18 de abril de… 1744

El 18 de abril de 1744, a cambio de abonar tres pagos de una vez, el rey Felipe V exime a los alcalaínos del impuesto de la «Media Anata» que había que abonar cada 15 años por el Título de Ciudad.

En la época Moderna, la obtención de un Título o Privilegio Real, por el honor que ello comportaba, era un medio para adquirir un prestigio social de gran estimación. A nivel de institución, cualquiera de estos Títulos que sirvieran para elevar el rango de precedencia eran muy codiciados.

Por tanto, las solicitudes de la villa de Alcalá de Henares para conseguir el Título de Ciudad se encuadraban en este contexto social.

El primer intento de petición se efectuó en el año 1660, cuando el rey Felipe IV y su esposa la reina Mariana de Austria pasaron por Alcalá. Ante la solicitud del Título de Ciudad, el Rey insinuó el ánimo de hacerla esa merced. Pero se quedó en un simple propósito.

Al año siguiente, 1661, en torno al nacimiento del príncipe Carlos, futuro rey Carlos II, la villa de Alcalá volvió a efectuar su petición, pero esta vez acompañada de un Memorial «de las noticias que tiene de Servicios particulares y Generales que a echo esta villa al Rey de de los previlejios y onras que an echo sus pasados en consideracion de ser lugar insigne y de lustre y autoridad que siempre a conservado y de las cosas memorables que en el a avido». Por tanto se puede considerar ésta como la primera petición formal. Pero a pesar de todo el esfuerzo realizado por la villa, el Consejo de Castilla denegó la petición al año siguiente, en 1662.

En 1679, al paso por Alcalá de nuevo rey Carlos II, con motivo de su casamiento con María Luisa de Orleans, el Ayuntamiento de Alcalá decidió imprimir de nuevo el Memorial «de los honores que tiene» para entregárselo al Monarca. Pero como los anteriores, el intento fue en vano.

En 1686, el Ayuntamiento, sin un motivo aparente, decidió enterarse «qué coste tendrá el que se de a esta villa honores de ziudad», iniciativa que tenía como finalidad hacer una nueva petición del deseado Título de Ciudad.

A finales de ese año, 1686, el Ayuntamiento, por fin, llegó a un acuerdo con el Consejo de Castilla sobre el importe que tendría el Privilegio Real.

Y cinco meses después, en mayo de 1687, el rey Carlos II dictó el Título de Ciudad a favor de Alcalá de Henares, que hasta entonces era villa.

Para conseguir y conservar el título de Ciudad, Alcalá de Henares tenía que pagar el impuesto denominado de la «Media Anata», que se tenía que abonar, en tres pagos, cada quince años.

Pero tal día como hoy de 1744 el ya nuevo rey Felipe V eximió a los complutenses de este impuesto en lo sucesivo a cambio de haber abonado los tres pagos a la vez. Ya no tendrían que pagarlo cada 15 años.

Pero el documento se guardó «demasiado bien» en el archivo, en un libro encuadernado en piel junto con otro de 300 páginas sobre pastos. Al no encontrarlo, por error se pagó este impuesto hasta el año 1837, pero el pleito con Hacienda duró hasta 1856, cuando se encontró el documento.


Más efemérides del 18 de abril:

El 18 de abril de 1777 se inicia la causa criminal contra un maestro en Artes, colegial del Trilingüe de Alcalá, por los excesos cometidos en la Cátedra.

El 18 de abril de 1879 se presenta el proyecto para la construcción del matadero municipal.

El 18 de abril de 1886 muere asesinado por 3 tiros de revolver en Madrid el Obispo don Narciso Martínez Izquierdo, primer obispo de la Diócesis de Madrid-Alcalá.

El 18 de abril de 1985 el B.O.E. publica la creación del Centro de Profesores en Alcalá de Henares.

13 de marzo de… 1779

El 13 de marzo de 1779 el rey Carlos III fusiona las Fundaciones Cisnerianas de Alcalá de Henares en un solo Colegio con el nombre de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, dependiente del Colegio de San Ildefonso.

Con la llegada del rey Carlos III al trono se empezó una reforma y reorganización de la enseñanza, afectando por tanto a la Universidad de Alcalá.

Una de las consecuencias de este movimiento docente fue la petición de una serie de informes sobre la conveniencia de una reforma, la vuelta de los Colegios a su régimen originario o la conveniencia de la separación entre la Universidad y el Colegio Mayor.

Por lo que tal día como hoy de 1779 Carlos III firmó una Real Orden en la que se suprimían los Colegios Menores Cisnerianos, refundiéndolos en un solo Colegio con el nombre de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, y se daban las Constituciones y Estatutos del nuevo Colegio, que dependería del Colegio Mayor de San Ildefonso.

Los Colegios suprimidos fueron el de la Madre de Dios, el de Santa Catalina, el de Santa Balbina y el Trilingüe.

Este nuevo Colegio constaba de sesenta y dos becas de clausura para colegiales pobres, pero con la salvedad que tenían que tener «limpieza de sangre». De las sesenta y dos becas, veintiuna eran para estudiar Gramática, veinte para Filosofía, doce para Teología, cinco para Lenguas y cuatro para Medicina.

A su frente se colocó un nutrido y potente Patronato, encabezado por el propio Monarca.

Pese a tal Patronato, el Colegio cesó su andadura en 1814, tanto por azares políticos como por falta de rentas.

Su sede fue el antiguo Colegio de Teólogos de la Madre de Dios, que está en el número 1 de la calle Colegios y que a día de hoy es la sede del Ilustre Colegio de Abogados.


Más efemérides del 13 de marzo:

El 13 de marzo de 1498 el cardenal Cisneros nombra como su Agente en Roma al Abad de San Justo Alfonso de Herrera.

El 13 de marzo de 1514 se funda el Colegio Hospital de San Lucas y San Nicolás de Alcalá de Henares.

El 13 de marzo de 1680 el alguacil de la Ciudad manda carta al Rector de la Universidad comunicándole los disturbios producidos por los estudiantes en Alcalá.

El 13 de marzo de 1886 se publica un Bando del alcalde de Alcalá de Henares don Esteban Azaña restableciendo el mercado semanal.

El 13 de marzo de 2013 el cardenal Jorge Mario Bergoglio, antiguo estudiante de la Tercera Probación de la Compañía de Jesús en Alcalá de Henares, es elegido Papa, eligiendo el nombre de Francisco.

El 13 de marzo de 2012 nace «El Digital Complutense», un espacio para la información, opinión y reflexión sobre Alcalá de Henares (http://eldigitalcomplutense.com/).

 

21 de enero de… 1732

El 21 de enero de 1732 fallece en Alcalá de Henares el historiador y Canónigo de la iglesia Magistral don Miguel de la Portilla y Esquivel.

Miguel de la Portilla y Esquivel, y Canónigo de la iglesia Magistral y Catedrático de Griego de la Universidad de Alcalá, se le conoce y recuerda sobre todo por ser el autor de la obra titulada «Historia de la Ciudad de Compluto vulgarmente, Alcalá de Santiuste, y aora de Henares», editada en Alcalá por José Espartosa, Impresor de la Universidad, en dos tomos: el primero en 1725 y el segundo en 1728.

Miguel de la Portilla y Esquivel nació en Alcalá de Henares en mayo de 1660, siendo el segundo hijo del tercer matrimonio de Baltasar de la Portilla Cierzo, natural de Alcalá, con María de Tendilla, natural de Guadalajara.

Su padre, Baltasar de la Portilla Cierzo, tenía una botica en la villa de Alcalá y tiempo después del nacimiento de Miguel consiguió el cargo de de Visitador de farmacias del Arzobispado de Toledo, a excepción de las de Madrid, que eran visitadas por el Boticario Real.

Volviendo a la historia del protagonista de esta efeméride, Miguel de la Portilla y Esquivel, fue bautizado en la Parroquia de Santa María la Mayor, que estaba ubicada en el lado sur de la plaza del Mercado, actual plaza de Cervantes.

En 1679, con diecinueve años, entró como alumno del Colegio Menor de Santa Justa y Rufina. Curiosamente, en el acto de toma de posesión del manto y la beca que le acreditaba como colegial, le nombraron Secretario del Colegio.

Acabados los estudios consiguió la Cátedra de Griego en la Universidad de Alcalá hasta el año 1691. Volvió a ocupar la cátedra de nuevo en 1695, pero como en ese año no había alumnos de griego, recibió el nombramiento a condición de no cobrar salario y tan solo tener que examinar a los estudiantes que «pasaban a oír Súmulas».

Simultaneó las tareas de la Cátedra con el puesto de Canónigo de la iglesia Magistral de San Justo y Pastor, que le acarreó algún problema de incompatibilidad, sobre todo en 1696. También fue Examinador Sinodal del Arzobispado de Toledo.

Fue un buen orador, pues fue requerido para pronunciar muchos sermones en diversas circunstancias. Una de ella fue con motivo de la venida a Alcalá de Henares del rey Felipe V, en el año 1706.

Miguel de la Portilla y Esquivel sólo hubiese sido un catedrático más de la Universidad de Alcalá si no hubiese escrito su obra más importante, una texto que ha sido capital dentro de la historiografía complutense. Su título es «Historia de la Ciudad de Compluto vulgarmente, Alcalá de Santiuste, y aora de Henares».

Fue la primera obra publicada sobre Alcalá, pero no fue la primera escrita, pues a mediados del siglo XVII ya se había escrito, pero no publicado, el libro «Anales Complutenses».

Miguel de la Portilla tardó más de quince años en escribir su historia de Alcalá.

La obra se divide en tres partes. La primera se publicó en 1725 y trataba todo lo tocante al antiguo Compluto, al castillo de Alcalá la Vieja y al la villa de Alcalá desde entonces hasta ahora.

La segunda parte y la tercera se imprimieron consecutivamente en un único tomo, en 1728. La segunda parte trataba sobre los hijos insignes de Alcalá, especialmente en letras y virtudes. Y la tercera parte sobre de la historia del Convento de Religiosas Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción, vulgarmente llamadas de la Imagen.

Curiosamente, «la III parte fue la primera, que se escribió, dándome esto ocasión a escribir la I y II porque no dijeran, que mis noticias de esta Ciudad de Alcalá se reducían sólo a sucesos de Monjas».

Y volviendo a la biografía del protagonista, hay que decir que tal día como hoy de 1732 Miguel de la Portilla y Esquivel falleció en Alcalá de Henares, siendo enterrado un día después en la iglesia Magistral de los Santos Justo y Pastor.


Más efemérides del 21 de enero:

El 21 de enero de 1551 don Luis de la Cadena, abad de la Magistral de Alcalá de Henares y canciller de su Universidad, es denunciado ante el Tribunal de la Santa Inquisición sospechoso de luteranismo e instigador de la “Apología” de Monroy contra el estatuto de limpieza de sangre.

8 de diciembre de… 1759

El 8 de diciembre de 1759 el rey Carlos III viene de Nápoles para hacerse cargo de la Corona de España, llega a Alcalá y en el Palacio Arzobispal no hay siquiera camas para dormir.

Fallecido el rey Fernando VI en agosto de 1759, sin descendencia, la corona de España fue a parar a su hermano Carlos, que tomaría por nombre Carlos III.

En ese momento Carlos era Rey de Nápoles y Sicilia. En octubre de ese mismo año manifestó en plena corte su última voluntad como rey y se embarcó para venir a España.

Llegó a Barcelona el 17 de octubre siendo recibido por grandes aclamaciones y muestras de entusiasmo, las cuales se repitieron en todos los lugares por donde pasó hasta Madrid… ¿En todos los lugares? La verdad es que no.

Al anochecer del 8 de diciembre de 1759 llegó el nuevo rey Carlos III junto a su familia a la ciudad de Alcalá de Henares, de la que no se llevó una buena impresión.

A su llegada se dirigieron al Palacio Arzobispal siendo arzobispo en esa época Luis Antonio Fernández de Córdoba Portocarrero, Conde de Teba, que no tenía ni tuvo ninguna relación con Alcalá y por tanto ni con su Palacio.

Al llegar el séquito regio al Palacio lo encontraron en unas condiciones deplorables de mobiliario, ya que no había ni una silla para poder sentarse ni una mesa en la que poder dejar su equipaje de mano. Es más tuvieron que poner sobre el suelo las lámparas que tenuemente iluminaban esas habitaciones destartaladas.

Solo había una cama destinada a Rey, y como éste vino acompañado de sus hijos, tuvieron que utilizar el colchón del lecho del Rey para las dos infantas y José de Guzmán y Guevara, Conde de Oñate, que en ese momento era el Sumiller de Corps, es decir, el encargado del cuidado de la persona y las habitaciones del Rey, cedió otro colchón para los infantes pequeños.

Los adultos tuvieron que pasar la noche en unas sillas que en ese momento llevaron a Palacio.

¿Por qué estaba el Palacio Arzobispal tan descuidado y destartalado, cuando el Arzobispo sabía que el Rey iba a ser su huésped en Alcalá? ¿Cómo la Municipalidad consintió que el Monarca fuese recibido de tal manera, conociendo el itinerario del séquito regio?

Primero hay que recordar, como he dicho antes, que el Arzobispo nunca tuvo relación con nuestra ciudad, por tanto no sabría cómo estaba su Palacio.

Y quiero pensar que como la situación entre el Concejo y la Universidad era de enemistad, con enfrentamientos casi a diario, puede ser que se olvidaran de la visita del rey Carlos III y su familia.


Más efemérides del 8 de diciembre:

El 8 de diciembre de 1542 es bautizado el niño Andrés de Cervantes, hermano mayor de Miguel de Cervantes Saavedra, en la Parroquia de Santa María de Alcalá de Henares.

El 8 de diciembre de 1856 se abre el Colegio de las Madres Filipenses en la calle de las Damas.

El 8 de diciembre de 1937 un fuerte bombardeo destruye el Convento de Dominicas de Santa Catalina de Siena.

4 de diciembre de… 1788

El 4 de diciembre de 1788 se inaugura la actual Puerta de Madrid, construida a expensas del cardenal Lorenzana.

Se sabe que Alcalá de Henares estaba rodeada de una muralla que fue ampliándose poco a poco según iba creciendo el burgo medieval.

El primer recinto se le atribuye al arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada, a principios del siglo XIII. Casi dos siglos después, a finales del XIV, el arzobispo Pedro Tenorio amplió la muralla hacia el Este, llevando la Puerta de Guadalajara, que estaba al final de la calle Mayor de la Judería, al final de la calle de los Libreros. Y el cardenal Cisneros, a principios del siglo XVI, amplió algo de la muralla por el Sureste, al crear su “ciudad universitaria”.

Y lógicamente la muralla tenía puertas por donde salía y entraba la gente, que solían ser torres con el acceso en la parte inferior.

Las principales puertas estuvieron situadas en los puntos cardinales: Al Norte, la Puerta de Burgos; al Sur, la Puerta del Vado; al Este, la Puerta de Guadalajara; y al Oeste, la Puerta de Madrid.

Además de estas puertas principales había otras de menor importancia, como la Puerta de San Julián, la Puerta de las Tenerías, que luego se llamó Puerta de los Aguadores, el Postigo de Santa Ana y el Postigo de Judíos, que luego se llamó Puerta de Santiago.

Poco a poco, con el transcurso del tiempo, las murallas y las puertas fueron desapareciendo al ir creciendo la ciudad.

La Puerta de Madrid iba a ser demolida en los años 70 del siglo XVIII, pero el arzobispo de Toledo cardenal Francisco Antonio Lorenzana la sustituyó por otra puerta nueva, la que actualmente podemos contemplar.

Para ello pidió al arquitecto municipal Antonio Juana de Jordán que trazara los planos. Éste diseñó una puerta de estilo neoclásico, que estaba muy extendido por toda España en ese siglo.

La puerta la planteó de tres cuerpos, estando los laterales rematados por unas bolas. Estos lados exteriores tenían unos vanos adintelados, es decir, los huecos tienen la parte superior recta, y el cuerpo central lo diseñó con un vano con arco de medio punto, es decir, el hueco central no tiene la parte superior recta, sino que tiene un arco. En este cuerpo central colocó a los lados unas pilastras y en la parte superior, un frontón triangular.

Debajo del frontón triangular puso unas lápidas de piedra con unos textos. En el lado que da hacia Madrid pone: “Reinando Carlos III. Año de MDCCLXXXVIII”. Y en el lado que da hacia Guadalajara pone: “A expensas del Arzobispo de Toledo el Excmo. Señor D. Francisco Antonio Lorenzana”.

Esta puerta está alineada con la puerta que el rey Carlos III encargó al arquitecto Francisco Sabatini para Madrid, con el nombre de Puerta de Alcalá, que se construyó en 1778, diez años antes que nuestra puerta, ya que tal día como hoy de 1788 se inauguró en Alcalá de Henares la actual Puerta de Madrid, construida a expensas del cardenal Lorenzana.


Más efemérides del 4 de diciembre:

El 4 de diciembre de 1300 el arzobispo de Toledo don Gonzalo Díaz Palomeque ordena que no se ponga pleito contra los alcalaínos si la deuda no llega a 500 maravedís.

El 4 de diciembre de 1496 el cardenal Cisneros preside el Concilio Diocesano celebrado en Alcalá de Henares.

El 4 de diciembre de 1912 don Demetrio Alonso Castrillo, Gobernador Civil de la provincia, aprueba las Ordenanzas Municipales de la ciudad de Alcalá de Henares.

El 4 de diciembre de 1933 se inician las clases en el Instituto de Segunda Enseñanza “Complutense” en los edificios de la antigua Universidad de Alcalá.

30 de noviembre de… 1724

El 30 de noviembre de 1724 el Padre fray Jacinto Ximénez de Mejorada aprueba la Historia de Alcalá de Henares escrita por Miguel de Portilla.

El libro “Historia de la ciudad de Compluto, vulgarmente, Alcalá de Santiuste, y ahora de Henares”, escrito por el alcalaíno Miguel de Portilla y Esquivel, tuvo que pasar por varias aprobaciones y licencias antes de ser publicado.

Y tal día como hoy de 1724 el Padre fray Jacinto Ximénez de Mejorada, Regente de los Estudios del Colegio de Santo Tomas de Alcalá de Henares, fue el primero que aprobó esta Historia de Alcalá de Henares escrita por Miguel de Portilla.

El texto dice:

APROBACION DEL Rmo. P. Mro. Fr. JACINTO XIMENEZ de Mejorada, Regente de los Estudios del Colegio de Santo Tomas, Orden de Predicadores, Mro. por su Religion, y Cathedratico de Prima en la del mencionado Doct. Angelico desta Complutense Universidad.

Por orden del Señor Lic. D. Francisco Lozano Roman, Canonigo, y Dignidad de Capellan Mayor de la Santa Iglesia Magistral de San Justo, y Pastor de esta Ciudad de Alcalá de Henares, y Vicario General en la Audiencia, y Corte Arzobispal della, y en todo el Arzobispado de Toledo, &c. He visto esta Historia de Alcalá, escrita por el Doct. D. Miguel de Portilla, Colegial que fue en el de Santa Justa, y Rufina, desta Universidad, Cathedratico de Lengua Griega en ella, y Canonigo de la dicha Santa Iglesia Magistral: y aviendo expressado el nombre del Autor de la Obra, en el mismo se aprueba, y califica. Por que es su grande erudición tan conocida, y en toda fuerte de Letras tan notoria á toda esta Universidad, y fuera della; como la continua experiencia nos demuestra, y las varias eruditas obras, que ha dado á luz publica, acreditan.

Es el Autor, como á todos consta, un excelente Doctor en Theologia; y consiguientemente, es un Historiador muy consumado: pues siendo la Historia uno de los Theologicos Lugares, en que debe el Theologo fundarse: no pudiera sin esta, ser en aquella tan pleno, y tan perfecto. Dumuestra en su Obra, aquel grande natural amor, que á su Patria Alcalá tiene, y professa. Por que en ella, con penoso desuelo, trabajo, y estudio, manifiesta sus muchas grandezas, que en el olvido yacían se pultadas; y pone á la vista de todos, qual pressentes, aquella antigüedad, gloria, y blasones, que á este antiguo Compluto en noblecieron: por lo qual Alcalá debe immortales gracias a su Autor, en recompensa de su grande trabajo, y del amor nativo, que la tiene. Pues como de Platon escribe Sab. Lib. 8 cap. I. Plata Philosophus nuliam in terris maiorem esse charitatem arbitratus est, quare qua cum Patria est unicuique nostrum.

Observa su Obra, con primorosa erudicion, y variedad, las quarto partes, que ha de tener la Historia, si es perfecta. Como es la Geographia, o descripción de los sitios, y Lugares de que trata. La Chronica de los tiempos, y los siglos; en que fueron las cosas sucediendo. La Genealogia, o serie, bien texida, de Personas, Familias, y su origen. Y finalmente, los Annales; que son la narrativa de los hechos insignes, y sucessos, con que á su Patria ilustraron los passados. Todo lo qual, quien tuviere el buen gusto de leerle, lo hallará diestramente executado.

Dize en compendio mucho, y bien fundado; que es el mayor trabaxo de lo Historico, y por donde se concilia grande aprecio; como al contrario, si no fuesse fundado, es despreciable. Junta también, co la seria utilidad de las noticias, unas graciosas tales, que deleitan: lo que es en un Historiador, de gran primor; como testificó Horacio, quando dixo: Omne tulit punctum, qui miscuit utile dulci. Y yo imagino: que muchos, no solo de los Ciudadanos de Alcalá, sino es tambien de la comarca toda; han de alegrarse mucho quando lean esta especial Historia de su Patria; y han de confessar con migo, que el Señor Doctor Portilla, es gran Compatriense, y gran Paysano. En cuya Obra yo no encuentro cosa, digna de alguna censura, antes sí, todo digno de alabanza; y de que se le condeda la licencia, para que esta Historia vea (y según me persuado, con aplauso) la publica luz; y sude, no solamente en la prensa, sino es tambien en las manos, y Casas de su Patria. Assi lo siento: Salvo, oc. En este Colegio de Santo Tomás de Alcalá, en 30. de Noviembre, de 1724.

Fr. Jacinto Ximenez de Mejorada.


Más efemérides del 30 de noviembre:

El 30 de noviembre de 1937 se publica un Bando del Ayuntamiento de Alcalá de Henares para la defensa contra las aeronaves que bombardean la ciudad.

El 30 de noviembre de 1941 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares coloca una placa en la casa donde nación José del Campo Clemente, en el número 1 de la calle del Ángel.

El 30 de noviembre de 1987 se abre al público el nuevo Hospital de Alcalá de Henares llamado Príncipe de Asturias.

4 de septiembre de… 1782

El 4 de septiembre de 1782 la Universidad de Alcalá vende parte del antiguo Colegio Máximo de la Compañía de Jesús a un particular.

Uno de los colegios más importantes e influyentes que tenía la Universidad de Alcalá era el Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, fundado en 1545, aunque e edificio conocido como tal empezó a construirse en 1620.

Funcionó el Colegio hasta el año 1767 que, por mandato del rey Carlos III, los jesuitas fueron expulsados de España bajo la acusación de haber sido los instigadores de los motines populares del año anterior, conocidos con el nombre de “Motín de Esquilache”.

Continuando la efeméride, pero cambiando de tema, he de decir que, aunque eran dos instituciones distintas, el Colegio Mayor de San Ildefonso y la Universidad de Alcalá utilizaban el mismo edificio. Pero en 1776, nueve años después de la expulsión de los jesuitas, el Colegio Mayor de San Ildefonso y la Universidad de Alcalá se separaron físicamente y la Universidad trasladó su sede al antiguo Colegio Máximo de la Compañía de Jesús.

Para su ubicación se tuvieron que realizar importantes obras en este edificio, que fueron dirigidas por el arquitecto Ventura Rodríguez.

En esta restauración se modificó el eje del edificio, que tenía dos patios en línea, paralelos a la calle Libreros, transformándose en forma de “T”, con un patio detrás del otro, perpendicular a la calle, forma que aun se mantiene.

En esta obra también se levantó una magnífica escalera imperial y se reformó la fachada, respetando la antigua portada barroca, despojándola de gran parte de su decoración, acorde con las ideas arquitectónicas del siglo XVIII.

Como último trabajo en esta restauración, la Universidad levantó un muro de separación entre este edificio y su parte del lado Este. Y tal día como hoy de 1782, la Universidad vendió esta parte a un particular.

En 1859, el Estado tuvo que adquirir de nuevo esta parte y ampliar el edificio para instalar en él el Cuartel de Mendigorría.


Más efemérides del 4 de septiembre:

El 4 de septiembre de 1610 se compran los solares para el Colegio de San Ciriaco y Santa Paula, conocido popularmente como el Colegio de Málaga.

El 4 de septiembre de 1879 sale el primer número del periódico ”El Heraldo Complutense”.

El 4 de septiembre de 1931 el Ayuntamiento pide al Ministerio de Guerra el Cuartel de Infantería del Carmen, que estaba instalado en el antiguo Colegio Menor de Carmelitas Calzados, para instalar en él el Colegio Cervantes.

El 4 de septiembre de 1933 el Director General de Enseñanza Primaria comunica al Ayuntamiento de Alcalá de Henares la creación de una Escuela Preparatoria para el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza.

21 de enero de… 1732

El 21 de enero de 1732 fallece en Alcalá de Henares el historiador y Canónigo de la iglesia Magistral don Miguel de la Portilla y Esquivel.

Miguel de la Portilla y Esquivel, y Canónigo de la iglesia Magistral y Catedrático de Griego de la Universidad de Alcalá, se le conoce y recuerda sobre todo por ser el autor de la obra titulada “Historia de la Ciudad de Compluto vulgarmente, Alcalá de Santiuste, y aora de Henares”, editada en Alcalá por José Espartosa, Impresor de la Universidad, en dos tomos: el primero en 1725 y el segundo en 1728.

Miguel de la Portilla y Esquivel nació en Alcalá de Henares en mayo de 1660, siendo el segundo hijo del tercer matrimonio de Baltasar de la Portilla Cierzo, natural de Alcalá, con María de Tendilla, natural de Guadalajara.

Su padre, Baltasar de la Portilla Cierzo, tenía una botica en la villa de Alcalá y tiempo después del nacimiento de Miguel consiguió el cargo de de Visitador de farmacias del Arzobispado de Toledo, a excepción de las de Madrid, que eran visitadas por el Boticario Real.

Volviendo a la historia del protagonista de esta efeméride, Miguel de la Portilla y Esquivel, fue bautizado en la Parroquia de Santa María la Mayor, que estaba ubicada en el lado sur de la plaza del Mercado, actual plaza de Cervantes.

En 1679, con diecinueve años, entró como alumno del Colegio Menor de Santa Justa y Rufina. Curiosamente, en el acto de toma de posesión del manto y la beca que le acreditaba como colegial, le nombraron Secretario del Colegio.

Acabados los estudios consiguió la Cátedra de Griego en la Universidad de Alcalá hasta el año 1691. Volvió a ocupar la cátedra de nuevo en 1695, pero como en ese año no había alumnos de griego, recibió el nombramiento a condición de no cobrar salario y tan solo tener que examinar a los estudiantes que “pasaban a oír Súmulas”.

Simultaneó las tareas de la Cátedra con el puesto de Canónigo de la iglesia Magistral de San Justo y Pastor, que le acarreó algún problema de incompatibilidad, sobre todo en 1696. También fue Examinador Sinodal del Arzobispado de Toledo.

Fue un buen orador, pues fue requerido para pronunciar muchos sermones en diversas circunstancias. Una de ella fue con motivo de la venida a Alcalá de Henares del rey Felipe V, en el año 1706.

Miguel de la Portilla y Esquivel sólo hubiese sido un catedrático más de la Universidad de Alcalá si no hubiese escrito su obra más importante, una texto que ha sido capital dentro de la historiografía complutense. Su título es “Historia de la Ciudad de Compluto vulgarmente, Alcalá de Santiuste, y aora de Henares”.

Fue la primera obra publicada sobre Alcalá, pero no fue la primera escrita, pues a mediados del siglo XVII ya se había escrito, pero no publicado, el libro “Anales Complutenses”.

Miguel de la Portilla tardó más de quince años en escribir su historia de Alcalá.

La obra se divide en tres partes. La primera se publicó en 1725 y trataba todo lo tocante al antiguo Compluto, al castillo de Alcalá la Vieja y al la villa de Alcalá desde entonces hasta ahora.

La segunda parte y la tercera se imprimieron consecutivamente en un único tomo, en 1728. La segunda parte trataba sobre los hijos insignes de Alcalá, especialmente en letras y virtudes. Y la tercera parte sobre de la historia del Convento de Religiosas Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción, vulgarmente llamadas de la Imagen.

Curiosamente, “la III parte fue la primera, que se escribió, dándome esto ocasión a escribir la I y II porque no dijeran, que mis noticias de esta Ciudad de Alcalá se reducían sólo a sucesos de Monjas”.

Y volviendo a la biografía del protagonista, hay que decir que tal día como hoy de 1732 Miguel de la Portilla y Esquivel falleció en Alcalá de Henares, siendo enterrado un día después en la iglesia Magistral de los Santos Justo y Pastor.


Más efemérides del 21 de enero:

El 21 de enero de 1551 don Luis de la Cadena, abad de la Magistral de Alcalá de Henares y canciller de su Universidad, es denunciado ante el Tribunal de la Santa Inquisición sospechoso de luteranismo e instigador de la “Apología” de Monroy contra el estatuto de limpieza de sangre.

4 de diciembre de… 1788

El 4 de diciembre de 1788 se inaugura la actual Puerta de Madrid, construida a expensas del cardenal Lorenzana.

Se sabe que Alcalá de Henares estaba rodeada de una muralla que fue ampliándose poco a poco según iba creciendo el burgo medieval.

El primer recinto se le atribuye al arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada, a principios del siglo XIII. Casi dos siglos después, a finales del XIV, el arzobispo Pedro Tenorio amplió la muralla hacia el Este, llevando la Puerta de Guadalajara, que estaba al final de la calle Mayor de la Judería, al final de la calle de los Libreros. Y el cardenal Cisneros, a principios del siglo XVI, amplió algo de la muralla por el Sureste, al crear su “ciudad universitaria”.

Y lógicamente la muralla tenía puertas por donde salía y entraba la gente, que solían ser torres con el acceso en la parte inferior.

Las principales puertas estuvieron situadas en los puntos cardinales: Al Norte, la Puerta de Burgos; al Sur, la Puerta del Vado; al Este, la Puerta de Guadalajara; y al Oeste, la Puerta de Madrid.

Además de estas puertas principales había otras de menor importancia, como la Puerta de San Julián, la Puerta de las Tenerías, que luego se llamó Puerta de los Aguadores, el Postigo de Santa Ana y el Postigo de Judíos, que luego se llamó Puerta de Santiago.

Poco a poco, con el transcurso del tiempo, las murallas y las puertas fueron desapareciendo al ir creciendo la ciudad.

La Puerta de Madrid iba a ser demolida en los años 70 del siglo XVIII, pero el arzobispo de Toledo cardenal Francisco Antonio Lorenzana la sustituyó por otra puerta nueva, la que actualmente podemos contemplar.

Para ello pidió al arquitecto municipal Antonio Juana de Jordán que trazara los planos. Éste diseñó una puerta de estilo neoclásico, que estaba muy extendido por toda España en ese siglo.

La puerta la planteó de tres cuerpos, estando los laterales rematados por unas bolas. Estos lados exteriores tenían unos vanos adintelados, es decir, los huecos tienen la parte superior recta, y el cuerpo central lo diseñó con un vano con arco de medio punto, es decir, el hueco central no tiene la parte superior recta, sino que tiene un arco. En este cuerpo central colocó a los lados unas pilastras y en la parte superior, un frontón triangular.

Debajo del frontón triangular puso unas lápidas de piedra con unos textos. En el lado que da hacia Madrid pone: “Reinando Carlos III. Año de MDCCLXXXVIII”. Y en el lado que da hacia Guadalajara pone: “A expensas del Arzobispo de Toledo el Excmo. Señor D. Francisco Antonio Lorenzana”.

Esta puerta está alineada con la puerta que el rey Carlos III encargó al arquitecto Francisco Sabatini para Madrid, con el nombre de Puerta de Alcalá, que se construyó en 1778, diez años antes que nuestra puerta, ya que tal día como hoy de 1788 se inauguró en Alcalá de Henares la actual Puerta de Madrid, construida a expensas del cardenal Lorenzana.


Más efemérides del 4 de diciembre:

El 4 de diciembre de 1300 el arzobispo de Toledo don Gonzalo Díaz Palomeque ordena que no se ponga pleito contra los alcalaínos si la deuda no llega a 500 maravedís.

El 4 de diciembre de 1496 el cardenal Cisneros preside el Concilio Diocesano celebrado en Alcalá de Henares.

El 4 de diciembre de 1912 don Demetrio Alonso Castrillo, Gobernador Civil de la provincia, aprueba las Ordenanzas Municipales de la ciudad de Alcalá de Henares.

El 4 de diciembre de 1933 se inician las clases en el Instituto de Segunda Enseñanza “Complutense” en los edificios de la antigua Universidad de Alcalá.

30 de noviembre de… 1724

El 30 de noviembre de 1724 el Padre fray Jacinto Ximénez de Mejorada aprueba la Historia de Alcalá de Henares escrita por Miguel de Portilla.

El libro “Historia de la ciudad de Compluto, vulgarmente, Alcalá de Santiuste, y ahora de Henares”, escrito por el alcalaíno Miguel de Portilla y Esquivel, tuvo que pasar por varias aprobaciones y licencias antes de ser publicado.

Y tal día como hoy de 1724 el Padre fray Jacinto Ximénez de Mejorada, Regente de los Estudios del Colegio de Santo Tomas de Alcalá de Henares, fue el primero que aprobó esta Historia de Alcalá de Henares escrita por Miguel de Portilla.

El texto dice:

APROBACION DEL Rmo. P. Mro. Fr. JACINTO XIMENEZ de Mejorada, Regente de los Estudios del Colegio de Santo Tomas, Orden de Predicadores, Mro. por su Religion, y Cathedratico de Prima en la del mencionado Doct. Angelico desta Complutense Universidad.

Por orden del Señor Lic. D. Francisco Lozano Roman, Canonigo, y Dignidad de Capellan Mayor de la Santa Iglesia Magistral de San Justo, y Pastor de esta Ciudad de Alcalá de Henares, y Vicario General en la Audiencia, y Corte Arzobispal della, y en todo el Arzobispado de Toledo, &c. He visto esta Historia de Alcalá, escrita por el Doct. D. Miguel de Portilla, Colegial que fue en el de Santa Justa, y Rufina, desta Universidad, Cathedratico de Lengua Griega en ella, y Canonigo de la dicha Santa Iglesia Magistral: y aviendo expressado el nombre del Autor de la Obra, en el mismo se aprueba, y califica. Por que es su grande erudición tan conocida, y en toda fuerte de Letras tan notoria á toda esta Universidad, y fuera della; como la continua experiencia nos demuestra, y las varias eruditas obras, que ha dado á luz publica, acreditan.

Es el Autor, como á todos consta, un excelente Doctor en Theologia; y consiguientemente, es un Historiador muy consumado: pues siendo la Historia uno de los Theologicos Lugares, en que debe el Theologo fundarse: no pudiera sin esta, ser en aquella tan pleno, y tan perfecto. Dumuestra en su Obra, aquel grande natural amor, que á su Patria Alcalá tiene, y professa. Por que en ella, con penoso desuelo, trabajo, y estudio, manifiesta sus muchas grandezas, que en el olvido yacían se pultadas; y pone á la vista de todos, qual pressentes, aquella antigüedad, gloria, y blasones, que á este antiguo Compluto en noblecieron: por lo qual Alcalá debe immortales gracias a su Autor, en recompensa de su grande trabajo, y del amor nativo, que la tiene. Pues como de Platon escribe Sab. Lib. 8 cap. I. Plata Philosophus nuliam in terris maiorem esse charitatem arbitratus est, quare qua cum Patria est unicuique nostrum.

Observa su Obra, con primorosa erudicion, y variedad, las quarto partes, que ha de tener la Historia, si es perfecta. Como es la Geographia, o descripción de los sitios, y Lugares de que trata. La Chronica de los tiempos, y los siglos; en que fueron las cosas sucediendo. La Genealogia, o serie, bien texida, de Personas, Familias, y su origen. Y finalmente, los Annales; que son la narrativa de los hechos insignes, y sucessos, con que á su Patria ilustraron los passados. Todo lo qual, quien tuviere el buen gusto de leerle, lo hallará diestramente executado.

Dize en compendio mucho, y bien fundado; que es el mayor trabaxo de lo Historico, y por donde se concilia grande aprecio; como al contrario, si no fuesse fundado, es despreciable. Junta también, co la seria utilidad de las noticias, unas graciosas tales, que deleitan: lo que es en un Historiador, de gran primor; como testificó Horacio, quando dixo: Omne tulit punctum, qui miscuit utile dulci. Y yo imagino: que muchos, no solo de los Ciudadanos de Alcalá, sino es tambien de la comarca toda; han de alegrarse mucho quando lean esta especial Historia de su Patria; y han de confessar con migo, que el Señor Doctor Portilla, es gran Compatriense, y gran Paysano. En cuya Obra yo no encuentro cosa, digna de alguna censura, antes sí, todo digno de alabanza; y de que se le condeda la licencia, para que esta Historia vea (y según me persuado, con aplauso) la publica luz; y sude, no solamente en la prensa, sino es tambien en las manos, y Casas de su Patria. Assi lo siento: Salvo, oc. En este Colegio de Santo Tomás de Alcalá, en 30. de Noviembre, de 1724.

Fr. Jacinto Ximenez de Mejorada.


Más efemérides del 30 de noviembre:

El 30 de noviembre de 1937 se publica un Bando del Ayuntamiento de Alcalá de Henares para la defensa contra las aeronaves que bombardean la ciudad.

El 30 de noviembre de 1941 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares coloca una placa en la casa donde nación José del Campo Clemente, en el número 1 de la calle del Ángel.

El 30 de noviembre de 1987 se abre al público el nuevo Hospital de Alcalá de Henares llamado Príncipe de Asturias.