12 de enero de… 1851

El 12 de enero de 1851 se firma la escritura de constitución de la «Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad».

En 1839 la Universidad de Alcalá cerró sus puertas definitivamente. Y la Junta de Centralización de Fondos de Instrucción Pública puso a la venta todos los edificios de la la isla universitaria, que comprendida entre la calle de Pedro Gumiel, plaza de San Diego, calle de San Pedro y San Pablo, calle de los Colegios, callejón de Santa María y fachada de la Plaza Mayor.

En noviembre de 1845 don Joaquín Alcober compró la manzana universitaria para implantar un cultivo de morera con cría de gusanos e instalar unos talleres y máquinas de hilatura de la seda obtenida. No tuvo mucho éxito y dos años más tarde, en 1847, vendió los edificios a dos matrimonios formados por don Joaquín Cortés y doña Magdalena Navarro, por una parte, y don Javier de Quinto y doña Elisa de Rodas, por la otra. La idea que tenían era hacer viviendas de alquiler.

Pero tres años después, a comienzos de 1850, el matrimonio Cortés vendió su parte a los de Quinto.

Lo primero que hizo el matrimonio Quito de Rodas fue desmontar las campanas que estaban hechas con el bronce de los cañones capturados en la batalla de Orán de la Capilla de San Ildefonso. Luego desmanteló las cresterías del Patrio Trilingüe y, lo que sembró la alarma, demolió el arco de ladrillo que separaba la calle de Pedro Gumiel con la Plaza Mayor. Este arco servía de balcón-palco desde donde el Claustro de la Universidad asistía a las celebraciones que se realizaban en la plaza.

Por estos motivos, en octubre de 1850 muchos vecinos de Alcalá se reunieron en el Palacio Arzobispal para estudiar esta problemática, ya que no podían consentir que se perdiera más de tres siglos de gloria, orgullo y modo de vida de los alcalaínos.

En esta reunión designaron una Comisión para que gestionara la adquisición de los edificios. A su vez redactaron un escrito al Corregidor, actualmente Alcalde, solicitándole que «mandase suspender todo nuevo derribo en el edificio que fue Universidad y sus agregados» hasta que ser comprasen a don Javier de Quinto, según habían acordado.

Decidieron adquirirlos por 90.000 reales. Se resolvió que esta cantidad se dividiría en 900 suscripciones de a 100 reales cada una y que sólo se podían adquirir 10 suscripciones como máximo.

Muchos alcalaínos de todas las clases sociales (catedráticos, doctores, sacerdotes, abogados, comerciantes, albañiles, carpinteros, panaderos, analfabetos,…), en diciembre de ese mismo año de 1850, compraron la isla de los edificios.

Y los vecinos, dueños ya de los edificios de la Universidad, para gestionar bien los bienes y con el noble fin de conservar el Patrimonio Artístico, tal día como hoy de 1851 firmaron la escritura de constitución de la llamada «Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad» ante el escribano público, actual notario, don Gregorio Azaña.


Más efemérides del 12 de enero:

El 12 de enero de 1454 el arzobispo Alonso Carrillo confirma los privilegios de sus antecesores a Alcalá y las ordenanzas publicadas por el Concejo.

El 12 de enero de 1788 el Corregidor de Alcalá hace pregonar el «Auto de Buen Gobierno» a modo de ordenamiento para la ciudad.

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3 de diciembre de… 1808

El 3 de diciembre de 1808 Alcalá de Henares es ocupada por los franceses tras la derrota de las tropas españolas en Somosierra.

A pesar de lo que narran la mayor parte de las crónicas después de los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, Alcalá no fue ocupada por los franceses hasta meses después.

En junio de ese año, una columna de soldados franceses pasó por Alcalá y requisaron las armas que los complutenses tenían en su poder, aunque no produjeron grandes daños. Luego se marcharon sin más.

Pero tal día como hoy de 1808, Alcalá de Henares fue ocupada por los franceses, tras la derrota de las tropas españolas en Somosierra.

Los cuatro años y medio que estuvieron las tropas francesas en Alcalá fueron muy nefastos para la ciudad.

Juan Martín, el Empecinado, se asentó en los alrededores de Guadalajara y Alcalá creando guerrillas contra los franceses en todo este tiempo.

Los franceses, que se habían aposentado en el Palacio Arzobispal, saquearon conventos y parroquias, robando la plata y las campanas para llevárselas a Francia. También vendieron y quemaron los altares de todas las iglesias.

Confiscaron a los comerciantes todo el grano, cacao, azúcar, canela y otras especias y le quitaron cerca de medio millón de reales.

Robaron a todo vecino lo que ellos creían que tenía valor.

Con todo esto, José Bonaparte visitó Alcalá en septiembre de 1810, visitando sus tropas, y ya de paso la iglesia Magistral y la Universidad.

Los alcalaínos tenían que pagar mil reales diarios para la manutención de las tropas francesas, aparte de un sinfín de impuestos añadidos.

Por miedo a las tropas de El Empecinado, los franceses tapiaron las puertas de la ciudad, dejando sólo cuatro puertas abiertas para la entrada y salida de los soldados, dejando a los vecinos de Alcalá «encarcelados” en su propia ciudad.

Obligaron a los alcalaínos pudientes hasta la edad de sesenta años a pertenecer a la Guardia Cívica, para defender a la ciudad de un ataque exterior de El Empecinado.

La miseria era espantosa y muchos alcalaínos murieron de hambre. Desgraciadamente los ladrones se multiplicaron para robar a sus paisanos las pocas pertenencias que les quedaban. Como dato doloroso, los franceses daban trigo y pan a los caballos de sus tropas mientras los vecinos los miraban con ojos de inanición. Había tanta hambre que hubo gente que se comió la carne de los animales muertos, y otros se hicieron afrancesados para poder recibir algo de alimento.

Hubo una pequeña tregua entre julio de 1812 y abril de 1813, pues en ese periodo de tiempo las tropas francesas abandonaron Alcalá.

Este segundo periodo fue igual o peor de duro que el anterior, ya que los franceses extremaron su crueldad y su espíritu de robo.

Por suerte, en mayo de 1813 el ejército de Juan Martín «El Empecinado» derrotó y expulsó a las tropas francesas de Alcalá de Henares para siempre, después de tomar posiciones en el puente y altos del monte Zulema.


Más efemérides del 3 de diciembre:

El 3 de diciembre de 1884 el Cabildo de la iglesia Magistral se dirige al rey Alfonso XII exponiéndole que la nueva diócesis debía llamarse de Alcalá-Madrid y tener su sede aquí.

El 3 de diciembre de 1932 reaparece el periódico «El amigo del pueblo».

El 3 de diciembre de 1990 se inaugura la exposición «Azaña Memoria Gráfica 1880-1940», en la Capilla del Oidor de Alcalá de Henares.

26 de noviembre de… 1892

El 26 de noviembre de 1892 la infanta doña Isabel, hija primogénita de la reina Isabel II, visita el Monasterio Cisterciense de San Bernardo.

El Monasterio Cisterciense de San Bernardo tiene un balcón desde el cual escuchaba misa el Arzobispo de Toledo que no podía celebrarla, ya que, aunque actualmente nos parezca mentira, algunos arzobispos no fueron sacerdotes, pues antiguamente este cargo era más político que religioso. Y cuando algún rey venía a Alcalá, solía escuchar misa en la iglesia Magistral, ahora Catedral Magistral, o en el Monasterio de San Bernardo, desde ese balcón, ya que los Monarcas se alojaban en el Palacio Arzobispal y éste tenía una puerta que comunicaba con la sala del balcón del monasterio.

Y varios reyes y familiares regios visitaron este Monasterio. Se sabe que la reina Isabel II lo visitó en varias ocasiones. En 1879 lo visitó el rey Alfonso XII, y en 1880 entró en clausura su esposa, la reina María Cristina.

Y tal día como hoy de 1892 la infanta doña Isabel de Borbón y Borbón, hija primogénita de la reina Isabel II, visitó el Monasterio Cisterciense de San Bernardo de Alcalá de Henares.

En esta visita, la Infanta fue recibida como ella merecía por toda la Comunidad al completo. Recorrió todo el monasterio y también subió a la linterna de la cúpula desde donde arrojó pétalos de rosa como antiguamente hacían las novicias en el momento de la Consagración. Visitó la cocina del monasterio donde le ofrecieron y probó gustosamente la ensalada de calabaza que estaban preparando para la comida.

Dicen las crónicas que la Infanta estuvo muy cariñosa con las religiosas y que se marchó encantada por el trato recibido.

Dejó como recuerdo 500 maravedís para la Comunidad y otro tanto para los pobres.


Más efemérides del 26 de noviembre:

El 26 de noviembre de 1526 Miguel de Eguía, uno de los prolíficos impresores alcalaínos, publica la «Suma de confesión» de Fray Antonio, arzobispo de Florencia.

El 26 de noviembre de 1603 la iglesia Magistral de Alcalá de Henares firma la escritura de compra de una finca en la Serna a Francisco Alrilla.

El 26 de noviembre de 1990 se efectúa el acto de la Firma del Hermanamiento entre Alcalá y Guanajuato (México), sede anual del festival cervantino más importante del mundo.

10 de noviembre de… 1889

El 10 de noviembre de 1889 la Cofradía de la Virgen del Val encarga al arquitecto municipal Martín Pastells la ejecución de un proyecto y presupuesto para la reconstrucción de la ruinosa ermita.

Una mañana de 1882, al abrir la ermita de la Virgen del Val, la imagen de la Patrona apareció decapitada y caída en el suelo. Este suceso sin aclarar provocó que se decidiera llevar a la Virgen de forma definitiva a la iglesia Magistral. Y este traslado favoreció que la ermita se convirtiera en ruina.

La imagen de la Virgen del Val permaneció en la iglesia Magistral hasta 1902, ya que, con motivo de la obras de restauración de este templo, se trasladó a la antigua iglesia de la Compañía de Jesús, que se convirtió en «Magistral interina», mientras se realizaban las obras.

Aparte, en 1889 la Cofradía de la Virgen del Val y el Ayuntamiento decidieron reconstruir la ruinosa ermita. Y tal día como hoy de 1889 la Cofradía de la Virgen del Val encargó al recientemente asignado arquitecto municipal Martín Pastells la ejecución de un proyecto y presupuesto para la reconstrucción de la ermita.

Martín Pastells como arquitecto municipal, entre otros trabajos, fue el autor del proyecto de alineación de muchas calles y de la demolición de las casas de la plaza de Abajo para crear la actual plaza de los Santos Niños. Como arquitecto conservador intervino en la Parroquia de Santa María la Mayor, en el Convento de Dominicos de la Madre de Dios y en la Puerta de Madrid. También diseñó el Cementerio Municipal, la casa nº 90 de la calle Mayor, el Círculo de Contribuyentes, la Fábrica de Electricidad de la calle Cardenal Sandoval y Rojas, que actualmente es el Centro de Interpretación Burgo de Santiuste, y el antiguo Hotel Cervantes, en la plaza de Cervantes.

Volviendo a la ermita de la Virgen del Val, Martín Pastells presentó un proyecto de ermita de estilo neogótico de colosales dimensiones. Y como la Cofradía estaba escasa de recursos económicos, decidió colocar los planos en el pórtico de la ruinosa ermita con un cepillo para recibir donativos que destinarían a su construcción.

A pesar de las pocas adquisiciones económicas, seis años después de presentar el proyecto, en 1895, la Junta de la Cofradía acuerda edificar el nuevo templo, construyéndolo sin demoler la antigua ermita, de modo que ésta quedaba dentro de la nueva para poder utilizarse para los cultos de la Cofradía, hasta que ésta estuviese terminada y luego se demolería. Y lógicamente se llevó a cabo otra suscripción popular para recaudar fondos.

Con la entrada de los primeros dineros se empezó la obra en 1896, pero tres años después, en 1899, los trabajos se paralizaron por falta de fondos.

No existen noticias sobre las obras de reedificación de la ermita hasta el año 1912 que unos hermanos de la Cofradía pidieron a la Junta que se retomase las obras. Pero no había presupuesto y la iniciativa se quedó en nada.

En 1917 comenzó una nueva iniciativa para la construcción de la ermita, por lo que se empezó a recaudar fondos.

Se creó el slogan «La Virgen pobre, Nuestra Patrona no tiene casa», y con esto se organizó una becerrada que, curiosamente, las reses fueron lidiadas por oficiales de Caballería, dos redactores del periódico «Castilla» y un alemán que con motivo de la I Guerra Mundial había sido internado en Alcalá.

También se organizó un teatro con actores aficionados complutenses y que interpretaron la obra «Canción de cuna», y en vez de vender las entradas de los palcos, se subastaron para subir el precio.

Se sortearon casi un centenar de muñecas con vestidos confeccionados por jóvenes alcalaínas, ataviadas con trajes regionales y hasta un «macero complutense».

Al año siguiente, en 1918, se volvieron a realizar becerradas y representaciones teatrales.

Con todo lo recaudado, en julio de 1918 se retornaron las obras de la nueva ermita diseñada por Martín Pastells. En septiembre de ese año de 1918 se empezó a demoler la antigua ermita, cosa que no gustó a muchos cofrades, que provocaron un nuevo parón en las obras.

A finales de 1922 se volvió a celebrar una función teatral para recaudar fondos. Pero en 1923 tuvo lugar el golpe de Estado de Primo de Rivera y fue nombrado un nuevo Ayuntamiento en Alcalá de Henares.

Este nuevo Consistorio hizo suyo el afán de la construcción de la nueva ermita, pero tomaron la decisión de construir una ermita de menores dimensiones a la diseñada por Martín Pastells, por lo que se pidió al nuevo arquitecto municipal José Arpiroz que presentase otro proyecto.

Azpiroz respetó lo ya construido y su proyecto fue el que finalmente se llevó a la práctica.

Por tanto, para finalizar, hay que decir que la ermita que actualmente contemplamos es una mezcla de dos proyectos diseñados por Martín Pastells y José Arpiroz.


Más efemérides del 10 de noviembre:

El 10 de noviembre de 1567 el rey Felipe II presiona en Aragón con varias cartas para conseguir la devolución a Alcalá de Henares de las reliquias de los Santos Niños.

El 10 de noviembre de 1965 el Ministerio de Trabajo pide terrenos al Ayuntamiento de Alcalá de Henares para construir la Universidad Laboral.

2 de noviembre de… 1888

El 2 de noviembre de 1888 Miguel de Unamuno pasa en Alcalá de Henares unos días visitando a su amigo el padre Lecanda.

Juan José de Lecanda fue un religioso de la Congregación de San Felipe Neri. Nació en Miravalles (Vizcaya) en 1853. Se ordenó sacerdote en 1877, y fue párroco en Traslaviña-Arcentales, cerca de Bilbao. Luego pasó a la Parroquia de San Vicente de Abando, en Bilbao, encargándose de la Congregación de San Luis Gonzaga. A esta congregación pertenecía, siendo el secretario, Miguel de Unamuno, del que fue Director Espiritual y confesor. A él le unió una gran amistad y mantuvieron una larga relación epistolar entre 1894 a 1931.

En 1882 el padre Lecanda se trasladó al Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares, que lo convirtió en uno de los más importantes focos culturales de Alcalá, consiguiendo una magnífica biblioteca y un pequeño museo que tenía, y actualmente tiene, objetos de gran valor artístico.

Y estando el padre Lecanda en Alcalá de Henares, recibió en dos ocasiones la visita de su amigo Unamuno.

Ya que tal día como hoy de 1888 Miguel de Unamuno pasó en Alcalá dos días visitando a su antiguo Director Espiritual y confesor el padre Lecanda. Y justamente en esas mismas fechas, pero del año siguiente, 1889, le hizo otra visita, en ese caso de tres días.

De estas visitas, Miguel de Unamuno dejó un relato de su opinión sobre Alcalá en su libro «De mi país», que por cierto, no le dejó buena impresión.

Quiero escribir de Alcalá en que tan buenos ratos pasé con usted, mi buen don Juan José, los dos primeros días de noviembre del año pasado y los tres primeros del mismo mes de este año.

No olvidaré mis vistas a la «ilustre y anciana y desvalida patria de Cervantes», como la llamó Trueba. En ciudad tan gloriosa, y con usted por guía hay mucho que sentir y aprender.

Ciudad, significa para mí poblacho triste y lleno de reliquias, empolvadas acaso; villa, cosa de vida y empuje. Me he acostumbrado a personificarlas en Orduña y Bilbao.

Sobre el Escorial adusto se cierne la sombra adusta del gran Felipe; sobre esta ciudad calmosa, la de Cisneros y los arzobispos de Toledo, de quienes fue feudo. Llena está de huellas de la munificencia de los cardenales Cisneros, Carrillo, Borbón, Tenorio.

Alcalá es la continuadora de la vieja Compluto y la viejísima Iplacea.

No voy a hacer historia; quien la quiera de Alcalá, acuda a Palau, a Portilla, a Azaña.

Hoy ha venido a menos la vieja Alcalá de San Justi. La Universidad, vendida con sus anejos por el Estado en 24.000 pesetas, ocupan con su colegio los escolapios; el hermoso palacio de los arzobispos se convirtió en archivo general central del reino, y allí está, en restauración inacabable, con aquel andamio muerto de risa, que esperan a que se acabe de podrir para sustituirlo con otro, que también se podrirá. En la Magistral descansan, en magnificas tumbas, los dos cardenales enemigos: Cisneros y Carrillo.

El cordón franciscano ciñe, tallado en piedra, la fachada carcomida de la gloriosa Universidad Complutense. El recuerdo del pasado hace a todo ello más triste que la realidad presente, y apenas si a los alcalaínos quedan bríos para deplorar la grandeza perdida y salvar sus despojos de la anemia.

En Alcalá es hoy todo tristeza, y si se fuera la guarnición, quedaría desolado el cadáver terroso de la corte de Cisneros.


Más efemérides del 2 de noviembre:

El 2 de noviembre de 1519 el papa León X amplía las prebendas para la iglesia Magistral de Alcalá.

El 2 de noviembre de 1650 se abre el proceso contra los estudiantes y vecinos de la villa de Alcalá por los altercados habidos en ella.

28 de octubre de… 1850

El 28 de octubre de 1850 se reúne una asamblea de alcalaínos en el Palacio Arzobispal en la que se acuerda constituir la Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad.

La Universidad de Alcalá tuvo que cerrar sus puertas definitivamente en 1839, ya que tres años antes un Real Decreto firmado por la reina regente doña María Cristina de Borbón-Dos Sicilias sentenció el traslado de esta Universidad a la villa de Madrid.

Ante la tesitura de qué hacer con los edificios que habían sido Universidad de Alcalá, la Junta de Centralización de Fondos de Instrucción Pública anunció la venta de estos edificios. Sería toda la isla universitaria comprendida entre la calle de Pedro Gumiel, plaza de San Diego, calle de San Pedro y San Pablo, calle de los Colegios, callejón de Santa María y fachada de la Plaza Mayor.

En noviembre de 1845 don Joaquín Alcober presentó una oferta de 50.000 reales. Y antes de tener respuesta hizo una segunda oferta añadiendo 20.000 reales más.

Ofertas aceptadas y comprada la isla, Alcober implantó un cultivo de morera con cría de gusanos e instalación de talleres y máquinas de hilatura de la seda obtenida.

El negocio de la cría de gusanos de seda no le fue muy bien y dos años más tarde, en 1847, don Joaquín Alcober vendió los edificios a dos matrimonios formados por don Joaquín Cortés y doña Magdalena Navarro, por una parte, y don Javier de Quinto y doña Elisa de Rodas, por la otra. Pagaron de una sola vez 70.000 reales por toda la isla. La idea que tenían era hacer viviendas de alquiler.

Pero tres años después, a comienzos de 1850, el matrimonio Cortés vendió su parte a los de Quinto por 30.000 reales.

La situación de los edificios que fueron Universidad no mejoró con el nuevo dueño, ya que lo primero que hizo fue desmontar las campanas que estaban hechas con el bronce de los cañones capturados en la batalla de Orán, y por tanto con valor cisneriano, de la Capilla de San Ildefonso. Luego desmanteló las cresterías del Patrio Trilingüe y, lo que sembró la alarma, demolió el arco de ladrillo que separaba la calle de Pedro Gumiel con la Plaza Mayor. Este arco servía de balcón-palco desde donde el Claustro de la Universidad asistía a las celebraciones que se realizaban en la plaza.

Éste fue «el rayo que hirió el corazón de los complutenses».

Y tal día como hoy de 1850 se reunieron muchos vecinos de Alcalá en la Sala de Rentas Decimales del Palacio Arzobispal para estudiar esta problemática, ya que no podían consentir que se perdiera aquello que durante más de tres siglos había sido la gloria, el orgullo y, en gran parte, el modo de vida de los alcalaínos. Estos hombres no podían pasar por el trance de ver desaparecer piedra por piedra la gloria de Alcalá.

En esta reunión designaron una Comisión para que gestionara la adquisición de los edificios. A su vez redactaron un escrito al Corregidor (actualmente Alcalde) solicitándole que «mandase suspender todo nuevo derribo en el edificio que fue Universidad y sus agregados» hasta que se comprasen a don Javier de Quinto, según habían acordado.

Decidieron adquirirlos por 80.000 reales más algunas obras hechas por Quinto, es decir, en total 90.000 reales. Y se resolvió que esta cantidad se dividiría en 900 suscripciones de a 100 reales cada una y que sólo se podían adquirir 10 suscripciones como máximo.

Y estos alcalaínos de todas las clases sociales (catedráticos, doctores, sacerdotes, abogados, comerciantes, albañiles, carpinteros, panaderos, analfabetos,…), unidos por el amor hacia su ciudad, a su historia y, por tanto, a sus edificios, en diciembre de ese mismo año de 1850, compraron la isla de edificios y crearon a su vez la «Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron Universidad».

Si Lope de Vega en su obra «Fuenteovejuna» nos cuenta la historia de un pueblo que se une para defender su honor, en Alcalá de Henares la historia es real, cierta y vital de un pueblo que se une para defender, conservar y preservar un patrimonio histórico, artístico y cultural, y, sobre todo, sin ánimo de lucro.


Más efemérides del 28 de octubre:

El 28 de octubre de 1562 profesa la primera alcalaína en el Convento de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción, Ana de San Jerónimo.

El 28 de octubre de 1706 se terminan las obras de conservación en la Ermita del Cristo de los Doctrinos.

El 28 de octubre de 1983 comienza a emitir la emisora de radio Onda Cero en Alcalá de Henares.

26 de octubre de… 1884

El 26 de octubre de 1884 es inaugurado el templo del nuevo Monasterio de San Juan de la Penitencia.

Ya comentábamos hace unos días (efeméride del 11 de octubre) que el cardenal Cisneros había fundado el Monasterio de San Juan de la Penitencia, el Colegio para doncellas de Santa Isabel y el Hospital para mujeres pobres en unas casas de la calle San Juan y que solo subsistió el Monasterio.

Por otro lado tenemos que comentar que en 1589 el padre agustino fray Gregorio de Alarcón fundó un hospicio de la Orden de Agustinos Recoletos, en la calle Santiago. Algunos años más tarde, en 1604, este hospicio fue transformado en el Colegio-Convento de Agustinos Descalzos de San Nicolás de Tolentino. Este colegio llegó a reunir una rica biblioteca, donde estudiaban los frailes.

Pero los desastres de la Desamortización del año 1836 hicieron que este edificio se convirtiera en casas particulares, de labor y de vecindad. Derribaron la linterna y el chapitel de la cúpula de la iglesia para convertirla en un mirador. Y en la huerta del antiguo convento, en 1840, se levantó una plaza de toros con tendidos y palcos de madera, que según las crónicas era bastante cómoda. Duró 30 años, hasta el 1870.

Con el trascurso del tiempo, el edificio fue adquirido por doña Modesta Martínez.

Y volviendo al Monasterio de San Juan de la Penitencia, el edificio de la calle de San Juan se fue deteriorando poco a poco hasta que se declaró en estado de ruina, por lo que doña Modesta Martínez ofreció a las monjas franciscanas el trasladarse al antiguo edificio del colegio agustino. Las religiosas aceptaron tal ofrecimiento y se instalaron en él en septiembre de 1884.

Y tal día como hoy de ese mismo año, 1884, fue inaugurado el templo del nuevo Convento de San Juan de la Penitencia.

La iglesia es barroca, del siglo XVII. Llama la atención por su belleza y a la vez su poca decoración ya que por la Desamortización y la Guerra Civil se perdieron varios cuadros de Francisco Solís, que estaban situados en los muros laterales.

Con motivo de la reconstrucción de la cúpula a finales del pasado siglo XX, se habilitó una capilla lateral con bóveda elíptica como pequeño museo, en el que se exponen varios recuerdos del cardenal Cisneros, legados por él a la comunidad: una copia original de su testamento, una cruz pectoral y el excepcional báculo de los reyes nazaríes de Granada que se trajo de esa ciudad el propio Cardenal.


Más efemérides del 26 de octubre:

El 26 de octubre de 1375 el rey Enrique II confirma a la Iglesia de Toledo la donación de Alcalá y su tierra, y todos sus fueros, usos, costumbres, privilegios, franquezas, libertades, mercedes, donaciones y sentencias.

El 26 de octubre de 1552 el rey Carlos I firma una segunda carta ejecutoria de cómo recibir como huéspedes a los Prelados y a sus criados en Alcalá.

El 26 de octubre de 1932 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares acuerda despojar a la Virgen del Val el título de Alcaldesa Mayor.

El 26 de octubre de 1990 se funda el Centro de Estudios Cervantinos, consorcio del Ministerio de Cultura, la Comunidad Autónoma de Madrid, la Universidad y el Ayuntamiento.

19 de octubre de… 1823

El 19 de octubre de 1823 en el radical enfrentamiento entre absolutistas y liberales, el padre Laso pronuncia el tercer y último de sus incendiarios discursos.

Tristes hechos sucedieron en Alcalá de Henares dentro de la pugna entre absolutistas y liberales durante el reinado de Fernando VII.

El rey absolutista volvió al poder con la ayuda de las tropas francesas llamadas «Los Cien Mil Hijos de San Luis», tras el Trienio Liberal. Y sus seguidores absolutistas procedieron a atacar a los liberales. Y en Alcalá de Henares un filipense y canónigo de la iglesia Magistral, el Padre Laso, caldeó más el ambiente del bando absolutista pronunciando tres discursos.

El primero fue el 6 de agosto de 1823, que provocó la terrible «Noche de San Lorenzo» en la que quemaron varias casas de liberales, derribaron el primer monumento a El Empecinado y talaron los árboles del Paseo de Pastrana y los de la Plaza del Mercado, simplemente porque habían sido plantados durante el régimen anterior. Por suerte, estas tropelías fueron sofocadas por un grupo de realistas a caballo que, a petición del Ayuntamiento, disolvieron a sus propios correligionarios.

El segundo discurso del Padre Laso fue el 28 de septiembre. Y tal día como hoy de 1823 pronunció el tercer y último de sus incendiarios discursos.

Fue tan importante este discurso y provocó tal impresión en el bando de los liberales, que influyó fuertemente en el desarrollo de los acontecimientos del siglo XIX, no solo a nivel local, sino a nivel nacional.

Como dato curioso, hay que decir que el Ayuntamiento editó los dos últimos discursos del Padre Laso.


Más efemérides del 19 de octubre:

El 19 de octubre de 1679 el rey Carlos II visita Alcalá de Henares.

El 19 de octubre de 1848 la Corporación Municipal y el Cabildo de la iglesia Magistral de Alcalá de Henares piden al Arzobispo de Toledo los restos y la urna del Beato Julián de San Agustín.

8 de octubre de… 1836

El 8 de octubre de 1836 el ministro Calatrava lleva a la firma de la reina regente doña María Cristina de Borbón-Dos Sicilias el Decreto del «conveniente» traslado de la Universidad de Alcalá de Henares a Madrid.

Ya desde los tiempos del rey Carlos III se intentó suprimir la Universidad de Alcalá y trasladarla a Madrid, sin llegar a conseguirlo.

Posteriormente, en 1822 se creó la Universidad Central y se publicó el primer Decreto del traslado de la Universidad de Alcalá a Madrid.

Y el siguiente paso se dio tal día como de 1836, cuando el presidente del Consejo de Ministros José María Calatraba llevó a la firma de la reina regente doña María Cristina de Borbón-Dos Sicilias el Decreto de restablecimiento de la Dirección General de Estudios y del conveniente traslado de la Universidad de Alcalá de Henares a Madrid.

Leamos lo que decía el artículo 6 de este Decreto:

«La Dirección General de Estudios comprenderá como parte de su informe la conveniencia o no conveniencia de la traslación de la Universidad de Alcalá a esta capital…».

Como se puede leer entre líneas, la decisión estaba ya tomada, ya que inmediatamente se puso en marcha el traspaso.

Y fue muy rápido ya que solo habían pasado veintiún días cuando definitivamente se decreta el traslado de la Universidad de Alcalá de Henares a Madrid.

El traspaso si hizo de modo progresivo, pues se empezó por la Facultad de Jurisprudencia y al año siguiente se trasladaron los estudios de Teología y Medicina.

La Universidad de Alcalá cerró sus puertas definitivamente en 1839.


Más efemérides del 8 de octubre:

El 8 de octubre de 1517 el cardenal Cisneros solicita al Colegio Mayor de San Ildefonso que continúe el Rector Miguel Carrasco, petición que se le fue concedida.

El 8 de octubre de 1861 se inaugura oficialmente el Colegio de Escolapios en el edificio del antiguo Colegio de San Ildefonso.

1 de octubre de… 1861

El 1 de octubre de 1861 el alcalde de Alcalá de Henares, don Francisco de Asís Palou, inaugura la segunda Escuela Pía municipal.

Durante la decadencia de la Universidad de Alcalá y, sobre todo, después de su clausura definitiva, se abrieron varias escuelas pías para poder dar estudios a los niños y no tan niños de Alcalá.

La primera Escuela Pías fue fundada en diciembre de 1743 por el doctor Pedro Alfonso de Argaez, Decano de la Facultad de Teología. Donó toda su fortuna a la escuela, aunque el mantenimiento corría mayormente a cargo del Ayuntamiento. La escuela estaba ubicada en una casa de la calle Mayor.

Y tal día como hoy de 1861, el propio Ayuntamiento crea e inaugura una segunda Escuela Pía para dar enseñanza a los niños de la ciudad. El Alcalde que la inauguró fue don Francisco de Asís Palou. Se asignó como director de la escuela a don Alejandro Pinilla.


Más efemérides del 1 de octubre:

El 1 de octubre de 1531 por primera vez aparecen pagos del efímero Colegio de Gramática de San Leandro.