27 de marzo de… 1976

El 27 de marzo de 1976 se inaugura en Alcalá de Henares el nuevo Archivo General de la Administración.

En 1858 el Gobierno de España decidió crear un Archivo General Central y eligió la ciudad de Alcalá para su sede.

Y en marzo del año siguiente, 1859, se firmó un Acuerdo de Cesión entre el Arzobispado de Toledo y el Ministerio de Fomento para instalar el Archivo General del Reino en el antiguo Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

La firma de este Acuerdo hizo que el antiguo Palacio Arzobispal, que se hallaba en estado de casi completa ruina, se reparara para adaptarlo a su nuevo destino.

Así se abrió así un periodo de ochenta años que terminó con un fatídico incendio en agosto de 1939 que destruyó el Palacio y su Archivo, haciendo perder una de las joyas de la arquitectura alcalaína y un legado histórico imposible de recuperar.

Pero debe ser que la ciudad de Alcalá de Henares es atrayente para el Gobierno de la nación, ya que 37 años después del incendio del Archivo, tal día como hoy de 1976 se inauguró, como heredero suyo, el nuevo edificio del Archivo General de la Administración, situado esta vez en la Puerta de Aguadores.

Su cometido es guardar y facilitar la consulta de los documentos de todos los Ministerios del Gobierno de España, lo que le convierte en un archivo vivo a la vez que uno de los más importantes de nuestro país.


Más efemérides del 27 de marzo:

El 27 de marzo de 1315 el rey don Alfonso XI perdona a Alcalá los Débitos de pechos.

El 27 de marzo de 1810 se intenta formar compañías de 100 hombres para que ayuden al ejército francés, pero no acude nadie a la llamada.

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26 de marzo de… 1616

El 26 de marzo de 1616 el alcalaíno Miguel de Cervantes escribe una carta dirigida al cardenal arzobispo de Toledo Bernardo de Sandoval y Rojas, fundador del Monasterio Cisterciense de San Bernardo de Alcalá de Henares, en la que le agradece la ayuda económica y espiritual que le había dispensado durante años.

Se sabe que un aspecto destacable del arzobispo de Toledo Bernardo Sandoval y Rojas fue su mecenazgo y su labor constructora, siendo protector del mismo Cervantes a partir de 1611, en los años de mayor penuria económica para dicho escritor.

Y como dice el refrán, «es de bien nacido ser agradecido», Cervantes en el «prólogo al lector» de la II parte de «Don Quijote de la Mancha» le nombra con estas palabras:

«Viva el gran conde de Lemos, cuya cristiandad y liberalidad, bien conocida, contra todos los golpes de mi corta fortuna me tiene en pié, y vívame la suma caridad del Ilustrísimo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas […] Estos dos príncipes, sin que los solicite adulación mía ni otro género de aplauso, por sola su bondad, han tomado a su cargo el hacerme merced y favorecerme; en lo que me tengo por más dichoso y más rico que si la fortuna por camino ordinario me hubiera puesto en su cumbre».

Y no contento con esto, tal día como hoy de 1616 Miguel de Cervantes escribió una carta dirigida al cardenal arzobispo de Toledo Bernardo de Sandoval y Rojas en la que le agradece la ayuda económica y espiritual que le había dispensado durante años.

El texto de dicha carta dice así:

«Muy Yllustre Señor:

Ha pocos dias qe receui la carta de uuestra Señoria Yllustrissima y con ella nueuas mercedes. Si del mal qe me aquexa pudiera haber remedio, fuera lo bastante para tenelle con las repetidas muestras de fauor y amparo qe me dispensa vuestra Yllustre Persona; pero al fin tanto arrecia, qe creo acabará conmigo, aun cuando no con mi agradecimiento. Dios nuestro Señor le consegue egecutor de tan Santas obras, para qe goze del fructo dellas allá en su Santa gloria, como se la desea su humilde criado, qe sus muy magníficas manos besa. En Madrid a 26 de Marzo de 1616 años.

Muy Yllustre Señor.

Miguel de Cerbantes

Saauedra» [Rúbrica]

Menos mal que alguien como el arzobispo Sandoval y Rojas, de relieve social, reconoció su valía en vida y le ayudó.


Más efemérides del 26 de marzo:

El 26 de marzo de 1532 la Universidad de Alcalá se queja al Ayuntamiento por las malas condiciones de vida en la villa.

El 26 de marzo de 1657 se presenta una Querella contra don Francisco Díaz por quebrantamiento de la Cárcel Escolástica de la Universidad.

El 26 de marzo de 2011 el torero Luis Gómez Calleja «El Estudiante» recibe la Distinción de Hijo Predilecto de Alcalá de Henares, a título póstumo.

25 de marzo de… 1852

El 25 de marzo de 1852 el Alcalde Corregidor de Alcalá de Henares dicta un Bando de Policía Urbana con Ordenanzas reguladoras de «la salud, comodidad y ornato público».

El siglo XIX trajo importantes novedades en toda España en lo que a actuaciones urbanísticas se refiere, modificando principalmente el trazado de los cascos antiguos.

Y el Ayuntamiento de Alcalá no se quedó al margen de estos planteamientos, y en 1833 acordó llevar a cabo «las alineaciones, derribo de voladizos y portales que existían en todas la calles fuera de la Mayor y plazas del Mercado y de Abajo, donde únicamente se permitirán los últimos».

Las razones que esgrimían eran de diferente índole:

  • De tráfico, por la estrechez de las calles y techos bajos, que dificultaban el tránsito con carga a hombros.
  • De carácter higiénico-sanitario, ya que cerraban la ventilación de la calle y los soportales favorecían el depósito de desechos.
  • Y de inseguridad ciudadana, porque los bajos techos imposibilitaban el alumbrado público, quedando los soportales a oscuras.

Por eso, tal día como hoy de 1852, el alcalde corregidor de Alcalá de Henares Celedonio Bada dictó un Bando de Policía Urbana con treinta y siete ordenanzas reguladoras de «salud, comodidad y ornato público», con el fin de «contribuir a que desaparezca en lo posible el aspecto poco grato que hoy presenta la población».

Estas Ordenanzas estaban divididas en cuatro apartados: «Sumideros», «Obras para la seguridad personal», «Obras de comodidad y ornato» y «Disposiciones de aseo, conservación y seguridad».

De especial interés estaban las disposiciones 6ª, 7ª y 8ª.

La 6ª ordenaba el «derribo de los voladizos que hoy existen en algunas calles, estén o no ruinosos, como perjudiciales a la seguridad personal y deformes al ornato público».

La 7ª insistía en lo ordenado en 1833 para que «se demolieran los portales que existen en las calles, fuera de la Mayor, Libreros y plazas de la Constitución y de Abajo».

Y la 8ª pedían a los propietarios que «aseguraran los huecos exteriores que lo requieran con balcones o rejas de hierro, disponiendo que se quiten inmediatamente los listones de madera en ventanas o balcones que actualmente existan, prohibiendo sus construcción para lo sucesivo».

Es cierto que estas Ordenanzas no se cumplieron del todo, y en agosto de ese mismo año de 1852, el nuevo alcalde corregidor Francisco Crespo y Julián dictó un Decreto por el que ordenaba que se llevase a cabo las Ordenanzas anteriores en un plazo de nueve días, bajo multa de cien reales.

A pesar de esto, en marzo de 1861, el entonces alcalde Francisco de Asís Palou dictó un Bando insistiendo en el cumplimiento de las anteriores Ordenanzas que contemplaban la obligación de derribar los voladizos aún existentes.


Más efemérides del 25 de marzo:

El 25 de marzo de 1602 se coloca la primera piedra de la Iglesia del Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, actual Parroquia de Santa María.

El 25 de marzo de 1707 el vicario de Alcalá y canónigo de la iglesia Magistral Juan Ruiz de Castañeda, por orden del arzobispo de Toledo Luis Manuel Portacarreño, entrega al Conde de Moriana 32.700 reales de vellón con los que contribuya la Vicaría al préstamo para subvenir gastos producidos por la Guerra de Sucesión.

El 25 de marzo de 1823 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares edita un Bando con la circular del Conde de la Bisbal concediendo amnistía a los absolutistas.

24 de marzo de… 1816

El 24 de marzo de 1816 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y el Cabildo de la iglesia Magistral piden permiso al rey Fernando VII para celebrar un acto de Acción de Gracias ante las Santas Formas por la victoria contra los franceses.

Mucho se ha hablado sobre la expulsión de las tropas francesas por Juan Martín Díez, el Empecinado, el 22 de mayo de 1813 en el puente de Zulema. Pero esta batalla solo llegó a ser una simple escaramuza, ya que, por un error del guerrillero, fue sorprendido en Alcalá.

Pero, eso sí, esta pequeña contienda fue de gran importancia para los complutenses. Por eso, levantaron un monumento conmemorativo junto al puente de Zulema, aunque fue destruido más tarde, en 1823.

Pero los complutenses no se conformaron con esta pirámide conmemorativa, sino que tres años después de la contienda, tal día como hoy de 1816, el Ayuntamiento de Alcalá y el Cabildo de la iglesia Magistral pidieron permiso al rey Fernando VII para celebrar un acto de Acción de Gracias ante la custodia de las Santas Formas, que en esos momentos estaba en la Colegiata Magistral.

Este acto se celebró días más tarde con gran boato y esplendor.


Más efemérides del 24 de marzo:

El 24 de marzo de 1694 fallece el complutense don Diego Ros y Medrano, obispo de Orense.

23 de marzo de… 1513

El 23 de marzo de 1513 Francisco de Cisneros funda los Colegios Menores para estudiantes pobres de la Universidad de Alcalá.

Uno que lea solo el encabezamiento de esta efeméride se podría imaginar al cardenal Cisneros, hisopo en mano, rociando de agua bendita uno a uno todos los edificios de los Colegios Menores.

Saldría del Colegio Mayor hacia el Colegio Menor de San Pedro y San Pablo, pared con pared. Luego, metiéndose por la calle de Santa Librada (actual calle de San Pedro y San Pablo), llegaría al Colegio Menor de Santa Balbina. Dando la vuelta por la calle de Roma (actual calle Colegios) alcanzaría el Colegio Menor de la Madre de Dios. Más tarde, metiéndose por el callejón de Santa María iría al Colegio Menor de Santa Catalina. Por la plaza del Mercado, girando hacia la calle Mayor dirección a la Puerta de Guadalajara (la actual calle Libreros en esa época era la prolongación de la calle Mayor), pasaría a la calle de los Gramáticos (actual calle Nebrija) para llegar al Colegio Menor de San Eugenio y al Colegio Menor de San Isidoro, que estaban uno enfrente del otro. Y para finalizar, iría por la calle del Tinte hasta la Puerta de Santiago y, ya extramuros, se toparía con el Colegio-Hospital de San Lucas y San Nicolás.

Actualmente cuando se funda una institución, se realiza un acto inaugural con el corte de una cinta, el descubrimiento de una placa o, si en una institución religiosa, con la bendición con agua bendita.

Pero antiguamente con la simple firma de las Constituciones de la institución ya se consideraba fundada.

Por eso la efeméride de hoy, para que se entienda bien, tendría que tener este titular:

«El 23 de marzo de 1513 Francisco de Cisneros promulga y firma las Constituciones de los Colegios Menores para estudiantes pobres de la Universidad de Alcalá».

Esta promulgación y firma fue realizada en la Iglesia Colegial de San Ildefonso, en presencia de una muchedumbre compuesta de autoridades, profesores, colegiales y el pueblo llano.

23 de marzo de… 1501

El 23 de marzo de 1501 el cardenal Cisneros inaugura la Parroquia de Santiago en el edificio de la antigua mezquita musulmana.

Tras la expulsión de los musulmanes del Reino de Castilla, el barrio de éstos de Alcalá de Henares se quedó casi deshabitado, quedando un grupo reducido de moriscos.

Como los moriscos eran musulmanes convertidos al cristianismo, y por tanto no podían utilizar la mezquita, ésta se quedó sin uso.

Por eso, tal día como hoy de 1501, el cardenal Cisneros inauguró una Parroquia en el edificio de la antigua mezquita.

La advocación que eligió para este templo no podía haber sido mejor, ya que fue la de Santiago Apóstol, que en aquella época le habían bautizado con el sobrenombre de «Santiago Matamoros».

Al día siguiente del acto de inauguración, don Juan Ruiz de Coca tomó posesión como primer Párroco de la nueva iglesia.

Los moriscos alcalaínos fueron los primeros parroquianos, por lo que fue casi imposible que los cristianos viejos se acogieran a esta nueva Parroquia. Por eso el número de feligreses siempre fue escaso.

El edificio de Parroquia de Santiago duró 97 años, ya que fue destruido por una gran inundación provocada por el arroyo Villamalea en septiembre de 1598.

En 1600 se levantó otro edificio de nueva planta en el mismo solar, que llegó en pie hasta su demolición, al estar en lamentable estado de ruina, en 1965.

Las características del templo antes de su derribo, según el arquitecto municipal José María Málaga, eran:

«… una planta de una sola nave con capillas laterales a la derecha, irregulares y de no gran calidad. Entre las pilastras adosadas a los muros laterales que sustentaban los arcos fajones de la bóveda se encontraban diversos altares entre los que destacaba el dedicado a las ánimas, con un retablo pintado por Laredo.

La nave tenía bóveda de cañón, con cúpula de media esfera sobre pechinas en el crucero.

Los muros, de buen espesor, eran de fábrica mixta de ladrillo con cajones de tapial y verdugadas de ladrillo, asentados sobre zócalo de sillares de caliza de buena labra. Eran muy sencillos, destacando como únicos ornamentales la cornisa de ladrillo aplantillado del frontón que remataba la sobriedad de la fachada principal, de buenas proporciones.

La torre campanario, con huecos para ocho campanas, tenía el mismo modelo de cornisa y una composición muy airosa con pilastras adosadas.

Destacaba el cerramiento de la lonja mediante pilastras de caliza rematadas por bolas y una sencilla cerrajería muy esbelta, que recordaba a la que existió en la lonja de la Magistral. Únicamente se conserva media pilastra adosada al edificio colindante que permite la reconstrucción de dicha lonja. Algunas de estas bolas que remataban las pilastras fueron reutilizadas, y allí permanecen, en la casa de Cervantes.

En el interior, junto con el retablo del altar de las ánimas antes citado, destacaba el retablo del altar mayor, también pintado por Laredo, con la figura del apóstol Santiago presidiendo todo un alarde de perspectivas y sombras.

En altar de las ánimas, ampuloso en los brocados del dosel, tenía una deliciosa ingenuidad en las figuras de las ánimas saliendo entre las llamas del purgatorio, y una inscripción que ha sido repetida en el dibujo del retablo».

Esta Parroquia estaba ubicada en la actual calle Santiago, esquina a la calle Diego de Torres.

(La fotografía que ilustra esta efeméride es de Baldomero Perdigón Puebla, de 1965… gracias).


Más efemérides del 23 de marzo:

El 23 de marzo de 1513 Francisco de Cisneros firma la promulgación de las Constituciones de los Colegios de Estudiantes pobres del Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares.

El 23 de marzo de 1655 fallece don Pedro Miguel de Heredia, médico de cámara del rey Felipe IV, nacido en Alcalá de Henares.

El 23 de marzo de 1687 se faculta al Ayuntamiento de Alcalá de Henares para imponer un censo sobre bienes y rentas de la ciudad.

El 23 de marzo de 2014 se coloca la primera piedra de la Parroquia de Santo Tomás de Villanueva.

22 de marzo de… 1520

El 22 de marzo de 1520 el papa León X firma «motu proprio» un Breve aprobando la Biblia Políglota Complutense.

De todas las obras que hizo el cardenal Cisneros, de la que estuvo más orgulloso fue la Biblia Políglota Complutense. Él mismo dijo:

«Aunque hasta el presente he llevado a cabo muchas empresas duras y difíciles por la nación, nada es más de mi agrado, ni por lo que debáis felicitarme con más efusión, que por esta edición de la Biblia».

Para tal famosa obra hizo venir a Alcalá los hombres más doctos en las lenguas Hebrea, Griega y Latina. Entre otros fueron Demetrio de Creta, Antonio de Nebrija, Lope de Zúñiga, Ferdinando Pinciano, Alfonso Complutense, Pablo Coronel y Alfonso de Zamora.

Para esta Biblia, Cisneros recopiló los códices más antiguos del Viejo y Nuevo Testamento que se hallaban en las bibliotecas de Europa. Y el papa León X le mandó copias de los libros sagrados que había en el Vaticano.

La Biblia Políglota Complutense consta de seis tomos y está escrita en hebreo, latín, griego y caldeo.

Y aunque el cardenal Cisneros tenía autoridad suficiente para aprobar la venta de su «Biblia Complutensis», cuando se terminó de editar en julio de 1517, el Cardenal solicitó de su Santidad se dignase examinarla, sujetándola a la crítica de su severísimo juicio, y si la creía de utilidad para la república cristiana, concediese su aprobación, cosa que hizo el papa León X tal día como hoy de 1520.

Desgraciadamente el Cardenal no llegó a conocer el Breve papal ya que falleció en el pueblo burgalés de Roa en noviembre de 1517.

Gracias a esta Aprobación sabemos que la edición fue de 600 ejemplares. Y éstos se regalaron o vendieron al precio «de seis ducados y medio de oro o algo más, según la demanda de libros lo exigiese, tomando en consideración los gastos de transporte».


Más efemérides del 22 de marzo:

El 22 de marzo de 1292 el rey Sancho IV exime de tributos a los cofrades llamados «Coronados», casados con doncellas o viudas de Alcalá.

El 22 de marzo de 1569 Traslado de una provisión de misas para la capellanía de don Carlos de Mendoza en la iglesia Magistral.

17 de marzo de… 2011

El 17 de marzo de 2011, una vez finalizados los trabajos de restauración, el obispo de la Diócesis de Alcalá bendice y reinaugura la Capilla de las Santas Formas en la Parroquia de Santa María la Mayor de Alcalá de Henares.

La historia del milagro de las Sagradas Formas de Alcalá de Henares tuvo su origen en mayo de 1597. Un anónimo penitente llegó al Colegio Máximo de la Compañía de Jesús en Alcalá solicitando confesión al padre jesuita Juan Juárez. En mitad de la confesión, aquel hombre entregó al jesuita un papel que envolvía veintiséis formas consagradas que, según manifestó, provenían de robos sacrílegos de varias iglesias.

El Padre Juan Juárez y el Padre Vázquez, filósofo y profesor de Teología en aquel Colegio, temiendo que pudieran estar envenenadas, acordaron colocarlas en un lugar decente, para evitar irreverencias, y esperar a que se corrompieran por sí solas.

El Padre Juárez las guardó en una cajita y las depositó entre unas reliquias del lado del Evangelio del altar mayor, es decir, según se mira al altar, al lado izquierdo.
Pasado algún tiempo fueron a ver las Formas guardadas para ver si ya estaban corrompidas, pero las encontraron blancas y hermosas como si se acabaran de hacer.

El Padre Luis de la Palma, Rector del Colegio, visitó las Formas y decidió que fueran trasladadas a un sitio húmedo, para favorecer la corrupción de las especies. Las colocaron en una capilla baja situada detrás de la sacristía y colocaron junto a ellas otras formas sin consagrar.
Pasados algunos meses observaron que las formas no consagradas estaban totalmente corrompidas, permaneciendo las otras en perfecto estado de conservación. Allí estuvieron hasta marzo de 1609, doce años después de la entrega.

En esa fecha visitó las Sagradas Formas el Padre Bartolomé Pérez, Provincial de la Orden, y mandó que, como estaban perfectamente conservadas, se colocasen en el altar mayor, al lado del Evangelio, en el lado izquierdo.

El caso se manifestaba como un verdadero milagro, pero todavía no se había declarado oficialmente.

Pasados seis años, en abril de 1615 llegó a Alcalá el Padre Luis de la Palma, antiguo Rector del Colegio y por entonces nuevo Provincial de la Orden. Vio de nuevo las Formas y levantó testimonio del hecho milagroso. Crecía cada vez más la fama del milagro, y en julio de 1619, veintidós años después de la entrega, una Junta de Doctores de la Universidad declaró oficialmente el milagro de las Sagradas Formas.

La calificación del milagro se ratificó, en junio de 1622, por el doctor Álvaro de Villegas, Primado de España; en enero de 1634 por don Francisco de Mendoza, Obispo Gobernador de Toledo y en marzo de 1682 por don Alonso Martínez Abad.

En el transcurso del tiempo se rompieron varias Formas para ver si una vez partidas, se corrompían más rápidamente. Por eso fueron entregadas veintiséis Formas, pero se conservaron solamente veinticuatro.

Respecto a las dos Formas partidas que no se pudieron colocar en la custodia, se guardaron en una cajita de nácar. Después de unos años, las partículas se hallaron reducidas a polvo y, por último, se arrojaron a agua bendita.

En febrero de 1624 se trasladaron las veinticuatro Formas Incorruptas a una custodia de planta donada por el cardenal Agustín Espínola, Arzobispo de Sevilla y Santiago.

El Colegio Máximo de la Compañía de Jesús habilitó una capilla en el lado del Evangelio del altar mayor, es decir, según se mira al altar, a la izquierda, para la veneración de las Santas Formas Incorruptas, y con el tiempo se convirtió en lugar de peregrinación y culto. En el siglo XVIII, a esta capilla se le añadió una sacristía.

Esta capilla está considerada como una de las grandes obras del barroco madrileño y su diseño está atribuido al hermano jesuita Francisco Bautista. Cuenta con una gran cúpula elevada sobre pechinas con un gran tambor.

En 1699 Juan Vicente Ribera decoró esta cúpula, conformando una exaltación iconográfica del milagro de las Santas Formas.

En julio de 1936 la custodia con las Sagradas Formas desapareció, sin haberse hallado desde entonces.

Ya en el siglo XXI, después de un largo trabajo de restauración, tal día como hoy de 2011 el obispo de la Diócesis de Alcalá bendijo y reinauguró la Capilla de las Santas Formas del antiguo Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, perteneciendo actualmente a la Parroquia de Santa María la Mayor.

Desde ese momento la Capilla de las Santas Formas está abierta las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año, y se veneran veinticuatro Formas Consagradas en una réplica de la custodia original.


Más efemérides del 17 de marzo:

El 17 de marzo de 1687 el Consejo de Castilla hace pública la concesión a Alcalá de Henares del Título de Ciudad.

El 17 de marzo de 1885 se crea la Diócesis de Madrid-Alcalá, siendo nombrado primer obispo de la nueva Diócesis de Madrid-Alcalá Don Narciso Martínez Izquierdo.

El 17 de marzo de 1987 el BOCM publica la aprobación del Escudo y Bandera de la Ciudad.

15 de marzo de… 1453

El 15 de marzo de 1453 por orden del arzobispo de Toledo Alonso Carrillo de Acuña se inicia la construcción del Convento Franciscano de Santa María de Jesús, llamado después de San Diego.

En enero de 1446 el papa Eugenio IV promulgó una Bula por la que autorizaba a la Orden de Regulares de la Observancia que fundara en cada una de las tres provincia eclesiásticas, que En España eran entonces Santiago, Aragón y Castilla, cinco conventos en cada una de ellas.

El Vicario General de esa Comunidad, fray Juan Mauberto, recibió la Bula, pero falleció poco tiempo después. Su sustituto, el padre Teodorico Aurica, dio facultad al padre Alfonso de Borox para que llevase a efecto la realización fundacional de los cinco conventos correspondientes a Castilla.

En virtud de esta Bula, el arzobispo de Toledo Alonso Carrillo, que tenía una gran estima a los frailes de la observancia el punto de tener por confesor al padre franciscano fray Juan de Peñalver, y teniendo especial predicción en la villa de Alcalá de Henares, trató con su confesor la necesidad y conveniencia de construir en Alcalá  uno de los conventos de San Francisco solicitados por el Papa, para que con su ejemplo y predicación, supiesen los fieles cuales eran las verdaderas prácticas de la religión católica, ya que estaban confundidas y viciadas con el continuo trato con judíos y moriscos.

Para lograr más firmeza en su intento, pidió consentimiento al Cabildo toledano, que no solo se lo concedió, sino que le animó para que lo realizara lo más rápidamente posible.

A su vez, Alcalá de Henares tenía dos parroquias: una era la de los Santos Justo y Pastor, que estaba en el centro geográfico de la villa. Y la otra era la de Santa María la Mayor, que estaba en el lado Oeste, muy alejada de las casas, pues las separaba la plaza del Mercado, huertas y caminos embarrados. Los alcalaínos se habían quejado al Arzobispo en varias ocasiones de la distancia de la Parroquia de Santa María la Mayor y les solicitaban que la acercase hacia el centro.

Así, el arzobispo de Toledo “mató dos pájaros de un tiro”, ya que trasladó la Parroquia y la ubicó en la Ermita de San Juan de los Caballeros a su vez que entregaba el edificio de la antigua Parroquia de Santa María la Mayor a la Comunidad de Menores Observantes para la erección del nuevo Convento.

Y tal día como hoy de 1453 por orden del arzobispo de Toledo Alonso Carrillo de Acuña se inició la construcción del Convento Franciscano de Santa María de Jesús, llamado después de San Diego.

Las obras terminaron tres años después, y en abril de 1456 el propio arzobispo Carrillo consagró la iglesia del Convento y entregó la casa al padre Alfonso de Borox.

Doce religiosos del Convento Franciscano de Nuestra Señora de la Salceda, de Tendilla (Guadalajara), fueron escogidos para ser los primeros habitantes del este nuevo Convento. Entre ellos estaba el hermano lego fray Diego de San Nicolás, que años más tarde subió a los altares con el nombre de San Diego de Alcalá.


Más efemérides del 15 de marzo:

El 15 de marzo de 1488 el papa Inocencio VIII autoriza las necesarias asignaciones económica para el Estudio General que el cardenal Mendoza había ampliado sobre el que el arzobispo Carrillo había fundado años antes.

El 15 de marzo de 1499 el papa Alejandro VI firma la Bula “Considerantes” por la cual autoriza al Arzobispado de Toledo a fundar un Colegio Mayor, así como a dotarlo de estatutos propios.

El 15 de marzo de 1589 el Cabildo de la iglesia Magistral de Alcalá se hace cargo del Colegio Menor de San Cosme y San Damián, también conocido por Colegio de Mena, al aceptar su patronato.

El 15 de marzo de 1651 querella del alguacil mayor de la Universidad de Alcalá contra los estudiantes navarros.

14 de marzo de… 1499

El 14 de marzo de 1499 el cardenal y arzobispo de Toledo Francisco Ximénez de Cisneros coloca con sus propias manos la Primera Piedra del Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares.

La ceremonia de la colocación de la Primera Piedra del Colegio Mayor de San Ildefonso fue sencilla y a su vez muy emotiva.

La comitiva, encabezada de la cruz y seguida por toda la comunidad de religiosos, las autoridades de la población y del cardenal Cisneros vestido de pontifical, salió del Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús y se dirigió al extremo de la fachada más cercano al convento, más o menos en la esquina del que años más tarde sería el Colegio Menor de San Pedro y San Pablo.

Cisneros, después de rezar una oración introductoria, bendijo los cimientos y la «Primera piedra», que estaba hueca. Luego cogió una pequeña escultura de broce de San Francisco, de un palmo de altura y que con una ranura en la espalda, y por el hueco introdujo unas monedas de oro de ducados dobles y de planta y un pergamino en el que estaba escrito un pequeño texto del cardenal junto con el día, mes y año y el maestro que lo fundó. Introdujo la figura en la piedra y su maestro de obras Pedro Gumiel le puso la tapa. Y los dos juntos introdujeron la piedra en el hueco que estaba preparado para ese fin, mientras los obreros echaban tierra encima.

Después entonaron el «Te deum», que es un canto de acción de gracias, y se marcharon otra vez al Convento franciscano.

Y con la procesión de regreso concluyó esa sencilla pero emotiva ceremonia de la colocación de la Primera Piedra del Colegio Mayor de San Ildefonso.


Más efemérides del 14 de marzo:

El 14 de marzo de 1666 el arzobispo de Toledo don Pascua de Aragón toma posesión de la Iglesia Magistral.

El 14 de marzo de 1687 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares recibe la carta de Diego de Anchia por la que presta 5.000 ducados para el pago del Título de Ciudad.