17 de febrero de… 1624

El 17 de febrero de 1624 las veinticuatro Formas Incorruptas se trasladan a una custodia de planta donada por el cardenal Agustín Espínola, Arzobispo de Sevilla y Santiago.

La historia del milagro de las Sagradas Formas de Alcalá de Henares tuvo su origen en mayo de 1597. Un anónimo penitente llegó al Colegio Máximo de la Compañía de Jesús en Alcalá solicitando confesión al padre jesuita Juan Juárez. En mitad de la confesión, aquel hombre entregó al jesuita un papel que envolvía veintiséis Formas Consagradas que, según manifestó, provenían de robos sacrílegos de varias iglesias.

Juan Juárez, ya con las Formas en su poder, pidió consejo al Padre Vázquez, filósofo y profesor de Teología en aquel Colegio. Como no sabían la procedencia de las Formas, y temiendo que pudieran estar envenenadas, acordaron colocarlas en un lugar decente, para evitar irreverencias, y esperar a que se corrompieran por sí solas.

El Padre Juárez las guardó en una cajita y las depositó entre unas reliquias del lado del Evangelio del altar mayor, es decir, según se mira al altar, al lado izquierdo.

Pasado algún tiempo, el Padre Juárez fue a ver las Formas guardadas pa ver si ya estaban corrompidas, pero las encontró blancas y hermosas como si se acabaran de hacer.

El Padre Luis de la Palma, Rector del Colegio, visitó las Formas y decidió que fueran trasladadas a un sitio húmedo, para favorecer la corrupción de las especies. Las colocaron en una capilla baja situada detrás de la sacristía, y el Padre Juárez colocó junto a ellas otras formas sin consagrar.

Pasados algunos meses observaron que las formas no consagradas estaban totalmente corrompidas, permaneciendo las otras en perfecto estado de conservación. Allí estuvieron hasta marzo de 1609, doce años después de la entrega.

En esa fecha visitó las Sagradas Formas el Padre Bartolomé Pérez, Provincial de la Orden, y mandó que, como estaban perfectamente conservadas, se colocasen en el altar mayor, al lado del Evangelio, en el lado izquierdo.

El caso se manifestaba como un verdadero miago, pero todavía no se había declarado oficialmente.

Pasados seis años, en abril de 1615 llegó a Alcalá el Padre Luis de la Palma, antiguo Rector del Colegio y por entonces nuevo Provincial de la Orden. Vio de nuevo las Formas y levantó testimonio del hecho milagroso. Crecía cada vez más la fama del milagro, y en julio de 1619, veintidós años después de la entrega, una Junta de Doctores de la Universidad declaró oficialmente el milagro de las Sagradas Formas.

La calificación del milagro se ratificó, en junio de 1622, por el doctor Álvaro de Villegas, Primado de España; en enero de 1634 por don Francisco de Mendoza, Obispo Gobernador de Toledo y en marzo de 1682 por don Alonso Martínez Abad.

Y tal día como hoy de 1624 se trasladaron las veinticuatro Formas Incorruptas a una custodia de planta donada por el cardenal Agustín Espínola, Arzobispo de Sevilla y Santiago.

La custodia, que se conservó hasta 1936, era de plata sobredorada. Medía 90 centímetros de altura y estaba rematada por una cúpula de media naranja. Debajo de la cúpula había una linterna ochavada con tres viriles en cada lado, es decir, un «tubo» de ocho lados y en cada lado había tres Formas colocadas verticalmente. En el pié de la custodia estaba el escudo del cardenal Espínola en esmalte.

En el transcurso del tiempo se rompieron varias Formas para ver si una vez partidas, se corrompían más rápidamente. Por eso fueron entregadas veintiséis Formas, pero se conservaron solamente veinticuatro.

Respecto a las dos Formas partidas que no se pudieron colocar en la custodia, se guardaron en una cajita de nácar. Después de unos años, las partículas se hallaron reducidas a polvo y, por último, se arrojaron a agua bendita.

Desde entonces la fiesta anual se celebra siempre el quinto domingo de Resurrección, con indulgencia plenaria para los que participases en ella. Esta indulgencia la concedió el papa Pío VI en 1789. Aunque ha habido periodos de tiempo sin esta celebración, actualmente se sigue celebrando.


Más efemérides del 17 de febrero:

El 17 de febrero de 1241 el arzobispo de Toledo don Rodrigo confirma la donación vitalicia que Alcalá había hecho del pueblo de Vilches a don Domingo Pérez, canónigo de Toledo, para que en ella percibiese los derechos tocantes al señorío y al concejo.

El 17 de febrero de 1486 el papa Inocencio VIII da facultades a la Colegiata de los Santos Justo y Pastor para enajenar sus bienes.

El 17 de febrero de 1701 procedente de Versalles, el joven rey Felipe V llega a Alcalá de Henares y pernocta en el Palacio Arzobispal.

El 17 de febrero de 1716 Felipe V firma una Real Cédula renovando el Juro perpetuo de Carlos I a la iglesia Magistral..

El 17 de febrero de 1941 Se reconstruye el Convento de Santa Clara para que lo vuelvan a habitar las religiosas.

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2 de febrero de… 1604

El 2 de febrero de 1604 nace en Alcalá de Henares don Juan Francisco de Leiva, Conde de Baños, que llegaría a ser Virrey de Nueva España.

Muchos son los nacidos ilustres en Alcalá de Henares que son desconocidos para los propios complutenses. Y el protagonista de la efeméride de hoy es uno de ellos, ya que tal día como hoy nació el niño Juan Francisco de Leiva, que así, sin más, muy poca gente sabe quién fue.

Juan Francisco Jacinto de la Cerda de La Lama y de la Cueva Leyva Arteaga y Gamboa, más conocido como Juan Francisco de Leiva, nació en Alcalá de Henares, perteneciendo a una familia aristocrática.

Por nacimiento, por parte de padre, fue el Quinto Marqués de la Adrada, Señor de Villovela y Las Lastras, del Estado y Fortaleza de La Lama y del Mayorazgo de Monjara en el Obispado de Segovia. Y por parte de la familia materna, llegó a ser Preboste de Guernica, Ondárroa y Bermeo.

Se casó con doña Mariana Isabel de Leyva y Mendoza, quien se tituló por derecho II Condesa de Baños y II Marquesa de Leyva, títulos que también usó su marido.

El rey Felipe IV le nombró Virrey de Nueva España en 1660, cargo que mantuvo cuatro años.

Hay que reconocer que su gobierno se caracterizó por las irregularidades administrativas, ya que la virreina se dedicaba a enriquecerse a través del tráfico de influencias, vendiendo los cargos y haciendo firmar a su marido los documentos, sin que éste tuviese constancia de los hechos. Por la mala gestión del virrey, la codicia de la virreina y las escandalosas fiestas de sus hijos, el virrey fue cesado en 1664.

Una vez en España y viudo, Juan Francisco de Leiva ingresó en los Carmelitas Descalzos de Guadalajara, donde permaneció hasta su muerte, acaecida en 1678.


Más efemérides del 2 de febrero:

El 2 de febrero de 1949 se efectúan los primeros saltos de la Primera Bandera de Paracaidistas de Aviación en Alcalá de Henares desde aviones Junker 52 de dotación en el Regimiento de Transporte del aeródromo alcalaíno.

El 2 de febrero de 1973 se inaugura la Comisaría de Policía Nacional en Alcalá de Henares en la calle del Cid Campeador.

El 2 de febrero de 1985 se inauguran las oficinas de la OMIC.

7 de enero de… 1617

El 7 de enero de 1617 el arzobispo de Toledo Bernardo de Sandoval y Rojas expone al Concejo de Alcalá de Henares su deseo de fundar un monasterio de religiosas de la orden de San Bernardo.

Si no fuese porque el edificio del que trata la efeméride de hoy está cerrado por obras, tendríamos que estar de celebración, ya que en el Libro de Acuerdos del Ayuntamiento de Alcalá consta que el 7 de enero de 1617, hoy juntamente hace 400 años, el cardenal y arzobispo de Toledo Bernardo de Sandoval y Rojas expuso a la Villa su deseo de fundar un monasterio de religiosas Bernardas, en el lugar que el Concejo le pareciese más oportuno.

Y estudiado el asunto, los componentes del Concejo acordaron que el lugar más idóneo era junto al Palacio Arzobispal, en el espacio que comprendía desde el Colegio Convento de Dominicos de la Madre de Dios hasta la Puerta de Burgos, cerrado al norte por huertas de la villa, en el sitio denominado de la Almanjara, que era el antiguo barrio morisco.

Hay que saber que los moriscos habían sido expulsados de Castilla hacía siente años, en 1610.

Por tanto la zona estaba poco, por no decir nada habitada. Era un barrio viejo y húmedo, ya que en invierno estaba casi por completo inundado.

No se sabe si la idea de colocar allí el monasterio había sido sugerida por el propio Arzobispo. Lo que sí parece es que le agradó mucho, ya que en un brevísimo tiempo buscó al tracista, antiguo nombre del arquitecto, que recayó en Juan Gómez de Mora, que en el momento de la contratación estaba diseñando la Plaza Mayor de la villa de Madrid. Y como alarife, que es una mezcla de aparejador y maestro de obras, eligió al complutense Sebastián de la Plaza. Ambos, más tarde, hicieron juntos el Colegio Menor de San Ciriaco y Santa Paula, más conocido por el Colegio de Málaga, que está junto a la plaza de Cervantes.

Fue todo muy rápido, ya que el Arzobispo quería ver acabada su obra lo antes posible. Y tres meses después de esta reunión, en abril de 1617, ya pusieron la primera piedra.

Pero esto es otra efeméride a contar más adelante.


Más efemérides del 7 de enero:

El 7 de enero de 1351 don Gonzalo de Aguilar es nombrado Arzobispo de Toledo.

El 7 de enero de 1753 se hace la copia de las Constituciones del Colegio Menor de San Felipe y Santiago, más conocido por el Colegio del Rey.

El 7 de enero de 1873 se inaugura el Colegio Municipal para Obreros, fundado por don Esteban Azaña Catarinéu.

El 7 de enero de 1910 se edita el número uno del semanario alcalaíno «La Avispa», fundado por el complutense Manuel Azaña Díaz.

7 de diciembre de… 1618

El 7 de diciembre de 1618 fallece el cardenal arzobispo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas, fundador del Monasterio de San Bernardo de Alcalá de Henares.

Bernardo de Rojas y Sandoval nació en Aranda de Duero, de la provincia de Burgos, en abril de 1546. Era hijo del noble don Hernando de Rojas y Sandoval, Mayordomo y Preceptor del los hijos del rey Felipe II, y de doña María Chacón de Guevara.

Bernardo vivió su infancia en las casas de la Condesa de Lerma, que era de la familia, en Buitrago y Tordesillas. Y estando en Tordesillas, vino al mundo su sobrino Francisco de Sandoval y Rojas, el futuro Duque de Lerma.

Poco tiempo más tarde Bernardo se fue a vivir con su tío Cristóbal de Rojas y Sandoval, que era Obispo de Oviedo. Y bajo su protección, Bernardo, cuando tenía nueve años, en 1555, recibió la tonsura eclesiástica.

Algún tiempo después vino a Alcalá de Henares a estudiar en su Universidad, junto a su criado Luis de Oviedo. Estuvo en Alcalá más de diecinueve años. Uno de sus maestros fue el humanista Ambrosio Morales. Años más tarde Bernardo se encargaría de realizar el epitafio de su maestro.

En casa de don Ambrosio, Bernardo se relacionó con personajes ilustres, como el príncipe Carlos, hijo del rey Felipe II, Juan de Austria o Alejandro Farnesio.

Como curiosidad hay que decir que en el testamento de don Bernardo cuenta que él había sido “menino” del príncipe Carlos en su niñez.

En la Universidad de Alcalá también coincidió con su primo y tocayo don Bernardo de Sandoval, que luego fue Corregidor de Aranda.

Se sabe que también estudió con Bernardo su hermano Luis de Rojas.

En mayo de 1567 alcanzó el título de Bachiller en Artes, en octubre de ese mismo año, el título de Licenciado, y en noviembre, también de ese año, el título de Maestro en Artes. En seis años logró tres grados.

Por su salud frágil y por su miopía, se marchó a Brihuega, de la provincia de Guadalajara, para seguir estudiando de manera privada con el sacerdote y profesor Juan Alonso de Moscoso, que llegaría a ser Obispo de León y de Málaga. Don Juan Alonso, que había sido colegial y luego profesor de la Universidad de Alcalá, más tarde fundó el Colegio Menor de San Ciriaco y Santa Paula, también conocido por el Colegio de Málaga.

Don Bernardo se graduó como Licenciado en Teología en 1576, pero fue en la Universidad de Salamanca.

Fue Canónigo en Sevilla y Obispo de Ciudad Rodrigo, Pamplona y Jaen.

En 1598 le nombran Cardenal de la iglesia de Santa Anastasia. Hay que decir que todo cardenal, también en la actualidad, tiene que estar vinculado a una iglesia de Roma. Y un año después se le nombra Arzobispo de Toledo.

En este nombramiento tuvo mucho que ver el rey Felipe III y el sobrino de don Bernardo, Francisco de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma, colaborador más inmediato del rey.

En esa etapa es cuando Bernardo cambia el orden de sus apellidos, de Rojas y Sandoval a Sandoval y Rojas, probablemente para destacar más su parentesco con su sobrino.

En octubre de 1599 el Rey le nombra Consejero de Estado. Y en 1608 es nombrado Inquisidor General, tras haber rechazado este cargo varias veces. Esta negativa provocó que el Duque de Lerma se enfadara con su tío.

En 1612 publicó el libro “Index librorum prohibitorum et exporgatorum” (Índice de libros prohibidos y expurgados), inspirado en el Índice que publicó Benito Arias Montano, pero menos severo con Erasmo que él.

Bautizó a todos los hijos del rey Felipe III, menos al infante Felipe que murió de manera prematura.

De siempre, el arzobispo Bernardo fue de trato considerado con sus familiares, amigos y criados. Tenía fama de muy piadoso. Y fue mecenas de escritores: Lope de Vega le dedicó unos versos en su librillo “Rimas Sacras”. Vicente Espinel le dedicó su libro “Vida del Escudero Marcos de Obregón”, Francisco Vicente Tornamira, su “Traducción del calendario gregoriano de latín en español”, y el doctor Pedro García Varraro, su obra “Disputationes Medicae super libros Galeni”. Y Cervantes, en el prólogo de su segunda parte de El Quijote, escribió:

«Viva el conde de Lemos, cuya liberalidad y cristiandad bien conocida, contra todos los golpes de mi corta fortuna me tiene en pie, y vívame la suma caridad del ilustrísimo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas […] por sólo su bondad han tomado a su cargo el hacerme merced y favorecerme».

Y si el arzobispo de Toledo Bernardo Sandoval y Rojas gastó mucho dinero en socorrer necesidades ajenas, no es menos lo que invirtió en obras arquitectónicas.

En enero de 1617 se juntó con el Concejo de Alcalá, el antiguo Ayuntamiento, para decirles que quería fundar un monasterio de religiosas cistercienses bajo la advocación de San Bernardo.

Buscó al tracista, actual arquitecto, más importante de la época, Juan Gómez de Mora, que cuando le contrató estaba haciendo la Plaza Mayor de la villa de Madrid. Y como maestro de obras, el actual aparejador, contrató al alcalaíno Sebastián de la Plaza.

Y tres meses después de la reunión con el Concejo, en abril de 1617, ya pusieron la primera piedra del monasterio.

Ya se encontraba algo enfermo, aunque estuvo mal de salud toda su vida, y un año después, en abril de 1618, firmó testamento dejando dinero suficiente por si fallecía antes de terminar “su obra”, ya que a partir de la famosa reunión, todo lo que hacía sería pensando en el Monasterio Cisterciense de San Bernardo, al que él llamaba “su obra”.

Un mes después, en mayo de 1618, redactó las Constituciones del Monasterio, y con su firma ya se consideró fundado el Monasterio, aunque todavía no habían entrado las monjas.

Tres meses después de escribir su testamento, en julio de 1618, lo modificó.

El amor de Bernardo Sandoval hacia Alcalá quedó plasmado en su testamento, ya que él pidió que se realizasen misas por el arzobispo, una vez fallecido, en los conventos más pobres y que se repartieran limosnas entre los presos más necesitados y pobres de las cárceles, eclesiástica y seglar, de Alcalá.

Pero el apartado más importante del testamento es el que instituyó como únicas herederas de todos sus bienes y haciendas a las religiosas del Monasterio de San Bernardo.

Y parece que se lo habían anunciado, pues ese mismo año, tal día como hoy de 1618 falleció en Madrid el cardenal arzobispo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas, fundador del Monasterio Cisterciense de San Bernardo de Alcalá de Henares.

Pero los historiadores no se ponen de acuerdo ni en el lugar ni en el día de su muerte. Unos le sitúan en Toledo, y otros en Madrid. Sobre el día, la mayoría de las fuentes dicen que murió el 7 de diciembre, a las diez de la noche. El problema nace porque en la copia del testamento del Arzobispo que tenían las religiosas en el Monasterio de San Bernardo en Alcalá, realizada en 1650 por el escribano Francisco Suarez, dice el Arzobispo de Toledo murió:

«En la villa de Madrid […], a las cuatro horas de la mañana […], ocho días del mes de diciembre de 1618».

Ahí la duda.

25 de noviembre de… 1624

El 25 de noviembre de 1624 el archiduque Carlos de Austria, hermano del emperador Fernando II de Habsburgo, hace parada en Alcalá de Henares camino de Madrid, siendo recibido con grandes festejos.

Empecemos hablando de genealogía regia, para aclararnos un poco.

La reina Juana I de Castilla, llamada «la loca», junto con Felipe I, llamado «el hermoso» tuvieron cuatro hijas y dos hijos, Carlos y Fernando (éste último nació en Alcalá de Henares).

Carlos, Rey de España, tuvo como descendiente a Felipe II, y éste a Felipe III, y éste a Felipe IV.

Por otro lado, nuestro paisano Fernando fue Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Tuvo quince hijos, pero el que nos interesa es Carlos. Éste no fue Emperador, pero entre otros hijos, tuvo a Fernando, que sí fue Emperador, como Fernando II.

Aclarada, más o menos, la genealogía regia, continuemos…

El archiduque Carlos, hermano del emperador Fernando II, viajó a España para discutir los planes de boda de la infanta María Ana, hermana del rey Felipe IV, con su primo Fernando, hijo del emperador Fernando II.

Por este motivo, el rey Felipe IV encargó a don Juan Alfonso Enríquez de Cabrera, Almirante de Castilla, que saliera camino de Guadalajara, con espléndido y riquísimo cortejo, para recibir al Archiduque y acompañarlo hasta Madrid.

La ostentosa comitiva estaba formada por trompeteros, pajes, lacayos, caballeros riquísimamente vestidos, animales de carga, dos coches magníficamente ataviados y cuatro acémilas cargadas con 60.000 ducados para los gastos del trayecto desde Guadalajara a Madrid.

Una vez llegado a Guadalajara el Archiduque fue recibido por el Almirante «con el amor y cortesía que tan gran señor pedía y merece». Desde Guadalajara costeó todos los gastos, festejando a su Alteza hasta Madrid.

Y tal día como hoy de 1624 el archiduque Carlos de Austria, hermano del emperador Fernando II de Habsburgo, hizo parada en Alcalá de Henares camino de Madrid.

Por orden del arzobispo de Toledo Fernando de Austria, Cardenal-Infante, que a su vez era hermano del rey Felipe IV, y sobrino del archiduque Carlos, la villa de Alcalá de Henares festejó y recibió «con la majestad y grandeza que acostumbra en todas ocasiones al ilustre huésped». El Archiduque se hospedó, como era habitual, en el Palacio Arzobispal. Y al día siguiente salió hacia Madrid.

Los gastos de este festejo no lo sufragó la villa de Alcalá, sino que salieron de los presupuestos que habían sido destinados por el Rey.

Hay que decir que la visita del archiduque Carlos tuvo un final muy inesperado, ya que murió de modo repentino, el 28 de diciembre de ese mismo año de 1624, víctima de unas fiebres contraídas a los pocos días de su llegada a Madrid.

Curiosamente el Emperador sospechó que la enfermedad de su hermano el Archiduque fue producida por una borrachera que cogió en Barcelona. Y puede que no fuese muy desencaminado, pues se sabía que tenía afición a la bebida.


Más efemérides del 25 de noviembre:

El 25 de noviembre de 1293 el arzobispo de Toledo don Gonzalo arrienda a Yehudá, hijo del almojarife de la reina, y a los judíos Meyr Mohp y Yosef Aben Lup, los derechos que le corresponden en las ferias, portazgos, paladas de pan, carnicerías y alcacerías de Alcalá y Brihuega.

El 25 de noviembre de 1768 el Consejo del Estado establece en Alcalá de Henares un curso preparatorio a la Cátedra de Filosofía Moderna.

6 de noviembre de… 1615

El 6 de noviembre de 1615 se publica la segunda parte de «El Ingenioso Cavallero Don Quixote de la Mancha».

 

En un principio nuestro paisano Miguel de Cervantes solo tenía intención de escribir una única historia de don Alonso Quijana. Pero en 1614 se publicó otro libro titulado «El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha» de un enigmático Alonso Fernández de Avellaneda y tal enfado cogió Cervantes que escribió esta segunda parte y, para que no se hicieran más libros sobre su personaje, al final de este último libro, hizo que falleciera el protagonista. Lo siento, he revelado el final de la historia.

Pero para que el libro fuese publicado tuvo que pasar por varios procesos.

En febrero de 1615 el licenciado Márquez Torres aprueba y declara que «no hallo en él cosa indigna de un cristiano delo ni que disuene de la decencia debida a buen ejemplo, ni virtudes morales, antes mucha erudición y aprovechamiento».

A principios de marzo de 1615 el maestro Joseph de Valdivieso también aprueba y certifica que «no contiene cosa contra nuestra santa fe católica, ni buenas costumbres, antes muchas de honesta recreación y apacible divertimiento».

A finales de marzo de 1615 Pedro de Contreras, por mandato del Rey, dio autorización para durante diez años se pudiera «imprimir y vender el dicho libro que de suso se hace mención».

En octubre de 1615, el licenciado Francisco Murcia de la Llana, que por cierto había sido estudiante del Colegio Menor de la Madre de Dios de Alcalá de Henares, firmó el Fe de erratas, «y no hay en él cosa digna de notar que no corresponda a su original».

Y el mismo día de la Fe de erratas, Hernando de Vallejo, Escribano de Cámara del Rey, dio fe de las tasas que costó la impresión, «a cuatro maravedís cada pliego en papel, en cual tiene setenta y tres pliegos, que al dicho respeto suma y monta docientos y noventa y dos maravedís», y curiosamente mandó que esa tasa se pusiera al principio del libro para que no se vendiese mucho más caro.

Y a primeros de noviembre de 1615 tuvo la última aprobación, en este caso del doctor Gutierre de Cetina, por mandato de los señores del Consejo, diciendo que «no contiene cosa contra la fe ni buenas costumbres, antes es libro de mucho entretenimientos lícito, mezclado de mucha filosofía moral».

Para terminar hay que decir que Miguel de Cervantes Saavedra dedicó esta segunda parte de «Don Quijote de la Mancha» al Conde de Lemos, que en esa época era Pedro Fernández de Castro y Andrade, siendo verdaderamente el VII Conde de Lemos.


Más efemérides del 6 de noviembre:

El 6 de noviembre de 1450 se aprueban las Ordenanzas de la Cofradía de la Santísima Trinidad para sepultar a los ajusticiados.

21 de octubre de… 1661

El 21 de octubre de 1661 el rey Felipe IV decide trasladar al Alcázar de Madrid el cuerpo incorrupto de san Diego para intentar sanar a su hijo el príncipe Felipe Próspero.

Hay que reconocer que al pobre san Diego de Alcalá no le han dejado tranquilo ni estando muerto.

Fray Diego de San Nicolás nació en San Nicolás del Puerto, en la provincia de Sevilla en el año 1400, en el seno de una familia humilde. Se sabe que Diego desde muy joven llevó vida eremítica y penitencial junto a la iglesia de su pueblo natal.

Cuando ya contaba con 30 años ingresó en el Convento de la Arrizafa, en Córdoba. Y como no había estudiado y era analfabeto, profesó como hermano lego, desempeñando oficios humildes, como el de portero y hortelano.

En 1441 fue destinado a Canarias, donde aceptó el cargo de guardián del convento de Fuerteventura.

En 1450 viajó a Roma para asistir a la canonización de san Bernardino de Siena, y estando allí, una mortífera epidemia de peste azotó la ciudad. Diego de San Nicolás se desvivió en cuidados con los enfermos y los pobres de Roma, procurándoles alimentos y aliviando el sufrimiento de muchos al contacto de sus manos untadas de aceite de la lámpara de la Virgen.

Ya en España vivió en Sevilla y Salceda. Y los últimos años de su vida los pasó en el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús de Alcalá de Henares. Aquí, fray Diego ejerció como hortelano en un recinto conocido posteriormente como el «huerto de san Diego», hasta que lo colocaron de portero del convento. Ahí es donde mejor se manifestaron sus dotes de paciencia, afabilidad, prudencia y caridad, que practicó con todos los necesitados que acudían a la portería.

Fray Diego murió en el convento de Alcalá en 1463, abrazando un crucifijo y rezando.

Su cuerpo incorrupto estuvo durante muchos años en una capilla que hicieron en el mismo lugar donde estaba su celda y donde falleció, hasta que fue llevado a la iglesia Magistral.

Su fama de santidad y los muchos milagros atribuidos a él antes y después de su muerte, hicieron que no le dejaran reposar tranquilo.

Haciendo un pequeño paréntesis, y antes de nada, hay que decir que, desde el punto de vista católico, un santo no hace milagros, sino que es Dios quien los realiza. La misión del santo es «interceder» ante Dios. Aunque teológicamente esté mal dicho, es como si el santo intentara convencer a Dios para que realice el milagro.

Dicho esto, el cuerpo incorrupto de San Diego ha estado en danza por toda Alcalá con el fin de curar a los miembros de la familia real y a otras personas cuando alguno de ellos enfermaba.

Y tal día como hoy de 1661 el rey Felipe IV decide trasladar al Alcázar de Madrid el cuerpo incorrupto de san Diego de Alcalá para intentar sanar a su hijo el príncipe Felipe Próspero, que tenía tres años y había nacido enfermizo. Pero estaba en manos de Dios llevárselo a su seno y falleció a los once días de esta «visita», el 1 de noviembre.

Pero no paró ahí el periplo de San Diego, ya que cinco días después, el 6 de noviembre, estando la Reina en proceso de parto, introdujeron el cuerpo incorrupto del santo en la sala donde ella se encontraba y nació el niño Carlos, el futuro rey Carlos II.


Más efemérides del 21 de octubre:

El 21 de octubre de 1275 las milicias del Burgo de Santiuste (como se conocía a Alcalá de Henares en aquella época) conquistan Martos con el rey Alfonso X.

El 21 de octubre de 1434 se realizan las obras de adobe en el Puente de Zulema de Alcalá de Henares.

El 21 de octubre de 1542 don Carlos de Mendoza, camarero del cardenal Cisneros, funda y dota una Capellanía en la iglesia Magistral de Alcalá de Henares.

El 21 de octubre de 1618 don Pedro García, médico de cámara, funda una memoria en la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares.

16 de octubre de… 1617

El 16 de octubre de 1617 se conmutan dos colegiaturas de Teología por otras dos de Derecho Civil en la Universidad de Alcalá.

Es sabido por todos que el cardenal Cisneros creó en 1499 la Universidad de Alcalá y que en julio de 1508 abrió sus puertas a los primeros estudiantes. Pero ya no son tan conocidos los dos motivos que le hicieron fundarla. Uno era la necesidad de dotar al clero de una formación cultural e incluso teológica, de la que adolecía hasta ese momento. Y el otro motivo era la creación de una academia de estudios lingüísticos con vistas a preparar la denominada Biblia Políglota Complutense.

Por eso creó tres cátedras: Artes (Lógicas, Súmulas, Metafísica y Física), Teología y Derecho Canónico. Varios años más tarde, en 1514, se incorpora otra enseñanza, Medicina.

Pero nos vamos a fijar en una de las primeras cátedras, la de Derecho Canónico. Podía haber elegido Derecho Civil, pero lo descartó porque él decía que con las Universidades de Valladolid y Salamanca se bastaban para proporcionar los juristas necesarios para el país.

Pero tal día como hoy de 1617, más de cien años después de la fundación de la Universidad de Alcalá, se conmutaron, es decir, se cambiaron dos colegiaturas de Teología por otras dos de Derecho Civil, que se fue abriendo paso poco a poco.

Para terminar hay que decir que estos estudios entraron tarde y nunca tuvieron el prestigio que tenían el estudiar en Alcalá Teología o Medicina.


Más efemérides del 16 de octubre:

El 16 de octubre de 1880 fallece por una cornada en la pierna derecha el banderillero alcalaíno Rafael Ardura Campago «Quico».

15 de octubre de… 1662

El 15 de octubre de 1662 la Hermandad del Cristo de los Doctrinos pide al Ayuntamiento el traspaso de la propiedad de la Ermita.

Hacia 1563 el licenciado Juan López de Úbeda, junto a un grupo de estudiantes de Teología, establecieron un oratorio en la calle de los Colegios con el fin de impartir la doctrina cristiana a nivel popular, llamando a este lugar «Colegio de los Niños de la Doctrina Cristiana», razón por la que popularmente a este oratorio se le conoce actualmente por la «Ermita del Cristo de los Doctrinos». La tradición afirma que llegaron a enseñar en este colegio San Juan de la Cruz y San José de Calasanz, mientras estuvieron por Alcalá de Henares..

Con el transcurso del tiempo, y porque el edificio se había construido sobre un tramo de la vía pública, este oratorio pasó a ser propiedad municipal, siendo regentado y mantenido por el Ayuntamiento.

En 1661 se fundó la Hermandad del Cristo de la Misericordia y el Ayuntamiento les concedió licencia para establecerse en el oratorio, por lo que un año después, tal día como hoy de 1662, la Hermandad del Cristo de la Misericordia pidió al Ayuntamiento el traspaso de la propiedad de la Ermita.

Hay que decir que esta ermita, de estilo barroco, fue reconstruida en 1702.


Más efemérides del 15 de octubre:

El 15 de octubre de 1836 el Cabildo de la iglesia Magistral de Alcalá de Henares envía un escrito contra el traslado de la Universidad a Madrid.

El 15 de octubre de 1986 aparece el periódico local «Nueva Tribuna».

13 de octubre de… 1601

El 13 de octubre de 1601 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares acepta la propuesta del carpintero Francisco Sánchez para construir un Corral de Comedias.

En una villa como Alcalá de Henares que llegó a tener más de 3.800 colegiales a mediados del siglo XVI, era lógico que no estuviera ajena a una de las manifestaciones culturales más importantes, el teatro. Cuando las compañías de comediantes llegaban a la villa solían representar sus obras en corralas, patios de vecinos, con el fin de divertir a los que se acercaban. Cada vez actuaban en un sitio distinto, ya que no tenían un lugar permanente donde representar sus obras teatrales.

Hasta que llegó un carpintero con buena visión de negocio, Francisco Sánchez, que solicitó al Ayuntamiento permiso para construir un Corral de Comedias.

Y tal día como hoy de 1601, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares aceptó esta propuesta del carpintero Francisco Sánchez de construir el Corral de Comedias.

El acuerdo que llegó este carpintero con el Ayuntamiento era que aportaría al Concejo dos ducados por función y que alojaría a las tropas militares que estuviesen de paso, siempre y cuando no hubiese funciones teatrales. A cambio pedía cien árboles de las alamedas municipales para levantar el Corral.

La idea de Francisco Sánchez era construirlo a semejanza del Corral de la Cruz de Madrid, actualmente desaparecido.

Se construyó en un patio existente de la plaza del Mercado para no levantar un edificio nuevo, lo que abarató el coste final. Lo que hizo tan solo, y ya era bastante, fue encajar un armazón de madera para contener el escenario y los palcos. Se construyó en un año.

En 1769 se techó y se convirtió en coliseo, manteniendo su forma rectangular. Y en 1831 se transformó en un teatro de planta elíptica y de aire romántico. A partir de 1927 y hasta su clausura en 1972 fue utilizado como cine, el «Cine Pequeño».

Tras la investigación de unos estudiantes alcalaínos, Mercedes Higuera, Juan Sanz y Miguel Ángel Coso, que lo descubrieron, unas excavaciones arqueológicas dirigidas por Araceli Turina y una exhaustiva restauración por el arquitecto José María Pérez «Peridis», se hallaron elementos originales del antiguo corral.

Entre estos elementos originales están el empedrado del antiguo patio, con su pozo; el foso bajo el escenario, con sus pies derechos de madera y sus capiteles originales de piedra; la cazuela, también llamado «gallinero», que era la zona reservada para las mujeres; dos aposentos originales, situados en el segundo piso; y algunas ventanas de las casas colindantes desde las que se podían ver las representaciones teatrales del Corral.

Para terminar hay que decir que este Corral de Comedias es el más antiguo de España que está en funcionamiento.


Más efemérides del 13 de octubre:

El 13 de octubre de 1525 se funda el Colegio Menor de San Bernardo.

El 13 de octubre de 1679 la Universidad de Alcalá se opone al Ayuntamiento que quiere hacer una corrida de toros en el patio del Palacio Arzobispal.

El 13 de octubre de 1728 el ordinario Francisco Lozano concede licencia para la impresión del segundo tomo de la Historia de Alcalá de Henares de Miguel de la Portilla.

El 13 de octubre de 1991 el obispo don Manuel Ureña Pastor toma posesión como primer Obispo de la nueva Diócesis de Alcalá.