13 de noviembre de… 1463

El 13 de noviembre de 1463 fallece San Diego de Alcalá en olor de santidad en el Convento franciscano de Santa María de Jesús de Alcalá de Henares.

La efeméride del día de hoy está dentro de lo que se puede llamar “de confusión”, ya que por un lado se celebra hoy y por otro lado se dice que falleció ayer.

La efeméride es que tal día como hoy de 1463 fallece Diego de San Nicolás, en olor de santidad, en el Convento franciscano de Santa María de Jesús de Alcalá de Henares. Lógicamente estamos hablando de la persona que a día de hoy conocemos como San Diego de Alcalá.

Y entra la confusión pues los franciscanos toman como fecha más extendida el día de hoy como su fallecimiento. Pero el Martirologio Romano, que es el catálogo oficial de la Iglesia Católica sobre los mártires y santos organizado según el orden de sus fiestas, lo incluye el 12 de noviembre.

En el día 12 de noviembre, el Martirologio Romano dice:

«En Alcalá de Henares, en España, el tránsito de san Diego, Confesor, de la Orden de Menores, distinguido por su humildad; a quien el Sumo Pontífice Sixto V puso en el catálogo de los Santos. Su fiesta se celebra el día siguiente».

Y en el día 13 de noviembre dice:

«En Alcalá de Henares, en España, el tránsito de san Diego, Confesor, de la Orden de Menores, distinguido por su humildad; a quien el Sumo Pontífice Sixto V puso en el catálogo de los Santos.

[Murió el 12 de noviembre y los franciscanos celebran su memoria el 13 del mimo mes]. Nació en San Nicolás del Puerto (Sevilla) hacia 1400, de familia humilde. Muy joven abrazó la vida eremítica en la serranía de Córdoba, entregándose a la oración y al trabajo. A la edad de 30 años ingresó en la Orden franciscana como hermano laico; era analfabeto y se dedicó a los oficios más humildes como hortelano, enfermero, portero. Residió en varios conventos de su Provincia, promoviendo con su ejemplo el movimiento de la observancia. En 1441 partió como misionero a las islas Canarias, donde evangelizó, enseñó a cultivar la tierra y defendió los derechos de los nativos; lo nombraron superior del convento de Fuerteventura, pero se vio abrumado de dificultades. En 1450 se trasladó a Roma, donde atendió a apestados, a pobres y enfermos, curando con su oración a muchos. Pasó sus últimos años en Alcalá de Henares (Madrid), edificando a todos con su santidad y sabiduría evangélica. También es famoso por los milagros que Dios obró por su medio. Murió en Alcalá el 12 de noviembre de 1463.»

Resumiendo podemos decir que la fecha real de su fallecimiento es el 12 de noviembre de 1463 pero por un motivo que se nos escapa de nuestro entendimiento se celebra su onomástica el 13 de noviembre.

Pero me gustaría hablar de Diego de San Nicolás en el tiempo que vivió en Alcalá de Henares.

De los sesenta y tres años que vivió, sólo los siete últimos los pasó en Alcalá, ya que se trasladó al Convento de Santa María de Jesús en 1456.

En ese año el arzobispo Carrillo, que había fundado este Convento, dispuso que se trasladaran a él doce religiosos procedentes del Monasterio de Nuestra Señora de la Salceda, y fray Diego de San Nicolás fue uno de los elegidos. Por tanto hay que decir que San Diego de Alcalá fue uno de los doce frailes fundadores del Convento franciscano complutense.

En éste, fray Diego, que nunca llegó a ser sacerdote, trabajó como hortelano y más tarde como portero.

El propio arzobispo Carrillo le tenía en alta estima y mandó construir una ermita en la propia huerta del convento a petición del humilde fraile.

Según cuenta la historia, y la leyenda lo ha magnificado, fray Diego de San Nicolás hacía milagros allá por donde pasaba. En Alcalá plantó una parra que dio fruto durante más de dos siglos y medio.

Pero el milagro más conocido del santo es el del ramo de flores. Fray Diego “robaba” comida de la despensa del Convento. Todos los frailes lo sabían y hacían la vista gorda, hasta que un día, cuando llevaba una pierna de cordero escondida, un hermano le paró y le preguntó sobre lo que llevaba envuelto en su escapulario. Y fray Diego le dijo que eran flores y al abrir las telas del hábito salieron eso, flores.

Fray Diego de San Nicolás fue muy pacífico, tuvo mucha paciencia y nunca se le oyó palabra de enfado ni disgusto.

Y con resignación vivió y sufrió su dolorosa enfermedad que le llevó a la muerte. Sufrió una apostema en un brazo, que es una acumulación de pus supurado.

Conociendo que se acercaba su fin, se preparó con mucha devoción, recibiendo los Santos Sacramentos. Poco antes de morir, pidió que llamasen a todos los religiosos del Convento y, reunidos entorno a él, les pidió que, por amor a Jesucristo, le diesen hábito, cuerda y paños menores para ser amortajado. Después les dio las gracias, pidió perdón por todas sus faltas y, tomando una cruz de madera que tenía en la cabecera de su “cama”, por llamarla de alguna manera, se quedó mirando la cruz fijamente y pronunció en latín: «Dulce madero, dulces clavos, cruz adorable, que sola tú fuiste digna de llevar al Rey y Señor de los cielos y de la tierra». Y con estas palabras su Alma abandonó el cuerpo mortal para ir al lado del Padre.

El cuerpo incorrupto de San Diego de Alcalá está en una capilla del lado de la Epístola (lado derecho) de la Catedral Magistral de Alcalá de Henares, y se abre su urna para su veneración sólo un día al año, el 13 de noviembre.


Más efemérides del 13 de noviembre:

El 13 de noviembre de 1672 se consagra la iglesia del Monasterio de Agustinas Descalzas de Santa María Magdalena.

El 13 de noviembre de 1725 el abad Tomás Ezquerra toma posesión de la Cátedra de Prima en Teología.

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