28 de enero de… 1572

El 28 de enero de 1572 con licencia del Prepósito General de la Compañía de Jesús, padre Francisco de Borja, el padre Fernando Solier hace donación irrevocable de una Santa Espina de la corona de Nuestro Señor Jesucristo al Colegio Máximo de la Compañía de Jesús de Alcalá de Henares.

En 1565 el Padre Fernando Solier, Procurador General de la Compañía de Jesús y Rector del Colegio de Penitenciarios de Su Santidad en la Basílica de San Pedro de Roma, acompañado del cardenal Alejandro Cribello viajaron a Milán por temas de la Santa Sede. Estando en Milán, en el Castillo de Canellas, propiedad del conde Ambrosio Antonio Cribello, familiar del Cardenal, y sabedores que en ese castillo se guardaban algunas Santas Reliquias, el Cardenal pidió al Conde que les enseñara las dos Espinas de la corona de nuestro Señor Jesucristo. Una vez visualizadas, el conde Cribello entregó al padre Solier una Santa Espina con el encargo de que fuese llevada al Colegio de la Compañía de Jesús en Segovia.

El cardenal Cribello mandó hacer un relicario de oro y plata para guardar la Santa Reliquia, y de vuelta a Roma, aprovechando la ocasión de que venía a España don Fernando de Meneses, Embajador del Rey de Portugal ante la Santa Sede, se le entregó el relicario para que la entregase al Colegio de Segovia, mandato que cumplió sin demora.

Como el padre Solier sabía que el conde Cribello profesaba gran devoción y afecto a la Compañía de Jesús, en 1569 envió al Conde una parte de la Santísima Cruz de nuestro Redentor, confirmada con milagros, y le rogó que le remitiese la otra Sagrada Espina que guardaba con las demás reliquias, para colocarla en alguna iglesia de la Compañía de Jesús, para gloria y exaltación del nombre de Jesús.

Agradecido el Conde por el regalo del “Lignus Crucis”, le envió, por medio del cardenal Cribello, la Santa Espina, testificándole que era una de las de la corona de nuestro Señor Jesucristo.

Cuando recibió la Santa Espina, el padre Solier se lo comunicó a don Francisco de Borja, Prepósito General de la Compañía de Jesús, y cuando los dos deliberaban acerca de la iglesia a la que había de entregar la Santa Espina, ocurrió un milagro.

Había en Roma una mujer viuda, devota y temerosa de Dios, conocida del padre Solier, la cual sufría vejaciones del demonio, que se le aparecía frecuentemente. Esta devota se confesaba con don César Baronio, y éste solía pedir consejo al padre Solier para ayudarla.

Un día el padre Solier mostró a don César Baronio la Santa Espina que estaba metida en un tubo de cristal sellada con oro y plata, y se la entregó para que éste a su vez se la diera a su confesada, sin decir qué era, para ver si Dios se dignaba librarla de su tormento, por medio de ese sagrado instrumento de su Pasión.

Don Cesar se la entregó, aconsejándola que la llevase al cuello siempre para qu le sirviera de defensa contra las acometidas del demonio.

Esa misma noche se le apareció el demonio y, no pudiéndose acercar a ella, le pidió que se quitase del cuello lo que llevaba. Ella se resistió y el demonio, después de insistir durante varias horas, desapareció.

Durante veinticinco días se repitieron la misma escena, sin que la mujer sufriera vejación alguna. El demonio solamente se atrevía a amenazarla, hasta que un día desapareció y no volvió nunca más a importunarla. Días después, la devota devolvió la Santa Espina.

Después de deliberar acerca de la iglesia a la que se había de entregar la Santa Espina, tanto el padre Solier como el padre Borja consideraron que el Colegio de la Compañía de Jesús de Alcalá de Henares, que estaba en la ciudad de la Universidad Complutense y que tenía muchos maestros y colegiales, era el lugar idóneo para tener el rico tesoro.

Por eso, tal día como hoy de 1572, con licencia del Prepósito General de la Compañía de Jesús, padre Francisco de Borja, el padre Fernando Solier hizo donación irrevocable de una Santa Espina de la Corona de nuestro Señor Jesucristo al Colegio Máximo de la Compañía de Jesús de Alcalá de Henares, mediante documento público ante el notario Jacobo Gerardo.

La Santa Espina permaneció en el Colegio hasta la expulsión de los Jesuitas de España. El rey Carlos III la entregó al Cabildo de la Santa Iglesia Magistral, que la colocó en el mismo relicario en que se guardaba otra Santa Espina que ya poseía el Cabildo, que se la había regalado el arzobispo de Toledo García de Loaísa.

A día de hoy las dos Santas Espinas de la Catedral Magistral se las honran y adoran los martes santos, ya que se exponen en ese día.

De todas formas se pueden ver todos los días, ya que están custodiadas a la vista de todos los visitantes en el museo de la Catedral Magistral.


Más efemérides del 28 de enero:

El 28 de enero de 1563 comienza el proceso de canonización de San Diego de Alcalá.

El 28 de enero de 1661 se funda la Cofradía del Cristo de los Doctrinos en Alcalá de Henares.

25 de enero de… 1480

El 25 de enero de 1480 el arzobispo Carrillo anexiona a la Colegiata de los Santos Justo y Pastor todos los diezmos, rentas y posesiones de las 63 ermitas de todo el Arzobispado.

La presencia del arzobispo de Toledo Alonso Carrillo en Alcalá de Henares fue muy importante para la historia de la iglesia de los santos Justo y Pastor.

Lo primero que hizo fue conseguir que el papa Sixto IV la elevara de categoría: de Parroquia a Colegiata.

Hay que decir que “Colegiata” es la iglesia que, sin ser sede episcopal, posee un cabildo compuesto por un abad y canónigos seculares.

El Papa firmó la Bula de esta concesión en agosto de 1477. Según esta Bula fundacional, fue erigida como Colegiata “a gloria de la Santísima Trinidad, a veneración de María Señora Nuestra, y a honor de los sagrados mártires complutenses san Justo y san Pastor”.

Por este motivo el arzobispo Carrillo decidió aumentar el edificio y en octubre de 1479 pusieron la primera piedra de la que había de ser la nueva Colegiata de san Justo.

Y como Colegiata que era, también en octubre de 1479, el arzobispo Carrillo otorgó las primeras Constituciones por las cuales el Cabildo quedó formado por cinco dignidades (Abad Mayor, Maestrescuela, Capellán Mayor, Tesorero y Chantre), doce Canónigos y seis Racioneros, también llamados Beneficiados.

Y nombró como primer Abad a don Tomás de Cuenca, Canónigo de la Catedral de Toledo, Colegial Mayor de la Universidad de Salamanca y miembro del los Consejos del rey don Juan II y del arzobispo Carrillo.

La Colegiata recibía como dotación económica las rentas procedentes de los diezmos de la Catedral de Toledo, es decir, que de las ganancias que se obtenían por las tierras propiedad de la Catedral, ésta se llevaba el diez por ciento, y de este diez por ciento, un tercio era para la Colegiata de Alcalá.

También recibían dinero procedente de los préstamos, arrendamientos y censos de tierras propiedad de la propia Colegiata.

Además eran importantes los ingresos por “pie de altar”, es decir, del dinero que se obtenía por las bodas, bautizos, también llamados “capillos”, y por los enterramientos, o rompimientos”, al ser utilizado habitualmente el pavimento del templo como cementerio.

Pero Carrillo hizo aun más por la Colegiata de los santos Justo y Pastor. Tal día como hoy de 1480 anexionó, es decir, unió a la arcas de la Colegiata todos los diezmos, rentas y posesiones de las sesenta y tres ermitas de todo el Arzobispado.

Resumiendo, el arzobispo de Toledo Alonso Carrillo de Acuña dedicó sus últimos años de vida a engrandecer la Colegiata para que no tuviera problemas económicos y siguiera funcionando como tal.

Alonso Carrillo murió en julio de 1482 pobre y adeudado, entregado a la práctica de la alquimia en busca de oro para intentar seguir aportando dinero a su Colegiata.


Más efemérides del 25 de enero:

El 25 de enero de 1626 se produce una gran inundación: las aguas del río Henares anegan todas las calles de la villa de Alcalá de Henares, alcanzando gran altura en la calle Mayor.

21 de enero de… 1732

El 21 de enero de 1732 fallece en Alcalá de Henares el historiador y Canónigo de la iglesia Magistral don Miguel de la Portilla y Esquivel.

Miguel de la Portilla y Esquivel, y Canónigo de la iglesia Magistral y Catedrático de Griego de la Universidad de Alcalá, se le conoce y recuerda sobre todo por ser el autor de la obra titulada “Historia de la Ciudad de Compluto vulgarmente, Alcalá de Santiuste, y aora de Henares”, editada en Alcalá por José Espartosa, Impresor de la Universidad, en dos tomos: el primero en 1725 y el segundo en 1728.

Miguel de la Portilla y Esquivel nació en Alcalá de Henares en mayo de 1660, siendo el segundo hijo del tercer matrimonio de Baltasar de la Portilla Cierzo, natural de Alcalá, con María de Tendilla, natural de Guadalajara.

Su padre, Baltasar de la Portilla Cierzo, tenía una botica en la villa de Alcalá y tiempo después del nacimiento de Miguel consiguió el cargo de de Visitador de farmacias del Arzobispado de Toledo, a excepción de las de Madrid, que eran visitadas por el Boticario Real.

Volviendo a la historia del protagonista de esta efeméride, Miguel de la Portilla y Esquivel, fue bautizado en la Parroquia de Santa María la Mayor, que estaba ubicada en el lado sur de la plaza del Mercado, actual plaza de Cervantes.

En 1679, con diecinueve años, entró como alumno del Colegio Menor de Santa Justa y Rufina. Curiosamente, en el acto de toma de posesión del manto y la beca que le acreditaba como colegial, le nombraron Secretario del Colegio.

Acabados los estudios consiguió la Cátedra de Griego en la Universidad de Alcalá hasta el año 1691. Volvió a ocupar la cátedra de nuevo en 1695, pero como en ese año no había alumnos de griego, recibió el nombramiento a condición de no cobrar salario y tan solo tener que examinar a los estudiantes que “pasaban a oír Súmulas”.

Simultaneó las tareas de la Cátedra con el puesto de Canónigo de la iglesia Magistral de San Justo y Pastor, que le acarreó algún problema de incompatibilidad, sobre todo en 1696. También fue Examinador Sinodal del Arzobispado de Toledo.

Fue un buen orador, pues fue requerido para pronunciar muchos sermones en diversas circunstancias. Una de ella fue con motivo de la venida a Alcalá de Henares del rey Felipe V, en el año 1706.

Miguel de la Portilla y Esquivel sólo hubiese sido un catedrático más de la Universidad de Alcalá si no hubiese escrito su obra más importante, una texto que ha sido capital dentro de la historiografía complutense. Su título es “Historia de la Ciudad de Compluto vulgarmente, Alcalá de Santiuste, y aora de Henares”.

Fue la primera obra publicada sobre Alcalá, pero no fue la primera escrita, pues a mediados del siglo XVII ya se había escrito, pero no publicado, el libro “Anales Complutenses”.

Miguel de la Portilla tardó más de quince años en escribir su historia de Alcalá.

La obra se divide en tres partes. La primera se publicó en 1725 y trataba todo lo tocante al antiguo Compluto, al castillo de Alcalá la Vieja y al la villa de Alcalá desde entonces hasta ahora.

La segunda parte y la tercera se imprimieron consecutivamente en un único tomo, en 1728. La segunda parte trataba sobre los hijos insignes de Alcalá, especialmente en letras y virtudes. Y la tercera parte sobre de la historia del Convento de Religiosas Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción, vulgarmente llamadas de la Imagen.

Curiosamente, “la III parte fue la primera, que se escribió, dándome esto ocasión a escribir la I y II porque no dijeran, que mis noticias de esta Ciudad de Alcalá se reducían sólo a sucesos de Monjas”.

Y volviendo a la biografía del protagonista, hay que decir que tal día como hoy de 1732 Miguel de la Portilla y Esquivel falleció en Alcalá de Henares, siendo enterrado un día después en la iglesia Magistral de los Santos Justo y Pastor.


Más efemérides del 21 de enero:

El 21 de enero de 1551 don Luis de la Cadena, abad de la Magistral de Alcalá de Henares y canciller de su Universidad, es denunciado ante el Tribunal de la Santa Inquisición sospechoso de luteranismo e instigador de la “Apología” de Monroy contra el estatuto de limpieza de sangre.

20 de enero de… 1486

El 20 de enero de 1486 los Reyes Católicos conceden una entrevista al navegante Cristóbal Colón, en el Salón de Concilios del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

La reina Isabel de Castilla estaba encinta por quinta vez. Los avatares de la guerra de Granada le hicieron buscar un lugar tranquilo para descansar en los últimos días de embarazo. Y eligió el Palacio Arzobispal de Alcalá, cuyo Señor era entonces don Pedro González de Mendoza, Cardenal Primado, el llamado “tercer rey de España”.

Por tal motivo, en octubre de 1485 los Reyes Católicos llegaron a Alcalá de Henares procedentes de Andalucía.

En esta estancia en Alcalá, en diciembre de ese mismo año de 1485, la reina Isabel de Castilla dio a luz a la princesa Catalina de Aragón, que años más tarde sería la primera esposa del rey Enrique VIII y por tanto Reina de Inglaterra.

Tras el alumbramiento y después de pasar la cuarentena, retomó su trabajo con las rituales “audiencias de los viernes”.

Y tal día como hoy de 1486, en su primera audiencia de los viernes después del alumbramiento de la princesa Catalina, la Reina recibió por primera vez a un visionario y desconocido genovés llamado Cristóbal Colón que le expuso sus ideas de hacer un viaje a Oriente navegando hacia Poniente.

Sobre el lugar donde tuvo la audiencia no hay duda, pero sí desconocimiento. Muchos complutenses creen que la primera entrevista que tuvieron la reina Isabel y Colón fue en la llamada “Casa de la Entrevista”, pero hay que decir que esta audiencia tuvo lugar en el Salón de Concilios del Palacio Arzobispal que desde este acontecimiento se le empezó a llamar como el “Salón de la Reina”.

En 1486 la actual “Casa de la Entrevista” eran unas casas particulares, normales que trece años después, en 1499, el cardenal Cisneros compraría para fundar un monasterio, un colegio y un hospital.

Por tanto sería lógico que la reina Isabel, que residía en el Palacio de los Arzobispos de Toledo, no saliese de “su casa” para ir a una casa de una persona anónima para recibir en audiencia a las personas que lo solicitaban. Lo racional sería que los recibiera en el Palacio, como así fue.

La actual “Casa de la Entrevista” era la nave de la iglesia del antiguo Monasterio de San Juan de la Penitencia, fundado por Cisneros, y que en 1968 se restauró y se le denominó así, en recuerdo de la primera audiencia de la reina Isabel de Castilla con Cristóbal Colón que se realizó, como hemos dicho ya varias veces, en el Palacio Arzobispal.


Más efemérides del 20 de enero:

El 20 de enero de 1420 el arzobispo de Toledo don Sancho de Rojas confirma a los miembros del Concejo y aprueba sus ordenanzas.

15 de enero de… 1295

El 15 de enero de 1295 el rey Sancho IV confirma un Privilegio de su padre, el rey Alfonso X, a los Caballeros de Alcalá.

El Burgo de Santiuste, Alcalá de Santiuste, Alcalá de San Justo o Alcalá de Fenares, llamado así según el texto que se escoja, fue un burgo muy importante y gozó de muchos privilegios jurisdiccionales, empezando con una feria que se remonta hacia el año 1184. Por este motivo Alcalá de Henares se convirtió en un importante lugar donde se realizaban grandes transacciones mercantiles.

Y por si fuera poco esta reunión de mercaderes en sí, la importancia de la feria de Alcalá se aumentaba con privilegios que los reyes otorgaban al burgo.

Por ejemplo, en abril de 1254 el rey Alfonso X mandó a los Concejos del Reino que no se moleste a los que acudan a la feria de Alcalá.

También en junio de 1276 el rey Alfonso X concede “a los caballeros de Alcalá de Henares que sus mayordomos, pastores, molinero, yeguarizos, amos de sus hijos y demás paniaguados no tributasen pechos, exceptuada la moneda forera, de manera que equiparasen sus exenciones a las de los demás caballeros de la Extremadura, con la condición de que mantuvieran caballo y armas y los mostrasen a los alcaldes cuando les fuere requerido”.

Su hijo el rey Sancho IV también otorgó privilegios a la villa de Alcalá, como en marzo de 1292 donde ordenaba a “los recaudadores de los pechos que le eran tributados en el arciprestazgo de Alcalá de Henares que, según la costumbre existente, no cobrasen ningún tributo, a excepción de la moneda forera, a los coronados solteros o casados con mujeres vírgenes”.

También, tal día como hoy de 1295, el rey Sancho IV firma en Guadalajara un Privilegio donde confirma, es decir, ratifica la carta de su padre Alfonso X, de la que ya hemos hablado, firmada en junio de 1276, por la cual este monarca les concedía que sus mayordomos, pastores, molineros, yeguarizos, amos de sus hijos y demás paniaguados no tributasen pechos, es decir, impuestos, exceptuada la moneda forera.

El “pecho” era como se llamaba a los impuestos que se pagaban al rey, al señor territorial o a cualquier otra autoridad.

Y la “moneda forera” era un impuesto que se pagaba a cambio del compromiso del rey para no quebrar la moneda, o sea devaluarla acuñando monedas de menor contenido en metal precioso. Se cobraba en el primer y último año de cada periodo de siete años.


Más efemérides del 15 de enero:

El 15 de enero de 1568 Huesca decide entregar las reliquias de los Santos Niños al Cabildo de la iglesia Magistral de Alcalá de Henares.

El 15 de enero de 1991 se ratifican los estatutos del Centro de Estudios Cervantinos en el Pleno del Ayuntamiento de Alcalá de Henares.

11 de enero de… 1890

El 11 de enero de 1890 fallece en Alcalá de Henares don Esteban Azaña y Catarineu, Alcalde de Alcalá y escritor.

Esteban Azaña y Catarineu, que nació en 1850, era hijo del notario Gregorio Azaña y fue el padre de Manuel Azaña, que años después fue el Presidente de la Segunda República Española.

Esteban Azaña Llegó a ser Concejal, Teniente Alcalde y Alcalde de Alcalá de Henares durante dos periodos, 1877-1881 y 1885-1890. Tuvo una muy buena reputación como Alcalde, ya que realizó grandes mejoras en la ciudad: Mejoró el alumbrado público y amplió la red de alcantarillado; reformó la plaza del Mercado, actualmente plaza de Cervantes, e inauguró en ella el monumento al insigne escritor complutense; inauguró la plaza de toros al final del camino hacia Guadalajara y también la estatua de el Empecinado; también se involucró en la creación de escuelas para adultos.

No se dedicó como sus progenitores a la abogacía o a la notaría, pero supo aprovechar los recursos económicos familiares para dedicarse a la industria del ladrillo y teja, a la fabricación de jabón y a la Central Eléctrica Complutense.

Fue un miembro muy activo en la vida social y cultural complutense, siendo promotor de veladas literarias, llegando a ser Presidente del Casino y Tesorero de la Sociedad de Condueños.

Pero sobre todo es conocido por su labor de escritor. Publicó pequeñas obras de teatro, opúsculos y, cuando tenía 27 años, publicó la novela “Ludivina. Novela de costumbres”. Pero su obra más conocida es la “Historia de la ciudad de Alcalá de Henares (antigua Compluto)”, que publicó en dos tomos. El primer tomo salió a la luz en 1882 y al año siguiente, en 1883, publicó el segundo tomo.

Murió prematuramente con solo treinta y nueve años, ya que tal día como hoy de 1890 falleció en Alcalá de Henares Esteban Azaña y Catarineu, empresario, escritor y Alcalde de Alcalá.

1 de enero de… 1901

El 1 de enero de 1901, promovido por el Padre Lecanda, Alcalá de Henares celebra la llegada del siglo XX inaugurando “La Cruz del Siglo” en el Campo del Ángel.

Hoy, en vez de explicar la efeméride, os voy a poner el capítulo sobre ésta de mi libro “Complutenses por el tiempo” que verá la luz dentro de poco tiempo.


Hoy, 1 de enero de 1901, nos encontramos en el altozano llamado Campo del Ángel de Alcalá de Henares porque vamos a celebrar la entrada de la Humanidad en el siglo XX. ¿Y qué tiene que ver una cosa con otra, se preguntarán ustedes? Pues tiene que ver porque los complutenses han levantado aquí, en este cerrillo, un monumento, una sencilla cruz de piedra, para conmemorar el paso de siglo y hoy, 1 de enero de 1901, se va a inaugurar.

Nos encontramos junto al monumento, que está entre las tierras de labor al lado del pozo de la nieve. Consta de una cruz que está construida de piedra arenisca y que está apoyada sobre un pedestal de base cuadrada, hecho de ladrillo, pero está reforzado en las aristas con sillares de piedra. Y en la base, en el lado que da a la ciudad, se ha colocado una placa con una inscripción sacada de la Biblia, de un versículo del libro del profeta Isaías: «Yo protegeré esta ciudad por respeto mío». Y en el lado opuesto, en la cara que da hacia la sierra, otro versículo, esta vez del profeta Jeremías: «Si me escuchareis, será para siempre poblada esta ciudad». Todo el conjunto está rodeado por una barandilla en forma octogonal.

Dentro del pedestal se va a colocar una urna con el acta de esta inauguración, un periódico del día de hoy y, lo más importante, las listas de todos los niños que han contribuido con su colaboración económica. Porque este dato es el más emotivo de todos: esta cruz se ha construido únicamente mediante suscripción entre la infancia y la juventud alcalaína, aportando pequeños donativos para que esta idea fuese hecha realidad.

En estos momentos está subiendo la cuesta la procesión encabezada por una cruz procesional escoltada por dos portadores de velas, seguidos por estandartes y simpecados de las cofradías. A los lados, en fila, vienen familias enteras y los niños llevan una banderita con las letras «XX» de diferente color según el centro escolar donde estudian y que a su vez han participado en la colecta.

Nos vamos a acercar a un niño para que nos cuente algo sobre este evento.

—Hola, ¿cómo te llamas?

—Fernando Sancho Huerta para servir a Dios y a usted.

—¿Cuántos años tienes?

—Siete y medio.

—Cuéntanos, ¿por qué viene tanta gente hasta aquí?

—Porque vamos a inaugurar el monumento que se llama la Cruz del Siglo porque hoy empieza el siglo XX de la era cristiana.

—¿Y a quién se le ha ocurrido esta idea de poner esta cruz aquí?

—Al padre Lecanda. Es un cura del Oratorio de San Felipe.

—¿Y tú has contribuido para pagar este monumento?

—Sí. Fueron al colegio a pedir dinero para hacer esta cruz y mi mamá me dio unas monedas para que yo las diese en clase. ¡Ah! Mi colegio es el San Luis Gonzaga. Está en la calle del Gallo.

—Muchas gracias.

—De nada.

En estos momentos el padre Lecanda está bendiciendo este monumento, la Cruz del Siglo, como nos ha dicho Fernando, y que está dedicado a Jesús, Rey de los siglos.

Ya ha acabado el rito de la bendición y se está entonando el canto del Te Deum.

Con este himno de acción de gracias termina esta sencilla y emotiva ceremonia. Hoy, 1 de enero de 1901, en lo alto del Campo del Ángel de Alcalá de Henares se ha bendecido e inaugurado la Cruz del Siglo, monumento que el filipense padre Lecanda y el Ayuntamiento de la ciudad, con la colaboración de los niños y niñas de Alcalá de Henares, han querido erigir para conmemorar la entrada de la humanidad en el siglo XX de la era cristiana.

Para «Complutenses por el tiempo», Juan de Martín.