5 de diciembre de… 1694

El 5 de diciembre de 1694 don Martín Bonilla y Echevarría, Obispo de Ceuta, funda el Convento Oratorio de San Felipe Neri.

Desde la fundación de la Congregación del Oratorio en 1575 por Bula papal de Gregorio XIII a petición del sacerdote Felipe Neri, las Congregaciones del Oratorio se han ido extendiendo poco a poco por todo el mundo.

Llegaba a su fin el siglo XVII se encontraba en Alcalá de Henares el Canónigo de la Catedral de Ávila, don Martín Bonilla y Echevarría, a quien, aparte de los títulos de Visitador Eclesiástico de Madrid, Provisor del Obispado de Ávila, Miembro del Consejo de la Gobernación de Toledo, Juez Incuria de la Nunciatura de España y Obispo electos por dos veces de Ceuta, hay que añadir el título de Fundador en Alcalá de la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri, para clérigos y seculares sujetos a los Estatutos que regía el Oratorio existente en Roma.

Ya que tal día como hoy de 1694 don Martín Bonilla y Echevarría fundó el Convento Oratorio de San Felipe Neri en Alcalá de Henares, dando su aprobación eclesiástica diocesana el cardenal y arzobispo de Toledo Luis Manuel Fernández Portocarrero y confirmado por el papa Inocencio XII.

Durante su vida, Martín Bonilla y Echevarría invirtió mucho dinero en su Fundación, y al morir completó su obra, ya que instituyó como único heredero de sus bienes y rentas al Oratorio de Alcalá. Estos bienes sirvieron en gran parte para construir el Convento y su iglesia.

Cuando el fundador falleció en Madrid, fue enterrado en el Convento del Espíritu Santo de los Padres Clérigos Menores de Madrid, hasta que en octubre de 1705 sus restos fueron trasladados a la iglesia de su Oratorio de Alcalá, donde permanecen hasta el día de hoy.

El Oratorio de San Felipe Neri es el último convento masculino que se fundó en Alcalá de Henares durante la época de la Universidad Cisneriana, y es el único de aquel periodo que pervive en la actualidad.

El Oratorio se fundó en unas casas de la antigua calle de la Tocinería, actualmente calle San Felipe Neri, hasta que cuatro años después de su fundación, en 1698, se iniciaron las obras del actual edificio. Los arquitectos fueron los maestros Manuel Crespo y Bartolomé Oñoro.

La iglesia es de una sola nave rectangular, llamada planta de salón, su techo es una bóveda de yesería y tiene una cúpula elíptica sobre el altar mayor.

La puerta original de la iglesia daba a la calle de San Felipe, como aún se puede apreciar desde el exterior, pero en 1714, con el dinero donado por el testamento de la Condesa de Alba de Liste, se amplió el templo y se cambió la entrada, que da a la actual plaza del Padre Lecanda.

El retablo original se perdió durante la invasión francesa y se ha sustituido hace poco tiempo por un trampantojo, es decir, una pintura que simula ser un retablo, con diversas tallas, éstas de verdad, destacando una de Santa Teresa de Jesús, obra de Gregorio Hernández, y un cuadro de Cristo crucificado, de Mariano Salvador Maella.

En los laterales del templo hay altares con pinturas, como un San José, de Antonio Palomino y una copia del Pasmo de Sicilia de Rafael Sancio. Y en el lado del Evangelio, es decir, según se mira al altar, a mano izquierda, hay una capilla barroca con una talla de la Inmaculada Concepción, obra de la escuela de Alonso Cano.

El edificio del Convento es muy sencillo, formado con un claustro rodeado de dependencias. Lo único notable es la escalera principal, presidida por un cuadro de la Inmaculada Concepción, obra de Antonio de Pereda.

El Convento tiene una riquísima biblioteca y archivo con más de 8.000 volúmenes, incluyendo dos incunables.

También tiene un pequeño museo de arte sacro de gran interés, con tallas de marfil y de la escuela granadina y lienzos de Vicente Carducho, Vicente de la Rivera y Juan Delgado, junto con libros, documentos y objetos litúrgicos.

En este convento estuvo de retiro espiritual el escritor Miguel de Unamuno, invitado por su amigo personal y antiguo confesor el filipense Padre Juan José de Lecanda.


Más efemérides del 5 de diciembre:

El 5 de diciembre de 633 Hilario, obispo complutense, asiste al IV Concilio de Toledo.

El 5 de diciembre de 1277 el rey Alfonso X exime al Concejo de Alcalá del pago de un servicio que prometieron para después de su muerte.

El 5 de diciembre de 1700 Alcalá de Henares levanta pendones por el archiduque Carlos.

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