil, sacaron la caja del pozo y al abrirla vieron que, aunque estaba un poco deteriorado, se había salvado. Y una vez seco, lo entregaron al Ayuntamiento.

Y tal día como hoy de 1947, año del cuarto centenario del nacimiento del escritor, el Ayuntamiento hace entrega al Párroco de Santa María la Mayor, instalada en la calle Libreros, del Libro de Actas de Bautismo donde se encuentra inscrito el niño Miguel de Cervantes.

Años después, la Parroquia no contaba con más medidas de seguridad necesarias y, ante un intento de robo, el Párroco solicitó al Ayuntamiento que tan valioso libro fuese guardado en la caja fuerte del Consistorio, donde actualmente se encuentra y sólo es sacado una vez al año, el 9 de octubre, para exponerlo al público en la capilla del Oidor, donde se encuentra la réplica de la pila donde fue bautizado Miguel de Cervantes.


Más efemérides del 3 de octubre:

El 3 de octubre de 1796 se termina de construir el nuevo chapitel de la cúpula de la Parroquia de San Pedro ya que el antiguo estaba amenazado de ruina.

El 3 de octubre de 1947 el general Franco visita Alcalá de Henares, preside las conmemoraciones del IV Centenario de Cervantes e inaugura el curso académico en el Paraninfo.

6 de septiembre de… 1947

El 6 de septiembre de 1947 los polvorines militares Gurugú A y Gurugú B de la carretera del monte Zulema de Alcalá de Henares, explosionaron al anochecer, falleciendo algunos soldados y obreros de una fábrica cercana.

Es uno de los hechos más tristes de la historia moderna de nuestra ciudad.

Fue a las diez menos cuarto de la noche. Hubo un temblor de origen desconocido, parecido a un terremoto, de una duración de siete u ocho segundos, seguido de dos explosiones casi instantáneas.

Toda la ciudad de Alcalá recibió una lluvia de cristales y cascotes de tierra, quedándose toda ella a oscuras y envuelta en una nube de polvo y humo que hacía irrespirable el ambiente.

El pánico se adueñó de la población, salieron a la calle para correr sin rumbo fijo.
El temblor de las explosiones se llegó a sentir a más de cincuenta kilómetros a la redonda.

La ciudad de Alcalá de Henares se salvó de una destrucción mayor por la situación del río Henares, ya que éste absorbió buena parte de la onda expansiva.

El Ayuntamiento junto a las autoridades militares y grupos de voluntarios organizaron una operación de salvamento de los heridos, que fueron asistidos en el Teatro Salón Cervantes, habilitado como hospital de primeros auxilios.

Desapareció por completo la colina donde se hallaban instalados los polvorines y parte del viejo puente medieval mandado construir por el arzobispo Tenorio, con su reciente pasarela peatonal. También quedaron destruidas la fábrica de ladrillos «Río Cerámica», que había enfrente, y la popular «Venta de Camacho».

Desgraciadamente, como consecuencia de las explosiones, murieron 26 personas, entre militares y trabajadores de la fábrica de ladrillos, y hubo un centenar de heridos.

Nunca se supieron las causas de las explosiones, pero se cree que fue un cúmulo de factores: las deficientes instalaciones de los polvorines, el mal estado de la pólvora almacenada, y el calor asfixiante de esa jornada de verano.


Más efemérides del 6 de septiembre:

El 6 de septiembre de 1702 don Antonio Alcocer, Racionero de la iglesia Magistral, toma posesión como Capellán del Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia o de Antezana.

11 de agosto de… 1939

El 11 de agosto de 1939 un incendio de origen incierto y que fue mal controlado, destruye el edificio del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, junto con la documentación del Archivo General Central.

En febrero de 1129 el rey Alfonso VII y la reina doña Berenguela donaron al Arzobispado de Toledo las tierras complutenses, convirtiéndose el arzobispo don Raimundo de Sauvetat en el primer Señor de Alcalá.

Y en 1202 al arzobispo don Rodrigo Jiménez de Rada colocó la primera piedra de lo que en un principio serían las casas del Arzobispo, y que más tarde llegó a ser el Palacio Arzobispal.

Durante más de seiscientos años fue residencia de los Arzobispos de Toledo y Vicarios hasta el año 1835 que se abolió los señoríos y por tanto el Arzobispado perdió las tierras de Alcalá.

Este Palacio contaba con cuatro espacios bien definidos, correspondientes a cuatro patios, junto con un jardín y una huerta.

El primer patio, el patio de Fonseca, también llamado de las columnas, era el núcleo originario de la primitiva casa arzobispal, que era un fuerte medieval. Tenía aspecto de un claustro de convento de dos plantas, con setenta y ocho columnas. Como curiosidad, los capiteles de las columnas de la planta primera eran todos diferentes, con tallas de cabezas de ángeles. En ese patio estaba la famosa escalera de tres tramos que era similar a la del Hospital de Santa Cruz de Toledo, ya que el autor de las dos escaleras junto con ese patio fue el arquitecto y escultor Alonso de Covarrubias.

El segundo patio era el de Armas. Era el más grande y estaba en la entrada al Palacio. Tenía tres alas construidas. En el ala Este estaba, y está a día de hoy, el Salón de Concilios y el torreón del Ochavo, donde se celebraron grandes recepciones y sínodos toledanos. El ala Norte era la más larga de todas. También fue obra de Alonso de Covarrubias. En la fachada, sobre la ventana central, todavía podemos apreciar un ostentoso escudo del cardenal-infante Luis de Borbón y Farnesio, que reemplazó, entre los años 1735 y 1754, al blasón imperial de Carlos V. El ala Oeste tenía la entrada al patio de Fonseca.

El tercer patio era el claustro del Aleluya que estaba en el lado Norte del Patio de Armas. Antiguamente constaba de una bella crujía de doce columnas unidas por arcos platerescos, que se repetían en la planta superior unidas por una balaustrada gótica, del mismo estilo del patio de Fonseca, pero a finales del siglo XIX, hacia el año 1875, fue demolida y se convirtió en un simple patio que daba a la huerta y uno de los lados era la tapia del Monasterio de San Bernardo.

El último patio era el de la Fuente. Era el más desconocido de los cuatro porque se decía que no está terminado. Constaba de ochenta y dos columnas en tres crujías. La cuarta eran pilastras y arcos a modo de nichos, toda de ladrillo y piedra sin labrar. Se llama «de la Fuente» por una pila que había en el centro del patio.

Y según miramos a la fachada del patio de Armas, al oeste, a la izquierda, se encontraba el jardín del Vicario y las galerías del Ave María, de estilo herreriano, con dos miradores de planta cuadrada con unas torretas apizarradas, semejantes a las torres de las iglesias y conventos de la ciudad.

Como en 1835 el Arzobispo de Toledo dejó de ser Señor de Alcalá, pero el Palacio seguía siendo propiedad del Arzobispado, en marzo de 1859 se firmó un Acuerdo entre el Arzobispado de Toledo y el Gobierno para instalar en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares el Archivo General Central, para conservar gran parte de la documentación generada por la Administración española en la Edad Moderna.

En la Guerra Civil seguía siendo Archivo General, pero una mente “lumbrera”, y perdón por la expresión y por el comentario personal, decidió que en los bajos del Palacio, y por tanto del Archivo, se creara un cuartel militar, la Agrupación de Antitanques, junto a un taller de reparación de motores y un almacén de municiones.

Y tal día como hoy de 1939 un incendio de origen incierto y que fue mal controlado, destruyó el edificio del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, junto con la documentación del Archivo General Central.

El fuego empezó sobre las siete de la tarde, en el callejón del basurero, que estaba al lado de la huerta, detrás del patio de la Fuente, entre el patio y las naves nuevas que habían construido para ampliar el Archivo. En esa zona se almacenaba cajones de embalaje con grasa, cartones, papeles y basura, llegando la basura a ocho metros de altura.

Los soldados y los hortelanos intentaron ayudar en lo que podían a los bomberos complutenses hasta que llegaron, sobre las ocho y media, una dotación de bombero de Madrid para ayudar en las tareas de extinción. Se intentó hacer un cortafuego en el edificio para ver si cesaba pero no lo lograron por la rapidez de las llamas.

Se produjeron varias explosiones producidas por la munición militar y por las sustancias explosivas que estaban almacenadas en el edificio.

En pocas horas el ochenta por ciento del edificio se redujo a escombros y cenizas, llegando las llamas a la torre del Ochavo y afectando a la torre del Monasterio vecino de las Bernardas. El incendio, aunque estaba casi sofocando, alcanzó la linterna de la iglesia y a su cúpula, desplomándose con un ruido ensordecedor.

Cuatro horas, sólo cuatro horas bastaron para que el edificio del siglo XIII que fue Palacio de los Arzobispos de Toledo y Archivo General Central del Reino junto con todo lo que en él se albergaba se convirtieran en un amasijo de piedras, polvo y cenizas.

Y la pregunta que todo el mundo se hace es cómo se inició el incendio. Una investigación posterior certificó que el causante del incendio fue un niño de 9 años que estaba jugando con unas cerillas junto al basurero… pero nunca lo sabremos con certeza.

Lo único que nos consuela es saber que se está estudiando la posible recuperación del esplendor del Palacio Arzobispal.


Más efemérides del 11 de agosto:

El 11 de agosto de 1968 don Matías de Oñate y López, Marqués de Ugena, de ochenta y tres años de edad, que no realizó en su momento el servicio militar porque el sorteo le apartó como excedente de cupo, jura bandera como un recluta más.