24 de mayo de… 1479

El 24 de mayo de 1479 el teólogo Pedro Martínez de Osma es condenado por hereje en el proceso celebrado en Alcalá de Henares.

Una de las figuras más destacadas de la Universidad de Salamanca en el siglo XV fue el maestro Pedro Martínez de Osma.

Desgraciadamente aumentó su fama con el proceso que contra él se realizó en Alcalá de Henares, en el que se condenó su doctrina sobre la confesión, las indulgencias y la legitimidad de la jerarquía eclesiástica y papal, que había escrito en su libro «De confessione».

La Junta de Teólogos de Alcalá fue convocada por el arzobispo de Toledo Alonso Carrillo de Acuña, en virtud de una Bula del papa Sixto IV «Gregis nobis crediti», firmada en junio de 1478, por la que se le ordenaba que procediese contra el maestro salmantino.

Fue el mismo Carrillo quien escribió una carta a Pedro Martínez de Osma, comunicándole el inicio del procedimiento en su contra y las denuncias que lo justificaban.

Citado Pedro de Osma para comparecer ante la Junta de Teólogos en Alcalá, salió de Salamanca con la intención de llegar a tiempo, pero llegando a Madrigal enfermó y no pudo asistir. Mandó a un representante, Pedro de Hoyuelos, para que entregara un escrito en el que solicitaba una prórroga para dar tiempo a recuperarse y asistir a la convocatoria. Pero resultó inútil.

Esta circunstancia no les importó y tal día como hoy de 1479, la Junta de Teólogos de Alcalá condenó la doctrina de Pedro de Osma por «herética».

La voluntad del arzobispo Carrillo era que todos recordasen cómo en su villa de Alcalá se había desarrollado esa ceremonia de condena. Por eso ésta empezó con una procesión que salió del Convento Franciscano de Santa María de Jesús, fundado por él, hasta la Parroquia de Santa María, donde asistieron a una misa.

Una vez concluida la ceremonia religiosa, salieron fuera y en las puertas del templo se pronunció la sentencia en latín y en romance (español). Luego se les entregó al Fiscal de justicia seglar y a los alcaldes el libro de Pedro Martínez de Osma «De confessione». Éstos, a la voz de un pregonero y con trompetas y tambores llevaron el libro al fuego que estaba encendido en medio de la plaza del Mercado, donde fue públicamente quemado.

El texto de la condena también decía que se le concedía a Pedro Martínez de Osma el plazo de un mes a partir del 29 de mayo para que se presentase en Alcalá de Henares para hacer pública abjuración de sus errores, cosa que hizo, pero esa es otra efeméride a contar en su momento.


Más efemérides del 24 de mayo:

El 24 de mayo de 1833 el regidor de Alcalá de Henares José Antonio Bayon propone al Ayuntamiento que se abra una suscripción para construir una estatua a Miguel de Cervantes en la Plaza del Mercado.

El 24 de mayo de 1986 se inaugura la gran exposición «Clausuras de Alcalá».

23 de mayo de… 1825

El 23 de mayo de 1825 fray Julián de San Agustín, fallecido en Alcalá de Henares en 1606, es beatificado por el papa León XII.

Si a un alcalaíno se le pregunta por nombres de santos complutenses, respondería, como no, los santos Justo y Pastor, los niños mártires de Complutum en el año 305.

También podrían hablar de fray Diego de San Nicolás, que falleció en el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús en 1463 y que llegó a los altares con el nombre de San Diego de Alcalá, y su cuerpo incorrupto está en la Catedral Magistral de Alcalá.

Y como mucho, algunos podrían hablar de San Félix de Alcalá, que nació en la ciudad de Complutum y falleció mártir defendiendo su Fe en Jesucristo, degollado y quemado, en Córdoba en el año 853.

Pero muy poca gente conoce la historia del beato fray Julián de San Agustín.

Julián Martinet nació en Medinaceli, de la provincia de Soria, hacia el año 1550. Era hijo de Julián Martinet, francés, fugitivo de los calvinistas, y de la española Catalina Gutiérrez.

Vistió el hábito franciscano en el Convento de Retiro de La Salceda, dedicándose a tan extremas penitencias que sus superiores llegaron a considerarlo trastornado, por lo que le aconsejaron dejar esta forma de vida. Pero, ante su insistencia en ser admitido de nuevo, obtuvo lo que pedía.

Mas otra vez volvió a las andadas, siendo despedido nuevamente por idénticos motivos. Entonces decidió llevar vida eremítica cerca del convento, pidiendo limosna a los frailes que, conmovidos por su forma de vida, lo admitieron por tercera vez en el convento. Emitió su profesión de vida franciscana como religioso laico.

Vivió en los conventos de La Salceda, Ocaña y Santa María de Jesús de Alcalá de Henares. En su oficio de limosnero se distinguió por su rigurosa mortificación, pobreza y humildad. Cuando pedía de puerta en puerta, era objeto de admiración por su paciencia y humildad, por sus palabras de aliento y sus deseos de llevar almas a Dios, el cual distinguió a su santo siervo con prodigios diversos, como curaciones de enfermos, multiplicación de alimentos, respuestas inspiradas de lo alto.

Favorecido por el don de profecía y de ciencia infusa, convirtió a muchos, y mereció una gran veneración del pueblo, al que edificaba con sus virtudes, y que lo aclamaba como santo.

Movido por el amor de Dios, se compadecía ante la miseria ajena. Se interesaba por los necesitados, a quienes daba consuelo y alivio con sus palabras sobre la esperanza y la felicidad del cielo. Exhortaba a los ricos a ayudar a los pobres.

Después de una vida pura, inocente, mortificada y llena de obras de caridad, fray Julián de San Agustín falleció en abril de 1606, a la edad de 56 años, en el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús de Alcalá de Henares, el mismo en el que murió San Diego.

Fue tan grande la conmoción que causó la noticia de su muerte y acudieron tantos al convento de los frailes para venerar al siervo de Dios, que su cuerpo debió permanecer expuesto durante dieciocho días, hasta ser colocado en una capilla, que de inmediato el pueblo llamó de «San Julián».

La ciudad de Alcalá de Henares le dedicó una calle con el apelativo de «santo» aunque todavía no lo sea, calle San Julián.

Lope de Vega, evocando tal vez sus recuerdos de estudiante, escribió en 1638 la comedia «El saber por no saber y vida de San Julián de Alcalá de Henares», que viene a ser la historia de las santas candideces del bienaventurado lego, simple para el mundo pero sabio para Dios.

Y tal día como hoy de 1825, el papa León XII beatificó solemnemente al humilde franciscano fray Julián de San Agustín.

(Fotografía del cuadro «Visión de fray Julián de Alcalá de la ascensión del alma de Felipe II», de Bartolomé Esteban Murillo, fechado entre 1645 y 1646).


Más efemérides del 23 de mayo:

El 23 de mayo de 1814 Orden del General Eguía mandando se retire la placa de la Constitución.

El 23 de mayo de 1820 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares comunica al Jefe Político de la Provincia el cumplimiento de la Constitución en la Enseñanza.

El 23 de mayo de 1897 se celebran con grandes actos religiosos el III Centenario del milagro de las Sagradas Formas.

El 23 de mayo de 1989 se concede a la ciudad de Alcalá de Henares el Premio Nacional al Deporte.

19 de mayo de… 1564

El 19 de mayo de 1564 el príncipe Carlos, hijo del rey Felipe II, firma su testamento en Alcalá de Henares dejando una dote a Mariana Garcetas, causante de su caída en el Palacio Arzobispal de Alcalá.

Como ya se ha comentado en otras efemérides, después de su caída persiguiendo a la hija del Alcaide del Palacio Arzobispal y su milagrosa recuperación por medio de la intercesión de fray Diego de San Nicolás, el príncipe Carlos, partió hacia Madrid a mediados del mes de julio 1562.

Su salud, que se había recuperado en Alcalá, se volvió a quebrar. Desde su vuelta a Madrid repentinos ataques febriles acosaban al príncipe. Intentando volver a recuperar la salud fue enviado nuevamente a Alcalá en octubre de 1563.

Esta vez, su estancia en Alcalá no se vio acompañada de una rápida mejoría, todo lo contrario, las fiebres aumentaron y su estado llegó a ser tal que llegó a hacer testamento tal día como hoy de 1564, estando en cama, en el Palacio Arzobispal.

Gracias a este testamento, sabemos que el príncipe Carlos «soñó» que San Diego se le presentaba en sueños. También gracias a ese testamento conocemos el cariño del príncipe por la villa de Alcalá en la que había pasado sus tres primeros años de vida y varios más repartidos en su adolescencia, la villa en la que había vuelto de la muerte, por lo que hizo grandes donaciones de dinero a instituciones y congregaciones religiosas de Alcalá.

Y curiosamente en el testamento dejó una dote a Mariana Garcetas, la doncella causante de su caída en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

En él dice que, aparte de los mil ducados que ya le había mandado, donaba a María Garcetas, que en ese momento estaba en el Monasterio de San Juan de la Penitencia de Alcalá de Henares, mil ducados más si entraba como religiosa del Monasterio o tres mil ducados si se casase.

El texto original del testamento dice así:

«En el nombre de Dios amen. Notorio sea á todos los que esta pública scriptura de testamento vieren ó oyeren como yo Don Cárlos por la gracia de Dios hijo primogénito de el Rey Don Philippe, mi padre y mi señor, Príncipe heredero que soy en sus reinos y señoríos de España, Italia, Estados de Flándes, y de las Islas de el mar Mediterráneo y de todas las Indias y Tierrafirme del mar Océano, que llaman el Nuevo Mundo, etc.

[…]

Iten [Del mismo modo] mando, que sobre mil ducados que el Rey mi señor me hizo merced de mandar librar á Mariana de Garcetas, doncella, que al presente está en el monesterio de señor San Juan de la Penitencia de la villa de Alcalá de Henares, para ayuda á su casamiento ó entrar en religion, que si entrare en ella se le den otros mil ducados con que se compre alguna renta de que ella pueda gozar para socorrerse de las necesidades que en particular tuviere; y si se casare, se le den tres mil ducados, de manera que para casarse tenga de dote cuatro mil ducados, y si entrare en religion tenga dos mil ducados.

[…]

Iten por cuanto en el año pasado de mil y quinientos y sesenta y dos, estando yo en la villa de Alcalá de Henares tan enfermo que tuve por llegada mi muerte, prometí á Dios que si él fuese servido darme salud que daria á los monesterios de nuestra Señora de Monserrat, y de nuestra Señora de Guadalupe y al de el Crucifijo de señor San Agustin de la cibdad de Búrgos, á cada uno tres arrobas de oro y nueve de plata, y al monesterio de señor San Francisco de la dicha villa de Alcalá de Henares, do está el cuerpo de el padre que llaman Sancto Fray Diego, prometí en limosna otras tres arrobas de oro y tres de plata; y despues que nuestro Señor fué servido librarme de tan grave enfermedad, deseando cumplir mi voto y promesa, supliqué al Rey mi señor fuese servido mandarlo pagar, y S. M. me hizo merced de encargarse de cumplir el dicho mi voto y de pagar á los dichos monesterios las dichas doce arrobas de oro y treinta de plata; y porque deseo que ansí se cumpla, declaro que si al tiempo de mi muerte no se hobieren pagado, que el Rey mi señor prometió como he dicho de cumplirlo, y que los dichos monesterios ocurran á S. M., á quien de nuevo suplico cuanto puedo me haga merced de mandar que se paguen para que mi voto se cumpla.

[…]

En la Villa de Alcalá de Henares en las casas arzobispales della en viérnes diez é nueve dias del mes de mayo, año del nascimiento de nuestro Señor Jesucristo de mili é quinientos é sesenta é cuatro años, el muy alto é muy poderoso Señor nuestro Don Carlos por la gracia de Dios Príncipe de España, Italia, y de la Baja Alemania, y de las Islas Indias y Tierrafirme de los mares Mediterráneo y Océano, señor deste nombre, hijo primogénito de la Majestad del Rey Don Felipe Segundo, nuestro señor, estando en la cama á lo que parecia enfermo con el buen sexo y entendimiento que Dios le dió, su Alteza dió y entregó á mí Domingo de Zavala, escribano de cámara de S. M. de los que residen en su Consejo Real, é su escribano é notario público, esta escriptura de pargamino cerrada con cuerdas de seda blanca y sellada por dos partes con el sello de las armas de S. A., la cual dijo ser de cinco pliegos, y que la primera foja está blanca, y las ocho siguientes todas escriptas, y en la décima postrera la plana primera della, y que todas las planas escritas, están firmadas de su mano; y dijo y declaró S. A. que esta dicha escriptura es su testamento cerrado y su última voluntad, y que por tal su testamento le otorgaba y otorgó, y que quería y quiere que todo lo en él contenido se guarde, cumpla y ejecute segund é como en él se contiene, y que se abra despues del fin de sus dias y no ántes. Y en fée dello lo firmó de su nombre, siendo presentes por testigos el doctor Don Martin Ramos, rector del colegio mayor y de la universidad desta villa de Alcalá, y el doctor Don Fernando de Balbas, abad mayor della, y el padre fray Alonso de Ontiveros, rector del colegio de señor Santo Tomás, y el padre maestro fray Mancio, catredático de prima de Santa Teología, y el doctor Araoz, comisario general de la Compañía de Jesus, y el padre fray Luis de Estrada, rector del colegio de San Bernardo, y el padre fray Juan de Andrada, guardian de San Francisco desta villa, testigos llamados y por mí el dicho escribano rogados para ello, que asi mismo firmaron aquí de sus nombres. Va enmendado o diz que esta.

Digo que fué testigo á lo susodicho el doctor Pedro de Balbas, catredático de Teología, por falta del doctor Araoz, que no lo fué, y firmólo.

YO EL PRÍCIPE».


Más efemérides del 19 de mayo:

El 19 de mayo de 1559 se comunica al Cabildo de la iglesia Magistral de Alcalá de Henares la Bula del papa Pablo IV por la que nombra un prebendado, cosa que no acepta el Cabildo.

El 19 de mayo de 1609 la incorrupción de las Santas Formas es testificada oficialmente.

El 19 de mayo de 1662 se produce una gran tormenta sobre Alcalá, cayendo un rayo en la ermita del Cristo de los Doctrinos, sin ocasionar daños. Con este motivo se estableció la «Fiesta del rayo» que duró hasta 1909.

El 19 de mayo de 1687 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares toma posesión oficial de la concesión del Título de Ciudad.

El 19 de mayo de 1987 se celebra el III Centenario de la concesión del Título de Ciudad, el mismo día en el que tres siglos antes tomó posesión de él el Ayuntamiento.

16 de mayo… 1095

El 16 de mayo de 1095 por vez primera aparece el nombre de Alcalá en un documento conservado.

La actual ciudad de Alcalá de Henares ha tenido varios nombres a lo largo de su larga historia.

El primer nombre es Iplacea, aunque actualmente se cree que no es cierto, ya que se basa en una antigua leyenda. Esta leyenda, apoyada en alguna mención de los historiadores antiguos Plinio y Ptolomeo, dice que la ciudad Iplacea se fundó por un grupo de soldados excombatientes de la Guerra de Troya capitaneados por el rey Tehuero, en el actual Cerro del Viso.

Pero los restos arqueológicos encontrados en este Cerro son de los Carpetanos, pueblo celtíbero prerromano. En este asentamiento se encontraron monedas que tenían grabadas las palabras «Ikesankom Kombouto». Según los numismáticos, Ikesankom es el nombre de la tribu Carpetana, que significa «los Fructíferos», y Kombouto significa «ciudad».

En los años 80 antes de Cristo los romanos invadieron este pueblo celtíbero y se quedaron en el Cerro del Viso hasta el primer siglo después de Cristo, que bajaron al valle del río Henares, creando lo que actualmente conocemos como Complutum, que significa «lugar donde converge el agua».

En el año 305 fueron degollados los niños Justo y Pastor. En el lugar del martirio se levantó un pequeño altar techado, llamado «cella martirium» y alrededor de esta ermita, los cristianos empezaron a levantar casas. A este lugar se le empezó a llamar Campo Laudable, que significa «Campo digno de alabanza».

Con la invasión de los musulmanes y la destrucción de la ciudad de Complutum, éstos crearon un castillo en un cerro a unos tres kilómetros de la ciudad romana. A este castillo se le denominó Al-kal’a en Nahar, que significa «el castillo sobre aguas fértiles».

En esta época, a las casas que estaban en el valle, alrededor de la cella martirium, se las denominó Alkalaga.

Con la conquista del castillo musulmán por parte de los cristianos, al castillo se le denominaría Alcalá la Vieja, y a Alkalaga se le empezó a llamar Burgo de Santiuste.

Después al burgo se le empezó a llamar como se conoce ahora, Alcalá de Henares.

Y tal día como hoy de 1095 por vez primera apareció el nombre de Alcalá en un documento conservado.

Está en un Códice toledano sobre Cánones. El texto termina así:

«Finit liber Canonum, Conciliis Sanctorum Patrum seu decreta Praesulum Romanorum. Feliciter Deo gratias. Julianus indignus Presbyter scripsit is cuius est, adiuvante Deo, habitans in Alkalaga quae situ est super campum laudabilem. IIII feria, XVII kalendas junias, erat ICXXXIII.»

«Aquí termina el libro de los Cánones, Consejos de los Santos Padres y los decretos de los Obispos de Roma. Afortunadamente, gracias a Dios. Juliano, indigno sacerdote, que lo escribió, con la ayuda de Dios, vive en Alkalaga, que está situado en el campo laudable. 4ª feria, 17 de las kalendas de junio. Era 1133».

Esta fecha corresponde a la actual 16 de mayo de 1095.

Y las palabras Campo Laudable ya se hallaban en el himno mozárabe de los santos Justo y Pastor:

«ad locum campi patentem

quem ferunt laudabilem».

«al lugar de campo abierto

que llaman digno de alabanza».

Curiosamente hay que decir que este texto se escribió en el año 1095, cuando el Alkalaga ya era tierra conquistada por los cristianos, ya que el valle del Henares se había conquistado diez años antes, en 1085, pero el castillo de Al-kal’a en Nahar todavía era musulmán, pues lo conquistó el arzobispo de Toledo don Bernardo de Seridac en 1118, veintitrés años después del escrito.


Más efemérides del 16 de mayo:

El 16 de mayo de 1830 se inaugura en Alcalá de Henares el establecimiento de la Real Academia de Artillería.

El 16 de mayo de 1982 la reina doña Sofía acepta la presidencia de honor de los actos del V Centenario del Hospital de Antezana.

14 de mayo de… 1555

El 14 de mayo de 1555 fray Diego de San Nicolás, más tarde San Diego de Alcalá, realiza el milagro de la curación de doña María de Peñuela, natural de Alcalá de Henares, paralítica incurable.

Fray Diego de San Nicolás, hermano lego franciscano, además de hacer milagros en vida, también intercedió ante Dios, e intercede actualmente como San Diego de Alcalá, para la realización de milagros, en especial de salud.

Dios curo por medio de la intercesión de fray Diego la inmovilidad de un brazo del rey Enrique IV. También curó milagrosamente a su hija, la infanta doña Juana, apodada «la Beltraneja», que sufría mal de boca y garganta.

Sanó al príncipe Carlos, hijo del rey Felipe II, de su inconsciencia después de haberse caído por unas escaleras de caracol en el Palacio Arzobispal de Alcalá.

Además curó después de dos meses con calenturas sin poder moverse de la cama a doña Juana de Mendoza, fundadora del Monasterio de Dominicas de Santa Catalina de Siena.

Asimismo, fray Juan Palomeque firmó una Certificación del milagro de la curación del tullido de pies y manos Juan Navarro, suceso que se observó en el Convento de Nuestra Señora del Carmen de la Observancia de Alcalá de Henares.

E igualmente, tal día como hoy de 1555 ante la intercesión de fray Diego de San Nicolás, Dios curó de la parálisis a doña María de Peñuela.

Natural de Alcalá de Henares, la joven de 17 años María de Peñuela estaba paralítica incurable. Entre otros males tenía paralizado un brazo pegado el pecho, pero era tal su fe en fray Diego de San Nicolás, todavía no declarado santo, que convenció a su familia para que la trasladasen junto al sepulcro del fraile.

Estando inmovilizada en cama, a las nueve de la noche la llevaron al Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús y la pusieron junto al cuerpo incorrupto de fray Diego. Introdujo una mano en el féretro hasta tocarle, quedando en éxtasis durante largo rato, resultando a continuación curada. Después de volver en sí del arrobamiento, declaró que fray Diego le hablo, diciéndola que la iba a curar y que el alma de su amiga María Ossorio, que había visto fallecer tiempo atrás, iba a gozar de Dios.

Tiempo después María de Peñuela ingresó como religiosa en el Monasterio de San Juan de la Penitencia, donde murió en olor de santidad en 1614.


Más efemérides del 14 de mayo:

El 14 de mayo de 1518 la Universidad de Alcalá firma con Andrés de Zamora el contrato para construir el artesonado del Paraninfo.

El 14 de mayo de 1789 se celebra una solemne misa de exequias en la Parroquia de Santiago de Alcalá de Henares por el alma del rey Carlos III, costeadas por el Real Colegio de San Felipe y Santiago, vulgarmente llamado Colegio del Rey.

10 de mayo de… 1527

El 10 de mayo de 1527 comienza el tercer y último proceso de la Inquisición en Alcalá de Henares contra Ignacio de Loyola.

Durante su corta estancia en Alcalá de Henares, Iñigo de Loyola tuvo tres procesos por la Inquisición.

Desde que llegó a la villa de Alcalá se vistió, junto con unos amigos, con un sayal que le llegaba hasta los pies descalzos. Se repartieron por las calles predicando la doctrina cristiana, el horror del pecado, los Mandamientos, la Confesión y la Comunión. Su prédica atrajo a muchas personas y la Inquisición de Toledo, pensando que pertenecía al grupo de los «Alumbrados» o «Erasmistas», decidió hacer unas averiguaciones sobre él.

En el primer proceso se le investigó sobre su conducta. Después de indagaciones y preguntas decidieron que vivía pobremente y que era de todo inocente, no hallando ningún error en su doctrina. Simplemente se le ordenó que se cambiase de ropa y que se calzase, porque no podía llevar hábitos sin ser religioso.

En el segundo proceso se le acusaba de recibir visitas de una señora casada en la cámara del peregrino en el Hospital de Antezana, donde residía. Al demostrar que no era culpable de ningún delito y recibía a las mujeres solo para predicar la Palabra de Dios, se retiraron todos los cargos.

Pero tal día como hoy de 1527 comenzó el tercer y último proceso de la Inquisición contra Ignacio de Loyola. Fue el único de los procesos alcalaínos en la que Ignacio pasó una temporada encarcelado.

Se le acusó de no cumplir la sentencia del primer proceso y de la imprudencia por aconsejar a dos señoras, María del Vado y su hija Luisa Velázquez, y a su criada Catalina que fuesen de peregrinación solas, a pie y mendigando, hasta la iglesia de la Verónica de Jaén y al Monasterio de Guadalupe. Ignacio declaró que él mismo había procurado disuadirlas varias veces, evidentemente sin éxito, pues desaparecieron de noche sin advertir a nadie.

A finales del mes de mayo volvieron las tres señoras de Jaén y confirmaron la declaración del procesado.

Ignacio de Loyola fue liberado a principios del mes de junio, cuando el notario Juan de Madrid le leyó la sentencia, que decía que fuese libre, que tanto él como sus compañeros mudasen de hábito en un plazo de diez días, conformándose con el que traían los estudiantes y clérigos del reino, y que en tres años no pudiese enseñar, ni predicar ni dar los ejercicios sin licencia bajo pena de excomunión y destierro, pues no sabía letras.


Más efemérides del 10 de mayo:

El 10 de mayo de 1660 nace el historiador alcalaíno Miguel de la Portilla, autor de la primera historia de Alcalá, publicada en 1725.

El 10 de mayo de 1936 el complutense Manuel Azaña es elegido Presidente de la II República Española.

El 10 de mayo de 1985 Cajamadrid inaugura su Club Social de Pensionistas.

9 de mayo de… 1562

El 9 de mayo de 1562 los confesores del rey Felipe II y del príncipe Carlos deciden llevar el cuerpo de fray Diego de San Nicolás, futuro San Diego de Alcalá, al lecho del inconsciente Príncipe, al que se le atribuye su curación.

Como ya comentamos el 19 de abril, el príncipe Carlos, hijo de Felipe II y su primera esposa, María de Portugal, corriendo detrás de la hija del alcaide, Mariana Garcetas, de quien, según se decía, solicitaba favores de amor que ella le negaba, bajando por una angosta y oscura escalera de caracol del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, se le fue el pie y se cayó, dándose con la cabeza en una puerta que estaba cerrada, con gran detrimento de su salud.

El cirujano don Dionisio Daza Chacón, con la asistencia del médico de Cámara, don Cristóbal de Vega, y del médico personal del príncipe Carlos, don Santiago Diego Olivares, le hicieron la primera cura, ya que vieron que, aunque estaba inconsciente, sólo tenía una herida de poca extensión en la parte posteroizquierda de la cabeza.

Al amanecer del día siguiente llegaron el Protomédico General, don Juan Gutiérrez, y los cirujanos reales Portugués y Pedro de Torres.

A los diez días de la caída le surgieron pustemas, es decir, vejigas inflamatorias de la piel llenas de pus, y se le hincharon los párpados, la cabeza, los brazos y el pecho.

Doce días después de la caída llegaron a Alcalá de Henares el propio rey Felipe II con el doctor Mena y el anatomista Andrés Vasilio.

Celebraron más de cincuenta juntas de médicos, catorce de ellas en presencia del Monarca, y no encontraron ninguna cura para despertarle de su inconsciencia.

También le hicieron una dolorosa intervención para descubrir el hueso pero no reaccionó. Incluso se le administró un mágico ungüento del moro valenciano Pinterete, pero tuvieron que prescindir de él porque, lejos de curar, le produjeron quemaduras.

Al no encontrar cura alguna, el confesor del Rey, fray Bernardo de Fresneda, y el del Príncipe, el padre Maestro Mancio, determinaron sacar a fray Diego de San Nicolás, futuro San Diego de Alcalá, del arca sepulcral donde yacía en el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús para suplicarle que intercediera para que se realizase el milagro de la curación del Príncipe.

Por eso, tal día como hoy de 1562 llevaron el cuerpo de fray Diego de San Nicolás, que había fallecido hacía noventa y nueve años, al lecho del inconsciente Príncipe.

Llevaron el cuerpo del fraile en procesión desde el Convento hasta el Palacio Arzobispal.

Ya en los aposentos del príncipe Carlos, sacaron el cuerpo incorrupto de su arca y lo colocaron en unas andas. Estaba amortajado con un lienzo cosido. Descosieron la mortaja por la parte de la frente y ojo izquierdo hasta la sien y colocaron el cuerpo de fray Diego sobre las rodillas del príncipe Carlos, para que él le tocase el cráneo con la mano.

Después de unos rezos, colocaron otra vez el cuerpo incorrupto de fray Diego de San Nicolás con mucho cuidado en su arca.

Y con gran solemnidad arrancó la procesión de vuelta hacia el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús para depositar allí el cuerpo del hermano lego.

La mejoría fue inmediata, despertándose de su inconsciencia a las dos horas, diciendo que el «santo» le había dicho en sueños que se iba a curar.

A los pocos días le desapareció la fiebre.

Al final el príncipe Carlos se medio recuperó, pues nunca sanó del todo, ya que se recrudeció la anormalidad de su cerebro.

Cuando se pudo levantar, se pesó, llegando a tres arrobas y una libra, con «calzones, jubón y ropilla». En gratitud, el Príncipe entregó al Convento franciscano tres arrobas de oro y tres de plata.

A mediados del mes de julio de ese mismo año, 1562, el príncipe Carlos partió de Alcalá de Henares hacia Madrid.


Más efemérides del 9 de mayo:

El 9 de mayo de 1258 el rey Sancho IV ordena que no entre en Alcalá y sus aldeas vino de otros lugares.

El 9 de mayo de 1268 el arzobispo de Toledo don Sancho de Aragón dispone unas Ordenanzas para el gobierno de Alcalá.

El 9 de mayo de 1567 el Capítulo Provincial de Carmelitas Calzados autoriza a fray Francisco Espinel a fundar el Colegio Menor de Nuestra Señora del Carmen en Alcalá de Henares. Hoy el edificio alberga la Escuela de Arquitectura.

El 9 de mayo de 1806 por primera vez en Alcalá de Henares se forma un tribunal para examinar y dar títulos de maestros de Primeras Letras, en este caso a don José Oxtés.

8 de mayo de… 1642

El 8 de mayo de 1642 las religiosas del Monasterio de Nuestra Señora de la Esperanza encargan el retablo de su iglesia al pintor Angelo Nardi y al dorador Juan Basilio.

El edificio del Monasterio de Nuestra Señora de la Esperanza, también conocido por Monasterio de Santa Clara, es una joya de la arquitectura franciscana. Además éste cuenta con un rico ajuar en su interior: pinturas, esculturas, platería,… Estas obras están repartidas por todo el monasterio y forman un conjunto patrimonial de gran interés.

Hablamos en presente, pero por desgracia, también deberíamos hablar en pasado, pues el Monasterio tuvo obras de artes que ya no existen.

Así sucede con el retablo que presidía la cabecera del templo.

Y es que tal día como hoy de 1642 las religiosas del Monasterio de Nuestra Señora de la Esperanza encargaron el retablo de su iglesia al pintor del rey Felipe IV Angelo Nardi y al dorador Juan Basilio.

El retablo constaba de tres cuerpos verticales, técnicamente llamadas «calles», que estaban divididas por pilastras sobre columnas.

En las calles laterales había unas esculturas, y en la calle central había un gran cuadro de altar, fechado y firmado por Angelo Nardi en 1647. Se cree que si no era la última pintura firmada por Nardi, sería una de las últimas.

En la parte inferior de las tres calles había varias pinturas, también de Angelo Nardi.

El cuadro central representaba a Santa Clara, acompañada por otras monjas, portando una custodia.

La custodia es el elemento iconográfico que se asocia a Santa Clara.

Este cuadro recordaba un hecho histórico de la vida de Santa Clara. Ésta había sido nombrada por Francisco de Asís Abadesa del Monasterio de San Damián, en Asís. En el año 1234, los ejércitos de Federico II arrasaron el Valle de Spoleto. Clara salió al encuentro de los soldados sin más defensa que la Sagrada Eucaristía. Los soldados, viendo el valor de Clara y temerosos de incurrir en una profanación, prefirieron pasar de largo de Asís.

Desgraciadamente, el enfrentamiento fraterno de la Guerra Civil española trajo consigo, además del dolor y la sangre, la destrucción de este retablo del Monasterio de Nuestra Señora de la Esperanza, también conocido por Monasterio de Santa Clara.


Más efemérides del 8 de mayo:

El 8 de mayo de 1527 reunido el Cabildo de la iglesia Magistral de Alcalá de Henares dudan sobre la ubicación de la nueva torre.

El 8 de mayo de 1812 por la gran hambruna que se padece en Alcalá de Henares, mueren cinco personas.

El 8 de mayo de 1838 don Mariano Bosamba abre una escuela de Lógica en la “Posada del Caballero” en Alcalá de Henares.

El 8 de mayo de 1989 la banda terrorista ETA asesina en Alcalá de Henares a los policías nacionales José Antonio Montes Gila y Juan Antonio García Andrés e hirió a otros dos en un atentado en dos fases. Previamente habían ametrallado al funcionario de prisiones José Luis López Montenegro.

3 de mayo de… 1118

El 3 de mayo de 1118 el arzobispo de Toledo don Bernardo de Sedirac conquista la plaza musulmana de Al-kal’a Nahar.

Es conocido por todos que en el año 305, a las afueras de la ciudad de Complutum fueron martirizados los niños cristianos Justo y Pastor. Los complutenses cristianos recogieron sus cuerpos y levantaron una pequeña «cella martirium», una especie de altar techado, en el mismo lugar del martirio.

Con la aceptación de la religión cristiana en el Imperio Romano, estos cristianos empezaron a levantar sus casas alrededor de esta «cella», creando un pequeño burgo llamado «Alcalaga».

Con la invasión musulmana, en el año 714 éstos arrasaron Complutum y el burgo.

Luego la guarnición berebere, capitaneada por el general Soleimán, decidió no quedarse en el valle, aunque era un lugar bueno para el cultivo, sino que se situaron en un cerro a unos dos kilómetros al sur del burgo de Alcalaga, donde más tarde levantaron una fortificación, que llamaron «Al-kal’a Nahar».

Con la reconquista, en 1085 los cristianos tomaron el núcleo urbano del valle, el Burgo de Alcalaga, a la vez que Toledo, Guadalajara y Madrid.

Pero tuvieron que pasar treinta y tres años más para conquistar definitivamente la fortaleza del cerro.

Y tal día como hoy de 1118 el arzobispo de Toledo don Bernardo de Sedirac conquista la plaza musulmana de Al-kal’a Nahar.

Las tropas del Arzobispo estaban enclavadas en un cerro vecino al castillo, que los musulmanes llamaban «Pico del mal vecino».

Según cuenta la leyenda, este 3 de mayo de 1118, mientras las tropas cristianas estaban rezando para más tarde invadir la fortaleza musulmana, una gran cruz de luz se apareció en lo alto del cerro donde estaba situada la fortaleza.

Esta cruz les dio la fuerza moral suficiente para atacar, ya que pensaron que la cruz de Jesucristo los estaba iluminando como anuncio de la victoria.

Ese mismo día los musulmanes huyeron definitivamente de su fortaleza de Al-kal’a Nahar.

Desde ese momento, a ese cerro se le llamó el «Cerro de la Vera Cruz» y una ermita de este nombre recordó el milagro.

En el transcurso del tiempo se edificaron otras ermitas: la del Ecce Homo, Santo Sepulcro, Nuestra Señora de la Paz, San Jerónimo y San Juan Bautista. Ninguna de ellas queda en la actualidad, pero se han encontrado los cimientos de algunas. Por el recuerdo de una de estas ermitas, también se le conoce como el «Cerro del Ecce Homo».


Más efemérides del 3 de mayo:

El 3 de mayo de 1723 se acuerda sacar en procesión de rogativas al Cristo de los Doctrinos.

El 3 de mayo de 1961 se inauguran los nuevos locales de la ONCE en la calle Santiago de Alcalá de Henares.

2 de mayo de… 1527

El 2 de mayo de 1527 el Cabildo de la Magistral acuerda contratar a Rodrigo Gil de Hontañón para construir la torre de campanas de dicha iglesia.

En 1477 el arzobispo de Toledo Alonso Carrillo de Acuña consiguió el título de Colegiata para la Parroquia de los Santos Justo y Pastor de Alcalá de Henares.

Dos años después, en 1479, al ver que el edificio de la Colegiata no era lo suficientemente grande, empezó a construir un nuevo templo para ésta, siendo concluido por su sucesor, el arzobispo Pedro González de Mendoza. La obra se terminó en 1490 al rematarse la torre de la Colegiata.

El siguiente arzobispo de Toledo, Francisco Jiménez de Cisneros, remodeló el templo de Carrillo, pero no tocó para nada la torre.

Este dato se sabe porque en las cuentas de la obra de Cisneros conocidas hasta ahora no figura ninguna cantidad destinada a remodelación de la torre.

La obra de remodelación de la Colegiata finalizó en 1516.

El tema de la sustitución de la torre se plateó por primera vez en febrero de 1526. Verdaderamente no se sabe a ciencia cierta el motivo de levantar una nueva torre: podría ser porque el campanario existente no fuese digno para el nuevo templo o porque se éste se encontrase deteriorado.

Pero sí se sabe que tal día como hoy de 1527 el Cabildo de la antigua Colegiata, ya Magistral, acuerda contratar al maestro de cantería Rodrigo Gil de Hontañón para construir la torre de campanas de dicha iglesia.

El canónigo Julián Fernández Díaz, investigando la historia de la iglesia Magistral, escribió en su Cuaderno de Notas:

«Miércoles 1º de Mayo: Estando presente el muy reverendo señor Lic. Juan Rodríguez de Figueroa, Vicario General en esta audiencia de Alcalá por el Ilmo. Señor D. A.º de Fonseca Arzobispo de Toledo vista la mucha necesidad que en esta Iglesia hay de una torre mandaron e acordaron que se haga una torre en esta Iglesia e mandaron que se haga en el lugar que agora está la otra torre. E remitieron a los Señores Canónigos Francisco Ramírez e doctor Valladares.

En jueves 2 de Mayo dieron poder a los dichos Señores Ramírez e Valladares para que juntamente con autoridad e mandado del Sr. Vicario hagan la obligación e concierto en lo de la torre con Rodrigo Gil de Hontañón maestro de cantería como vieren que conviene a la Iglesia e asienten el palacio e jornal que se ha de dar a dicho Rodrigo Gil mientras entendiere en la dicha obra de la torre».


Más efemérides del 2 de mayo:

El 2 de mayo de 1502 Francisco Jiménez de Cisneros es promovido a Cardenal.

El 2 de mayo de 1604 el arzobispo de Toledo Bernardo de Sandoval y Rojas despacha la licencia de concesión del Colegio de Agustinos Recoletos Descalzos de San Nicolás de Tolentino en Alcalá de Henares.

El 2 de mayo de 1808 el Primer Levantamiento Oficial contra Napoleón se produce en Alcalá de Henares.