30 de diciembre de… 1575

El 30 de diciembre de 1575 las carmelitas descalzas compran a doña Luisa Muñatones su casa de la calle de la Imagen para trasladar a ella el Convento de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción.

María Yepes fue la fundadora del Monasterio de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción, que abrió las puertas de su templo en septiembre de 1562.

Antes de la fundación, María Yepes conoció en Toledo a Teresa de Jesús, una religiosa abulense que también pretendía fundar un convento según la Regla Primitiva. Estuvieron quince días juntas, hablando de cómo debían de hacer estos monasterios.

Teresa de Jesús fundó el convento de San José de Ávila en agosto de 1562, dieciocho días antes que el que fundara María de Jesús en Alcalá.

El Monasterio de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción se inauguró en unas casas que tenía en Alcalá doña Leonor de Mascareñas, dama de la reina Isabel de Portugal y aya del rey Felipe II. Doña Leonor ofreció sus casas, que contaban con capilla, ornamentos y una imagen de Nuestra Señora de la Concepción, con una sola condición: que la Titular del Monasterio fuera la Purísima Concepción, cosa que María Yepes aceptó sin dudar.

Y estas casas estaban entre las calles de la Victoria y Almazán, más o menos, donde ahora el patio de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

Tenían un vecino ilustre, don Bartolomé de Santoyo, que era Guardajoyas de la Cámara del rey Felipe II, que quería dotar muy bien el convento si se le permitía tener una tribuna y una puerta de libre acceso a la iglesia. Esta idea atendía contra el recogimiento del Monasterio y la madre María de Jesús no estaba dispuesta a ello. Además, el edificio era pequeño para las necesidades de la Comunidad, por lo que se consideró lo más conveniente el traslado del convento.

Doña Leonor autorizó la venta de sus casas para la adquisición de unas nuevas más grandes.

En la calle de la Imagen había una casa que había pertenecido a don Juan de Arenillas, rico hacendado de la villa de Alcalá. Y digo bien, “había pertenecido”, pues una noche, en una partida de naipes, jugándole la suerte una mala pasada, apostó su casa y la perdió. Con el tiempo llegó a ser de doña Luisa Muñatones, quien, enterada de que las Carmelitas Descalzas estaban buscando casa para su nueva ubicación, ofreció la de su propiedad en la calle de la Imagen a la madre María de Jesús por un precio muy bajo, 2.800 ducados, de a 375 maravedís cada ducado.

Por eso, tal día como hoy de 1575 las carmelitas compraron a doña Luisa Muñatones la casa de la calle de la Imagen de Alcalá de Henares para trasladar a ella el Convento de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción.

La Comunidad se trasladó a su nuevo convento en febrero del año siguiente, 1576.

Para terminar, como dato curioso, la calle se llama así, no por la imagen de la Virgen que tiene el convento en su fachada principal, como muchos complutenses creen, ya que la calle ya se llamaba así antes de la llegada de las religiosas.

La calle lleva este nombre porque enfrente de la casa de doña Luisa Muñatones estaba la hospedería de los Padres Jerónimos y en su fachada había una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Por esta imagen viene el nombre de la calle y no por la de las carmelitas.


Más efemérides del 30 de diciembre:

El 30 de diciembre de 1743 Pedro Alfonso de Argaez funda una Escuela Pía.

El 30 de diciembre de 1886 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares encarga a Daniel Zabala los planos para la construcción de las escuelas en el antiguo Convento de Agonizantes (actual Ayuntamiento).

El 30 de diciembre de 1985 se constituye la Delegación Municipal del Distrito VI.

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28 de diciembre de… 2016

El 28 de diciembre de 2016 “Efemérides Complutenses” publicó una inocentada.

Aunque muchos lo han descubierto y lo han entendido, otros se lo han podido creer. Por tanto tengo el deber de aclarar que la efeméride de ayer sobre la destrucción de una torre del Palacio Hotel Laredo a causa de un rayo era una inocentada.

El Hotel Palacio Laredo NUNCA tuvo dos torres y, lógicamente, ningún rayo destruyo la no existente. Todo ha sido una broma inventada para pasar un rato divertido entre todos. Hora y media tardé en retocar la fotografía para que pareciese real. Espero que os gustase, por lo menos la imagen.

Gracias a todos los que habéis indicado que os gusta en las redes sociales, a los que la habéis compartido, a los que habéis dudado, a los que lo habéis adivinado, a los que sabiéndolo habéis sido discretos…

Y el año que viene, otra.

28 de diciembre de… 1902

El 28 de diciembre de 1902 un rayo destruye la torre suroeste del Palacio Hotel Laredo.

El conocido Palacio Hotel Laredo toma su nombre de su primer propietario y creador, Manuel José de Laredo.

Nació en abril de 1842 en Amurrio, de la provincia de Álava, y siendo muy joven se trasladó a Madrid, donde se formó como artista polifacético, pintor, restaurador, grabador, escenógrafo.

A Alcalá de Henares llegó con 34 años, en 1876, donde elaboró un proyecto de restauración para la Capilla del Oidor de la, en ese momento, Parroquia de Santa María la Mayor.

También en ese año de 1876, desde su taller de la calle Nebrija, proyecto el modelo de la estatua de Miguel de Cervantes, que se inauguró 3 años después, en octubre de 1879.

Y durante 4 años, hasta 1882, trabajó como pintor decorador en las obras de restauración del Salón de Concilios y de algunas de las salas mudéjares del Palacio Arzobispal, que en ese momento ya era Archivo General del Reino.

En los años ochenta se dedicó a la pintura mural y de caballete, pintando, entre otras cosas, los retablos del Beaterio de San Diego, de la antigua Parroquia de Santiago, de la Ermita de San Isidro y del Oratorio de San Felipe Neri. También pintó dos retratos de la reina María Cristina, que se conservan en el Ayuntamiento de Alcalá.

En 1880 compró unos terrenos en las eras de San Isidro, en el camino que iba desde la estación del ferrocarril y el centro de la ciudad. En estos terrenos levantó su famoso edificio, el Palacio Hotel Laredo.

Aunque no era arquitecto, se ocupó de su diseño conceptual y de la ejecución material de los detalles ornamentales.

Las obras del palacio hotel se remataron en solo cuatro años, terminándose en 1884. Inmediatamente entró a vivir en el junto a su mujer, Pilar Sánchez y Gil, y su hija Natalia.

El final de su vida tuvo que solicitar varios préstamos para costear el enriquecimiento de su Palacio, hasta que se arruinó y tuvo que venderlo, por 25.000 pesetas, a don Carlos Eduardo Lardet y Bovet, Cónsul de Suiza.

En 1895 la familia Laredo se trasladó a Madrid, y en junio de 1896 murió Manuel José de Laredo en su domicilio madrileño.

Sobre su Palacio Hotel Laredo, aunque es un dato poco conocido por los alcalaínos, éste tenía dos torres, una al noroeste, que albergaba un reloj, y otra al suroeste.

Y tal día como hoy de 1902, tras una gran tormenta eléctrica, un rayo destruyó la torre suroeste del Palacio Hotel Laredo.

Se tuvo que derribar la base de la torre, que había quedada muy dañada, con peligro para las personas que se acercaban a comprobar los desperfectos del Hotel. El desescombro fue rápido, costeado por su nuevo propietario don Carlos Eduardo Lardet y Bovet.


Más efemérides del 28 de diciembre:

El 28 de diciembre de 1542 el rey Carlos I visita la Universidad de Alcalá acompañado de su hijo Felipe II.

El 28 de diciembre de 1831 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares concede licencia para abrir una Escuela de Primeras Letras a don Feliciano García.

El 28 de diciembre de 1968 el Ministerio del Aire cede al de Educación el aeródromo de Alcalá de Henares para campus universitario, según se lo habían cedido sus propietarios para este fin.

El 28 de diciembre de 1989 se trasladan los Juzgados de Alcalá de Henares al antiguo Colegio de Religiosos Agustinos Calzados de San Agustín.

19 de diciembre de… 1308

El 19 de diciembre de 1308 el rey Fernando IV de Castilla y los embajadores del rey Jaime II de Aragón firman en nuestra ciudad el “Tratado de Alcalá de Henares”, donde se acuerda iniciar la guerra contra el reino de Granada.

En 1306 Fernando IV de Castilla solicitó entrevistarse con Jaime II de Aragón. Desde ese momento se intentó fijar una fecha para el encuentro de los dos soberanos, pero tuvo que ser aplazado varias veces debido a los conflictos internos en ambos reinos.

Al final se encontraron tres veces en 1308: en el monasterio de Santa María de Huerta, de Soria, en Monreal de Ariza, de Zaragoza, y en Alcalá de Henares.

Pero hablando del último encuentro, como colofón de los dos anteriores, el 19 de diciembre de 1308, el rey Fernando IV de Castilla y los embajadores aragoneses Bernaldo de Sarriá y Gonzalo García rubricaron el llamado “Tratado de Alcalá de Henares”.

En él se acordó dos temas: Por un lado se pactó iniciar la guerra contra el reino de Granada, comprometiéndose a no firmar una paz por separado con el monarca granadino Muhámmad III. Tanto el rey castellano como el aragonés se decidieron aportar diez galeras cada uno a la expedición.

Se aprobó que las tropas del reino de Castilla atacarían las plazas de Algeciras y Gibraltar, mientras que los aragoneses conquistarían la ciudad de Almería.

Fernando IV se comprometió a ceder una sexta parte del reino de Granada al rey aragonés, y le concedió el reino de Almería excepto las plazas de Bedmar, Locubín, Alcaudete, Quesada y Arenas, que habían formado parte del reino de Castilla en el pasado.

El conflicto que empezó en junio de 1309, pero fracasaron en los asedios de Algeciras, por Fernando IV, y Almería, por Jaime II.

El segundo punto fue el acuerdo matrimonial de la infanta Leonor de Castilla, hija de Fernando IV, con el infante Jaime de Aragón, hijo y heredero de Jaime II.

Pero el matrimonio nunca fue consumado, ya que el infante Jaime huyó de la ceremonia de esponsales e ingresó en la Orden de San Juan de Jerusalén.

Al final la infanta Leonor de Castilla se casó con el ya rey Alfonso IV de Aragón, hijo y sucesor de Jaime II.

Tras la firma del “Tratado de Alcalá de Henares”, los reyes Fernando IV de Castilla y Jaime II de Aragón enviaron embajadores a la Corte de Aviñón, a fin de solicitar al papa Clemente V que concediese la condición de cruzada a la lucha contra los musulmanes del sur de la Península Ibérica, y para que concediese la dispensa para la celebración del matrimonio entre la infanta Leonor de Castilla y el infante Jaime de Aragón.

Sobre este segundo punto, la dispensa matrimonial fue otorgada antes de la llegada de los embajadores a Aviñón.

Y en abril de 1309 el Papa, mediante la bula “Indesinentis cure”, autorizó la predicación de la cruzada.


Más efemérides del 19 de diciembre:

El 19 de diciembre de 1625 fallece el Padre Juan Juarez, receptor de las Sagradas Formas de Alcalá de Henares.

El 19 de diciembre de 1862 se trasladan los restos mortales de don Francisco de Valles, el Divino, colocándolos en un nuevo nicho expresamente construido en el arco de entrada de su antigua capilla de la iglesia de San Ildefonso.

16 de diciembre de… 1485

El 16 de diciembre de 1485 la reina Isabel I de Castilla da a luz a una niña, la infanta Catalina de Aragón, en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

Muchos reyes de España pasaron temporadas en Alcalá de Henares, ya fuese para descasar como para visitar la primero villa y luego ciudad complutense.

Pero vayamos al año 1485. La reina Isabel de Castilla, también conocida como Isabel la Católica, estaba encinta por quinta vez.

Los avatares de la guerra de Granada hicieron buscar a la Reina un lugar tranquilo para descansar en los últimos días de embarazo. Y eligió el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, cuyo Señor era entonces don Pedro González de Mendoza, Cardenal Primado, el llamado “tercer rey de España”.

Por tal motivo, en octubre de 1485 los Reyes Católicos llegaron a Alcalá procedentes de Andalucía, junto a sus cuatro hijos: Isabel, Juan, Juana y María.

Y en esta estancia, en la entonces villa complutense, tal día como hoy de ese mismo año de 1485, la reina Isabel de Castilla dio a luz a una niña, la infanta Catalina de Aragón, de quien se dice que era un vivo retrato de su madre.

Con motivo del nacimiento se hicieron justas, torneos y magníficas fiestas. El Cardenal Primado, para honrar la venida al mundo de la infanta, dio un banquete a los reyes y a la comitiva que les acompañaba.

La infanta Catalina de Aragón años más tarde se casó con el príncipe Arturo Tudor, heredero del trono inglés, pero éste falleció a los cinco meses del enlace.

Razones de alta política hicieron que se casara con el rey Enrique VIII, hermano menor de Arturo, quien había sucedido al trono dos meses antes. Por tanto, Catalina de Aragón se convirtió en Reina de Inglaterra.

Dieciséis años después de la boda, una vez nacida su hija María, pero sin heredero barón, el rey Enrique VIII se enamoró Ana Bolena, que era una dama de compañía de la reina Catalina.

Como el divorcio civil no existía, se pidió al Papa la anulación del matrimonio, pero era un proceso laborioso y largo, y ésta no llegaba. Por eso el rey Enrique VIII se casó en una ceremonia secreta con Ana Bolena  en el salón de su palacio y el arzobispo de Canterbury Thomas Cranmer dictó la sentencia de nulidad del matrimonio del Rey con Catalina de Aragón y validó el contraído con Ana, que fue proclamada públicamente Reina.

Cuando el papa Clemente VII se enteró de los hechos, publicó un Escrito de excomunión contra el Monarca inglés.

La nueva reina consiguió que Catalina de Aragón fuese trasladada al castillo de Bugden. Tras una enfermedad cardiaca, fue trasladada al castillo de Kimbolton, donde murió pocos meses después.

Catalina de Aragón fue sepultada en la catedral de Peterborough con la ceremonia debida a una princesa de Gales viuda, no la correspondiente a una reina. Enrique VIII no asistió al funeral y también prohibió que asistiera su hija María.

Actualmente su tumba en la catedral de Peterborough lleva la leyenda «Katharine reina de Inglaterra».


Más efemérides del 16 de diciembre:

El 16 de diciembre de 653 Dádila, obispo complutense, asiste al VIII Concilio de Toledo.

El 16 de diciembre de 1848 a petición de la reina Isabel II se hacen rogativas en Alcalá de Henares por el papa Pío IX.

13 de diciembre de… 1567

El 13 de diciembre de 1567 la ciudad de Huesca, bajo presiones del rey Felipe II, accede a devolver las reliquias de los Santos Niños a Alcalá de Henares.

Todos sabemos que el 6 de agosto de 305, los niños Justo y Pastor, de 7 y 9 años respectivamente, fueron degollados a las afueras de Complutum por no renunciar a su Fe en Jesucristo. Los cristianos recogieron sus cuerpos y crearon una «cella martyris», un pequeño altar con techo, para celebrar ahí los aniversarios del martirio. Pero cuando los musulmanes invadieron la ciudad de Complutum en el año 714, por temor a posibles profanaciones, los cuerpos de nuestros Santos Mártires fueron trasladados, primero a Narbona, y poco después al valle de Nocito, en la provincia de Huesca. Estuvieron en ese valle hasta el año 1514 en que fueron trasladados hasta el Monasterio Benedictino de San Pedro el Viejo de Huesca.

Después de la conquista de los cristianos de la fortaleza árabe de Al-kal’a en Nahar, se intentó de todas las maneras posibles que volvieran a Alcalá las reliquias de los Santos Niños mártires. Pero el Obispo de Huesca se negaba a tal acontecimiento, pues eran unos santos muy venerados en esa ciudad.

Tuvo que interceder el propio rey Felipe II, exigiendo de inmediato cumplimiento al Obispo de Huesca que dejara trasladar las reliquias de los San Justo y San Pastor a la villa de Alcalá.

De Alcalá de Henares salió para Huesca, en representación del Cabildo, el doctor Pedro Serrano, canónigo de la Magistral. Al llegar a Zaragoza, el arzobispo mandó al don Juan de Gurrea, Gobernador de Aragón y al doctor Micer Vardaxi, asesor del Gobernador, que se unieran a la comitiva complutense.

Al llegar a Huesca, tanto el Obispo como toda la ciudad se negaron a entregar las reliquias. Es más, los parroquianos de la iglesia de San Pedro el Viejo ocultaron los cuerpos de los Santos Niños para que no se supiera dónde se encontraban.

Tanta era la oposición y tan perdido estaba el asunto para los intereses complutenses que el doctor Serrano mandó un mensajero al Rey para que éste dictase nuevas órdenes.

Pero no tuvo que intervenir más ya que los parroquianos de San Pedro tras una larga deliberación acordaron entregar las reliquias al doctor Serrano, pues comprendieron la inutilidad de oponerse al mandato real. Por eso tal día como hoy de 1567 la ciudad de Huesca acordó la entrega de una porción estimable de las reliquias de los Santos Niños a la villa de Alcalá.


Más efemérides del 13 de diciembre:

El 13 de diciembre de 1525 los Bernardos Cistercienses instalan su colegio en lo que había sido un Beaterio de Santa Librada, conservando también el nombre.

El 13 de diciembre de 1598 al ser encarcelado un estudiante, se amotinan los demás pidiendo su liberación.

El 13 de diciembre de 1697 se concede a Alcalá de Henares “mercado franco”, en el cual los forasteros no tenían que pagar tributo por los géneros que vendían.

El 13 de diciembre de 1850 la Comisión Gestora de la compra de los edificios que fueron Universidad por parte de la Sociedad de Condueños cede los edificios de la Universidad de Alcalá para que se instale el Colegio de Cadetes del Arma de Caballería.

El 13 de diciembre de 1985 se constituye la Delegación Municipal del Distrito I.

8 de diciembre de… 1759

El 8 de diciembre de 1759 el rey Carlos III viene de Nápoles para hacerse cargo de la Corona de España, llega a Alcalá y en el Palacio Arzobispal no hay siquiera camas para dormir.

Fallecido el rey Fernando VI en agosto de 1759, sin descendencia, la corona de España fue a parar a su hermano Carlos, que tomaría por nombre Carlos III.

En ese momento Carlos era Rey de Nápoles y Sicilia. En octubre de ese mismo año manifestó en plena corte su última voluntad como rey y se embarcó para venir a España.

Llegó a Barcelona el 17 de octubre siendo recibido por grandes aclamaciones y muestras de entusiasmo, las cuales se repitieron en todos los lugares por donde pasó hasta Madrid… ¿En todos los lugares? La verdad es que no.

Al anochecer del 8 de diciembre de 1759 llegó el nuevo rey Carlos III junto a su familia a la ciudad de Alcalá de Henares, de la que no se llevó una buena impresión.

A su llegada se dirigieron al Palacio Arzobispal siendo arzobispo en esa época Luis Antonio Fernández de Córdoba Portocarrero, Conde de Teba, que no tenía ni tuvo ninguna relación con Alcalá y por tanto ni con su Palacio.

Al llegar el séquito regio al Palacio lo encontraron en unas condiciones deplorables de mobiliario, ya que no había ni una silla para poder sentarse ni una mesa en la que poder dejar su equipaje de mano. Es más tuvieron que poner sobre el suelo las lámparas que tenuemente iluminaban esas habitaciones destartaladas.

Solo había una cama destinada a Rey, y como éste vino acompañado de sus hijos, tuvieron que utilizar el colchón del lecho del Rey para las dos infantas y José de Guzmán y Guevara, Conde de Oñate, que en ese momento era el Sumiller de Corps, es decir, el encargado del cuidado de la persona y las habitaciones del Rey, cedió otro colchón para los infantes pequeños.

Los adultos tuvieron que pasar la noche en unas sillas que en ese momento llevaron a Palacio.

¿Por qué estaba el Palacio Arzobispal tan descuidado y destartalado, cuando el Arzobispo sabía que el Rey iba a ser su huésped en Alcalá? ¿Cómo la Municipalidad consintió que el Monarca fuese recibido de tal manera, conociendo el itinerario del séquito regio?

Primero hay que recordar, como he dicho antes, que el Arzobispo nunca tuvo relación con nuestra ciudad, por tanto no sabría cómo estaba su Palacio.

Y quiero pensar que como la situación entre el Concejo y la Universidad era de enemistad, con enfrentamientos casi a diario, puede ser que se olvidaran de la visita del rey Carlos III y su familia.


Más efemérides del 8 de diciembre:

El 8 de diciembre de 1542 es bautizado el niño Andrés de Cervantes, hermano mayor de Miguel de Cervantes Saavedra, en la Parroquia de Santa María de Alcalá de Henares.

El 8 de diciembre de 1856 se abre el Colegio de las Madres Filipenses en la calle de las Damas.

El 8 de diciembre de 1937 un fuerte bombardeo destruye el Convento de Dominicas de Santa Catalina de Siena.

7 de diciembre de… 1618

El 7 de diciembre de 1618 fallece el cardenal arzobispo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas, fundador del Monasterio de San Bernardo de Alcalá de Henares.

Bernardo de Rojas y Sandoval nació en Aranda de Duero, de la provincia de Burgos, en abril de 1546. Era hijo del noble don Hernando de Rojas y Sandoval, Mayordomo y Preceptor del los hijos del rey Felipe II, y de doña María Chacón de Guevara.

Bernardo vivió su infancia en las casas de la Condesa de Lerma, que era de la familia, en Buitrago y Tordesillas. Y estando en Tordesillas, vino al mundo su sobrino Francisco de Sandoval y Rojas, el futuro Duque de Lerma.

Poco tiempo más tarde Bernardo se fue a vivir con su tío Cristóbal de Rojas y Sandoval, que era Obispo de Oviedo. Y bajo su protección, Bernardo, cuando tenía nueve años, en 1555, recibió la tonsura eclesiástica.

Algún tiempo después vino a Alcalá de Henares a estudiar en su Universidad, junto a su criado Luis de Oviedo. Estuvo en Alcalá más de diecinueve años. Uno de sus maestros fue el humanista Ambrosio Morales. Años más tarde Bernardo se encargaría de realizar el epitafio de su maestro.

En casa de don Ambrosio, Bernardo se relacionó con personajes ilustres, como el príncipe Carlos, hijo del rey Felipe II, Juan de Austria o Alejandro Farnesio.

Como curiosidad hay que decir que en el testamento de don Bernardo cuenta que él había sido “menino” del príncipe Carlos en su niñez.

En la Universidad de Alcalá también coincidió con su primo y tocayo don Bernardo de Sandoval, que luego fue Corregidor de Aranda.

Se sabe que también estudió con Bernardo su hermano Luis de Rojas.

En mayo de 1567 alcanzó el título de Bachiller en Artes, en octubre de ese mismo año, el título de Licenciado, y en noviembre, también de ese año, el título de Maestro en Artes. En seis años logró tres grados.

Por su salud frágil y por su miopía, se marchó a Brihuega, de la provincia de Guadalajara, para seguir estudiando de manera privada con el sacerdote y profesor Juan Alonso de Moscoso, que llegaría a ser Obispo de León y de Málaga. Don Juan Alonso, que había sido colegial y luego profesor de la Universidad de Alcalá, más tarde fundó el Colegio Menor de San Ciriaco y Santa Paula, también conocido por el Colegio de Málaga.

Don Bernardo se graduó como Licenciado en Teología en 1576, pero fue en la Universidad de Salamanca.

Fue Canónigo en Sevilla y Obispo de Ciudad Rodrigo, Pamplona y Jaen.

En 1598 le nombran Cardenal de la iglesia de Santa Anastasia. Hay que decir que todo cardenal, también en la actualidad, tiene que estar vinculado a una iglesia de Roma. Y un año después se le nombra Arzobispo de Toledo.

En este nombramiento tuvo mucho que ver el rey Felipe III y el sobrino de don Bernardo, Francisco de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma, colaborador más inmediato del rey.

En esa etapa es cuando Bernardo cambia el orden de sus apellidos, de Rojas y Sandoval a Sandoval y Rojas, probablemente para destacar más su parentesco con su sobrino.

En octubre de 1599 el Rey le nombra Consejero de Estado. Y en 1608 es nombrado Inquisidor General, tras haber rechazado este cargo varias veces. Esta negativa provocó que el Duque de Lerma se enfadara con su tío.

En 1612 publicó el libro “Index librorum prohibitorum et exporgatorum” (Índice de libros prohibidos y expurgados), inspirado en el Índice que publicó Benito Arias Montano, pero menos severo con Erasmo que él.

Bautizó a todos los hijos del rey Felipe III, menos al infante Felipe que murió de manera prematura.

De siempre, el arzobispo Bernardo fue de trato considerado con sus familiares, amigos y criados. Tenía fama de muy piadoso. Y fue mecenas de escritores: Lope de Vega le dedicó unos versos en su librillo “Rimas Sacras”. Vicente Espinel le dedicó su libro “Vida del Escudero Marcos de Obregón”, Francisco Vicente Tornamira, su “Traducción del calendario gregoriano de latín en español”, y el doctor Pedro García Varraro, su obra “Disputationes Medicae super libros Galeni”. Y Cervantes, en el prólogo de su segunda parte de El Quijote, escribió:

«Viva el conde de Lemos, cuya liberalidad y cristiandad bien conocida, contra todos los golpes de mi corta fortuna me tiene en pie, y vívame la suma caridad del ilustrísimo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas […] por sólo su bondad han tomado a su cargo el hacerme merced y favorecerme».

Y si el arzobispo de Toledo Bernardo Sandoval y Rojas gastó mucho dinero en socorrer necesidades ajenas, no es menos lo que invirtió en obras arquitectónicas.

En enero de 1617 se juntó con el Concejo de Alcalá, el antiguo Ayuntamiento, para decirles que quería fundar un monasterio de religiosas cistercienses bajo la advocación de San Bernardo.

Buscó al tracista, actual arquitecto, más importante de la época, Juan Gómez de Mora, que cuando le contrató estaba haciendo la Plaza Mayor de la villa de Madrid. Y como maestro de obras, el actual aparejador, contrató al alcalaíno Sebastián de la Plaza.

Y tres meses después de la reunión con el Concejo, en abril de 1617, ya pusieron la primera piedra del monasterio.

Ya se encontraba algo enfermo, aunque estuvo mal de salud toda su vida, y un año después, en abril de 1618, firmó testamento dejando dinero suficiente por si fallecía antes de terminar “su obra”, ya que a partir de la famosa reunión, todo lo que hacía sería pensando en el Monasterio Cisterciense de San Bernardo, al que él llamaba “su obra”.

Un mes después, en mayo de 1618, redactó las Constituciones del Monasterio, y con su firma ya se consideró fundado el Monasterio, aunque todavía no habían entrado las monjas.

Tres meses después de escribir su testamento, en julio de 1618, lo modificó.

El amor de Bernardo Sandoval hacia Alcalá quedó plasmado en su testamento, ya que él pidió que se realizasen misas por el arzobispo, una vez fallecido, en los conventos más pobres y que se repartieran limosnas entre los presos más necesitados y pobres de las cárceles, eclesiástica y seglar, de Alcalá.

Pero el apartado más importante del testamento es el que instituyó como únicas herederas de todos sus bienes y haciendas a las religiosas del Monasterio de San Bernardo.

Y parece que se lo habían anunciado, pues ese mismo año, tal día como hoy de 1618 falleció en Madrid el cardenal arzobispo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas, fundador del Monasterio Cisterciense de San Bernardo de Alcalá de Henares.

Pero los historiadores no se ponen de acuerdo ni en el lugar ni en el día de su muerte. Unos le sitúan en Toledo, y otros en Madrid. Sobre el día, la mayoría de las fuentes dicen que murió el 7 de diciembre, a las diez de la noche. El problema nace porque en la copia del testamento del Arzobispo que tenían las religiosas en el Monasterio de San Bernardo en Alcalá, realizada en 1650 por el escribano Francisco Suarez, dice el Arzobispo de Toledo murió:

«En la villa de Madrid […], a las cuatro horas de la mañana […], ocho días del mes de diciembre de 1618».

Ahí la duda.

5 de diciembre de… 1694

El 5 de diciembre de 1694 don Martín Bonilla y Echevarría, Obispo de Ceuta, funda el Convento Oratorio de San Felipe Neri.

Desde la fundación de la Congregación del Oratorio en 1575 por Bula papal de Gregorio XIII a petición del sacerdote Felipe Neri, las Congregaciones del Oratorio se han ido extendiendo poco a poco por todo el mundo.

Llegaba a su fin el siglo XVII se encontraba en Alcalá de Henares el Canónigo de la Catedral de Ávila, don Martín Bonilla y Echevarría, a quien, aparte de los títulos de Visitador Eclesiástico de Madrid, Provisor del Obispado de Ávila, Miembro del Consejo de la Gobernación de Toledo, Juez Incuria de la Nunciatura de España y Obispo electos por dos veces de Ceuta, hay que añadir el título de Fundador en Alcalá de la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri, para clérigos y seculares sujetos a los Estatutos que regía el Oratorio existente en Roma.

Ya que tal día como hoy de 1694 don Martín Bonilla y Echevarría fundó el Convento Oratorio de San Felipe Neri en Alcalá de Henares, dando su aprobación eclesiástica diocesana el cardenal y arzobispo de Toledo Luis Manuel Fernández Portocarrero y confirmado por el papa Inocencio XII.

Durante su vida, Martín Bonilla y Echevarría invirtió mucho dinero en su Fundación, y al morir completó su obra, ya que instituyó como único heredero de sus bienes y rentas al Oratorio de Alcalá. Estos bienes sirvieron en gran parte para construir el Convento y su iglesia.

Cuando el fundador falleció en Madrid, fue enterrado en el Convento del Espíritu Santo de los Padres Clérigos Menores de Madrid, hasta que en octubre de 1705 sus restos fueron trasladados a la iglesia de su Oratorio de Alcalá, donde permanecen hasta el día de hoy.

El Oratorio de San Felipe Neri es el último convento masculino que se fundó en Alcalá de Henares durante la época de la Universidad Cisneriana, y es el único de aquel periodo que pervive en la actualidad.

El Oratorio se fundó en unas casas de la antigua calle de la Tocinería, actualmente calle San Felipe Neri, hasta que cuatro años después de su fundación, en 1698, se iniciaron las obras del actual edificio. Los arquitectos fueron los maestros Manuel Crespo y Bartolomé Oñoro.

La iglesia es de una sola nave rectangular, llamada planta de salón, su techo es una bóveda de yesería y tiene una cúpula elíptica sobre el altar mayor.

La puerta original de la iglesia daba a la calle de San Felipe, como aún se puede apreciar desde el exterior, pero en 1714, con el dinero donado por el testamento de la Condesa de Alba de Liste, se amplió el templo y se cambió la entrada, que da a la actual plaza del Padre Lecanda.

El retablo original se perdió durante la invasión francesa y se ha sustituido hace poco tiempo por un trampantojo, es decir, una pintura que simula ser un retablo, con diversas tallas, éstas de verdad, destacando una de Santa Teresa de Jesús, obra de Gregorio Hernández, y un cuadro de Cristo crucificado, de Mariano Salvador Maella.

En los laterales del templo hay altares con pinturas, como un San José, de Antonio Palomino y una copia del Pasmo de Sicilia de Rafael Sancio. Y en el lado del Evangelio, es decir, según se mira al altar, a mano izquierda, hay una capilla barroca con una talla de la Inmaculada Concepción, obra de la escuela de Alonso Cano.

El edificio del Convento es muy sencillo, formado con un claustro rodeado de dependencias. Lo único notable es la escalera principal, presidida por un cuadro de la Inmaculada Concepción, obra de Antonio de Pereda.

El Convento tiene una riquísima biblioteca y archivo con más de 8.000 volúmenes, incluyendo dos incunables.

También tiene un pequeño museo de arte sacro de gran interés, con tallas de marfil y de la escuela granadina y lienzos de Vicente Carducho, Vicente de la Rivera y Juan Delgado, junto con libros, documentos y objetos litúrgicos.

En este convento estuvo de retiro espiritual el escritor Miguel de Unamuno, invitado por su amigo personal y antiguo confesor el filipense Padre Juan José de Lecanda.


Más efemérides del 5 de diciembre:

El 5 de diciembre de 633 Hilario, obispo complutense, asiste al IV Concilio de Toledo.

El 5 de diciembre de 1277 el rey Alfonso X exime al Concejo de Alcalá del pago de un servicio que prometieron para después de su muerte.

El 5 de diciembre de 1700 Alcalá de Henares levanta pendones por el archiduque Carlos.

4 de diciembre de… 1788

El 4 de diciembre de 1788 se inaugura la actual Puerta de Madrid, construida a expensas del cardenal Lorenzana.

Se sabe que Alcalá de Henares estaba rodeada de una muralla que fue ampliándose poco a poco según iba creciendo el burgo medieval.

El primer recinto se le atribuye al arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada, a principios del siglo XIII. Casi dos siglos después, a finales del XIV, el arzobispo Pedro Tenorio amplió la muralla hacia el Este, llevando la Puerta de Guadalajara, que estaba al final de la calle Mayor de la Judería, al final de la calle de los Libreros. Y el cardenal Cisneros, a principios del siglo XVI, amplió algo de la muralla por el Sureste, al crear su “ciudad universitaria”.

Y lógicamente la muralla tenía puertas por donde salía y entraba la gente, que solían ser torres con el acceso en la parte inferior.

Las principales puertas estuvieron situadas en los puntos cardinales: Al Norte, la Puerta de Burgos; al Sur, la Puerta del Vado; al Este, la Puerta de Guadalajara; y al Oeste, la Puerta de Madrid.

Además de estas puertas principales había otras de menor importancia, como la Puerta de San Julián, la Puerta de las Tenerías, que luego se llamó Puerta de los Aguadores, el Postigo de Santa Ana y el Postigo de Judíos, que luego se llamó Puerta de Santiago.

Poco a poco, con el transcurso del tiempo, las murallas y las puertas fueron desapareciendo al ir creciendo la ciudad.

La Puerta de Madrid iba a ser demolida en los años 70 del siglo XVIII, pero el arzobispo de Toledo cardenal Francisco Antonio Lorenzana la sustituyó por otra puerta nueva, la que actualmente podemos contemplar.

Para ello pidió al arquitecto municipal Antonio Juana de Jordán que trazara los planos. Éste diseñó una puerta de estilo neoclásico, que estaba muy extendido por toda España en ese siglo.

La puerta la planteó de tres cuerpos, estando los laterales rematados por unas bolas. Estos lados exteriores tenían unos vanos adintelados, es decir, los huecos tienen la parte superior recta, y el cuerpo central lo diseñó con un vano con arco de medio punto, es decir, el hueco central no tiene la parte superior recta, sino que tiene un arco. En este cuerpo central colocó a los lados unas pilastras y en la parte superior, un frontón triangular.

Debajo del frontón triangular puso unas lápidas de piedra con unos textos. En el lado que da hacia Madrid pone: “Reinando Carlos III. Año de MDCCLXXXVIII”. Y en el lado que da hacia Guadalajara pone: “A expensas del Arzobispo de Toledo el Excmo. Señor D. Francisco Antonio Lorenzana”.

Esta puerta está alineada con la puerta que el rey Carlos III encargó al arquitecto Francisco Sabatini para Madrid, con el nombre de Puerta de Alcalá, que se construyó en 1778, diez años antes que nuestra puerta, ya que tal día como hoy de 1788 se inauguró en Alcalá de Henares la actual Puerta de Madrid, construida a expensas del cardenal Lorenzana.


Más efemérides del 4 de diciembre:

El 4 de diciembre de 1300 el arzobispo de Toledo don Gonzalo Díaz Palomeque ordena que no se ponga pleito contra los alcalaínos si la deuda no llega a 500 maravedís.

El 4 de diciembre de 1496 el cardenal Cisneros preside el Concilio Diocesano celebrado en Alcalá de Henares.

El 4 de diciembre de 1912 don Demetrio Alonso Castrillo, Gobernador Civil de la provincia, aprueba las Ordenanzas Municipales de la ciudad de Alcalá de Henares.

El 4 de diciembre de 1933 se inician las clases en el Instituto de Segunda Enseñanza “Complutense” en los edificios de la antigua Universidad de Alcalá.