10 de mayo de… 1527

El 10 de mayo de 1527 comienza el tercer y último proceso de la Inquisición en Alcalá de Henares contra Ignacio de Loyola.

Durante su corta estancia en Alcalá de Henares, Iñigo de Loyola tuvo tres procesos por la Inquisición.

Desde que llegó a la villa de Alcalá se vistió, junto con unos amigos, con un sayal que le llegaba hasta los pies descalzos. Se repartieron por las calles predicando la doctrina cristiana, el horror del pecado, los Mandamientos, la Confesión y la Comunión. Su prédica atrajo a muchas personas y la Inquisición de Toledo, pensando que pertenecía al grupo de los «Alumbrados» o «Erasmistas», decidió hacer unas averiguaciones sobre él.

En el primer proceso se le investigó sobre su conducta. Después de indagaciones y preguntas decidieron que vivía pobremente y que era de todo inocente, no hallando ningún error en su doctrina. Simplemente se le ordenó que se cambiase de ropa y que se calzase, porque no podía llevar hábitos sin ser religioso.

En el segundo proceso se le acusaba de recibir visitas de una señora casada en la cámara del peregrino en el Hospital de Antezana, donde residía. Al demostrar que no era culpable de ningún delito y recibía a las mujeres solo para predicar la Palabra de Dios, se retiraron todos los cargos.

Pero tal día como hoy de 1527 comenzó el tercer y último proceso de la Inquisición contra Ignacio de Loyola. Fue el único de los procesos alcalaínos en la que Ignacio pasó una temporada encarcelado.

Se le acusó de no cumplir la sentencia del primer proceso y de la imprudencia por aconsejar a dos señoras, María del Vado y su hija Luisa Velázquez, y a su criada Catalina que fuesen de peregrinación solas, a pie y mendigando, hasta la iglesia de la Verónica de Jaén y al Monasterio de Guadalupe. Ignacio declaró que él mismo había procurado disuadirlas varias veces, evidentemente sin éxito, pues desaparecieron de noche sin advertir a nadie.

A finales del mes de mayo volvieron las tres señoras de Jaén y confirmaron la declaración del procesado.

Ignacio de Loyola fue liberado a principios del mes de junio, cuando el notario Juan de Madrid le leyó la sentencia, que decía que fuese libre, que tanto él como sus compañeros mudasen de hábito en un plazo de diez días, conformándose con el que traían los estudiantes y clérigos del reino, y que en tres años no pudiese enseñar, ni predicar ni dar los ejercicios sin licencia bajo pena de excomunión y destierro, pues no sabía letras.


Más efemérides del 10 de mayo:

El 10 de mayo de 1660 nace el historiador alcalaíno Miguel de la Portilla, autor de la primera historia de Alcalá, publicada en 1725.

El 10 de mayo de 1936 el complutense Manuel Azaña es elegido Presidente de la II República Española.

El 10 de mayo de 1985 Cajamadrid inaugura su Club Social de Pensionistas.

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