19 de mayo de… 1564

El 19 de mayo de 1564 el príncipe Carlos, hijo del rey Felipe II, firma su testamento en Alcalá de Henares dejando una dote a Mariana Garcetas, causante de su caída en el Palacio Arzobispal de Alcalá.

Como ya se ha comentado en otras efemérides, después de su caída persiguiendo a la hija del Alcaide del Palacio Arzobispal y su milagrosa recuperación por medio de la intercesión de fray Diego de San Nicolás, el príncipe Carlos, partió hacia Madrid a mediados del mes de julio 1562.

Su salud, que se había recuperado en Alcalá, se volvió a quebrar. Desde su vuelta a Madrid repentinos ataques febriles acosaban al príncipe. Intentando volver a recuperar la salud fue enviado nuevamente a Alcalá en octubre de 1563.

Esta vez, su estancia en Alcalá no se vio acompañada de una rápida mejoría, todo lo contrario, las fiebres aumentaron y su estado llegó a ser tal que llegó a hacer testamento tal día como hoy de 1564, estando en cama, en el Palacio Arzobispal.

Gracias a este testamento, sabemos que el príncipe Carlos «soñó» que San Diego se le presentaba en sueños. También gracias a ese testamento conocemos el cariño del príncipe por la villa de Alcalá en la que había pasado sus tres primeros años de vida y varios más repartidos en su adolescencia, la villa en la que había vuelto de la muerte, por lo que hizo grandes donaciones de dinero a instituciones y congregaciones religiosas de Alcalá.

Y curiosamente en el testamento dejó una dote a Mariana Garcetas, la doncella causante de su caída en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

En él dice que, aparte de los mil ducados que ya le había mandado, donaba a María Garcetas, que en ese momento estaba en el Monasterio de San Juan de la Penitencia de Alcalá de Henares, mil ducados más si entraba como religiosa del Monasterio o tres mil ducados si se casase.

El texto original del testamento dice así:

«En el nombre de Dios amen. Notorio sea á todos los que esta pública scriptura de testamento vieren ó oyeren como yo Don Cárlos por la gracia de Dios hijo primogénito de el Rey Don Philippe, mi padre y mi señor, Príncipe heredero que soy en sus reinos y señoríos de España, Italia, Estados de Flándes, y de las Islas de el mar Mediterráneo y de todas las Indias y Tierrafirme del mar Océano, que llaman el Nuevo Mundo, etc.

[…]

Iten [Del mismo modo] mando, que sobre mil ducados que el Rey mi señor me hizo merced de mandar librar á Mariana de Garcetas, doncella, que al presente está en el monesterio de señor San Juan de la Penitencia de la villa de Alcalá de Henares, para ayuda á su casamiento ó entrar en religion, que si entrare en ella se le den otros mil ducados con que se compre alguna renta de que ella pueda gozar para socorrerse de las necesidades que en particular tuviere; y si se casare, se le den tres mil ducados, de manera que para casarse tenga de dote cuatro mil ducados, y si entrare en religion tenga dos mil ducados.

[…]

Iten por cuanto en el año pasado de mil y quinientos y sesenta y dos, estando yo en la villa de Alcalá de Henares tan enfermo que tuve por llegada mi muerte, prometí á Dios que si él fuese servido darme salud que daria á los monesterios de nuestra Señora de Monserrat, y de nuestra Señora de Guadalupe y al de el Crucifijo de señor San Agustin de la cibdad de Búrgos, á cada uno tres arrobas de oro y nueve de plata, y al monesterio de señor San Francisco de la dicha villa de Alcalá de Henares, do está el cuerpo de el padre que llaman Sancto Fray Diego, prometí en limosna otras tres arrobas de oro y tres de plata; y despues que nuestro Señor fué servido librarme de tan grave enfermedad, deseando cumplir mi voto y promesa, supliqué al Rey mi señor fuese servido mandarlo pagar, y S. M. me hizo merced de encargarse de cumplir el dicho mi voto y de pagar á los dichos monesterios las dichas doce arrobas de oro y treinta de plata; y porque deseo que ansí se cumpla, declaro que si al tiempo de mi muerte no se hobieren pagado, que el Rey mi señor prometió como he dicho de cumplirlo, y que los dichos monesterios ocurran á S. M., á quien de nuevo suplico cuanto puedo me haga merced de mandar que se paguen para que mi voto se cumpla.

[…]

En la Villa de Alcalá de Henares en las casas arzobispales della en viérnes diez é nueve dias del mes de mayo, año del nascimiento de nuestro Señor Jesucristo de mili é quinientos é sesenta é cuatro años, el muy alto é muy poderoso Señor nuestro Don Carlos por la gracia de Dios Príncipe de España, Italia, y de la Baja Alemania, y de las Islas Indias y Tierrafirme de los mares Mediterráneo y Océano, señor deste nombre, hijo primogénito de la Majestad del Rey Don Felipe Segundo, nuestro señor, estando en la cama á lo que parecia enfermo con el buen sexo y entendimiento que Dios le dió, su Alteza dió y entregó á mí Domingo de Zavala, escribano de cámara de S. M. de los que residen en su Consejo Real, é su escribano é notario público, esta escriptura de pargamino cerrada con cuerdas de seda blanca y sellada por dos partes con el sello de las armas de S. A., la cual dijo ser de cinco pliegos, y que la primera foja está blanca, y las ocho siguientes todas escriptas, y en la décima postrera la plana primera della, y que todas las planas escritas, están firmadas de su mano; y dijo y declaró S. A. que esta dicha escriptura es su testamento cerrado y su última voluntad, y que por tal su testamento le otorgaba y otorgó, y que quería y quiere que todo lo en él contenido se guarde, cumpla y ejecute segund é como en él se contiene, y que se abra despues del fin de sus dias y no ántes. Y en fée dello lo firmó de su nombre, siendo presentes por testigos el doctor Don Martin Ramos, rector del colegio mayor y de la universidad desta villa de Alcalá, y el doctor Don Fernando de Balbas, abad mayor della, y el padre fray Alonso de Ontiveros, rector del colegio de señor Santo Tomás, y el padre maestro fray Mancio, catredático de prima de Santa Teología, y el doctor Araoz, comisario general de la Compañía de Jesus, y el padre fray Luis de Estrada, rector del colegio de San Bernardo, y el padre fray Juan de Andrada, guardian de San Francisco desta villa, testigos llamados y por mí el dicho escribano rogados para ello, que asi mismo firmaron aquí de sus nombres. Va enmendado o diz que esta.

Digo que fué testigo á lo susodicho el doctor Pedro de Balbas, catredático de Teología, por falta del doctor Araoz, que no lo fué, y firmólo.

YO EL PRÍCIPE».


Más efemérides del 19 de mayo:

El 19 de mayo de 1559 se comunica al Cabildo de la iglesia Magistral de Alcalá de Henares la Bula del papa Pablo IV por la que nombra un prebendado, cosa que no acepta el Cabildo.

El 19 de mayo de 1609 la incorrupción de las Santas Formas es testificada oficialmente.

El 19 de mayo de 1662 se produce una gran tormenta sobre Alcalá, cayendo un rayo en la ermita del Cristo de los Doctrinos, sin ocasionar daños. Con este motivo se estableció la «Fiesta del rayo» que duró hasta 1909.

El 19 de mayo de 1687 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares toma posesión oficial de la concesión del Título de Ciudad.

El 19 de mayo de 1987 se celebra el III Centenario de la concesión del Título de Ciudad, el mismo día en el que tres siglos antes tomó posesión de él el Ayuntamiento.

14 de mayo de… 1555

El 14 de mayo de 1555 fray Diego de San Nicolás, más tarde San Diego de Alcalá, realiza el milagro de la curación de doña María de Peñuela, natural de Alcalá de Henares, paralítica incurable.

Fray Diego de San Nicolás, hermano lego franciscano, además de hacer milagros en vida, también intercedió ante Dios, e intercede actualmente como San Diego de Alcalá, para la realización de milagros, en especial de salud.

Dios curo por medio de la intercesión de fray Diego la inmovilidad de un brazo del rey Enrique IV. También curó milagrosamente a su hija, la infanta doña Juana, apodada «la Beltraneja», que sufría mal de boca y garganta.

Sanó al príncipe Carlos, hijo del rey Felipe II, de su inconsciencia después de haberse caído por unas escaleras de caracol en el Palacio Arzobispal de Alcalá.

Además curó después de dos meses con calenturas sin poder moverse de la cama a doña Juana de Mendoza, fundadora del Monasterio de Dominicas de Santa Catalina de Siena.

Asimismo, fray Juan Palomeque firmó una Certificación del milagro de la curación del tullido de pies y manos Juan Navarro, suceso que se observó en el Convento de Nuestra Señora del Carmen de la Observancia de Alcalá de Henares.

E igualmente, tal día como hoy de 1555 ante la intercesión de fray Diego de San Nicolás, Dios curó de la parálisis a doña María de Peñuela.

Natural de Alcalá de Henares, la joven de 17 años María de Peñuela estaba paralítica incurable. Entre otros males tenía paralizado un brazo pegado el pecho, pero era tal su fe en fray Diego de San Nicolás, todavía no declarado santo, que convenció a su familia para que la trasladasen junto al sepulcro del fraile.

Estando inmovilizada en cama, a las nueve de la noche la llevaron al Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús y la pusieron junto al cuerpo incorrupto de fray Diego. Introdujo una mano en el féretro hasta tocarle, quedando en éxtasis durante largo rato, resultando a continuación curada. Después de volver en sí del arrobamiento, declaró que fray Diego le hablo, diciéndola que la iba a curar y que el alma de su amiga María Ossorio, que había visto fallecer tiempo atrás, iba a gozar de Dios.

Tiempo después María de Peñuela ingresó como religiosa en el Monasterio de San Juan de la Penitencia, donde murió en olor de santidad en 1614.


Más efemérides del 14 de mayo:

El 14 de mayo de 1518 la Universidad de Alcalá firma con Andrés de Zamora el contrato para construir el artesonado del Paraninfo.

El 14 de mayo de 1789 se celebra una solemne misa de exequias en la Parroquia de Santiago de Alcalá de Henares por el alma del rey Carlos III, costeadas por el Real Colegio de San Felipe y Santiago, vulgarmente llamado Colegio del Rey.

10 de mayo de… 1527

El 10 de mayo de 1527 comienza el tercer y último proceso de la Inquisición en Alcalá de Henares contra Ignacio de Loyola.

Durante su corta estancia en Alcalá de Henares, Iñigo de Loyola tuvo tres procesos por la Inquisición.

Desde que llegó a la villa de Alcalá se vistió, junto con unos amigos, con un sayal que le llegaba hasta los pies descalzos. Se repartieron por las calles predicando la doctrina cristiana, el horror del pecado, los Mandamientos, la Confesión y la Comunión. Su prédica atrajo a muchas personas y la Inquisición de Toledo, pensando que pertenecía al grupo de los «Alumbrados» o «Erasmistas», decidió hacer unas averiguaciones sobre él.

En el primer proceso se le investigó sobre su conducta. Después de indagaciones y preguntas decidieron que vivía pobremente y que era de todo inocente, no hallando ningún error en su doctrina. Simplemente se le ordenó que se cambiase de ropa y que se calzase, porque no podía llevar hábitos sin ser religioso.

En el segundo proceso se le acusaba de recibir visitas de una señora casada en la cámara del peregrino en el Hospital de Antezana, donde residía. Al demostrar que no era culpable de ningún delito y recibía a las mujeres solo para predicar la Palabra de Dios, se retiraron todos los cargos.

Pero tal día como hoy de 1527 comenzó el tercer y último proceso de la Inquisición contra Ignacio de Loyola. Fue el único de los procesos alcalaínos en la que Ignacio pasó una temporada encarcelado.

Se le acusó de no cumplir la sentencia del primer proceso y de la imprudencia por aconsejar a dos señoras, María del Vado y su hija Luisa Velázquez, y a su criada Catalina que fuesen de peregrinación solas, a pie y mendigando, hasta la iglesia de la Verónica de Jaén y al Monasterio de Guadalupe. Ignacio declaró que él mismo había procurado disuadirlas varias veces, evidentemente sin éxito, pues desaparecieron de noche sin advertir a nadie.

A finales del mes de mayo volvieron las tres señoras de Jaén y confirmaron la declaración del procesado.

Ignacio de Loyola fue liberado a principios del mes de junio, cuando el notario Juan de Madrid le leyó la sentencia, que decía que fuese libre, que tanto él como sus compañeros mudasen de hábito en un plazo de diez días, conformándose con el que traían los estudiantes y clérigos del reino, y que en tres años no pudiese enseñar, ni predicar ni dar los ejercicios sin licencia bajo pena de excomunión y destierro, pues no sabía letras.


Más efemérides del 10 de mayo:

El 10 de mayo de 1660 nace el historiador alcalaíno Miguel de la Portilla, autor de la primera historia de Alcalá, publicada en 1725.

El 10 de mayo de 1936 el complutense Manuel Azaña es elegido Presidente de la II República Española.

El 10 de mayo de 1985 Cajamadrid inaugura su Club Social de Pensionistas.

9 de mayo de… 1562

El 9 de mayo de 1562 los confesores del rey Felipe II y del príncipe Carlos deciden llevar el cuerpo de fray Diego de San Nicolás, futuro San Diego de Alcalá, al lecho del inconsciente Príncipe, al que se le atribuye su curación.

Como ya comentamos el 19 de abril, el príncipe Carlos, hijo de Felipe II y su primera esposa, María de Portugal, corriendo detrás de la hija del alcaide, Mariana Garcetas, de quien, según se decía, solicitaba favores de amor que ella le negaba, bajando por una angosta y oscura escalera de caracol del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, se le fue el pie y se cayó, dándose con la cabeza en una puerta que estaba cerrada, con gran detrimento de su salud.

El cirujano don Dionisio Daza Chacón, con la asistencia del médico de Cámara, don Cristóbal de Vega, y del médico personal del príncipe Carlos, don Santiago Diego Olivares, le hicieron la primera cura, ya que vieron que, aunque estaba inconsciente, sólo tenía una herida de poca extensión en la parte posteroizquierda de la cabeza.

Al amanecer del día siguiente llegaron el Protomédico General, don Juan Gutiérrez, y los cirujanos reales Portugués y Pedro de Torres.

A los diez días de la caída le surgieron pustemas, es decir, vejigas inflamatorias de la piel llenas de pus, y se le hincharon los párpados, la cabeza, los brazos y el pecho.

Doce días después de la caída llegaron a Alcalá de Henares el propio rey Felipe II con el doctor Mena y el anatomista Andrés Vasilio.

Celebraron más de cincuenta juntas de médicos, catorce de ellas en presencia del Monarca, y no encontraron ninguna cura para despertarle de su inconsciencia.

También le hicieron una dolorosa intervención para descubrir el hueso pero no reaccionó. Incluso se le administró un mágico ungüento del moro valenciano Pinterete, pero tuvieron que prescindir de él porque, lejos de curar, le produjeron quemaduras.

Al no encontrar cura alguna, el confesor del Rey, fray Bernardo de Fresneda, y el del Príncipe, el padre Maestro Mancio, determinaron sacar a fray Diego de San Nicolás, futuro San Diego de Alcalá, del arca sepulcral donde yacía en el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús para suplicarle que intercediera para que se realizase el milagro de la curación del Príncipe.

Por eso, tal día como hoy de 1562 llevaron el cuerpo de fray Diego de San Nicolás, que había fallecido hacía noventa y nueve años, al lecho del inconsciente Príncipe.

Llevaron el cuerpo del fraile en procesión desde el Convento hasta el Palacio Arzobispal.

Ya en los aposentos del príncipe Carlos, sacaron el cuerpo incorrupto de su arca y lo colocaron en unas andas. Estaba amortajado con un lienzo cosido. Descosieron la mortaja por la parte de la frente y ojo izquierdo hasta la sien y colocaron el cuerpo de fray Diego sobre las rodillas del príncipe Carlos, para que él le tocase el cráneo con la mano.

Después de unos rezos, colocaron otra vez el cuerpo incorrupto de fray Diego de San Nicolás con mucho cuidado en su arca.

Y con gran solemnidad arrancó la procesión de vuelta hacia el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús para depositar allí el cuerpo del hermano lego.

La mejoría fue inmediata, despertándose de su inconsciencia a las dos horas, diciendo que el «santo» le había dicho en sueños que se iba a curar.

A los pocos días le desapareció la fiebre.

Al final el príncipe Carlos se medio recuperó, pues nunca sanó del todo, ya que se recrudeció la anormalidad de su cerebro.

Cuando se pudo levantar, se pesó, llegando a tres arrobas y una libra, con «calzones, jubón y ropilla». En gratitud, el Príncipe entregó al Convento franciscano tres arrobas de oro y tres de plata.

A mediados del mes de julio de ese mismo año, 1562, el príncipe Carlos partió de Alcalá de Henares hacia Madrid.


Más efemérides del 9 de mayo:

El 9 de mayo de 1258 el rey Sancho IV ordena que no entre en Alcalá y sus aldeas vino de otros lugares.

El 9 de mayo de 1268 el arzobispo de Toledo don Sancho de Aragón dispone unas Ordenanzas para el gobierno de Alcalá.

El 9 de mayo de 1567 el Capítulo Provincial de Carmelitas Calzados autoriza a fray Francisco Espinel a fundar el Colegio Menor de Nuestra Señora del Carmen en Alcalá de Henares. Hoy el edificio alberga la Escuela de Arquitectura.

El 9 de mayo de 1806 por primera vez en Alcalá de Henares se forma un tribunal para examinar y dar títulos de maestros de Primeras Letras, en este caso a don José Oxtés.

2 de mayo de… 1527

El 2 de mayo de 1527 el Cabildo de la Magistral acuerda contratar a Rodrigo Gil de Hontañón para construir la torre de campanas de dicha iglesia.

En 1477 el arzobispo de Toledo Alonso Carrillo de Acuña consiguió el título de Colegiata para la Parroquia de los Santos Justo y Pastor de Alcalá de Henares.

Dos años después, en 1479, al ver que el edificio de la Colegiata no era lo suficientemente grande, empezó a construir un nuevo templo para ésta, siendo concluido por su sucesor, el arzobispo Pedro González de Mendoza. La obra se terminó en 1490 al rematarse la torre de la Colegiata.

El siguiente arzobispo de Toledo, Francisco Jiménez de Cisneros, remodeló el templo de Carrillo, pero no tocó para nada la torre.

Este dato se sabe porque en las cuentas de la obra de Cisneros conocidas hasta ahora no figura ninguna cantidad destinada a remodelación de la torre.

La obra de remodelación de la Colegiata finalizó en 1516.

El tema de la sustitución de la torre se plateó por primera vez en febrero de 1526. Verdaderamente no se sabe a ciencia cierta el motivo de levantar una nueva torre: podría ser porque el campanario existente no fuese digno para el nuevo templo o porque se éste se encontrase deteriorado.

Pero sí se sabe que tal día como hoy de 1527 el Cabildo de la antigua Colegiata, ya Magistral, acuerda contratar al maestro de cantería Rodrigo Gil de Hontañón para construir la torre de campanas de dicha iglesia.

El canónigo Julián Fernández Díaz, investigando la historia de la iglesia Magistral, escribió en su Cuaderno de Notas:

«Miércoles 1º de Mayo: Estando presente el muy reverendo señor Lic. Juan Rodríguez de Figueroa, Vicario General en esta audiencia de Alcalá por el Ilmo. Señor D. A.º de Fonseca Arzobispo de Toledo vista la mucha necesidad que en esta Iglesia hay de una torre mandaron e acordaron que se haga una torre en esta Iglesia e mandaron que se haga en el lugar que agora está la otra torre. E remitieron a los Señores Canónigos Francisco Ramírez e doctor Valladares.

En jueves 2 de Mayo dieron poder a los dichos Señores Ramírez e Valladares para que juntamente con autoridad e mandado del Sr. Vicario hagan la obligación e concierto en lo de la torre con Rodrigo Gil de Hontañón maestro de cantería como vieren que conviene a la Iglesia e asienten el palacio e jornal que se ha de dar a dicho Rodrigo Gil mientras entendiere en la dicha obra de la torre».


Más efemérides del 2 de mayo:

El 2 de mayo de 1502 Francisco Jiménez de Cisneros es promovido a Cardenal.

El 2 de mayo de 1604 el arzobispo de Toledo Bernardo de Sandoval y Rojas despacha la licencia de concesión del Colegio de Agustinos Recoletos Descalzos de San Nicolás de Tolentino en Alcalá de Henares.

El 2 de mayo de 1808 el Primer Levantamiento Oficial contra Napoleón se produce en Alcalá de Henares.

20 de abril de… 1574

El 20 de abril de 1574 el canónigo de la iglesia Magistral don Gutierre de Cetina funda el Monasterio de Concepcionistas Franciscanas de Santa Úrsula.

La villa de Alcalá de Henares contaba con una buena representación de monasterios de la Orden de San Francisco, pero faltaba la presencia de la rama de las Concepcionistas.

Ente convento no tardó en llegar, ya que tal día como hoy de 1574 el canónigo de la iglesia Magistral don Gutierre de Cetina firmó ante don Juan de Manzanares las escrituras de fundación del Monasterio de la Concepción Francisca de Santa Úrsula y las once mil vírgenes.

Esta fundación se debió al ofrecimiento que hizo a la Santa al salvar su vida en un naufragio cuando viajaba a Roma.

Ya en 1573 había solicitado licencia de llevar a cabo esta fundación a los padres franciscanos y al Gobernador General del Arzobispado de Toledo don Busto de Villegas, accediendo a ello ambas partes.

Según el documento de la fundación, Gutierre de Cetina donaba sus casas principales y accesorias, que estaban situadas en la calle de la Justa, actualmente calle de Santa Úrsula, al sur de la plaza del Mercado. Una de las casas era su propia vivienda «muy buena y bien labrada, de cuatro cuartos y dos corrales».

También se comprometió a que acomodaría el Monasterio en las casas principales, una de las cuales ocuparía él como inquilino mientras viviera, pasando después de su muerte a incorporarse al monasterio.

Además se comprometía a edificar la iglesia de nueva planta en las casas accesorias que estaban al lado.

Para el sustento de la comunidad, dejó una renta anual de 400 ducados y 235.000 maravedís. También contó con el patrimonio de su sobrina, doña Laurencia del Castillo, que quería ser monja del monasterio, que suponían 200 ducados más.

Curiosamente las primeras religiosas entraron un mayo de 1573, casi un año antes de que se otorgaran las escrituras de la fundación. Para ello arreglaron una de las habitaciones como capilla provisional, mientras se construía la definitiva.

Y en junio de ese mismo año, 1573, el padre Francisco de Morales, Guardián del Convento de San Francisco de Valladolid, «bendijo la iglesia y todo el monasterio y claustros de él y el lugar que estaba situado para que se hiciera la iglesia nueva, y puso el Santísimo».


Más efemérides del 20 de abril:

El 20 de abril de 94 fallece en Amphitria, actual Hita (Guadalajara), San Gregorio, el primer obispo complutense del que se tiene constancia.

El 20 de abril de 1660 se funda el Colegio Convento de San Basilio Magno.

El 20 de abril de 1695 se organizan rogativas para que lleguen buenos temporales a Alcalá de Henares.

El 20 de abril de 1785 por R.O. el rey Carlos III ordena que se le permitiera realizar las pruebas de acceso a la docencia universitaria en la Universidad de Alcalá de Henares a doña María Isidra Quintana de Guzmán y de la Cerda.

El 20 de abril de 1814 el Ayuntamiento y la Universidad manifiestan a las Cortes su oposición al traslado de la Universidad.

19 de abril de… 1562

El 19 de abril de 1562 el príncipe Carlos, hijo de Felipe II y su primera esposa, María de Portugal, corriendo detrás de una hermosa doncella en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, bajando por una angosta y espiral escalera, cayó y dio con la cabeza en una puerta que estaba cerrada, con gran detrimento de su salud.

El hijo primogénito del rey Felipe II le salió un poco «rana». El príncipe Carlos era agresivo, violento, impetuoso, cruel,… cualquier cosa que se diga de él se queda corta.

Su adolescencia se la pasó entre cacerías, bailes, saraos y asediando a las damas con preguntas, algunas veces molestas.

Aunque tenía una salud quebradiza, sufriendo mucho de brotes de fiebre, y que le habían recomendado algunas poblaciones cercanas al mar Mediterráneo para intentar que allí se recuperase, el Rey decidió mandarle a estudiar a Alcalá de Henares, para ver si se enderezaba un poco en sus malas actitudes, a la vez para intentar que el clima de la villa le sane de sus cuartanas, que, según la Real Academia de la Lengua, son calenturas, casi siempre de origen palúdico, que entra con frío, de cuatro en cuatro días.

Llegó a Alcalá en octubre de 1561, con dieciséis años de edad. Tres días después llegaron a Alcalá para estar con el Príncipe y estudiar juntos su tío Juan de Austria, que por entonces tenía catorce años, y su primo Alejandro Farnesio, también con dieciséis años.

Se hospedaron, como era costumbre, en el Palacio Arzobispal.

El responsable de la educación de los príncipes en Alcalá de Henares fue Honorato Juan, asesorado por los principales profesores de la Universidad.

El plan de trabajo de los príncipes lo había dispuesto meticulosamente el propio rey Felipe II. Se levantaban a las seis de la mañana en verano y a las siete en invierno. Después de bañados, vestidos y penados, rezaban sus oraciones en presencia del Mayordomo Mayor. Almorzaban acto seguido los tres príncipes juntos e inmediatamente oían misa en la capilla privada de don Carlos. Seguían dos horas de estudio con los maestros, presidido siempre por Honorato Juan. A las once salían para comer en público. A las doce tenían lección de música y canto. Y desde la una hasta las cuatro volvían a reanudar los estudios, intercalando entre ellos lecciones de esgrima y equitación. De cuatro a cinco descansaban. A las seis cenaban y, acabada ésta, proseguían con paseos, juegos o ejercicios de entrenamiento. A las nueve rezaban el Santo Rosario todos juntos y cada uno se retiraba a su cámara. Los domingos y días de fiesta ocupaban las horas de estudio con actos piadosos, paseos y juegos de fuerza y entretenimiento.

A pesar de las medidas tomadas por Felipe II, ninguno de los tres sacó provecho de las explicaciones de los maestros de la Universidad.

El Príncipe Carlos siguió con su mal carácter y su manía de asediar a las damas que encontraba por Palacio.

Y tal día como hoy de 1562 el príncipe Carlos, que ya entonces tenía 17 años de edad, persiguiendo por el Palacio a una hermosa doncella, de quien solicitaba favores de amor que ella le negaba, tuvo tan mala fortuna que se le fue el pie en una escalera de caracol muy oscura de pasos muy desgastados, cayó rodando por ella y fue a dar su cabeza contra una puerta cerrada, dejándole con la cabeza abajo y los pies arriba, con gran detrimento de su salud.

La doncella se llamaba Mariana Garcetas y era la hija del Alcaide del Palacio.

El Príncipe fue atendido rápidamente pues estaba inconsciente. El cirujano Dionisio Daza Chacón, el médico de Cámara Cristóbal de Vega y el Médico personal del príncipe Carlos, Santiago Diego Olivares, le hicieron una primera cura al apreciar que tenía una herida, de no gran extensión, en la parte posteroizquierda de la cabeza.

Al amanecer del día siguiente llegaron el Protomédico General, don Juan Gutiérrez, y los cirujanos reales Portugués y Pedro de Torres.

Doce días después llegaron a Alcalá de Henares el propio rey Felipe II con el doctor Mena y el anatomista Andrés Vasilio.

Celebraron más de cincuenta juntas de médicos, catorce de ellas en presencia del Monarca, y no encontraron ninguna cura para despertarle de su inconsciencia.

A los diez días de la caída le surgieron pustemas, es decir, pústulas, vejigas inflamatorias de la piel, que suelen estar llenas de pus, y se le hincharon los párpados, la cabeza, los brazos y el pecho.

Le hicieron una dolorosa intervención para descubrir el hueso pero no reaccionó. Incluso se le administró un mágico ungüento del moro valenciano Pinterete, pero tuvieron que prescindir de él porque, lejos de curar, le produjeron quemaduras.

Al final determinaron sacar a fray Diego de San Nicolás, el futuro San Diego de Alcalá, del arca sepulcral donde yacía para colocarle al lado del cuerpo inerte del príncipe Carlos, para ver si sanaba… Pero ésta es otra efeméride a contar en su momento.

Al final el príncipe Carlos se medio recuperó, pues nunca sanó del todo.


Más efemérides del 19 de abril:

El 19 de abril de 1550 el rey Carlos I firma una carta-ejecutoria prohibiendo la costumbre medieval que obligaba a la villa de recibir como huéspedes en sus casas a los criados del arzobispo y de darles ropa.

El 19 de abril de 1616 el alcalaíno Miguel de Cervantes escribe la dedicatoria de “Los trabajos de Persiles y Sigismunda” a Pedro Fernández de Castro y Andrade, VII Conde de Lemos.

El 19 de abril de 1686 fallece el historiador alcalaíno Antonio de Solís y Rivadeneyra.

El 19 de abril de 1791 la imagen de la Virgen del Val de Alcalá de Henares se aparece en la puerta del Colegio Menor de Santiago o de los Caballeros Manrique, suceso que nadie ha podido explicar.

El 19 de abril de 1979 Carlos Valenzuela es elegido Alcalde de la Primera Corporación Democrática de Alcalá de Henares.

El 19 de abril de 1991 se firma un convenio entre el Ayuntamiento y la Universidad de Alcalá sobre el uso y cesión de edificios y terrenos del Ayuntamiento a la Universidad.

12 de abril de… 1567

El 12 de abril de 1567 el papa Pío V firma un Breve por el cual ordena que los restos de los Santos Niños que se encontraban en la iglesia de San Pedro el Viejo de Huesca fuesen trasladados a Alcalá de Henares.

Como sabemos, en el año 305 los niños Justo y Pastor, de 7 y 9 años respectivamente, fueron martirizados a las afueras de la ciudad de Complutum, por no renunciar a su Fe en Jesucristo.

Sus cuerpos fueron sepultados en el mismo lugar del martirio y los cristianos complutenses levantaron sobre la tumba una «cella martyris», un pequeño altar con techo, para celebrar ahí los aniversarios del martirio.

Cuando los musulmanes invadieron la ciudad de Complutum en el año 714, por temor a posibles profanaciones, los cuerpos de nuestros Santos Mártires fueron trasladados, primero a Narbona, y poco después al valle de Nocito, en la provincia de Huesca. La tradición dice que la persona que los trasladó fue San Urbicio. Estuvieron en ese valle hasta el año 1514 en que fueron trasladados hasta el Monasterio Benedictino de San Pedro el Viejo de Huesca.

Después de la concesión de la villa de Alcalá de Santiuste al Arzobispado de Toledo, se intentó de todas las maneras posibles que volvieran a Alcalá las reliquias de los Santos Niños mártires. Pero el Obispo de Huesca se negaba a tal acontecimiento, pues eran unos santos muy venerados en esa ciudad.

A través del Luis de Requesens, Comendador Mayor de Castilla y Embajador en Roma, el Cabildo de la Colegiata de San Justo solicitó al Papa que intercediera para recuperar las reliquias de sus santos patronos.

Y tal día como hoy de 1567 el papa Pío V firmó un Breve por el cual ordenaba que las reliquias de los Santos Niños que se encontraban en Huesca fuesen trasladadas a Alcalá de Henares.

Aun así tuvo que interceder también el propio rey Felipe II, exigiendo al Obispo de Huesca que de inmediato cumplimiento obedeciera el Breve del Papa.

Ante tanta exigencia, el Obispo de Huesca ya no se pudo negar y en enero de 1568 salieron de Huesca parte de las reliquias. Y digo parte de las reliquias porque casi todas se quedaron en Huesca. A Alcalá de Henares sólo llegaron dos vértebras unidas entre sí y una tercera suelta, de San Justo y una pierna desde la rodilla con su pie, de San Pastor.


Más efemérides del 12 de abril:

El 12 de abril de 1555 fallece Juana I de Castilla que diera a luz en Alcalá de Henares a su cuarto hijo, Fernando, Emperador de Alemania y Rey de Hungría y Bohemia.

El 12 de abril de 1610 Juan Arias de Moscoso, obispo de Málaga, toma posesión de los solares para erigir el Colegio de San Ciriaco y Santa Paula de Alcalá de Henares, por 3.500 ducados y 50.000 maravedís.

El 12 de abril de 1812 el gobierno de ocupación francés reúne a los varones alcalaínos en la Plaza de Cervantes obligándoles a formar una Guardia Cívica.

10 de abril de… 1589

El 10 de abril de 1589, con participación del rey Felipe II, comienzan las fiestas en Alcalá de Henares por la canonización de fray Diego de San Nicolás, conocido por San Diego de Alcalá.

En julio de 1588 el papa Sixto V canonizó a fray Diego de San Nicolás, que desde ese momento fue llamado San Diego de Alcalá.

El rey Felipe II, que había intercedido al santo por la curación de su hijo Carlos, fue el promotor para que se diera una solemne fiesta en Alcalá de Henares por la canonización de San Diego.

El día anterior a la fiesta, el rey Felipe II, sus hijos el príncipe Felipe y la infanta Isabel Clara Eugenia y la hermana del rey la emperatriz María de Austria llegaron a Alcalá de Henares, que estaba profusamente decorada. Rezaron Vísperas en la capilla mayor del Convento y luego pasaron a adorar el cuerpo incorrupto del santo. Después del este acto la Familia Real se retiró a descansar al Palacio Arzobispal.

Y tal día como hoy de 1589, las fiestas por la canonización de San Diego de Alcalá se iniciaron con una misa solemne en el mismo altar en que celebró el papa Sixto V la misa de canonización del santo, que había llegado de Roma el día anterior y que fue montado durante toda la noche.

A este acto litúrgico lo continuó una gran procesión con el cuerpo de San Diego.

Saliendo del Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús, recorrió las calles Beatas, Libreros, Mayor, hasta la iglesia Magistral. Allí se recibió al santo «con dulce y apacible música de santos y devotos motetes hechos en alabanza suya y con la pompa de devota música». En el altar mayor se hizo un túmulo donde se puso el cuerpo incorrupto.

Después de «mucha música y otras oraciones» continuó la procesión por las calles Escritorios y de la Justa, actual Santa Úrsula, pasando por delante de las iglesias de Santa María la Mayor y de San Ildefonso y del Colegio Mayor, hasta llegar de vuelta al Convento Franciscano de Santa María de Jesús.

Los reyes presenciaron la procesión desde «un balcón ricamente aderezado en la calle Mayor, la faz hecha a San Francisco, a la entrada de la plaza del Mercado, justo antes de llegar a los libreros». Luego fueron al convento franciscano a recibir a San Diego y a orar ante él bajo palio.

Según cuenta los Anales Complutenses, «hubo suiza en que competían las galas, y el adorno. Corrieron los Caballeros cañas en la gran plaza del Mercado donde los toros que apacienta el cristalino Henares mostraron sus fiereza».

Además «hubo otras demostraciones de regocijo y alegría».


Más efemérides del 10 de abril:

El 10 de abril de 1360 el arzobispo de Toledo don Vasco Fernández de Toledo confirma las Ordenanzas dadas por don Sancho a Alcalá.

El 10 de abril de 1910 se funda el Centro Católico de Acción Social en Alcalá de Henares.

23 de marzo de… 1513

El 23 de marzo de 1513 Francisco de Cisneros funda los Colegios Menores para estudiantes pobres de la Universidad de Alcalá.

Uno que lea solo el encabezamiento de esta efeméride se podría imaginar al cardenal Cisneros, hisopo en mano, rociando de agua bendita uno a uno todos los edificios de los Colegios Menores.

Saldría del Colegio Mayor hacia el Colegio Menor de San Pedro y San Pablo, pared con pared. Luego, metiéndose por la calle de Santa Librada (actual calle de San Pedro y San Pablo), llegaría al Colegio Menor de Santa Balbina. Dando la vuelta por la calle de Roma (actual calle Colegios) alcanzaría el Colegio Menor de la Madre de Dios. Más tarde, metiéndose por el callejón de Santa María iría al Colegio Menor de Santa Catalina. Por la plaza del Mercado, girando hacia la calle Mayor dirección a la Puerta de Guadalajara (la actual calle Libreros en esa época era la prolongación de la calle Mayor), pasaría a la calle de los Gramáticos (actual calle Nebrija) para llegar al Colegio Menor de San Eugenio y al Colegio Menor de San Isidoro, que estaban uno enfrente del otro. Y para finalizar, iría por la calle del Tinte hasta la Puerta de Santiago y, ya extramuros, se toparía con el Colegio-Hospital de San Lucas y San Nicolás.

Actualmente cuando se funda una institución, se realiza un acto inaugural con el corte de una cinta, el descubrimiento de una placa o, si en una institución religiosa, con la bendición con agua bendita.

Pero antiguamente con la simple firma de las Constituciones de la institución ya se consideraba fundada.

Por eso la efeméride de hoy, para que se entienda bien, tendría que tener este titular:

«El 23 de marzo de 1513 Francisco de Cisneros promulga y firma las Constituciones de los Colegios Menores para estudiantes pobres de la Universidad de Alcalá».

Esta promulgación y firma fue realizada en la Iglesia Colegial de San Ildefonso, en presencia de una muchedumbre compuesta de autoridades, profesores, colegiales y el pueblo llano.