Cerrado por descanso del personal

Aunque me pese, tengo que hacerlo.

Sé que las “Efemérides Complutenses” son muy bien recibidas por los lectores, que están pendientes de mi trabajo diario para leerlas. Y para mí esto me llenaba y me sigue llenando de satisfacción. Era un impulso que me ayudaba seguir día a día. Me auto-exigía todos los días a sentarme a preparar, buscar información, redactar y retocar fotografías, cosa que me llevaba unas dos horas diarias como mínimo.

Para mí las Efemérides Complutenses eran muy importantes, llegando a sentirme defraudado conmigo mismo cuando no llegaba a tiempo a publicar la efeméride en el mismo día.

Pero he llegado a un punto en que las Efemérides Complutenses eran una obsesión para mí. Y llegaba a ser algo enfermizo. Aparte de mi trabajo diario, era en lo único en que pensaba. Todo el día leyendo sobre libros de Alcalá, hablando sobre Alcalá, “torturando” a mi familia sobre Alcalá,… todo sobre Alcalá.

Hasta que un día mi hija me hizo la pregunta que necesitaba oír:

«- Papa, ¿juegas hoy con nosotros al Scattergories?

– No, cariño, que me voy a poner a redactar la efeméride de hoy».

En un principio no le di importancia, pero haciendo la efeméride me di cuenta que la pregunta era muy importante. Era un aviso. Dejé la efeméride a medio redactar y me puse a jugar con ellos. Y todavía tengo la efeméride a medias, cosa que a día de hoy no me importa.

Por eso he querido apartar por el momento las efemérides, para desintoxicarme de Alcalá, para leer sobre otros temas que no sean de Alcalá, y sobre todo para dedicar mi tiempo también a mi familia.

Ahora se me está poniendo la piel de gallina al redactar esto, recordando los días que tenía apartada a la familia, y, gracias a Dios, recordando estos días que no he pensado en las efemérides y que sí he pensado en mi familia.

Pero, claro, tampoco quiero arrinconar las efemérides de forma definitiva. Y como digo siempre: «Ante un problema, una solución», he decidido tomarme las Efemérides Complutenses despacio, sin prisa. En este momento me lo he tomado como si estuviera “de vacaciones”. Dentro de unos días empezaré desde el principio, redactando efemérides despacio, meditándolas, pensándolas, y sobre todo, de forma tranquila. Y más tarde o más temprano empezaré a publicarlas otra vez. No prometo fecha, pero sí prometo no olvidaros.

Gracias por entenderme.

Hasta muy pronto.

7 de diciembre de… 1618

El 7 de diciembre de 1618 fallece el cardenal arzobispo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas, fundador del Monasterio de San Bernardo de Alcalá de Henares.

Bernardo de Rojas y Sandoval nació en Aranda de Duero, de la provincia de Burgos, en abril de 1546. Era hijo del noble don Hernando de Rojas y Sandoval, Mayordomo y Preceptor del los hijos del rey Felipe II, y de doña María Chacón de Guevara.

Bernardo vivió su infancia en las casas de la Condesa de Lerma, que era de la familia, en Buitrago y Tordesillas. Y estando en Tordesillas, vino al mundo su sobrino Francisco de Sandoval y Rojas, el futuro Duque de Lerma.

Poco tiempo más tarde Bernardo se fue a vivir con su tío Cristóbal de Rojas y Sandoval, que era Obispo de Oviedo. Y bajo su protección, Bernardo, cuando tenía nueve años, en 1555, recibió la tonsura eclesiástica.

Algún tiempo después vino a Alcalá de Henares a estudiar en su Universidad, junto a su criado Luis de Oviedo. Estuvo en Alcalá más de diecinueve años. Uno de sus maestros fue el humanista Ambrosio Morales. Años más tarde Bernardo se encargaría de realizar el epitafio de su maestro.

En casa de don Ambrosio, Bernardo se relacionó con personajes ilustres, como el príncipe Carlos, hijo del rey Felipe II, Juan de Austria o Alejandro Farnesio.

Como curiosidad hay que decir que en el testamento de don Bernardo cuenta que él había sido “menino” del príncipe Carlos en su niñez.

En la Universidad de Alcalá también coincidió con su primo y tocayo don Bernardo de Sandoval, que luego fue Corregidor de Aranda.

Se sabe que también estudió con Bernardo su hermano Luis de Rojas.

En mayo de 1567 alcanzó el título de Bachiller en Artes, en octubre de ese mismo año, el título de Licenciado, y en noviembre, también de ese año, el título de Maestro en Artes. En seis años logró tres grados.

Por su salud frágil y por su miopía, se marchó a Brihuega, de la provincia de Guadalajara, para seguir estudiando de manera privada con el sacerdote y profesor Juan Alonso de Moscoso, que llegaría a ser Obispo de León y de Málaga. Don Juan Alonso, que había sido colegial y luego profesor de la Universidad de Alcalá, más tarde fundó el Colegio Menor de San Ciriaco y Santa Paula, también conocido por el Colegio de Málaga.

Don Bernardo se graduó como Licenciado en Teología en 1576, pero fue en la Universidad de Salamanca.

Fue Canónigo en Sevilla y Obispo de Ciudad Rodrigo, Pamplona y Jaen.

En 1598 le nombran Cardenal de la iglesia de Santa Anastasia. Hay que decir que todo cardenal, también en la actualidad, tiene que estar vinculado a una iglesia de Roma. Y un año después se le nombra Arzobispo de Toledo.

En este nombramiento tuvo mucho que ver el rey Felipe III y el sobrino de don Bernardo, Francisco de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma, colaborador más inmediato del rey.

En esa etapa es cuando Bernardo cambia el orden de sus apellidos, de Rojas y Sandoval a Sandoval y Rojas, probablemente para destacar más su parentesco con su sobrino.

En octubre de 1599 el Rey le nombra Consejero de Estado. Y en 1608 es nombrado Inquisidor General, tras haber rechazado este cargo varias veces. Esta negativa provocó que el Duque de Lerma se enfadara con su tío.

En 1612 publicó el libro “Index librorum prohibitorum et exporgatorum” (Índice de libros prohibidos y expurgados), inspirado en el Índice que publicó Benito Arias Montano, pero menos severo con Erasmo que él.

Bautizó a todos los hijos del rey Felipe III, menos al infante Felipe que murió de manera prematura.

De siempre, el arzobispo Bernardo fue de trato considerado con sus familiares, amigos y criados. Tenía fama de muy piadoso. Y fue mecenas de escritores: Lope de Vega le dedicó unos versos en su librillo “Rimas Sacras”. Vicente Espinel le dedicó su libro “Vida del Escudero Marcos de Obregón”, Francisco Vicente Tornamira, su “Traducción del calendario gregoriano de latín en español”, y el doctor Pedro García Varraro, su obra “Disputationes Medicae super libros Galeni”. Y Cervantes, en el prólogo de su segunda parte de El Quijote, escribió:

«Viva el conde de Lemos, cuya liberalidad y cristiandad bien conocida, contra todos los golpes de mi corta fortuna me tiene en pie, y vívame la suma caridad del ilustrísimo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas […] por sólo su bondad han tomado a su cargo el hacerme merced y favorecerme».

Y si el arzobispo de Toledo Bernardo Sandoval y Rojas gastó mucho dinero en socorrer necesidades ajenas, no es menos lo que invirtió en obras arquitectónicas.

En enero de 1617 se juntó con el Concejo de Alcalá, el antiguo Ayuntamiento, para decirles que quería fundar un monasterio de religiosas cistercienses bajo la advocación de San Bernardo.

Buscó al tracista, actual arquitecto, más importante de la época, Juan Gómez de Mora, que cuando le contrató estaba haciendo la Plaza Mayor de la villa de Madrid. Y como maestro de obras, el actual aparejador, contrató al alcalaíno Sebastián de la Plaza.

Y tres meses después de la reunión con el Concejo, en abril de 1617, ya pusieron la primera piedra del monasterio.

Ya se encontraba algo enfermo, aunque estuvo mal de salud toda su vida, y un año después, en abril de 1618, firmó testamento dejando dinero suficiente por si fallecía antes de terminar “su obra”, ya que a partir de la famosa reunión, todo lo que hacía sería pensando en el Monasterio Cisterciense de San Bernardo, al que él llamaba “su obra”.

Un mes después, en mayo de 1618, redactó las Constituciones del Monasterio, y con su firma ya se consideró fundado el Monasterio, aunque todavía no habían entrado las monjas.

Tres meses después de escribir su testamento, en julio de 1618, lo modificó.

El amor de Bernardo Sandoval hacia Alcalá quedó plasmado en su testamento, ya que él pidió que se realizasen misas por el arzobispo, una vez fallecido, en los conventos más pobres y que se repartieran limosnas entre los presos más necesitados y pobres de las cárceles, eclesiástica y seglar, de Alcalá.

Pero el apartado más importante del testamento es el que instituyó como únicas herederas de todos sus bienes y haciendas a las religiosas del Monasterio de San Bernardo.

Y parece que se lo habían anunciado, pues ese mismo año, tal día como hoy de 1618 falleció en Madrid el cardenal arzobispo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas, fundador del Monasterio Cisterciense de San Bernardo de Alcalá de Henares.

Pero los historiadores no se ponen de acuerdo ni en el lugar ni en el día de su muerte. Unos le sitúan en Toledo, y otros en Madrid. Sobre el día, la mayoría de las fuentes dicen que murió el 7 de diciembre, a las diez de la noche. El problema nace porque en la copia del testamento del Arzobispo que tenían las religiosas en el Monasterio de San Bernardo en Alcalá, realizada en 1650 por el escribano Francisco Suarez, dice el Arzobispo de Toledo murió:

«En la villa de Madrid […], a las cuatro horas de la mañana […], ocho días del mes de diciembre de 1618».

Ahí la duda.

5 de diciembre de… 1694

El 5 de diciembre de 1694 don Martín Bonilla y Echevarría, Obispo de Ceuta, funda el Convento Oratorio de San Felipe Neri.

Desde la fundación de la Congregación del Oratorio en 1575 por Bula papal de Gregorio XIII a petición del sacerdote Felipe Neri, las Congregaciones del Oratorio se han ido extendiendo poco a poco por todo el mundo.

Llegaba a su fin el siglo XVII se encontraba en Alcalá de Henares el Canónigo de la Catedral de Ávila, don Martín Bonilla y Echevarría, a quien, aparte de los títulos de Visitador Eclesiástico de Madrid, Provisor del Obispado de Ávila, Miembro del Consejo de la Gobernación de Toledo, Juez Incuria de la Nunciatura de España y Obispo electos por dos veces de Ceuta, hay que añadir el título de Fundador en Alcalá de la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri, para clérigos y seculares sujetos a los Estatutos que regía el Oratorio existente en Roma.

Ya que tal día como hoy de 1694 don Martín Bonilla y Echevarría fundó el Convento Oratorio de San Felipe Neri en Alcalá de Henares, dando su aprobación eclesiástica diocesana el cardenal y arzobispo de Toledo Luis Manuel Fernández Portocarrero y confirmado por el papa Inocencio XII.

Durante su vida, Martín Bonilla y Echevarría invirtió mucho dinero en su Fundación, y al morir completó su obra, ya que instituyó como único heredero de sus bienes y rentas al Oratorio de Alcalá. Estos bienes sirvieron en gran parte para construir el Convento y su iglesia.

Cuando el fundador falleció en Madrid, fue enterrado en el Convento del Espíritu Santo de los Padres Clérigos Menores de Madrid, hasta que en octubre de 1705 sus restos fueron trasladados a la iglesia de su Oratorio de Alcalá, donde permanecen hasta el día de hoy.

El Oratorio de San Felipe Neri es el último convento masculino que se fundó en Alcalá de Henares durante la época de la Universidad Cisneriana, y es el único de aquel periodo que pervive en la actualidad.

El Oratorio se fundó en unas casas de la antigua calle de la Tocinería, actualmente calle San Felipe Neri, hasta que cuatro años después de su fundación, en 1698, se iniciaron las obras del actual edificio. Los arquitectos fueron los maestros Manuel Crespo y Bartolomé Oñoro.

La iglesia es de una sola nave rectangular, llamada planta de salón, su techo es una bóveda de yesería y tiene una cúpula elíptica sobre el altar mayor.

La puerta original de la iglesia daba a la calle de San Felipe, como aún se puede apreciar desde el exterior, pero en 1714, con el dinero donado por el testamento de la Condesa de Alba de Liste, se amplió el templo y se cambió la entrada, que da a la actual plaza del Padre Lecanda.

El retablo original se perdió durante la invasión francesa y se ha sustituido hace poco tiempo por un trampantojo, es decir, una pintura que simula ser un retablo, con diversas tallas, éstas de verdad, destacando una de Santa Teresa de Jesús, obra de Gregorio Hernández, y un cuadro de Cristo crucificado, de Mariano Salvador Maella.

En los laterales del templo hay altares con pinturas, como un San José, de Antonio Palomino y una copia del Pasmo de Sicilia de Rafael Sancio. Y en el lado del Evangelio, es decir, según se mira al altar, a mano izquierda, hay una capilla barroca con una talla de la Inmaculada Concepción, obra de la escuela de Alonso Cano.

El edificio del Convento es muy sencillo, formado con un claustro rodeado de dependencias. Lo único notable es la escalera principal, presidida por un cuadro de la Inmaculada Concepción, obra de Antonio de Pereda.

El Convento tiene una riquísima biblioteca y archivo con más de 8.000 volúmenes, incluyendo dos incunables.

También tiene un pequeño museo de arte sacro de gran interés, con tallas de marfil y de la escuela granadina y lienzos de Vicente Carducho, Vicente de la Rivera y Juan Delgado, junto con libros, documentos y objetos litúrgicos.

En este convento estuvo de retiro espiritual el escritor Miguel de Unamuno, invitado por su amigo personal y antiguo confesor el filipense Padre Juan José de Lecanda.


Más efemérides del 5 de diciembre:

El 5 de diciembre de 633 Hilario, obispo complutense, asiste al IV Concilio de Toledo.

El 5 de diciembre de 1277 el rey Alfonso X exime al Concejo de Alcalá del pago de un servicio que prometieron para después de su muerte.

El 5 de diciembre de 1700 Alcalá de Henares levanta pendones por el archiduque Carlos.

4 de diciembre de… 1788

El 4 de diciembre de 1788 se inaugura la actual Puerta de Madrid, construida a expensas del cardenal Lorenzana.

Se sabe que Alcalá de Henares estaba rodeada de una muralla que fue ampliándose poco a poco según iba creciendo el burgo medieval.

El primer recinto se le atribuye al arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada, a principios del siglo XIII. Casi dos siglos después, a finales del XIV, el arzobispo Pedro Tenorio amplió la muralla hacia el Este, llevando la Puerta de Guadalajara, que estaba al final de la calle Mayor de la Judería, al final de la calle de los Libreros. Y el cardenal Cisneros, a principios del siglo XVI, amplió algo de la muralla por el Sureste, al crear su “ciudad universitaria”.

Y lógicamente la muralla tenía puertas por donde salía y entraba la gente, que solían ser torres con el acceso en la parte inferior.

Las principales puertas estuvieron situadas en los puntos cardinales: Al Norte, la Puerta de Burgos; al Sur, la Puerta del Vado; al Este, la Puerta de Guadalajara; y al Oeste, la Puerta de Madrid.

Además de estas puertas principales había otras de menor importancia, como la Puerta de San Julián, la Puerta de las Tenerías, que luego se llamó Puerta de los Aguadores, el Postigo de Santa Ana y el Postigo de Judíos, que luego se llamó Puerta de Santiago.

Poco a poco, con el transcurso del tiempo, las murallas y las puertas fueron desapareciendo al ir creciendo la ciudad.

La Puerta de Madrid iba a ser demolida en los años 70 del siglo XVIII, pero el arzobispo de Toledo cardenal Francisco Antonio Lorenzana la sustituyó por otra puerta nueva, la que actualmente podemos contemplar.

Para ello pidió al arquitecto municipal Antonio Juana de Jordán que trazara los planos. Éste diseñó una puerta de estilo neoclásico, que estaba muy extendido por toda España en ese siglo.

La puerta la planteó de tres cuerpos, estando los laterales rematados por unas bolas. Estos lados exteriores tenían unos vanos adintelados, es decir, los huecos tienen la parte superior recta, y el cuerpo central lo diseñó con un vano con arco de medio punto, es decir, el hueco central no tiene la parte superior recta, sino que tiene un arco. En este cuerpo central colocó a los lados unas pilastras y en la parte superior, un frontón triangular.

Debajo del frontón triangular puso unas lápidas de piedra con unos textos. En el lado que da hacia Madrid pone: “Reinando Carlos III. Año de MDCCLXXXVIII”. Y en el lado que da hacia Guadalajara pone: “A expensas del Arzobispo de Toledo el Excmo. Señor D. Francisco Antonio Lorenzana”.

Esta puerta está alineada con la puerta que el rey Carlos III encargó al arquitecto Francisco Sabatini para Madrid, con el nombre de Puerta de Alcalá, que se construyó en 1778, diez años antes que nuestra puerta, ya que tal día como hoy de 1788 se inauguró en Alcalá de Henares la actual Puerta de Madrid, construida a expensas del cardenal Lorenzana.


Más efemérides del 4 de diciembre:

El 4 de diciembre de 1300 el arzobispo de Toledo don Gonzalo Díaz Palomeque ordena que no se ponga pleito contra los alcalaínos si la deuda no llega a 500 maravedís.

El 4 de diciembre de 1496 el cardenal Cisneros preside el Concilio Diocesano celebrado en Alcalá de Henares.

El 4 de diciembre de 1912 don Demetrio Alonso Castrillo, Gobernador Civil de la provincia, aprueba las Ordenanzas Municipales de la ciudad de Alcalá de Henares.

El 4 de diciembre de 1933 se inician las clases en el Instituto de Segunda Enseñanza “Complutense” en los edificios de la antigua Universidad de Alcalá.

3 de diciembre de… 1808

El 3 de diciembre de 1808 Alcalá de Henares es ocupada por los franceses tras la derrota de las tropas españolas en Somosierra.

A pesar de lo que narran la mayor parte de las crónicas después de los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, Alcalá no fue ocupada por los franceses hasta meses después.

En junio de ese año, una columna de soldados franceses pasó por Alcalá y requisaron las armas que los complutenses tenían en su poder, aunque no produjeron grandes daños. Luego se marcharon sin más.

Pero tal día como hoy de 1808, Alcalá de Henares fue ocupada por los franceses, tras la derrota de las tropas españolas en Somosierra.

Los cuatro años y medio que estuvieron las tropas francesas en Alcalá fueron muy nefastos para la ciudad.

Juan Martín, el Empecinado, se asentó en los alrededores de Guadalajara y Alcalá creando guerrillas contra los franceses en todo este tiempo.

Los franceses, que se habían aposentado en el Palacio Arzobispal, saquearon conventos y parroquias, robando la plata y las campanas para llevárselas a Francia. También vendieron y quemaron los altares de todas las iglesias.

Confiscaron a los comerciantes todo el grano, cacao, azúcar, canela y otras especias y le quitaron cerca de medio millón de reales.

Robaron a todo vecino lo que ellos creían que tenía valor.

Con todo esto, José Bonaparte visitó Alcalá en septiembre de 1810, visitando sus tropas, y ya de paso la iglesia Magistral y la Universidad.

Los alcalaínos tenían que pagar mil reales diarios para la manutención de las tropas francesas, aparte de un sinfín de impuestos añadidos.

Por miedo a las tropas de El Empecinado, los franceses tapiaron las puertas de la ciudad, dejando sólo cuatro puertas abiertas para la entrada y salida de los soldados, dejando a los vecinos de Alcalá “encarcelados” en su propia ciudad.

Obligaron a los alcalaínos pudientes hasta la edad de sesenta años a pertenecer a la Guardia Cívica, para defender a la ciudad de un ataque exterior de El Empecinado.

La miseria era espantosa y muchos alcalaínos murieron de hambre. Desgraciadamente los ladrones se multiplicaron para robar a sus paisanos las pocas pertenencias que les quedaban. Como dato doloroso, los franceses daban trigo y pan a los caballos de sus tropas mientras los vecinos los miraban con ojos de inanición. Había tanta hambre que hubo gente que se comió la carne de los animales muertos, y otros se hicieron afrancesados para poder recibir algo de alimento.

Hubo una pequeña tregua entre julio de 1812 y abril de 1813, pues en ese periodo de tiempo las tropas francesas abandonaron Alcalá.

Este segundo periodo fue igual o peor de duro que el anterior, ya que los franceses extremaron su crueldad y su espíritu de robo.

Por suerte, en mayo de 1813 el ejército de Juan Martín “El Empecinado” derrotó y expulsó a las tropas francesas de Alcalá de Henares para siempre, después de tomar posiciones en el puente y altos del monte Zulema.


Más efemérides del 3 de diciembre:

El 3 de diciembre de 1884 el Cabildo de la iglesia Magistral se dirige al rey Alfonso XII exponiéndole que la nueva diócesis debía llamarse de Alcalá-Madrid y tener su sede aquí.

El 3 de diciembre de 1932 reaparece el periódico “El amigo del pueblo”.

El 3 de diciembre de 1990 se inaugura la exposición “Azaña Memoria Gráfica 1880-1940”, en la Capilla del Oidor de Alcalá de Henares.

2 de diciembre de… 1998

El 2 de diciembre de 1998 el casco histórico de la ciudad de Alcalá de Henares y su Universidad son declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

A primeros del mes de mayo de 1687 las campanas de la iglesia Magistral, de las demás parroquias y de todos los conventos de Alcalá de Henares repicaron para anunciar a los complutenses que el rey Carlos II le había otorgado el Título de Ciudad.

Los habitantes de la Muy Ilustre Ciudad de Alcalá volvieron a escuchar el mismo repicar de campanas trescientos once años después, ya que tal día como hoy de 1998 la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad al casco histórico de la ciudad de Alcalá de Henares y a su Universidad.

La Unesco reconoció a Alcalá de Henares su condición de primera ciudad universitaria planificada como tal que ha existido en el mundo y a su concepción de ciudad que proyectó el ideal humanista a América.

El casco histórico, que se había desarrollado a partir de la Edad Media, conviviendo juntos judíos, musulmanes y cristianos, con la creación de la Universidad motivó una gran expansión artística y cultural durante el Renacimiento y el Siglo de Oro.

El arzobispo de Toledo cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, que a su vez fue dos veces Regente, puso en marcha un estudiado programa humanístico y teológico, creando la Universidad de Alcalá con su Colegio Mayor y sus Colegios Menores, y por lo tanto diseñando y planificando la primera Ciudad Universitaria.

También impulsó la edición de importantes obras religiosas y profanas, siendo el culmen de todas ellas la famosa Biblia Políglota Complutense.

Esta declaración de Alcalá de Henares como Patrimonio de la Humanidad tuvo unos antecedentes, ya que en 1968 la ciudad de Alcalá de Henares había sido declarada Conjunto Histórico Artístico.

Es más, desde 1904 diversos edificios singulares habían sido declarados con sucesivas calificaciones:

  • Como Monumento Nacional: La iglesia Magistral (en 1904) y la Fachada y primera crujía de la antigua Universidad (1914).
  • Como Monumento Arquitectónico-Artístico: La Portada interior del Palacio Arzobispal, con acceso desde el Monasterio de San Bernardo (1922) y el propio Monasterio Cisterciense de San Bernardo (1924).
  • Como Monumento Histórico-Artístico: El Palacio Arzobispal (1931) y la Ermita Universitaria del Cristo de los Doctrinos (1942).

Con posterioridad fueron declarados:

  • Como Monumento Local: El Palacio Hotel Laredo (1975).
  • Como Monumento de Bien de Interés Cultural: La ciudad romana de Complutum (1992) y la Ermita de san Isidro Labrador, hoy templo parroquial (1995).

Y se ha empezado a tramitar los expedientes de declaración:

  • Como Monumento Histórico-Artístico: La Ermita de santa Lucía.
  • Como Bien de Interés Cultural: La zona arqueológica “Ecce Homo” o de la “Vera Cruz” y “Alcalá la Vieja”, y la zona arqueológica “Yacimiento Eneolítico de La Esgaravita, villa romana del Val y necrópolis de los Afligidos”.

Más efemérides del 2 de diciembre:

El 2 de diciembre de 1620 el Claustro de la Universidad acepta el voto de los estudiantes en la propuesta de Cátedras.

1 de diciembre de… 1582

El 1 de diciembre de 1582 se funda el Colegio Menor de San Cosme y San Damián, también conocido por Colegio de Mena, en Alcalá de Henares.

Fernando Mena nació en Socuéllamos, de la provincia de Ciudad Real, alrededor de 1520. Estudió medicina en el Colegio Menor de la Madre de Dios, consiguiendo el título de Bachiller en Medicina en 1540, de Licenciado en 1543 y de Doctor en 1545. Ese mismo año consiguió la Cátedra de Vísperas de Medicina. Esta Cátedra era la que impartía clases por la tarde. Y ocho años después, en 1553, consiguió la Cátedra de Prima, es decir, las clases de por la mañana, que eran las más importantes. En 1560 fue nombrado médico de cámara del rey Felipe II, cargo que ocupó hasta que falleció en 1568, como consecuencia de un fuerte cólico nefrítico que le causó un enorme cálculo de unos 225 gramos, según escribió el doctor Francisco Díaz, Padre de la Urología, que le realizó la autopsia: «… al fin fue abierto, y le hallamos una piedra de ocho onzas o más».

Fernando Mena dispuso en su testamento la dotación de colegiaturas para un futuro colegio que se llamaría Colegio Menor de San Cosme y San Damián, por ser estos santos los Patronos de los médicos.

Y tal día como hoy de 1582 se fundó el Colegio Menor de San Cosme y San Damián, en Alcalá de Henares, también conocido por Colegio de Mena.

El doctor Mena le asignó una dotación de 1.000 escudos para que, en un principio, estudiaran medicina tres de sus sobrinos, admitiendo más colegiales conforme aumentaran las rentas, llegando a ser ocho estudiantes.

Siete años después de su fundación, en marzo de 1589, el Cabildo de la iglesia Magistral se hizo cargo de este colegio, aceptando su patronato.
El Colegio gozó de independencia completa hasta el año 1604, que por necesidades económicas se fusionó con el Colegio Menor de San Clemente Mártir.

El Colegio Menor de San Cosme y San Damián, también conocido por Colegio de Mena, estaba ubicado en la calle de los Libreros.


Más efemérides del 1 de diciembre:

El 1 de diciembre de 1547 Claudio, entallador, cobra seis mil maravedís por hacer unas esculturas y tallas sobre la puerta de la fachada de la Universidad de Alcalá.

El 1 de diciembre de 1604 el licenciado don Francisco Murcia de la Llana firma la fe de erratas de El Quijote, en el Colegio de la Madre de Dios de los Teólogos de la Universidad de Alcalá de Henares.

El 1 de diciembre de 1960 Francisco Franco inaugura el I.N.A.P. en Alcalá de Henares.