23 de mayo de… 1825

El 23 de mayo de 1825 fray Julián de San Agustín, fallecido en Alcalá de Henares en 1606, es beatificado por el papa León XII.

Si a un alcalaíno se le pregunta por nombres de santos complutenses, respondería, como no, los santos Justo y Pastor, los niños mártires de Complutum en el año 305.

También podrían hablar de fray Diego de San Nicolás, que falleció en el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús en 1463 y que llegó a los altares con el nombre de San Diego de Alcalá, y su cuerpo incorrupto está en la Catedral Magistral de Alcalá.

Y como mucho, algunos podrían hablar de San Félix de Alcalá, que nació en la ciudad de Complutum y falleció mártir defendiendo su Fe en Jesucristo, degollado y quemado, en Córdoba en el año 853.

Pero muy poca gente conoce la historia del beato fray Julián de San Agustín.

Julián Martinet nació en Medinaceli, de la provincia de Soria, hacia el año 1550. Era hijo de Julián Martinet, francés, fugitivo de los calvinistas, y de la española Catalina Gutiérrez.

Vistió el hábito franciscano en el Convento de Retiro de La Salceda, dedicándose a tan extremas penitencias que sus superiores llegaron a considerarlo trastornado, por lo que le aconsejaron dejar esta forma de vida. Pero, ante su insistencia en ser admitido de nuevo, obtuvo lo que pedía.

Mas otra vez volvió a las andadas, siendo despedido nuevamente por idénticos motivos. Entonces decidió llevar vida eremítica cerca del convento, pidiendo limosna a los frailes que, conmovidos por su forma de vida, lo admitieron por tercera vez en el convento. Emitió su profesión de vida franciscana como religioso laico.

Vivió en los conventos de La Salceda, Ocaña y Santa María de Jesús de Alcalá de Henares. En su oficio de limosnero se distinguió por su rigurosa mortificación, pobreza y humildad. Cuando pedía de puerta en puerta, era objeto de admiración por su paciencia y humildad, por sus palabras de aliento y sus deseos de llevar almas a Dios, el cual distinguió a su santo siervo con prodigios diversos, como curaciones de enfermos, multiplicación de alimentos, respuestas inspiradas de lo alto.

Favorecido por el don de profecía y de ciencia infusa, convirtió a muchos, y mereció una gran veneración del pueblo, al que edificaba con sus virtudes, y que lo aclamaba como santo.

Movido por el amor de Dios, se compadecía ante la miseria ajena. Se interesaba por los necesitados, a quienes daba consuelo y alivio con sus palabras sobre la esperanza y la felicidad del cielo. Exhortaba a los ricos a ayudar a los pobres.

Después de una vida pura, inocente, mortificada y llena de obras de caridad, fray Julián de San Agustín falleció en abril de 1606, a la edad de 56 años, en el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús de Alcalá de Henares, el mismo en el que murió San Diego.

Fue tan grande la conmoción que causó la noticia de su muerte y acudieron tantos al convento de los frailes para venerar al siervo de Dios, que su cuerpo debió permanecer expuesto durante dieciocho días, hasta ser colocado en una capilla, que de inmediato el pueblo llamó de «San Julián».

La ciudad de Alcalá de Henares le dedicó una calle con el apelativo de «santo» aunque todavía no lo sea, calle San Julián.

Lope de Vega, evocando tal vez sus recuerdos de estudiante, escribió en 1638 la comedia «El saber por no saber y vida de San Julián de Alcalá de Henares», que viene a ser la historia de las santas candideces del bienaventurado lego, simple para el mundo pero sabio para Dios.

Y tal día como hoy de 1825, el papa León XII beatificó solemnemente al humilde franciscano fray Julián de San Agustín.

(Fotografía del cuadro «Visión de fray Julián de Alcalá de la ascensión del alma de Felipe II», de Bartolomé Esteban Murillo, fechado entre 1645 y 1646).


Más efemérides del 23 de mayo:

El 23 de mayo de 1814 Orden del General Eguía mandando se retire la placa de la Constitución.

El 23 de mayo de 1820 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares comunica al Jefe Político de la Provincia el cumplimiento de la Constitución en la Enseñanza.

El 23 de mayo de 1897 se celebran con grandes actos religiosos el III Centenario del milagro de las Sagradas Formas.

El 23 de mayo de 1989 se concede a la ciudad de Alcalá de Henares el Premio Nacional al Deporte.

26 de abril de… 1857

El 26 de abril de 1857 se reinaugura el monumento funerario del cardenal Cisneros con la instalación en él de sus restos mortales en la iglesia Magistral de Alcalá de Henares.

Con la desamortización y la extinción de manera definitiva de la Universidad de Alcalá en 1836, la Comisión Nacional de Monumentos decidió trasladar el sepulcro del cardenal Cisneros junto con sus rejas a Madrid.

En 1846 se desmontó el sepulcro y se guardó dentro de veinticuatro cajones en dependencias municipales.

Haciéndose eco del malestar de los vecinos, el Ayuntamiento de Alcalá y el cabildo de la Magistral escribieron a la Administración Central solicitando la paralización del traslado del sepulcro a Madrid. Consiguieron que se firmara una Real Orden, en mayo de 1846, para que el sepulcro y las rejas se trasladasen a la iglesia de San Justo de Alcalá. Pero debido a dificultades económicas no se pudo efectuar el traslado en ese momento.

Tuvieron que pasar cuatro años hasta que por medio de otra Real Orden, en septiembre de 1850 fueron trasladados los cajones con el sepulcro a la iglesia Magistral y se depositaron en la girola.

Las obras de montaje delante del coro de la iglesia Magistral se terminaron un año después, en julio de 1851. Mientras tanto los restos mortales del cardenal Cisneros descansaban desde 1850 en la Capilla de San Ildefonso de la Magistral.

Tras conseguir fondos para la realización de la cripta debajo del mausoleo donde se depositarían los restos mortales del cardenal Cisneros, siete años después del traslado, tal día como hoy de 1857 se reinauguró el monumento funerario del cardenal Cisneros.

El acto cívico-religioso comenzó por la tarde con el canto del «Te Deum». Luego fueron reconocidos los restos de Cisneros para verificar su autenticidad por el Cabildo Magistral y el Ayuntamiento. Se levantó un acta y, tras su firma, los restos cardenalicios fueron trasladados a un túmulo que estaba ubicado en el Presbiterio, delante del Altar Mayor, de la iglesia Magistral. A continuación celebraron una ceremonia religiosa.

Al día siguiente, los actos empezaron con una procesión desde el antiguo Hospital de San Lucas y San Nicolás hasta la iglesia Magistral «presidida por el Gobierno de S.M. y compuesta de generales, magistrados, altos funcionarios, profesores, sacerdotes, y otras muchas personas de distinción». Llegados a la Magistral, se celebró una ceremonia religiosa, cantándose la misa de Paccini.

Concluido el acto religioso, se procesionó por el templo con la urna funeraria sobre unas andas conducidas por cuatro canónigos, con cuatro cintas que llevaban miembros del Gobierno.

Terminada la procesión, los restos mortales del cardenal Cisneros fueron colocados en la cripta construida bajo el sepulcro.

(Fotografía de la Fototeca del Patrimonio Histórico, del archivo Balbuena, nº de inventario BALB-056… gracias).


Más efemérides del 26 de abril:

El 26 de abril de 2012 fallecen dos militares en un accidente de un reactor de prácticas del Ejército español al estrellarse en un descampado cerca del Campus Universitario de Alcalá de Henares.

21 de abril de… 1813

El 21 de abril de 1813 tropas francesas entran y profanan el Monasterio Cisterciense de San Bernardo.

Verdaderamente esta efeméride empieza a las diez de la noche del día 20 de abril de 1913.

Las tropas napoleónicas del general Soult habían entrado en Alcalá de Henares con malas intenciones, saqueando todos los edificios que encontraban a su paso. La gente corría enloquecía a esconderse donde pudiera, temiendo caer en manos de los franceses, que sedientos de sangre y quizá más de satisfacer sus «pasiones bajas». Según cuentan las crónicas, «aquella soldadesca desenfrenada y viciosa no perdonó a sexo ni edad para abusar, especialmente del sexo débil».

El cuerpo de artilleros, que tenían fama de ser «los más malos», acamparon y colocaron las piezas de artillería en la plazoleta frente al Monasterio de San Bernardo.

Y a eso de las 10 de la noche del 20 de abril penetraron en la portería y se dirigieron a las habitaciones del padre capellán Blas Márquez y a la casa de la demandadera. El capellán Blas Márquez, el trinitario calzado fray Carlos Sánchez que estaba con él y la familia de la demandadera se ocultaron en la parte alta de la iglesia. Pero al verse en peligro porque notaron que los franceses estaban cerca, saltando por una ventana, huyeron a través de los tejados, que eran muy peligrosos de atravesar, y se ocultaron en la parte superior de la cúpula, entre la estructura de madera.

Los franceses, al no llegar a la zona de las celdas donde estaban las religiosas, tocaron las campanillas de la sacristía, coro alto y portería para que fuesen las monjas a esos lugares, pero ellas no las oyeron.

Una religiosa, tiempo después, escribió:

«De este modo pudimos salir con la felicidad de no verlos, y también de no oír las campanillas de la sacristía, coro alto y portería, aunque estábamos despiertas. Fue una disposición de Dios el que no las oyéramos, pues de lo contrario hubiera ido cada una a su oficio a ver quién llamaba y nos hubieran cogido».

Mientras tanto, los sacerdotes no cesaban de llamar discretamente a las religiosas, pero tampoco les oían a ellos. Por fin la cocinera oyó que la llamaban y le decían:

– Avise usted a la Madre Presidenta que están los franceses en el Convento.

Rápidamente se juntaron todas las monjas y ayudaron a los sacerdotes y familia de la demandadera a que bajasen para estar todos juntos.

Al no saber qué hacer, llenos de temor y angustia, se asomaron a las ventanas del Monasterio para pedir auxilio a los vecinos que a su vez huían de las tropas francesas. Estos, al no poder ayudarles, lo único que respondían era que tuvieran paciencia.

Al mismo tiempo, los soldados franceses entraron a la iglesia, forzaron el Sagrario y robaron el Copón, arrojando al suelo las Formas Consagradas y pisándolas. También robaron el ánfora de los Santos Oleos. Rompieron los muebles de la sacristía y se llevaron los ornamentos litúrgicos de valor.

Luego fueron a la cocina, cillero, que era la despensa donde se guardaba el grano, y a otras dependencias saqueando y rompiendo lo que podían y querían.

Estuvieron así hasta las siete de la mañana del día siguiente, 21 de abril, que tocaron la corneta en señal de formación y se marcharon todos.

Una vez libres del enemigo, el capellán y el trinitario fueron a la iglesia y, de rodillas y derramando muchas lágrimas, recogieron las Formas Consagradas que estaban por el suelo, algunas de ellas con las señales de los clavos de los zapatos de los soldados franceses. Las quisieron conservar para desagraviar al Señor por aquel ultraje, pero como oyeron que por la tarde de ese mismo día iban a volver los franceses, las consumieron para evitar una nueva profanación.

Volvieron por la tarde, como habían dicho, pero ya no hicieron nada malo.

Las religiosas estuvieron ocho días con sus noches cuidando del torno hasta que pudieron arreglarlo y asegurarlo.

Cuando tiempo después se comento lo ocurrido, Sebastián Martín López, un fervoroso cristiano del pueblo de Torrijos, dejó dinero suficiente para que se celebrase una fiesta solemne de acción de gracias todos los años el día 22 de abril.

Y no solamente se celebró esta fiesta anual, sino que el papa León XII firmó una Bula por el cual se concedía Indulgencia Plenaria y Remisión de todos los pecados a los fieles que el 21 de abril visitaran la iglesia del Monasterio.

Pasado un tiempo de este hecho histórico el trinitario calzado fray Carlos Sánchez escribió:

«Yo no puedo menos que reconocer en todo esto el Dedo de Dios, dije entonces, y digo ahora: Jesucristo salvó aquella noche a sus Esposas a consta suya. Quiso padecer para que no hiciesen presa en ellas los carniceros».

Lógicamente alude a la profanación horrenda que hicieron a las Formas Consagradas que arrojaron al suelo y pisaron.

Para terminar hay que decir que el paso de la horda napoleónica por Alcalá de Henares dejó una estela sombría de tristes recuerdos, que perduraron muchos años.


Más efemérides del 21 de abril:

El 21 de abril de 1527 el estudiante Íñigo López de Recalde, más conocido por San Ignacio de Loyola, es encarcelado por la Inquisición en Alcalá de Henares.

El 21 de abril de 1813 las tropas napoleónicas del general Soult saquean la población de Alcalá de Henares.

El 21 de abril de 1913 se celebran grandes fiestas religiosas como desagravio en el I Centenario de las profanaciones de los franceses en el Monasterio de San Bernardo de Alcalá de Henares.

El 21 de abril de 1986 se inaugura el Monumento al Descubrimiento en la Plaza de los Santos Niños de Alcalá de Henares.

4 de abril de… 1872

El 4 de abril de 1872 Paul Lafargue, yerno de Karl Marx, acude a Zaragoza representando a la Sección de Alcalá de Henares en el II Congreso de la Internacional Obrera Socialista.

La Federación Regional Española fue la sección española de la Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional. Se fundó en junio de 1870 en el Congreso Obrero que se realizó en el en el Teatro Circo de Barcelona.

Saltándonos en el tiempo, el II Congreso de la Sección Española de la Internacional Obrera abrió oficialmente sus sesiones el 8 de abril de 1872 en el Teatro Novedades de Zaragoza, pero en realidad había comenzado clandestinamente cuatro días antes, tal día como hoy de 1872, en previsión de que fuera prohibido por el Gobierno, lo que acabó ocurriendo.

Y lo curioso, por eso esta efeméride, es que a este Congreso acudió en representación de la Sección de Alcalá de Henares Paul Lafargue, yerno de Karl Marx.

En diciembre del año anterior, 1871, Paul Lafargue y su esposa Laura Marx se instalaron en Madrid, después de haber entrado en España en agosto de ese año. Lafargue se puso inmediatamente en contacto con el Consejo de la Federación Regional Española de la Asociación Internacional de Trabajadores, con la Federación madrileña y con la Sección de Alcalá de Henares. De ahí vino su representación.

Paul Lafargue, aunque francés, hablaba castellano perfectamente por haber nacido y vivido de niño en Cuba.


Más efemérides del 4 de abril:

El 4 de abril de 1345 comienza el IV Concilio Toledano en Alcalá de Henares, presidido por el arzobispo Gil Álvarez de Albornoz.

El 4 de abril de 1846 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares eleva una súplica al Gobierno de la Nación para que no salgan los restos del cardenal Cisneros de Alcalá de Henares.

El 4 de abril de 1939 don José Félix Huerta Calopa es nombrado Alcalde de Alcalá de Henares.

25 de marzo de… 1852

El 25 de marzo de 1852 el Alcalde Corregidor de Alcalá de Henares dicta un Bando de Policía Urbana con Ordenanzas reguladoras de «la salud, comodidad y ornato público».

El siglo XIX trajo importantes novedades en toda España en lo que a actuaciones urbanísticas se refiere, modificando principalmente el trazado de los cascos antiguos.

Y el Ayuntamiento de Alcalá no se quedó al margen de estos planteamientos, y en 1833 acordó llevar a cabo «las alineaciones, derribo de voladizos y portales que existían en todas la calles fuera de la Mayor y plazas del Mercado y de Abajo, donde únicamente se permitirán los últimos».

Las razones que esgrimían eran de diferente índole:

  • De tráfico, por la estrechez de las calles y techos bajos, que dificultaban el tránsito con carga a hombros.
  • De carácter higiénico-sanitario, ya que cerraban la ventilación de la calle y los soportales favorecían el depósito de desechos.
  • Y de inseguridad ciudadana, porque los bajos techos imposibilitaban el alumbrado público, quedando los soportales a oscuras.

Por eso, tal día como hoy de 1852, el alcalde corregidor de Alcalá de Henares Celedonio Bada dictó un Bando de Policía Urbana con treinta y siete ordenanzas reguladoras de «salud, comodidad y ornato público», con el fin de «contribuir a que desaparezca en lo posible el aspecto poco grato que hoy presenta la población».

Estas Ordenanzas estaban divididas en cuatro apartados: «Sumideros», «Obras para la seguridad personal», «Obras de comodidad y ornato» y «Disposiciones de aseo, conservación y seguridad».

De especial interés estaban las disposiciones 6ª, 7ª y 8ª.

La 6ª ordenaba el «derribo de los voladizos que hoy existen en algunas calles, estén o no ruinosos, como perjudiciales a la seguridad personal y deformes al ornato público».

La 7ª insistía en lo ordenado en 1833 para que «se demolieran los portales que existen en las calles, fuera de la Mayor, Libreros y plazas de la Constitución y de Abajo».

Y la 8ª pedían a los propietarios que «aseguraran los huecos exteriores que lo requieran con balcones o rejas de hierro, disponiendo que se quiten inmediatamente los listones de madera en ventanas o balcones que actualmente existan, prohibiendo sus construcción para lo sucesivo».

Es cierto que estas Ordenanzas no se cumplieron del todo, y en agosto de ese mismo año de 1852, el nuevo alcalde corregidor Francisco Crespo y Julián dictó un Decreto por el que ordenaba que se llevase a cabo las Ordenanzas anteriores en un plazo de nueve días, bajo multa de cien reales.

A pesar de esto, en marzo de 1861, el entonces alcalde Francisco de Asís Palou dictó un Bando insistiendo en el cumplimiento de las anteriores Ordenanzas que contemplaban la obligación de derribar los voladizos aún existentes.


Más efemérides del 25 de marzo:

El 25 de marzo de 1602 se coloca la primera piedra de la Iglesia del Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, actual Parroquia de Santa María.

El 25 de marzo de 1707 el vicario de Alcalá y canónigo de la iglesia Magistral Juan Ruiz de Castañeda, por orden del arzobispo de Toledo Luis Manuel Portacarreño, entrega al Conde de Moriana 32.700 reales de vellón con los que contribuya la Vicaría al préstamo para subvenir gastos producidos por la Guerra de Sucesión.

El 25 de marzo de 1823 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares edita un Bando con la circular del Conde de la Bisbal concediendo amnistía a los absolutistas.

24 de marzo de… 1816

El 24 de marzo de 1816 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y el Cabildo de la iglesia Magistral piden permiso al rey Fernando VII para celebrar un acto de Acción de Gracias ante las Santas Formas por la victoria contra los franceses.

Mucho se ha hablado sobre la expulsión de las tropas francesas por Juan Martín Díez, el Empecinado, el 22 de mayo de 1813 en el puente de Zulema. Pero esta batalla solo llegó a ser una simple escaramuza, ya que, por un error del guerrillero, fue sorprendido en Alcalá.

Pero, eso sí, esta pequeña contienda fue de gran importancia para los complutenses. Por eso, levantaron un monumento conmemorativo junto al puente de Zulema, aunque fue destruido más tarde, en 1823.

Pero los complutenses no se conformaron con esta pirámide conmemorativa, sino que tres años después de la contienda, tal día como hoy de 1816, el Ayuntamiento de Alcalá y el Cabildo de la iglesia Magistral pidieron permiso al rey Fernando VII para celebrar un acto de Acción de Gracias ante la custodia de las Santas Formas, que en esos momentos estaba en la Colegiata Magistral.

Este acto se celebró días más tarde con gran boato y esplendor.


Más efemérides del 24 de marzo:

El 24 de marzo de 1694 fallece el complutense don Diego Ros y Medrano, obispo de Orense.

2 de marzo de… 1859

El 2 de marzo de 1859 se firma el Acuerdo entre el Arzobispado de Toledo y el Gobierno de la nación para instalar el Archivo General del Reino en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

Como todos sabemos, el rey Alfonso VII y la reina doña Berenguela donaron las tierras complutenses al Arzobispado de Toledo. Y estos, a partir del arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada, empezaron a construirse una fortaleza y unas casas que poco a poco se convirtieron en un palacio, el Palacio Arzobispal.

Con la Constitución de 1812 se suprimieron los Señoríos y Alcalá dejó de depender del Arzobispado de Toledo como tal, aunque continuaría durante algunos años más la dependencia eclesiástica y pastoral. Y el edificio siguió también bajo la titularidad del la Sede Primada.

En julio de 1858 se firmó un Real Decreto en el que se creaba un novedoso Archivo General del Reino que debería estar «en un edificio espacioso y cercano a la corte», bajo la dependencia de la Dirección General de Instrucción Pública. También se crearía el cuerpo facultativo de archiveros-bibliotecarios.

Y en menos de un año, tal día como hoy de 1859, se firmó el Acuerdo de Cesión entre el Arzobispado de Toledo y el Ministerio de Fomento para instalar el recién creado Archivo General del Reino en el antiguo Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

Esta escritura fue rubricada por don Modesto Lafuente, en representación del Gobierno español, y por don Francisco Javier Montoto, en nombre del arzobispo de Toledo don Cirilo Alameda y Brea.

En este Acuerdo se determinaban los documentos que inicialmente se trasladarían al este archivo, «… donde se reunirán desde luego los de las cuatro Órdenes militares y de San Juan de Jerusalén, en sus dos lenguas de Castilla y Aragón; los de la Inquisición; los de las Colegiatas suprimidas en virtud del último Concordato celebrado con Su Santidad; y los Archivos de las suprimidas Cámaras, Consejos y sus Presidencias».

También se establecía que «se remitirán al Archivo Central, en las épocas y con las formalidades que en el Reglamento se establezcan, todos los papeles de carácter administrativo de las Secretarías de Despacho, cuando el transcurso del tiempo los haga inútiles para la instrucción de los negocios».

La firma de este Acuerdo hizo que el antiguo Palacio Arzobispal, que se hallaba en estado de casi completa ruina, se reparara para adaptarlo a su nuevo destino.

Se abrió así un periodo de ochenta años que terminó, desgraciadamente, por un incendio en agosto de 1939 que destruyó el 80% del Palacio, haciendo perder una de las joyas de la arquitectura alcalaína y un legado histórico imposible de recuperar.


Más efemérides del 2 de marzo:

El 2 de marzo de 1456 el Arcipreste, clérigos y feligreses de la Parroquia de Santa María la Mayor escriben una carta al arzobispo Carrillo pidiendo que la traslade a la Ermita de San Juan de los Caballeros.

12 de enero de… 1851

El 12 de enero de 1851 se firma la escritura de constitución de la «Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad».

En 1839 la Universidad de Alcalá cerró sus puertas definitivamente. Y la Junta de Centralización de Fondos de Instrucción Pública puso a la venta todos los edificios de la la isla universitaria, que comprendida entre la calle de Pedro Gumiel, plaza de San Diego, calle de San Pedro y San Pablo, calle de los Colegios, callejón de Santa María y fachada de la Plaza Mayor.

En noviembre de 1845 don Joaquín Alcober compró la manzana universitaria para implantar un cultivo de morera con cría de gusanos e instalar unos talleres y máquinas de hilatura de la seda obtenida. No tuvo mucho éxito y dos años más tarde, en 1847, vendió los edificios a dos matrimonios formados por don Joaquín Cortés y doña Magdalena Navarro, por una parte, y don Javier de Quinto y doña Elisa de Rodas, por la otra. La idea que tenían era hacer viviendas de alquiler.

Pero tres años después, a comienzos de 1850, el matrimonio Cortés vendió su parte a los de Quinto.

Lo primero que hizo el matrimonio Quito de Rodas fue desmontar las campanas que estaban hechas con el bronce de los cañones capturados en la batalla de Orán de la Capilla de San Ildefonso. Luego desmanteló las cresterías del Patrio Trilingüe y, lo que sembró la alarma, demolió el arco de ladrillo que separaba la calle de Pedro Gumiel con la Plaza Mayor. Este arco servía de balcón-palco desde donde el Claustro de la Universidad asistía a las celebraciones que se realizaban en la plaza.

Por estos motivos, en octubre de 1850 muchos vecinos de Alcalá se reunieron en el Palacio Arzobispal para estudiar esta problemática, ya que no podían consentir que se perdiera más de tres siglos de gloria, orgullo y modo de vida de los alcalaínos.

En esta reunión designaron una Comisión para que gestionara la adquisición de los edificios. A su vez redactaron un escrito al Corregidor, actualmente Alcalde, solicitándole que «mandase suspender todo nuevo derribo en el edificio que fue Universidad y sus agregados» hasta que ser comprasen a don Javier de Quinto, según habían acordado.

Decidieron adquirirlos por 90.000 reales. Se resolvió que esta cantidad se dividiría en 900 suscripciones de a 100 reales cada una y que sólo se podían adquirir 10 suscripciones como máximo.

Muchos alcalaínos de todas las clases sociales (catedráticos, doctores, sacerdotes, abogados, comerciantes, albañiles, carpinteros, panaderos, analfabetos,…), en diciembre de ese mismo año de 1850, compraron la isla de los edificios.

Y los vecinos, dueños ya de los edificios de la Universidad, para gestionar bien los bienes y con el noble fin de conservar el Patrimonio Artístico, tal día como hoy de 1851 firmaron la escritura de constitución de la llamada «Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad» ante el escribano público, actual notario, don Gregorio Azaña.


Más efemérides del 12 de enero:

El 12 de enero de 1454 el arzobispo Alonso Carrillo confirma los privilegios de sus antecesores a Alcalá y las ordenanzas publicadas por el Concejo.

El 12 de enero de 1788 el Corregidor de Alcalá hace pregonar el «Auto de Buen Gobierno» a modo de ordenamiento para la ciudad.

11 de enero de… 1890

El 11 de enero de 1890 fallece en Alcalá de Henares don Esteban Azaña Catarineu, empresario, escritor y Alcalde de Alcalá.

Si ayer hablábamos de un nacimiento en la familia Azaña, hoy nos toca hablar de una defunción.

Esteban Azaña y Catarineu, que nació en 1850, era hijo del notario Gregorio Azaña y fue el padre de Manuel Azaña, que años después fue el Presidente de la Segunda República Española.

Esteban Azaña llegó a ser Concejal, Teniente Alcalde y Alcalde de Alcalá de Henares durante dos periodos, 1877-1881 y 1885-1890. Tuvo una muy buena reputación como Alcalde, ya que realizó grandes mejoras en la ciudad: Mejoró el alumbrado público y amplió la red de alcantarillado; reformó la plaza del Mercado, actualmente plaza de Cervantes, e inauguró en ella el monumento al insigne escritor complutense; inauguró la plaza de toros al final del camino hacia Guadalajara y también la estatua de el Empecinado; también se involucró en la creación de escuelas para adultos.

No se dedicó como sus progenitores a la abogacía o a la notaría, pero supo aprovechar los recursos económicos familiares para dedicarse a la industria del ladrillo y teja, a la fabricación de jabón y a la Central Eléctrica Complutense.

Fue un miembro muy activo en la vida social y cultural complutense, siendo promotor de veladas literarias, llegando a ser Presidente del Casino y Tesorero de la Sociedad de Condueños.

Pero sobre todo es conocido por su labor de escritor. Publicó pequeñas obras de teatro, opúsculos y, cuando tenía 27 años, publicó la novela “Ludivina. Novela de costumbres”. Pero su obra más conocida es la “Historia de la ciudad de Alcalá de Henares (antigua Compluto)”, que publicó en dos tomos. El primer tomo salió a la luz en 1882 y al año siguiente, en 1883, publicó el segundo tomo.

Murió prematuramente con solo treinta y nueve años, ya que tal día como hoy de 1890 falleció en Alcalá de Henares Esteban Azaña y Catarineu, empresario, escritor y Alcalde de Alcalá.

10 de enero de… 1880

El 10 de enero de 1880 nace en Alcalá de Henares Manuel Azaña y Díaz, el que fuera escritor y Presidente de la II República.

Varios son los hijos ilustres nacidos en Alcalá de Henares: la infanta Catalina de Aragón, el Emperador Fernando, San Felix de Alcalá, Juan Ruiz, el llamado Arcipreste de Hita, Miguel de Cervantes, Francisco de Figueroa, llamado el Divino, Bustamante de la Cámara, Miguel de la Portilla y Esquivel,… entre otros.

Pero la efeméride de hoy es sobre el natalicio del que luego fuese Presidente del Ateneo de Madrid, Ministro de Guerra, Presidente del Gobierno y Presidente de la Segunda República, ya que tal día como hoy de 1880, en el número 3 de la calle de la Imagen, en la residencia de la familia Azaña y Díaz llegaba al mundo un niño al que llamaron Manuel. Su padre era Esteban Azaña Catarinéu, Alcalde de Alcalá, y su madre María Josefina Díaz-Gallo Muguruza, ama de casa.

Manuel fue el segundo de cuatro hermanos. Por orden de nacimiento fueron Gregorio, Manuel, Josefa y Carlos.

Estudió en el Colegio Complutense de San Justo y Pastor hasta el bachillerato, haciendo los exámenes en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid. Era un alumno de notas excelentes, predominando entre sus calificaciones el sobresaliente.

Cuando Manuel tenía nueve años, en julio de 1889, falleció su madre. Y unos meses después, en enero de 1890, su padre. Pero estas son efemérides a contar en su momento.

Cien años después, el 10 de enero de 1980 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares colocó una placa en la casa natal de Manuel Azaña y Díaz con el motivo del I Centenario de su nacimiento.


Más efemérides del 10 de enero:

El 10 de enero de 1514 se termina de imprimir el primer volumen, que sería el quinto tomo, de la Biblia Políglota Complutense.

El 10 de enero de 1551 el licenciado Juan de Cervantes, abuelo de Miguel de Cervantes, escribe una carta a su hija doña María de Cervantes, tía de Miguel, autorizando la venta de la casa que tienen en la villa de Alcalá de Henares.

El 10 de enero de 1563 don Juan de Odcáriz, canónigo de la Iglesia Magistral, funda el Colegio de San Juan Bautista o de Vizcaya en Alcalá de Henares.

El 10 de enero de 1924 el Monasterio de San Bernardo de Alcalá de Henares es declarado Monumento Histórico Artístico.