16 de diciembre de… 1485

El 16 de diciembre de 1485 la reina Isabel I de Castilla da a luz a una niña, la infanta Catalina de Aragón, en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

Muchos reyes de España pasaron temporadas en Alcalá de Henares, ya fuese para descasar como para visitar la primero villa y luego ciudad complutense.

Pero vayamos al año 1485. La reina Isabel de Castilla, también conocida como Isabel la Católica, estaba encinta por quinta vez.

Los avatares de la guerra de Granada hicieron buscar a la Reina un lugar tranquilo para descansar en los últimos días de embarazo. Y eligió el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, cuyo Señor era entonces don Pedro González de Mendoza, Cardenal Primado, el llamado “tercer rey de España”.

Por tal motivo, en octubre de 1485 los Reyes Católicos llegaron a Alcalá procedentes de Andalucía, junto a sus cuatro hijos: Isabel, Juan, Juana y María.

Y en esta estancia, en la entonces villa complutense, tal día como hoy de ese mismo año de 1485, la reina Isabel de Castilla dio a luz a una niña, la infanta Catalina de Aragón, de quien se dice que era un vivo retrato de su madre.

Con motivo del nacimiento se hicieron justas, torneos y magníficas fiestas. El Cardenal Primado, para honrar la venida al mundo de la infanta, dio un banquete a los reyes y a la comitiva que les acompañaba.

La infanta Catalina de Aragón años más tarde se casó con el príncipe Arturo Tudor, heredero del trono inglés, pero éste falleció a los cinco meses del enlace.

Razones de alta política hicieron que se casara con el rey Enrique VIII, hermano menor de Arturo, quien había sucedido al trono dos meses antes. Por tanto, Catalina de Aragón se convirtió en Reina de Inglaterra.

Dieciséis años después de la boda, una vez nacida su hija María, pero sin heredero barón, el rey Enrique VIII se enamoró Ana Bolena, que era una dama de compañía de la reina Catalina.

Como el divorcio civil no existía, se pidió al Papa la anulación del matrimonio, pero era un proceso laborioso y largo, y ésta no llegaba. Por eso el rey Enrique VIII se casó en una ceremonia secreta con Ana Bolena  en el salón de su palacio y el arzobispo de Canterbury Thomas Cranmer dictó la sentencia de nulidad del matrimonio del Rey con Catalina de Aragón y validó el contraído con Ana, que fue proclamada públicamente Reina.

Cuando el papa Clemente VII se enteró de los hechos, publicó un Escrito de excomunión contra el Monarca inglés.

La nueva reina consiguió que Catalina de Aragón fuese trasladada al castillo de Bugden. Tras una enfermedad cardiaca, fue trasladada al castillo de Kimbolton, donde murió pocos meses después.

Catalina de Aragón fue sepultada en la catedral de Peterborough con la ceremonia debida a una princesa de Gales viuda, no la correspondiente a una reina. Enrique VIII no asistió al funeral y también prohibió que asistiera su hija María.

Actualmente su tumba en la catedral de Peterborough lleva la leyenda «Katharine reina de Inglaterra».


Más efemérides del 16 de diciembre:

El 16 de diciembre de 653 Dádila, obispo complutense, asiste al VIII Concilio de Toledo.

El 16 de diciembre de 1848 a petición de la reina Isabel II se hacen rogativas en Alcalá de Henares por el papa Pío IX.

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