31 de agosto de… 1524

El 31 de agosto de 1524 el escultor Felipe Vigarny emite un informe sobre el sepulcro del cardenal Cisneros.

Felipe Bigarny, apodado el Borgoñón ya que había nacido en Langres, en la región de Borgoña, fue un maestro escultor y tallista. Está considerado como uno de los introductores del Renacimiento en España.

En 1499 el cardenal Cisneros contrató al joven Felipe Bigarny, de veinticuatro años, para que hiciera las trazas del retablo mayor de la Catedral de Santa María de Toledo. Éste se comprometió a esculpir los cuatro relieves principales y además preparó una figura de San Marcos.

Por otro lado, en 1518 la Universidad de Alcalá contrató a Felipe Bigarny, ya con cuarenta y tres años, para que hiciera una medalla conmemorativa del décimo aniversario de la Universidad y un retrato del Cardenal en alabastro. Junto al sepulcro de Cisneros, que había sido contratado a Domenico Fancelli, las tres obras (el retrato, la medalla y el sepulcro) fueron utilizadas «como medio de exaltación de la figura del ilustre fundador fallecido unos meses antes».

Y tal día como hoy de 1524, a solicitud de la Universidad de Alcalá, Felipe Bigarny redactó un informe sobre el sepulcro del cardenal Cisneros en el que estaba trabajando Fancelli.

En el documento, el escultor calificó el sepulcro del cardenal Cisneros como mejor que el de los Reyes Católicos, que está en la Capilla Real de la Catedral de Granada, y el del príncipe Juan, que se puede contemplar en la iglesia de Santo Tomás de Ávila.

Además añadió que las rectificaciones sobre el proyecto original, al hacerlo más largo y estrecho, lo habían mejorado.

Escultóricamente hablando, el sepulcro de Cisneros sigue el tipo de sepulcro exento.

Los lados del túmulo son rectos, a diferencia de los de los Reyes Católicos o del príncipe Juan, que tienen forma de talud.

Se levanta sobre un pequeña base muy decorada con motivos vegetales y animales.

Los lados mayores del sepulcro tienen cinco nichos separados por unas columnas clásicas con pedestales altos.

El nicho central, que es más ancho que los restantes, lo ocupan tondos con las representaciones de San Eugenio, el primer Obispo de Toledo, en el lado de la derecha, y San Leandro, en el lado izquierdo.

En el lado de San Eugenio, en los otros cuatro nichos restantes se encuentran las figuras del Quadrivium, que son la Aritmética, la Música, la Astronomía y la Geometría. Y en el lado de San Leando, están las figuras del Trivium, es decir, la Gramática, la Dialéctica y Retórica, más la Teología. Todas aluden a las enseñanzas que se impartían en la Universidad de Alcalá.

Los frentes menores tienen tres nichos divididos por las mismas columnas.

En el nicho central de la cabecera está San Ildefonso entre San Juan de la Penitencia y Santiago el Mayor. Y en el nicho central de los pies está San Isidoro de Sevilla entre San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán.

Los cuatro ángulos del sepulcro son protegidos con grifos, que son unos animales fantásticos con cuerpo de águila y garras de león.

En la parte superior se encuentra la figura yacente del cardenal Cisneros sobre una cama sepulcral. Está vestido de pontifical y tiene un báculo entre las manos.

En las esquinas de la cama están sentados los cuatro doctores de la iglesia latina: San Jerónimo, San Ambrosio, San Agustín y San Gregorio.

En el frente está tallado un epitafio, redactado por Juan de Vergara, amigo del Cardenal, que dice:

«Condideram Musis Franciscus grande lyceum, Condor in exiguo nunc, ego, sarcophago. Praetextam junxi, sacco, galeamque galero Frater, Dux, Praesul, Cardineus, que Pater. Quin virtute mea junctum est diadema cucullo Dum mihi regnanti pariut Hesperia. Obit Roae VI id novem M.D. XVII»

(Yo, Francisco, que hice edificar a las Musas, un Colegio Mayor, yazco ahora en este exiguo sarcófago. Uní la púrpura al sayal, el casco al sombrero Fraile, Caudillo, Ministro, Cardenal. Junté sin merecerlo la corona a la cogulla cuando España me obedeció como a Rey. Murió en Roa, el sexto (día) de los idus de noviembre 1517).

(La fotografía que ilustra esta efeméride está sacada de la página web de Dream! Alcalá… gracias).

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14 de agosto de… 1840

El 14 de agosto de 1840 se inaugura la plaza de toros construida en la huerta del Colegio Convento de Agustinos de San Nicolás de Tolentino.

En casi todas las fiestas reales de toda la historia han figurado en sus programas torneos o simulacros de combate entre caballeros armados o corridas de toros a las que los soberanos asistían con todo su cortejo de lujo y vistosidad.

Extraño sería que en Alcalá, habiendo sido residencia de reyes y arzobispos, no se celebrasen fiestas y corridas de toros de gran resonancia y emoción. Pero esas corridas de toros no tenían por marco plazas cerradas o cosos construidos para ese fin, como en la actualidad.

En Alcalá de Henares se realizaban en la plaza del Mercado, la actual plaza de Cervantes, acotándose parte de su terreno para levantar las tribunas desde las que los monarcas y su séquito presenciaban la fiesta.

El Ayuntamiento no estaba en su ubicación actual sino en la plaza del Mercedo, en unas casas en las que actualmente hay restaurante de comida rápida. Desde su balcón principal veían las corridas de toros el Corregidor y su séquito.

Enfrente del balcón del Ayuntamiento estaba el Arco de la Universidad, en la entrada de la actual calle Pedro Gumiel, y desde su balcón presenciaban los festejos el Rector de la Universidad y sus profesores.

La actual calle Bustamante de la Cámara, paralela a la calle Pedro Gumiel, se utilizaba para encerrar el ganado que se iba a lidiar. Por eso se llamaba calle del Toril.

Posteriormente, al modificarse el trazado de la plaza del Mercado, las corridas de toros, a las que ya no asistían los reyes, se realizaban en corrales o patios de alguna casa de labor, hasta que un aficionado, José Aspa, decidió construir una plaza de toros.

Y tal día como hoy de 1840 se inauguró la primera plaza de toros de Alcalá de Henares.

José Arpa, alcalde de Alcalá, rico hacendado y dueño del edificio del antiguo Colegio Convento de Agustinos de San Nicolás de Tolentino, construyó una plaza de toros en la antigua huerta de los frailes, que lindaba con la ronda de Santiago, actual Vía Complutense.

Los tendidos y palcos eran de madera y estaban sustentados sobre terraplenes de tierra. Según las crónicas del momento era una plaza bastante cómoda. Duró 30 años, hasta el 1870.

Nueve años estuvo Alcalá de Henares sin plaza de toros, ya que la segunda plaza se inauguró en julio de 1879, y estaba situada en el camino de Aragón, junto al arrabal de Los Mártires, en la actual Avenida de Guadalajara.

Y volviendo a la huerta y al antiguo Colegio Convento de Agustinos de San Nicolás de Tolentino, fue adquirido años después por doña Modesta Martínez, y ésta se lo ofreció a las monjas franciscanas del Monasterio de San Juan de la Penitencia, ya que su edificio estaba declarado en estado de ruina.

Las religiosas aceptaron tal ofrecimiento y se instalaron en él en septiembre de 1884.


Más efemérides del 14 de agosto:

El 14 de agosto de 1511 se producen problemas en la Universidad en torno a la negligencia de los maestros de Teología y Medicina.

El 14 de agosto de 1561 se aprueba la fundación de la muy Noble Cofradía de Nuestros Santos Niños Mártires San Justo y Pastor, Cofradía de Pobres de la Cárcel.

11 de agosto de… 1939

El 11 de agosto de 1939 un incendio de origen incierto y que fue mal controlado, destruye el edificio del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, junto con la documentación del Archivo General Central.

En febrero de 1129 el rey Alfonso VII y la reina doña Berenguela donaron al Arzobispado de Toledo las tierras complutenses, convirtiéndose el arzobispo don Raimundo de Sauvetat en el primer Señor de Alcalá.

Y en 1202 al arzobispo don Rodrigo Jiménez de Rada colocó la primera piedra de lo que en un principio serían las casas del Arzobispo, y que más tarde llegó a ser el Palacio Arzobispal.

Durante más de seiscientos años fue residencia de los Arzobispos de Toledo y Vicarios hasta el año 1835 que se abolió los señoríos y por tanto el Arzobispado perdió las tierras de Alcalá.

Este Palacio contaba con cuatro espacios bien definidos, correspondientes a cuatro patios, junto con un jardín y una huerta.

El primer patio, el patio de Fonseca, también llamado de las columnas, era el núcleo originario de la primitiva casa arzobispal, que era un fuerte medieval. Tenía aspecto de un claustro de convento de dos plantas, con setenta y ocho columnas. Como curiosidad, los capiteles de las columnas de la planta primera eran todos diferentes, con tallas de cabezas de ángeles. En ese patio estaba la famosa escalera de tres tramos que era similar a la del Hospital de Santa Cruz de Toledo, ya que el autor de las dos escaleras junto con ese patio fue el arquitecto y escultor Alonso de Covarrubias.

El segundo patio era el de Armas. Era el más grande y estaba en la entrada al Palacio. Tenía tres alas construidas. En el ala Este estaba, y está a día de hoy, el Salón de Concilios y el torreón del Ochavo, donde se celebraron grandes recepciones y sínodos toledanos. El ala Norte era la más larga de todas. También fue obra de Alonso de Covarrubias. En la fachada, sobre la ventana central, todavía podemos apreciar un ostentoso escudo del cardenal-infante Luis de Borbón y Farnesio, que reemplazó, entre los años 1735 y 1754, al blasón imperial de Carlos V. El ala Oeste tenía la entrada al patio de Fonseca.

El tercer patio era el claustro del Aleluya que estaba en el lado Norte del Patio de Armas. Antiguamente constaba de una bella crujía de doce columnas unidas por arcos platerescos, que se repetían en la planta superior unidas por una balaustrada gótica, del mismo estilo del patio de Fonseca, pero a finales del siglo XIX, hacia el año 1875, fue demolida y se convirtió en un simple patio que daba a la huerta y uno de los lados era la tapia del Monasterio de San Bernardo.

El último patio era el de la Fuente. Era el más desconocido de los cuatro porque se decía que no está terminado. Constaba de ochenta y dos columnas en tres crujías. La cuarta eran pilastras y arcos a modo de nichos, toda de ladrillo y piedra sin labrar. Se llama «de la Fuente» por una pila que había en el centro del patio.

Y según miramos a la fachada del patio de Armas, al oeste, a la izquierda, se encontraba el jardín del Vicario y las galerías del Ave María, de estilo herreriano, con dos miradores de planta cuadrada con unas torretas apizarradas, semejantes a las torres de las iglesias y conventos de la ciudad.

Como en 1835 el Arzobispo de Toledo dejó de ser Señor de Alcalá, pero el Palacio seguía siendo propiedad del Arzobispado, en marzo de 1859 se firmó un Acuerdo entre el Arzobispado de Toledo y el Gobierno para instalar en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares el Archivo General Central, para conservar gran parte de la documentación generada por la Administración española en la Edad Moderna.

En la Guerra Civil seguía siendo Archivo General, pero una mente “lumbrera”, y perdón por la expresión y por el comentario personal, decidió que en los bajos del Palacio, y por tanto del Archivo, se creara un cuartel militar, la Agrupación de Antitanques, junto a un taller de reparación de motores y un almacén de municiones.

Y tal día como hoy de 1939 un incendio de origen incierto y que fue mal controlado, destruyó el edificio del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, junto con la documentación del Archivo General Central.

El fuego empezó sobre las siete de la tarde, en el callejón del basurero, que estaba al lado de la huerta, detrás del patio de la Fuente, entre el patio y las naves nuevas que habían construido para ampliar el Archivo. En esa zona se almacenaba cajones de embalaje con grasa, cartones, papeles y basura, llegando la basura a ocho metros de altura.

Los soldados y los hortelanos intentaron ayudar en lo que podían a los bomberos complutenses hasta que llegaron, sobre las ocho y media, una dotación de bombero de Madrid para ayudar en las tareas de extinción. Se intentó hacer un cortafuego en el edificio para ver si cesaba pero no lo lograron por la rapidez de las llamas.

Se produjeron varias explosiones producidas por la munición militar y por las sustancias explosivas que estaban almacenadas en el edificio.

En pocas horas el ochenta por ciento del edificio se redujo a escombros y cenizas, llegando las llamas a la torre del Ochavo y afectando a la torre del Monasterio vecino de las Bernardas. El incendio, aunque estaba casi sofocando, alcanzó la linterna de la iglesia y a su cúpula, desplomándose con un ruido ensordecedor.

Cuatro horas, sólo cuatro horas bastaron para que el edificio del siglo XIII que fue Palacio de los Arzobispos de Toledo y Archivo General Central del Reino junto con todo lo que en él se albergaba se convirtieran en un amasijo de piedras, polvo y cenizas.

Y la pregunta que todo el mundo se hace es cómo se inició el incendio. Una investigación posterior certificó que el causante del incendio fue un niño de 9 años que estaba jugando con unas cerillas junto al basurero… pero nunca lo sabremos con certeza.

Lo único que nos consuela es saber que se está estudiando la posible recuperación del esplendor del Palacio Arzobispal.


Más efemérides del 11 de agosto:

El 11 de agosto de 1968 don Matías de Oñate y López, Marqués de Ugena, de ochenta y tres años de edad, que no realizó en su momento el servicio militar porque el sorteo le apartó como excedente de cupo, jura bandera como un recluta más.

6 de agosto de… 305

El 6 de agosto de 305 mueren degollados los Santos Niños Justo y Pastor en la ciudad de Complutum, actual Alcalá de Henares.

La expansión de la religión cristiana dentro del Imperio Romano no sentó muy bien a los emperadores porque parecía que podría socavar el poder imperial. Por eso, en febrero de 303 el augusto Marco Aurelio Valerio Diocleciano y su cesar Galerio redactaron un Edicto en el que se ordenaba la destrucción de templos y libros sagrados cristianos en todo el Imperio.

Este edicto no tuvo muchas consecuencias graves  pues se entre lee que Diocleciano no pensaba ejercer una represión sangrienta contra los cristianos. Pero un cristiano de Nicomedia, ciudad donde residía Diocleciano, quemó en público el Edicto, siendo apresado y condenado a muerte en la hoguera. También se produjeron dos incendios en el palacio imperial, lo que potenció la enemistad con los cristianos.

A raíz de estos sucesos, en primavera de 304 se publicó un nuevo Edicto que decía que los cristianos debían abjurar su fe cristiana y sacrificar ofrendas a los dioses romanos o morir. Por este Edicto se extendió una feroz represión contra los cristianos por todo el Imperio.

En lo que se refiere a España, al prefecto Publio Daciano se le encomendó la comisión para cumplir el Edicto por toda Hispania.

Daciano llegó a Barcelona en julio del año 304, con el resultado del martirio de San Cucufate y San Félix el Africano. En octubre del mismo año llegó a Gerona donde fueron martirizados el obispo Poncio y San Narciso. En noviembre sufriría martirio el obispo de Barcelona Severo. En enero del año siguiente, 305, mueren mártires el diacono San Víctor y Santa Aquilina y en febrero Santa Eulalia de Barcelona.

En marzo de 305, el prefecto Daciano se dirigió al centro de la Península. En Zaragoza, en el mes de abril, se martirizó a Santa Engracia junto a sus dieciocho compañeras.

Bajando por la Vía Cartaginesa, Daciano llegó a la ciudad de Complutum a finales de julio o primeros días de agosto del año 305.

Desde Complutum fue a Toledo y en diciembre se produjo el martirio de Santa Leocadia. De Toledo se dirigió a Valencia donde en enero de 306 mandó martirizar al obispo de Zaragoza San Valero y a su diácono San Vicente, traídos encadenados a Valencia. Desde allí regresó a Roma por vía marítima.

Pero, ¿qué pasó en Complutum durante la estancia del prefecto Daciano?

Al hacer público en Complutum el Edicto Imperial, dos niños hermanos llamados Justo y Pastor, de 7 y 9 años respectivamente, al salir de la escuela arrojaron las tablillas de escribir al suelo, se dirigieron a la residencia del Prefecto y solicitaron verle.

Los guardias de la puerta se tomaron a broma esta chiquillería, pero ante la insistencia de éstos, los condujeron ante Daciano. Allí le dijeron que eran cristianos y que no estaban de acuerdo con el Edicto Imperial.

En un principio, al ver que eran unos críos no se lo tomó mal e intentó ganárselos a base de promesas de regalos y un buen trato.

Pero como esto no surtía efecto y los niños seguían testimoniando su fe cristiana,  ordenó que se les azotase con varas en una cueva, lo que se hizo a conciencia, llegando a estar bañados en sangre.

Aun así, Justo y Pastor persistían en su actitud, y ante tal desafío, el pretor Daciano ordenó que los sacasen fuera del recinto amurallado y que los degollasen, ya que no se podía asesinar dentro de la ciudad.

Los encaminaron hacia el Este, a una zona de arboleda junto a la vía romana, más o menos a un kilómetro de la ciudad. Allí cogieron al menor, Justo, le hicieron arrodillarse y poner la cabeza a ras del suelo. Uno de los soldados le pisó la espalda para que colocase bien la cabeza sobre una piedra plana. Otro soldado sacó su espada de la vaina, se acercó al niño, levantó la espada hacia el cielo y…

Tal día como hoy de 305 murieron degollados los Santos Niños Justo y Pastor, de 7 y 9 años respectivamente, en la ciudad de Complutum, actual Alcalá de Henares.

Para nuestra ciudad su significación histórica ha sido enorme, ya que la Alcalá actual nació a raíz de este hecho histórico, siendo el lugar de martirio y sepultura el centro original de la primero villa y luego ciudad de Alcalá de Henares.


Más efemérides del 6 de agosto:

El 6 de agosto de 153 el rey Carlos I visita Alcalá de Henares y en la iglesia Magistral ocupa un lugar en el coro en vez del sitial regio.

El 6 de agosto de 1614 se coloca la primera piedra del Convento de Capuchinos, y se formó una procesión que podría ser un antecedente de las fiestas de “Moros y Cristianos”.

El 6 de agosto de 1811 los arzobispos de Toledo pierden el título de Señores de Alcalá de Henares.

El 6 de agosto de 1924 se funda la Asociación de los Santos Niños.

El 6 de agosto de 1946 se coloca el nuevo reloj municipal en la torre del Ayuntamiento.

El 6 de agosto de 1949 son bendecidas las nuevas imágenes de los Santos Niños.