21 de abril de… 1813

El 21 de abril de 1813 tropas francesas entran y profanan el Monasterio Cisterciense de San Bernardo.

Verdaderamente esta efeméride empieza a las diez de la noche del día 20 de abril de 1913.

Las tropas napoleónicas del general Soult habían entrado en Alcalá de Henares con malas intenciones, saqueando todos los edificios que encontraban a su paso. La gente corría enloquecía a esconderse donde pudiera, temiendo caer en manos de los franceses, que sedientos de sangre y quizá más de satisfacer sus «pasiones bajas». Según cuentan las crónicas, «aquella soldadesca desenfrenada y viciosa no perdonó a sexo ni edad para abusar, especialmente del sexo débil».

El cuerpo de artilleros, que tenían fama de ser «los más malos», acamparon y colocaron las piezas de artillería en la plazoleta frente al Monasterio de San Bernardo.

Y a eso de las 10 de la noche del 20 de abril penetraron en la portería y se dirigieron a las habitaciones del padre capellán Blas Márquez y a la casa de la demandadera. El capellán Blas Márquez, el trinitario calzado fray Carlos Sánchez que estaba con él y la familia de la demandadera se ocultaron en la parte alta de la iglesia. Pero al verse en peligro porque notaron que los franceses estaban cerca, saltando por una ventana, huyeron a través de los tejados, que eran muy peligrosos de atravesar, y se ocultaron en la parte superior de la cúpula, entre la estructura de madera.

Los franceses, al no llegar a la zona de las celdas donde estaban las religiosas, tocaron las campanillas de la sacristía, coro alto y portería para que fuesen las monjas a esos lugares, pero ellas no las oyeron.

Una religiosa, tiempo después, escribió:

«De este modo pudimos salir con la felicidad de no verlos, y también de no oír las campanillas de la sacristía, coro alto y portería, aunque estábamos despiertas. Fue una disposición de Dios el que no las oyéramos, pues de lo contrario hubiera ido cada una a su oficio a ver quién llamaba y nos hubieran cogido».

Mientras tanto, los sacerdotes no cesaban de llamar discretamente a las religiosas, pero tampoco les oían a ellos. Por fin la cocinera oyó que la llamaban y le decían:

– Avise usted a la Madre Presidenta que están los franceses en el Convento.

Rápidamente se juntaron todas las monjas y ayudaron a los sacerdotes y familia de la demandadera a que bajasen para estar todos juntos.

Al no saber qué hacer, llenos de temor y angustia, se asomaron a las ventanas del Monasterio para pedir auxilio a los vecinos que a su vez huían de las tropas francesas. Estos, al no poder ayudarles, lo único que respondían era que tuvieran paciencia.

Al mismo tiempo, los soldados franceses entraron a la iglesia, forzaron el Sagrario y robaron el Copón, arrojando al suelo las Formas Consagradas y pisándolas. También robaron el ánfora de los Santos Oleos. Rompieron los muebles de la sacristía y se llevaron los ornamentos litúrgicos de valor.

Luego fueron a la cocina, cillero, que era la despensa donde se guardaba el grano, y a otras dependencias saqueando y rompiendo lo que podían y querían.

Estuvieron así hasta las siete de la mañana del día siguiente, 21 de abril, que tocaron la corneta en señal de formación y se marcharon todos.

Una vez libres del enemigo, el capellán y el trinitario fueron a la iglesia y, de rodillas y derramando muchas lágrimas, recogieron las Formas Consagradas que estaban por el suelo, algunas de ellas con las señales de los clavos de los zapatos de los soldados franceses. Las quisieron conservar para desagraviar al Señor por aquel ultraje, pero como oyeron que por la tarde de ese mismo día iban a volver los franceses, las consumieron para evitar una nueva profanación.

Volvieron por la tarde, como habían dicho, pero ya no hicieron nada malo.

Las religiosas estuvieron ocho días con sus noches cuidando del torno hasta que pudieron arreglarlo y asegurarlo.

Cuando tiempo después se comento lo ocurrido, Sebastián Martín López, un fervoroso cristiano del pueblo de Torrijos, dejó dinero suficiente para que se celebrase una fiesta solemne de acción de gracias todos los años el día 22 de abril.

Y no solamente se celebró esta fiesta anual, sino que el papa León XII firmó una Bula por el cual se concedía Indulgencia Plenaria y Remisión de todos los pecados a los fieles que el 21 de abril visitaran la iglesia del Monasterio.

Pasado un tiempo de este hecho histórico el trinitario calzado fray Carlos Sánchez escribió:

«Yo no puedo menos que reconocer en todo esto el Dedo de Dios, dije entonces, y digo ahora: Jesucristo salvó aquella noche a sus Esposas a consta suya. Quiso padecer para que no hiciesen presa en ellas los carniceros».

Lógicamente alude a la profanación horrenda que hicieron a las Formas Consagradas que arrojaron al suelo y pisaron.

Para terminar hay que decir que el paso de la horda napoleónica por Alcalá de Henares dejó una estela sombría de tristes recuerdos, que perduraron muchos años.


Más efemérides del 21 de abril:

El 21 de abril de 1527 el estudiante Íñigo López de Recalde, más conocido por San Ignacio de Loyola, es encarcelado por la Inquisición en Alcalá de Henares.

El 21 de abril de 1813 las tropas napoleónicas del general Soult saquean la población de Alcalá de Henares.

El 21 de abril de 1913 se celebran grandes fiestas religiosas como desagravio en el I Centenario de las profanaciones de los franceses en el Monasterio de San Bernardo de Alcalá de Henares.

El 21 de abril de 1986 se inaugura el Monumento al Descubrimiento en la Plaza de los Santos Niños de Alcalá de Henares.

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4 de abril de… 1872

El 4 de abril de 1872 Paul Lafargue, yerno de Karl Marx, acude a Zaragoza representando a la Sección de Alcalá de Henares en el II Congreso de la Internacional Obrera Socialista.

La Federación Regional Española fue la sección española de la Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional. Se fundó en junio de 1870 en el Congreso Obrero que se realizó en el en el Teatro Circo de Barcelona.

Saltándonos en el tiempo, el II Congreso de la Sección Española de la Internacional Obrera abrió oficialmente sus sesiones el 8 de abril de 1872 en el Teatro Novedades de Zaragoza, pero en realidad había comenzado clandestinamente cuatro días antes, tal día como hoy de 1872, en previsión de que fuera prohibido por el Gobierno, lo que acabó ocurriendo.

Y lo curioso, por eso esta efeméride, es que a este Congreso acudió en representación de la Sección de Alcalá de Henares Paul Lafargue, yerno de Karl Marx.

En diciembre del año anterior, 1871, Paul Lafargue y su esposa Laura Marx se instalaron en Madrid, después de haber entrado en España en agosto de ese año. Lafargue se puso inmediatamente en contacto con el Consejo de la Federación Regional Española de la Asociación Internacional de Trabajadores, con la Federación madrileña y con la Sección de Alcalá de Henares. De ahí vino su representación.

Paul Lafargue, aunque francés, hablaba castellano perfectamente por haber nacido y vivido de niño en Cuba.


Más efemérides del 4 de abril:

El 4 de abril de 1846 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares eleva una súplica al Gobierno de la Nación para que no salgan los restos del cardenal Cisneros de Alcalá de Henares.

El 4 de abril de 1939 don José Félix Huerta Calopa es nombrado Alcalde de Alcalá de Henares.

25 de marzo de… 1852

El 25 de marzo de 1852 el Alcalde Corregidor de Alcalá de Henares dicta un Bando de Policía Urbana con Ordenanzas reguladoras de «la salud, comodidad y ornato público».

El siglo XIX trajo importantes novedades en toda España en lo que a actuaciones urbanísticas se refiere, modificando principalmente el trazado de los cascos antiguos.

Y el Ayuntamiento de Alcalá no se quedó al margen de estos planteamientos, y en 1833 acordó llevar a cabo «las alineaciones, derribo de voladizos y portales que existían en todas la calles fuera de la Mayor y plazas del Mercado y de Abajo, donde únicamente se permitirán los últimos».

Las razones que esgrimían eran de diferente índole:

  • De tráfico, por la estrechez de las calles y techos bajos, que dificultaban el tránsito con carga a hombros.
  • De carácter higiénico-sanitario, ya que cerraban la ventilación de la calle y los soportales favorecían el depósito de desechos.
  • Y de inseguridad ciudadana, porque los bajos techos imposibilitaban el alumbrado público, quedando los soportales a oscuras.

Por eso, tal día como hoy de 1852, el alcalde corregidor de Alcalá de Henares Celedonio Bada dictó un Bando de Policía Urbana con treinta y siete ordenanzas reguladoras de «salud, comodidad y ornato público», con el fin de «contribuir a que desaparezca en lo posible el aspecto poco grato que hoy presenta la población».

Estas Ordenanzas estaban divididas en cuatro apartados: «Sumideros»«Obras para la seguridad personal»«Obras de comodidad y ornato» y «Disposiciones de aseo, conservación y seguridad».

De especial interés estaban las disposiciones 6ª, 7ª y 8ª.

La 6ª ordenaba el «derribo de los voladizos que hoy existen en algunas calles, estén o no ruinosos, como perjudiciales a la seguridad personal y deformes al ornato público».

La 7ª insistía en lo ordenado en 1833 para que «se demolieran los portales que existen en las calles, fuera de la Mayor, Libreros y plazas de la Constitución y de Abajo».

Y la 8ª pedían a los propietarios que «aseguraran los huecos exteriores que lo requieran con balcones o rejas de hierro, disponiendo que se quiten inmediatamente los listones de madera en ventanas o balcones que actualmente existan, prohibiendo sus construcción para lo sucesivo».

Es cierto que estas Ordenanzas no se cumplieron del todo, y en agosto de ese mismo año de 1852, el nuevo alcalde corregidor Francisco Crespo y Julián dictó un Decreto por el que ordenaba que se llevase a cabo las Ordenanzas anteriores en un plazo de nueve días, bajo multa de cien reales.

A pesar de esto, en marzo de 1861, el entonces alcalde Francisco de Asís Palou dictó un Bando insistiendo en el cumplimiento de las anteriores Ordenanzas que contemplaban la obligación de derribar los voladizos aún existentes.


Más efemérides del 25 de marzo:

El 25 de marzo de 1602 se coloca la primera piedra de la Iglesia del Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, actual Parroquia de Santa María.

El 25 de marzo de 1707 el vicario de Alcalá y canónigo de la iglesia Magistral Juan Ruiz de Castañeda, por orden del arzobispo de Toledo Luis Manuel Portacarreño, entrega al Conde de Moriana 32.700 reales de vellón con los que contribuya la Vicaría al préstamo para subvenir gastos producidos por la Guerra de Sucesión.

El 25 de marzo de 1823 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares edita un Bando con la circular del Conde de la Bisbal concediendo amnistía a los absolutistas.

2 de marzo… 1859

El 2 de marzo de 1859 se firma el Acuerdo entre el Arzobispado de Toledo y el Gobierno de la nación para instalar el Archivo General del Reino en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

Como todos sabemos, el rey Alfonso VII y la reina doña Berenguela donaron las tierras complutenses al Arzobispado de Toledo. Y estos, a partir del arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada, empezaron a construirse una fortaleza y unas casas que poco a poco se convirtieron en un palacio, el Palacio Arzobispal.

Con la Constitución de 1812 se suprimieron los Señoríos y Alcalá dejó de depender del Arzobispado de Toledo como tal, aunque continuaría durante algunos años más la dependencia eclesiástica y pastoral. Y el edificio siguió también bajo la titularidad del la Sede Primada.

En julio de 1858 se firmó un Real Decreto en el que se creaba un novedoso Archivo General del Reino que debería estar «en un edificio espacioso y cercano a la corte», bajo la dependencia de la Dirección General de Instrucción Pública. También se crearía el cuerpo facultativo de archiveros-bibliotecarios.

Y en menos de un año, tal día como hoy de 1859, se firmó el Acuerdo de Cesión entre el Arzobispado de Toledo y el Ministerio de Fomento para instalar el recién creado Archivo General del Reino en el antiguo Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

Esta escritura fue rubricada por don Modesto Lafuente, en representación del Gobierno español, y por don Francisco Javier Montoto, en nombre del arzobispo de Toledo don Cirilo Alameda y Brea.

En este Acuerdo se determinaban los documentos que inicialmente se trasladarían al este archivo, «… donde se reunirán desde luego los de las cuatro Órdenes militares y de San Juan de Jerusalén, en sus dos lenguas de Castilla y Aragón; los de la Inquisición; los de las Colegiatas suprimidas en virtud del último Concordato celebrado con Su Santidad; y los Archivos de las suprimidas Cámaras, Consejos y sus Presidencias».

También se establecía que «se remitirán al Archivo Central, en las épocas y con las formalidades que en el Reglamento se establezcan, todos los papeles de carácter administrativo de las Secretarías de Despacho, cuando el transcurso del tiempo los haga inútiles para la instrucción de los negocios».

La firma de este Acuerdo hizo que el antiguo Palacio Arzobispal, que se hallaba en estado de casi completa ruina, se reparara para adaptarlo a su nuevo destino.

Se abrió así un periodo de ochenta años que terminó, desgraciadamente, por un incendio en agosto de 1939 que destruyó el 80% del Palacio, haciendo perder una de las joyas de la arquitectura alcalaína y un legado histórico imposible de recuperar.


Más efemérides del 2 de marzo:

El 2 de marzo de 1456 el Arcipreste, clérigos y feligreses de la Parroquia de Santa María la Mayor escriben una carta al arzobispo Carrillo pidiendo que la traslade a la Ermita de San Juan de los Caballeros.

12 de enero de… 1851

El 12 de enero de 1851 se firma la escritura de constitución de la «Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad».

En 1839 la Universidad de Alcalá cerró sus puertas definitivamente. Y la Junta de Centralización de Fondos de Instrucción Pública puso a la venta todos los edificios de la la isla universitaria, que comprendida entre la calle de Pedro Gumiel, plaza de San Diego, calle de San Pedro y San Pablo, calle de los Colegios, callejón de Santa María y fachada de la Plaza Mayor.

En noviembre de 1845 don Joaquín Alcober compró la manzana universitaria para implantar un cultivo de morera con cría de gusanos e instalar unos talleres y máquinas de hilatura de la seda obtenida. No tuvo mucho éxito y dos años más tarde, en 1847, vendió los edificios a dos matrimonios formados por don Joaquín Cortés y doña Magdalena Navarro, por una parte, y don Javier de Quinto y doña Elisa de Rodas, por la otra. La idea que tenían era hacer viviendas de alquiler.

Pero tres años después, a comienzos de 1850, el matrimonio Cortés vendió su parte a los de Quinto.

Lo primero que hizo el matrimonio Quito de Rodas fue desmontar las campanas que estaban hechas con el bronce de los cañones capturados en la batalla de Orán de la Capilla de San Ildefonso. Luego desmanteló las cresterías del Patrio Trilingüe y, lo que sembró la alarma, demolió el arco de ladrillo que separaba la calle de Pedro Gumiel con la Plaza Mayor. Este arco servía de balcón-palco desde donde el Claustro de la Universidad asistía a las celebraciones que se realizaban en la plaza.

Por estos motivos, en octubre de 1850 muchos vecinos de Alcalá se reunieron en el Palacio Arzobispal para estudiar esta problemática, ya que no podían consentir que se perdiera más de tres siglos de gloria, orgullo y modo de vida de los alcalaínos.

En esta reunión designaron una Comisión para que gestionara la adquisición de los edificios. A su vez redactaron un escrito al Corregidor, actualmente Alcalde, solicitándole que «mandase suspender todo nuevo derribo en el edificio que fue Universidad y sus agregados» hasta que ser comprasen a don Javier de Quinto, según habían acordado.

Decidieron adquirirlos por 90.000 reales. Se resolvió que esta cantidad se dividiría en 900 suscripciones de a 100 reales cada una y que sólo se podían adquirir 10 suscripciones como máximo.

Muchos alcalaínos de todas las clases sociales (catedráticos, doctores, sacerdotes, abogados, comerciantes, albañiles, carpinteros, panaderos, analfabetos,…), en diciembre de ese mismo año de 1850, compraron la isla de los edificios.

Y los vecinos, dueños ya de los edificios de la Universidad, para gestionar bien los bienes y con el noble fin de conservar el Patrimonio Artístico, tal día como hoy de 1851 firmaron la escritura de constitución de la llamada «Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad» ante el escribano público, actual notario, don Gregorio Azaña.


Más efemérides del 12 de enero:

El 12 de enero de 1454 el arzobispo Alonso Carrillo confirma los privilegios de sus antecesores a Alcalá y las ordenanzas publicadas por el Concejo.

El 12 de enero de 1788 el Corregidor de Alcalá hace pregonar el «Auto de Buen Gobierno» a modo de ordenamiento para la ciudad.

3 de diciembre de… 1808

El 3 de diciembre de 1808 Alcalá de Henares es ocupada por los franceses tras la derrota de las tropas españolas en Somosierra.

A pesar de lo que narran la mayor parte de las crónicas después de los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, Alcalá no fue ocupada por los franceses hasta meses después.

En junio de ese año, una columna de soldados franceses pasó por Alcalá y requisaron las armas que los complutenses tenían en su poder, aunque no produjeron grandes daños. Luego se marcharon sin más.

Pero tal día como hoy de 1808, Alcalá de Henares fue ocupada por los franceses, tras la derrota de las tropas españolas en Somosierra.

Los cuatro años y medio que estuvieron las tropas francesas en Alcalá fueron muy nefastos para la ciudad.

Juan Martín, el Empecinado, se asentó en los alrededores de Guadalajara y Alcalá creando guerrillas contra los franceses en todo este tiempo.

Los franceses, que se habían aposentado en el Palacio Arzobispal, saquearon conventos y parroquias, robando la plata y las campanas para llevárselas a Francia. También vendieron y quemaron los altares de todas las iglesias.

Confiscaron a los comerciantes todo el grano, cacao, azúcar, canela y otras especias y le quitaron cerca de medio millón de reales.

Robaron a todo vecino lo que ellos creían que tenía valor.

Con todo esto, José Bonaparte visitó Alcalá en septiembre de 1810, visitando sus tropas, y ya de paso la iglesia Magistral y la Universidad.

Los alcalaínos tenían que pagar mil reales diarios para la manutención de las tropas francesas, aparte de un sinfín de impuestos añadidos.

Por miedo a las tropas de El Empecinado, los franceses tapiaron las puertas de la ciudad, dejando sólo cuatro puertas abiertas para la entrada y salida de los soldados, dejando a los vecinos de Alcalá «encarcelados” en su propia ciudad.

Obligaron a los alcalaínos pudientes hasta la edad de sesenta años a pertenecer a la Guardia Cívica, para defender a la ciudad de un ataque exterior de El Empecinado.

La miseria era espantosa y muchos alcalaínos murieron de hambre. Desgraciadamente los ladrones se multiplicaron para robar a sus paisanos las pocas pertenencias que les quedaban. Como dato doloroso, los franceses daban trigo y pan a los caballos de sus tropas mientras los vecinos los miraban con ojos de inanición. Había tanta hambre que hubo gente que se comió la carne de los animales muertos, y otros se hicieron afrancesados para poder recibir algo de alimento.

Hubo una pequeña tregua entre julio de 1812 y abril de 1813, pues en ese periodo de tiempo las tropas francesas abandonaron Alcalá.

Este segundo periodo fue igual o peor de duro que el anterior, ya que los franceses extremaron su crueldad y su espíritu de robo.

Por suerte, en mayo de 1813 el ejército de Juan Martín «El Empecinado» derrotó y expulsó a las tropas francesas de Alcalá de Henares para siempre, después de tomar posiciones en el puente y altos del monte Zulema.


Más efemérides del 3 de diciembre:

El 3 de diciembre de 1884 el Cabildo de la iglesia Magistral se dirige al rey Alfonso XII exponiéndole que la nueva diócesis debía llamarse de Alcalá-Madrid y tener su sede aquí.

El 3 de diciembre de 1932 reaparece el periódico «El amigo del pueblo».

El 3 de diciembre de 1990 se inaugura la exposición «Azaña Memoria Gráfica 1880-1940», en la Capilla del Oidor de Alcalá de Henares.

26 de noviembre de… 1892

El 26 de noviembre de 1892 la infanta doña Isabel, hija primogénita de la reina Isabel II, visita el Monasterio Cisterciense de San Bernardo.

El Monasterio Cisterciense de San Bernardo tiene un balcón desde el cual escuchaba misa el Arzobispo de Toledo que no podía celebrarla, ya que, aunque actualmente nos parezca mentira, algunos arzobispos no fueron sacerdotes, pues antiguamente este cargo era más político que religioso. Y cuando algún rey venía a Alcalá, solía escuchar misa en la iglesia Magistral, ahora Catedral Magistral, o en el Monasterio de San Bernardo, desde ese balcón, ya que los Monarcas se alojaban en el Palacio Arzobispal y éste tenía una puerta que comunicaba con la sala del balcón del monasterio.

Y varios reyes y familiares regios visitaron este Monasterio. Se sabe que la reina Isabel II lo visitó en varias ocasiones. En 1879 lo visitó el rey Alfonso XII, y en 1880 entró en clausura su esposa, la reina María Cristina.

Y tal día como hoy de 1892 la infanta doña Isabel de Borbón y Borbón, hija primogénita de la reina Isabel II, visitó el Monasterio Cisterciense de San Bernardo de Alcalá de Henares.

En esta visita, la Infanta fue recibida como ella merecía por toda la Comunidad al completo. Recorrió todo el monasterio y también subió a la linterna de la cúpula desde donde arrojó pétalos de rosa como antiguamente hacían las novicias en el momento de la Consagración. Visitó la cocina del monasterio donde le ofrecieron y probó gustosamente la ensalada de calabaza que estaban preparando para la comida.

Dicen las crónicas que la Infanta estuvo muy cariñosa con las religiosas y que se marchó encantada por el trato recibido.

Dejó como recuerdo 500 maravedís para la Comunidad y otro tanto para los pobres.


Más efemérides del 26 de noviembre:

El 26 de noviembre de 1526 Miguel de Eguía, uno de los prolíficos impresores alcalaínos, publica la «Suma de confesión» de Fray Antonio, arzobispo de Florencia.

El 26 de noviembre de 1603 la iglesia Magistral de Alcalá de Henares firma la escritura de compra de una finca en la Serna a Francisco Alrilla.

El 26 de noviembre de 1990 se efectúa el acto de la Firma del Hermanamiento entre Alcalá y Guanajuato (México), sede anual del festival cervantino más importante del mundo.

10 de noviembre de… 1889

El 10 de noviembre de 1889 la Cofradía de la Virgen del Val encarga al arquitecto municipal Martín Pastells la ejecución de un proyecto y presupuesto para la reconstrucción de la ruinosa ermita.

Una mañana de 1882, al abrir la ermita de la Virgen del Val, la imagen de la Patrona apareció decapitada y caída en el suelo. Este suceso sin aclarar provocó que se decidiera llevar a la Virgen de forma definitiva a la iglesia Magistral. Y este traslado favoreció que la ermita se convirtiera en ruina.

La imagen de la Virgen del Val permaneció en la iglesia Magistral hasta 1902, ya que, con motivo de la obras de restauración de este templo, se trasladó a la antigua iglesia de la Compañía de Jesús, que se convirtió en «Magistral interina», mientras se realizaban las obras.

Aparte, en 1889 la Cofradía de la Virgen del Val y el Ayuntamiento decidieron reconstruir la ruinosa ermita. Y tal día como hoy de 1889 la Cofradía de la Virgen del Val encargó al recientemente asignado arquitecto municipal Martín Pastells la ejecución de un proyecto y presupuesto para la reconstrucción de la ermita.

Martín Pastells como arquitecto municipal, entre otros trabajos, fue el autor del proyecto de alineación de muchas calles y de la demolición de las casas de la plaza de Abajo para crear la actual plaza de los Santos Niños. Como arquitecto conservador intervino en la Parroquia de Santa María la Mayor, en el Convento de Dominicos de la Madre de Dios y en la Puerta de Madrid. También diseñó el Cementerio Municipal, la casa nº 90 de la calle Mayor, el Círculo de Contribuyentes, la Fábrica de Electricidad de la calle Cardenal Sandoval y Rojas, que actualmente es el Centro de Interpretación Burgo de Santiuste, y el antiguo Hotel Cervantes, en la plaza de Cervantes.

Volviendo a la ermita de la Virgen del Val, Martín Pastells presentó un proyecto de ermita de estilo neogótico de colosales dimensiones. Y como la Cofradía estaba escasa de recursos económicos, decidió colocar los planos en el pórtico de la ruinosa ermita con un cepillo para recibir donativos que destinarían a su construcción.

A pesar de las pocas adquisiciones económicas, seis años después de presentar el proyecto, en 1895, la Junta de la Cofradía acuerda edificar el nuevo templo, construyéndolo sin demoler la antigua ermita, de modo que ésta quedaba dentro de la nueva para poder utilizarse para los cultos de la Cofradía, hasta que ésta estuviese terminada y luego se demolería. Y lógicamente se llevó a cabo otra suscripción popular para recaudar fondos.

Con la entrada de los primeros dineros se empezó la obra en 1896, pero tres años después, en 1899, los trabajos se paralizaron por falta de fondos.

No existen noticias sobre las obras de reedificación de la ermita hasta el año 1912 que unos hermanos de la Cofradía pidieron a la Junta que se retomase las obras. Pero no había presupuesto y la iniciativa se quedó en nada.

En 1917 comenzó una nueva iniciativa para la construcción de la ermita, por lo que se empezó a recaudar fondos.

Se creó el slogan «La Virgen pobre, Nuestra Patrona no tiene casa», y con esto se organizó una becerrada que, curiosamente, las reses fueron lidiadas por oficiales de Caballería, dos redactores del periódico «Castilla» y un alemán que con motivo de la I Guerra Mundial había sido internado en Alcalá.

También se organizó un teatro con actores aficionados complutenses y que interpretaron la obra «Canción de cuna», y en vez de vender las entradas de los palcos, se subastaron para subir el precio.

Se sortearon casi un centenar de muñecas con vestidos confeccionados por jóvenes alcalaínas, ataviadas con trajes regionales y hasta un «macero complutense».

Al año siguiente, en 1918, se volvieron a realizar becerradas y representaciones teatrales.

Con todo lo recaudado, en julio de 1918 se retornaron las obras de la nueva ermita diseñada por Martín Pastells. En septiembre de ese año de 1918 se empezó a demoler la antigua ermita, cosa que no gustó a muchos cofrades, que provocaron un nuevo parón en las obras.

A finales de 1922 se volvió a celebrar una función teatral para recaudar fondos. Pero en 1923 tuvo lugar el golpe de Estado de Primo de Rivera y fue nombrado un nuevo Ayuntamiento en Alcalá de Henares.

Este nuevo Consistorio hizo suyo el afán de la construcción de la nueva ermita, pero tomaron la decisión de construir una ermita de menores dimensiones a la diseñada por Martín Pastells, por lo que se pidió al nuevo arquitecto municipal José Arpiroz que presentase otro proyecto.

Azpiroz respetó lo ya construido y su proyecto fue el que finalmente se llevó a la práctica.

Por tanto, para finalizar, hay que decir que la ermita que actualmente contemplamos es una mezcla de dos proyectos diseñados por Martín Pastells y José Arpiroz.


Más efemérides del 10 de noviembre:

El 10 de noviembre de 1567 el rey Felipe II presiona en Aragón con varias cartas para conseguir la devolución a Alcalá de Henares de las reliquias de los Santos Niños.

El 10 de noviembre de 1965 el Ministerio de Trabajo pide terrenos al Ayuntamiento de Alcalá de Henares para construir la Universidad Laboral.

2 de noviembre de… 1888

El 2 de noviembre de 1888 Miguel de Unamuno pasa en Alcalá de Henares unos días visitando a su amigo el padre Lecanda.

Juan José de Lecanda fue un religioso de la Congregación de San Felipe Neri. Nació en Miravalles (Vizcaya) en 1853. Se ordenó sacerdote en 1877, y fue párroco en Traslaviña-Arcentales, cerca de Bilbao. Luego pasó a la Parroquia de San Vicente de Abando, en Bilbao, encargándose de la Congregación de San Luis Gonzaga. A esta congregación pertenecía, siendo el secretario, Miguel de Unamuno, del que fue Director Espiritual y confesor. A él le unió una gran amistad y mantuvieron una larga relación epistolar entre 1894 a 1931.

En 1882 el padre Lecanda se trasladó al Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares, que lo convirtió en uno de los más importantes focos culturales de Alcalá, consiguiendo una magnífica biblioteca y un pequeño museo que tenía, y actualmente tiene, objetos de gran valor artístico.

Y estando el padre Lecanda en Alcalá de Henares, recibió en dos ocasiones la visita de su amigo Unamuno.

Ya que tal día como hoy de 1888 Miguel de Unamuno pasó en Alcalá dos días visitando a su antiguo Director Espiritual y confesor el padre Lecanda. Y justamente en esas mismas fechas, pero del año siguiente, 1889, le hizo otra visita, en ese caso de tres días.

De estas visitas, Miguel de Unamuno dejó un relato de su opinión sobre Alcalá en su libro «De mi país», que por cierto, no le dejó buena impresión.

Quiero escribir de Alcalá en que tan buenos ratos pasé con usted, mi buen don Juan José, los dos primeros días de noviembre del año pasado y los tres primeros del mismo mes de este año.

No olvidaré mis vistas a la «ilustre y anciana y desvalida patria de Cervantes», como la llamó Trueba. En ciudad tan gloriosa, y con usted por guía hay mucho que sentir y aprender.

Ciudad, significa para mí poblacho triste y lleno de reliquias, empolvadas acaso; villa, cosa de vida y empuje. Me he acostumbrado a personificarlas en Orduña y Bilbao.

Sobre el Escorial adusto se cierne la sombra adusta del gran Felipe; sobre esta ciudad calmosa, la de Cisneros y los arzobispos de Toledo, de quienes fue feudo. Llena está de huellas de la munificencia de los cardenales Cisneros, Carrillo, Borbón, Tenorio.

Alcalá es la continuadora de la vieja Compluto y la viejísima Iplacea.

No voy a hacer historia; quien la quiera de Alcalá, acuda a Palau, a Portilla, a Azaña.

Hoy ha venido a menos la vieja Alcalá de San Justi. La Universidad, vendida con sus anejos por el Estado en 24.000 pesetas, ocupan con su colegio los escolapios; el hermoso palacio de los arzobispos se convirtió en archivo general central del reino, y allí está, en restauración inacabable, con aquel andamio muerto de risa, que esperan a que se acabe de podrir para sustituirlo con otro, que también se podrirá. En la Magistral descansan, en magnificas tumbas, los dos cardenales enemigos: Cisneros y Carrillo.

El cordón franciscano ciñe, tallado en piedra, la fachada carcomida de la gloriosa Universidad Complutense. El recuerdo del pasado hace a todo ello más triste que la realidad presente, y apenas si a los alcalaínos quedan bríos para deplorar la grandeza perdida y salvar sus despojos de la anemia.

En Alcalá es hoy todo tristeza, y si se fuera la guarnición, quedaría desolado el cadáver terroso de la corte de Cisneros.


Más efemérides del 2 de noviembre:

El 2 de noviembre de 1519 el papa León X amplía las prebendas para la iglesia Magistral de Alcalá.

El 2 de noviembre de 1650 se abre el proceso contra los estudiantes y vecinos de la villa de Alcalá por los altercados habidos en ella.

28 de octubre de… 1850

El 28 de octubre de 1850 se reúne una asamblea de alcalaínos en el Palacio Arzobispal en la que se acuerda constituir la Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad.

La Universidad de Alcalá tuvo que cerrar sus puertas definitivamente en 1839, ya que tres años antes un Real Decreto firmado por la reina regente doña María Cristina de Borbón-Dos Sicilias sentenció el traslado de esta Universidad a la villa de Madrid.

Ante la tesitura de qué hacer con los edificios que habían sido Universidad de Alcalá, la Junta de Centralización de Fondos de Instrucción Pública anunció la venta de estos edificios. Sería toda la isla universitaria comprendida entre la calle de Pedro Gumiel, plaza de San Diego, calle de San Pedro y San Pablo, calle de los Colegios, callejón de Santa María y fachada de la Plaza Mayor.

En noviembre de 1845 don Joaquín Alcober presentó una oferta de 50.000 reales. Y antes de tener respuesta hizo una segunda oferta añadiendo 20.000 reales más.

Ofertas aceptadas y comprada la isla, Alcober implantó un cultivo de morera con cría de gusanos e instalación de talleres y máquinas de hilatura de la seda obtenida.

El negocio de la cría de gusanos de seda no le fue muy bien y dos años más tarde, en 1847, don Joaquín Alcober vendió los edificios a dos matrimonios formados por don Joaquín Cortés y doña Magdalena Navarro, por una parte, y don Javier de Quinto y doña Elisa de Rodas, por la otra. Pagaron de una sola vez 70.000 reales por toda la isla. La idea que tenían era hacer viviendas de alquiler.

Pero tres años después, a comienzos de 1850, el matrimonio Cortés vendió su parte a los de Quinto por 30.000 reales.

La situación de los edificios que fueron Universidad no mejoró con el nuevo dueño, ya que lo primero que hizo fue desmontar las campanas que estaban hechas con el bronce de los cañones capturados en la batalla de Orán, y por tanto con valor cisneriano, de la Capilla de San Ildefonso. Luego desmanteló las cresterías del Patrio Trilingüe y, lo que sembró la alarma, demolió el arco de ladrillo que separaba la calle de Pedro Gumiel con la Plaza Mayor. Este arco servía de balcón-palco desde donde el Claustro de la Universidad asistía a las celebraciones que se realizaban en la plaza.

Éste fue «el rayo que hirió el corazón de los complutenses».

Y tal día como hoy de 1850 se reunieron muchos vecinos de Alcalá en la Sala de Rentas Decimales del Palacio Arzobispal para estudiar esta problemática, ya que no podían consentir que se perdiera aquello que durante más de tres siglos había sido la gloria, el orgullo y, en gran parte, el modo de vida de los alcalaínos. Estos hombres no podían pasar por el trance de ver desaparecer piedra por piedra la gloria de Alcalá.

En esta reunión designaron una Comisión para que gestionara la adquisición de los edificios. A su vez redactaron un escrito al Corregidor (actualmente Alcalde) solicitándole que «mandase suspender todo nuevo derribo en el edificio que fue Universidad y sus agregados» hasta que se comprasen a don Javier de Quinto, según habían acordado.

Decidieron adquirirlos por 80.000 reales más algunas obras hechas por Quinto, es decir, en total 90.000 reales. Y se resolvió que esta cantidad se dividiría en 900 suscripciones de a 100 reales cada una y que sólo se podían adquirir 10 suscripciones como máximo.

Y estos alcalaínos de todas las clases sociales (catedráticos, doctores, sacerdotes, abogados, comerciantes, albañiles, carpinteros, panaderos, analfabetos,…), unidos por el amor hacia su ciudad, a su historia y, por tanto, a sus edificios, en diciembre de ese mismo año de 1850, compraron la isla de edificios y crearon a su vez la «Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad».

Si Lope de Vega en su obra «Fuenteovejuna» nos cuenta la historia de un pueblo que se une para defender su honor, en Alcalá de Henares la historia es real, cierta y vital de un pueblo que se une para defender, conservar y preservar un patrimonio histórico, artístico y cultural, y, sobre todo, sin ánimo de lucro.


Más efemérides del 28 de octubre:

El 28 de octubre de 1562 profesa la primera alcalaína en el Convento de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción, Ana de San Jerónimo.

El 28 de octubre de 1706 se terminan las obras de conservación en la Ermita del Cristo de los Doctrinos.

El 28 de octubre de 1983 comienza a emitir la emisora de radio Onda Cero en Alcalá de Henares.