30 de noviembre de… 1724

El 30 de noviembre de 1724 el Padre fray Jacinto Ximénez de Mejorada aprueba la Historia de Alcalá de Henares escrita por Miguel de Portilla.

El libro “Historia de la ciudad de Compluto, vulgarmente, Alcalá de Santiuste, y ahora de Henares”, escrito por el alcalaíno Miguel de Portilla y Esquivel, tuvo que pasar por varias aprobaciones y licencias antes de ser publicado.

Y tal día como hoy de 1724 el Padre fray Jacinto Ximénez de Mejorada, Regente de los Estudios del Colegio de Santo Tomas de Alcalá de Henares, fue el primero que aprobó esta Historia de Alcalá de Henares escrita por Miguel de Portilla.

El texto dice:

APROBACION DEL Rmo. P. Mro. Fr. JACINTO XIMENEZ de Mejorada, Regente de los Estudios del Colegio de Santo Tomas, Orden de Predicadores, Mro. por su Religion, y Cathedratico de Prima en la del mencionado Doct. Angelico desta Complutense Universidad.

Por orden del Señor Lic. D. Francisco Lozano Roman, Canonigo, y Dignidad de Capellan Mayor de la Santa Iglesia Magistral de San Justo, y Pastor de esta Ciudad de Alcalá de Henares, y Vicario General en la Audiencia, y Corte Arzobispal della, y en todo el Arzobispado de Toledo, &c. He visto esta Historia de Alcalá, escrita por el Doct. D. Miguel de Portilla, Colegial que fue en el de Santa Justa, y Rufina, desta Universidad, Cathedratico de Lengua Griega en ella, y Canonigo de la dicha Santa Iglesia Magistral: y aviendo expressado el nombre del Autor de la Obra, en el mismo se aprueba, y califica. Por que es su grande erudición tan conocida, y en toda fuerte de Letras tan notoria á toda esta Universidad, y fuera della; como la continua experiencia nos demuestra, y las varias eruditas obras, que ha dado á luz publica, acreditan.

Es el Autor, como á todos consta, un excelente Doctor en Theologia; y consiguientemente, es un Historiador muy consumado: pues siendo la Historia uno de los Theologicos Lugares, en que debe el Theologo fundarse: no pudiera sin esta, ser en aquella tan pleno, y tan perfecto. Dumuestra en su Obra, aquel grande natural amor, que á su Patria Alcalá tiene, y professa. Por que en ella, con penoso desuelo, trabajo, y estudio, manifiesta sus muchas grandezas, que en el olvido yacían se pultadas; y pone á la vista de todos, qual pressentes, aquella antigüedad, gloria, y blasones, que á este antiguo Compluto en noblecieron: por lo qual Alcalá debe immortales gracias a su Autor, en recompensa de su grande trabajo, y del amor nativo, que la tiene. Pues como de Platon escribe Sab. Lib. 8 cap. I. Plata Philosophus nuliam in terris maiorem esse charitatem arbitratus est, quare qua cum Patria est unicuique nostrum.

Observa su Obra, con primorosa erudicion, y variedad, las quarto partes, que ha de tener la Historia, si es perfecta. Como es la Geographia, o descripción de los sitios, y Lugares de que trata. La Chronica de los tiempos, y los siglos; en que fueron las cosas sucediendo. La Genealogia, o serie, bien texida, de Personas, Familias, y su origen. Y finalmente, los Annales; que son la narrativa de los hechos insignes, y sucessos, con que á su Patria ilustraron los passados. Todo lo qual, quien tuviere el buen gusto de leerle, lo hallará diestramente executado.

Dize en compendio mucho, y bien fundado; que es el mayor trabaxo de lo Historico, y por donde se concilia grande aprecio; como al contrario, si no fuesse fundado, es despreciable. Junta también, co la seria utilidad de las noticias, unas graciosas tales, que deleitan: lo que es en un Historiador, de gran primor; como testificó Horacio, quando dixo: Omne tulit punctum, qui miscuit utile dulci. Y yo imagino: que muchos, no solo de los Ciudadanos de Alcalá, sino es tambien de la comarca toda; han de alegrarse mucho quando lean esta especial Historia de su Patria; y han de confessar con migo, que el Señor Doctor Portilla, es gran Compatriense, y gran Paysano. En cuya Obra yo no encuentro cosa, digna de alguna censura, antes sí, todo digno de alabanza; y de que se le condeda la licencia, para que esta Historia vea (y según me persuado, con aplauso) la publica luz; y sude, no solamente en la prensa, sino es tambien en las manos, y Casas de su Patria. Assi lo siento: Salvo, oc. En este Colegio de Santo Tomás de Alcalá, en 30. de Noviembre, de 1724.

Fr. Jacinto Ximenez de Mejorada.


Más efemérides del 30 de noviembre:

El 30 de noviembre de 1937 se publica un Bando del Ayuntamiento de Alcalá de Henares para la defensa contra las aeronaves que bombardean la ciudad.

El 30 de noviembre de 1941 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares coloca una placa en la casa donde nación José del Campo Clemente, en el número 1 de la calle del Ángel.

El 30 de noviembre de 1987 se abre al público el nuevo Hospital de Alcalá de Henares llamado Príncipe de Asturias.

28 de noviembre de… 1905

El 28 de noviembre de 1905 se inaugura el Colegio Convento de Religiosas Adoratrices en Alcalá de Henares.

En 1809 nació en Madrid la aristócrata María de la Soledad Micaela Desmoisières López de Dicastillo, Vizcondesa de Jorbalán, Condesa de la Vega del Pozo, Duquesa de Sevillano, entre otros títulos.

Estos tratamientos eran para ella, aunque muy honrosos, no tanto como el que ella colocara sobre sí, ya que se dedicó toda su vida a fundar casas para necesitados y enfermos, a los que personalmente asistía y confortaba.

Creó la Congregación de Reliosas Adoratrices, Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad, tomando ella el nombre de Madre Sacramento.

En 1862 la ciudadanía de Alcalá de Henares solicitó la presencia de la Madre Sacramento para ofrecerla una casa como residencia de sus Hijas, en la finca que se llamaba de San Juan de Dios. El problema fue que sus dueños fijaron el precio de la casa en 100.000 reales y las religiosas no pudieron reunir tal cantidad de dinero.

Tres años después, en 1865 falleció la Madre Sacramento con el disgusto de no poder haber fundado la casa de Alcalá.

Cuarenta años después de su fallecimiento, en 1905, el Padre Adolfo de Bárcenas, filipense del Oratorio de Alcalá de Henares, consiguió de la Generala de la Congregación de Religiosas Adoratrices la fundación de un nuevo colegio en unas casas de doña Soledad Armento y Campuzano, que tenía en el Paseo de la Estación. En estas casas ya existía un colegio para niños pobres.

Y tras la construcción del nuevo edificio, tal día como hoy de 1905 se inauguró el Colegio Convento de Religiosas Adoratrices en Alcalá de Henares.

El edificio tiene una fachada de ladrillo de estilo neogótico ligeramente retranqueada. Tras él hay un amplio zaguán que originalmente sirvió de templo del colegio, hasta que se construyó el actual.

La iglesia es de estilo ecléctico con influencia modernista, de planta de salón, decorada con catorce grandes cuadros que representan el Vía Crucis, obra del pintor Francesc Vayreda i Casabò, de principios del siglo XX, y un lienzo de Santo Tomás de Villanueva, del siglo XVII.

Esta iglesia se salvó de su destrucción en la Guerra Civil. Durante la contienda, el convento se convirtió en Hospital de Sangre y el templo en comedor. Y curiosamente las pinturas fueron conservadas por la acción del director del Hospital, ya que puso un cartel que decía:

«Camaradas. Aunque arte religioso, este edificio es una magnífica muestra del arte español y merece ser preservado».

Desgraciadamente no se conoce el nombre de este Director que consiguió que no se perdiera la belleza de este templo.


Más efemérides del 28 de noviembre:

El 28 de noviembre de 1657 se organiza un gran certamen poético en la Universidad de Alcalá con motivo del nacimiento del príncipe Felipe Próspero.

El 28 de noviembre de 1777 el rey Carlos III firma una Real Orden para que se cubran los puestos vacantes de la administración municipal de Alcalá de Henares.

27 de noviembre de… 1463

El 27 de noviembre de 1463 el rey Enrique IV visita el cuerpo de San Diego de Alcalá y es curado milagrosamente de la inmovilidad de un brazo que sufría a causa de una caída.

Fray Diego de San Nicolás murió en olor de santidad el 12 de noviembre de 1463 en el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús de Alcalá de Henares.

Fue enterrado en la Capilla de San Julián y toda la congregación se quedó muy entristecida por la falta de su santo hermano. El que más sufrió fue el hermano Peñalver, Guardián del convento, que no comía ni descansaba pensando en él. Le parecía imposible vivir sin poder volver a verle. Por eso, tres días después del entierro, decidió desenterrarle con todo el secreto y devoción posible. Y lo que encontró fue un cuerpo dormido, sin rasgos de descomposición.

Al mismo tiempo que el hermano Peñalver desenterraba el cuerpo de fray Diego, el hijo de Álvaro de Gaa, Mayordomo del arzobispo Carrillo, que estaba enfermo, llamó a su padre y le pidió que le llevase a ver a fray Diego, que le había sanado y que ahora le llamaba. Su padre le dijo que había fallecido y que había sido enterrado hacía tres días. El niño insistió en verle y el padre, tomándole en sus brazos le llevó al convento. Cuando llegaron a las puertas de la capilla donde habían sepultado a fray Diego, le asomó por unas rejas y le dijo que allí estaba enterrado. Y el niño, alegre dijo: “No está enterrado fray Diego, que yo le veo. Y tiene una Cruz de oro en el pecho y otra de palo a los pies”. El padre se asomó a las rejas y vio que lo que decía su hijo era verdad. Y en ese momento la fiebre que tenía el niño desapareció. El padre, con el niño en brazos, salió corriendo gritando sobre el desentierro y el milagro de la curación de su hijo.

El pueblo corrió al convento y pidió ver el cuerpo de fray Diego. Los frailes, ante tal gentío, decidieron llevarle a la iglesia, donde lo colocaron sobre una mesa cubierta con un tapete.

Todos clamaban a los religiosos para que no le volviesen a la tierra, sino que le pusieran en lugar público para la veneración. Los frailes resolvieron dejarle depositado en un arca de madera que se pudiera abrir cuando lo pidiera una grave necesidad o la devoción de personas de respeto.

Atraído por la fama de los milagros de fray Diego, tal día como hoy de 1463 el rey Enrique IV de Castilla vino a Alcalá de Henares para visitar el cuerpo incorrupto del fraile. El Rey tenía un brazo lisiado porque se había caído de su caballo. Cuando toco el cuerpo del fraile empezó a notar mejoría hasta que se curó completamente.

Como muestra de gratitud, el Rey mandó edificar una Capilla en la misma portería, que a su vez era la celda que había habitado el santo.

El Rey volvió a Madrid y no habían pasado muchos días cuando necesitó otra vez la ayuda del santo. Su hija la infanta doña Juana, apodada “la Beltraneja”, sufría mal de boca y garganta. El rey Enrique IV se encomendó al fraile con devoción, y su hija sanó totalmente en poco tiempo. En agradecimiento, el Rey mandó que pusiesen en la capilla una imagen de cera de su hija.


Más efemérides del 27 de noviembre:

El 27 de noviembre de 1497 estando en Alcalá de Henares la corte de los Reyes Católicos, fallece al caerse por una barandilla don Luis Pimentel y Pacheco, marqués de Villafranca del Bierzo.

El 27 de noviembre de 1660 fallece el canónigo y abad mayor de la Colegiata de Alcalá de Henares, don Juan de Narbona, Consultor y Oficial del Santo Oficio que llegó a Vicario General del Arzobispado de Toledo.

26 de noviembre de… 1892

El 26 de noviembre de 1892 la infanta doña Isabel, hija primogénita de la reina Isabel II, visita el Monasterio Cisterciense de San Bernardo.

El Monasterio Cisterciense de San Bernardo tiene un balcón desde el cual escuchaba misa el Arzobispo de Toledo que no podía celebrarla, ya que, aunque actualmente nos parezca mentira, algunos arzobispos no fueron sacerdotes, pues antiguamente este cargo era más político que religioso. Y cuando algún rey venía a Alcalá, solía escuchar misa en la iglesia Magistral, ahora Catedral Magistral, o en el Monasterio de San Bernardo, desde ese balcón, ya que los Monarcas se alojaban en el Palacio Arzobispal y éste tenía una puerta que comunicaba con la sala del balcón del monasterio.

Y varios reyes y familiares regios visitaron este Monasterio. Se sabe que la reina Isabel II lo visitó en varias ocasiones. En 1879 lo visitó el rey Alfonso XII, y en 1880 entró en clausura su esposa, la reina María Cristina.

Y tal día como hoy de 1892 la infanta doña Isabel de Borbón y Borbón, hija primogénita de la reina Isabel II, visitó el Monasterio Cisterciense de San Bernardo de Alcalá de Henares.

En esta visita, la Infanta fue recibida como ella merecía por toda la Comunidad al completo. Recorrió todo el monasterio y también subió a la linterna de la cúpula desde donde arrojó pétalos de rosa como antiguamente hacían las novicias en el momento de la Consagración. Visitó la cocina del monasterio donde le ofrecieron y probó gustosamente la ensalada de calabaza que estaban preparando para la comida.

Dicen las crónicas que la Infanta estuvo muy cariñosa con las religiosas y que se marchó encantada por el trato recibido.

Dejó como recuerdo 500 maravedís para la Comunidad y otro tanto para los pobres.


Más efemérides del 26 de noviembre:

El 26 de noviembre de 1526 Miguel de Eguía, uno de los prolíficos impresores alcalaínos, publica la “Suma de confesión” de Fray Antonio, arzobispo de Florencia.

El 26 de noviembre de 1603 la iglesia Magistral de Alcalá de Henares firma la escritura de compra de una finca en la Serna a Francisco Alrilla.

El 26 de noviembre de 1990 se efectúa el acto de la Firma del Hermanamiento entre Alcalá y Guanajuato (México), sede anual del festival cervantino más importante del mundo.

25 de noviembre de… 1624

El 25 de noviembre de 1624 el archiduque Carlos de Austria, hermano del emperador Fernando II de Habsburgo, hace parada en Alcalá de Henares camino de Madrid, siendo recibido con grandes festejos.

Empecemos hablando de genealogía regia, para aclararnos un poco.

La reina Juana I de Castilla, llamada “la loca”, junto con Felipe I, llamado “el hermoso” tuvieron cuatro hijas y dos hijos, Carlos y Fernando (éste último nació en Alcalá de Henares).

Carlos, Rey de España, tuvo como descendiente a Felipe II, y éste a Felipe III, y éste a Felipe IV.

Por otro lado, nuestro paisano Fernando fue Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Tuvo quince hijos, pero el que nos interesa es Carlos. Éste no fue Emperador, pero entre otros hijos, tuvo a Fernando, que sí fue Emperador, como Fernando II.

Aclarada, más o menos, la genealogía regia, continuemos…

El archiduque Carlos, hermano del emperador Fernando II, viajó a España para discutir los planes de boda de la infanta María Ana, hermana del rey Felipe IV, con su primo Fernando, hijo del emperador Fernando II.

Por este motivo, el rey Felipe IV encargó a don Juan Alfonso Enríquez de Cabrera, Almirante de Castilla, que saliera camino de Guadalajara, con espléndido y riquísimo cortejo, para recibir al Archiduque y acompañarlo hasta Madrid.

La ostentosa comitiva estaba formada por trompeteros, pajes, lacayos, caballeros riquísimamente vestidos, animales de carga, dos coches magníficamente ataviados y cuatro acémilas cargadas con 60.000 ducados para los gastos del trayecto desde Guadalajara a Madrid.

Una vez llegado a Guadalajara el Archiduque fue recibido por el Almirante “con el amor y cortesía que tan gran señor pedía y merece”. Desde Guadalajara costeó todos los gastos, festejando a su Alteza hasta Madrid.

Y tal día como hoy de 1624 el archiduque Carlos de Austria, hermano del emperador Fernando II de Habsburgo, hizo parada en Alcalá de Henares camino de Madrid.

Por orden del arzobispo de Toledo Fernando de Austria, Cardenal-Infante, que a su vez era hermano del rey Felipe IV, y sobrino del archiduque Carlos, la villa de Alcalá de Henares festejó y recibió “con la majestad y grandeza que acostumbra en todas ocasiones al ilustre huésped”. El Archiduque se hospedó, como era habitual, en el Palacio Arzobispal. Y al día siguiente salió hacia Madrid.

Los gastos de este festejo no lo sufragó la villa de Alcalá, sino que salieron de los presupuestos que habían sido destinados por el Rey.

Hay que decir que la visita del archiduque Carlos tuvo un final muy inesperado, ya que murió de modo repentino, el 28 de diciembre de ese mismo año de 1624, víctima de unas fiebres contraídas a los pocos días de su llegada a Madrid.

Curiosamente el Emperador sospechó que la enfermedad de su hermano el Archiduque fue producida por una borrachera que cogió en Barcelona. Y puede que no fuese muy desencaminado, pues se sabía que tenía afición a la bebida.


Más efemérides del 25 de noviembre:

El 25 de noviembre de 1293 el arzobispo de Toledo don Gonzalo arrienda a Yehudá, hijo del almojarife de la reina, y a los judíos Meyr Mohp y Yosef Aben Lup, los derechos que le corresponden en las ferias, portazgos, paladas de pan, carnicerías y alcacerías de Alcalá y Brihuega.

El 25 de noviembre de 1768 el Consejo del Estado establece en Alcalá de Henares un curso preparatorio a la Cátedra de Filosofía Moderna.

24 de noviembre de… 1544

El 24 de noviembre de 1544 es bautizada la niña Andrea de Cervantes, hermana mayor de Miguel de Cervantes Saavedra, en la Parroquia de Santa María de Alcalá de Henares.

El matrimonio Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas tuvo siete hijos. Se llamaban Andrés, Andrea, Luisa, Miguel, Rodrigo, Magdalena y Juan. De estos, los cinco primeros nacieron en Alcalá de Henares y los dos pequeños, en Valladolid. Verdaderamente, de Juan, el pequeño, no se sabe muy bien dónde nació, si en Valladolid o en Córdoba, pues sólo se sabe de su existencia porque su padre lo nombra en el testamento.

Pero la efeméride de hoy trata de la segunda hija, ya que un día como hoy de 1544 es bautizada la niña Andrea de Cervantes, hermana mayor de Miguel de Cervantes Saavedra, en la Parroquia de Santa María de Alcalá de Henares.

En el mismo libro de bautismos donde está la partida de Miguel de Cervantes, también están inscritos los bautizos de sus hermanos complutenses.

La partida de bautismo de Andrea está en el folio 154, partida sexta, y dice:

«En veinticuatro dias del dicho mes y año susodicho (Noviembre de mil quinientos cuarenta y cuatro) fue bautizada una hija de Rodrigo de Cervantes y de doña Leonor su mujer que se llamó Andrea, fue compadre mayor Melchor Mendez y Luisa de Contreras su muger, y bautizola el señor Bachiller Serrauo».

Andrea no fue la primogénita, pero sí la mayor, ya que Andrés falleció al poco de nacer.

Fue independiente, libre, generosa, valiente, además de hermosa y amante de la buena vida.

Su primera aventura amorosa fue en Sevilla. Nicolás de Ovando, un noble, hijo de magistrado, sobrino del Vicario General de Sevilla, le prometió matrimonio. Andrea tenía veinte años, y de esa promesa nació su hija Constanza. Y con el nacimiento de Constanza nació también la primera decepción, pues la promesa de matrimonio es truncada por una suculenta suma de dinero… y este sería el camino de Andrea, amar y recibir dinero a cambio, ejerciendo el oficio más antiguo del mundo.

Andrea vivía de la costura… y de los hombres. Pero no era ella sola la única que vivía así, sino que la acompañaron su hermana Magdalena y su hija Constanza, también fieles copias de su tía María de Cervantes.

En 1586, con veinticuatro años, tuvo una relación con Juan Francisco Locatelo, un rico genovés, que terminó igual que la anterior: un generoso regalo camuflado en agradecimiento a su padre por sus servicios médicos.

Más tarde, los hermanos Alonso y Pedro Portocarreño fueron víctimas de Andrea y de su hermana Magdalena, de quienes recibirían espléndidos regalos.

Años después, Santi Ambrosio, un rico florentino, fue el compañero de Andrea, quien en 1593 pagó las exequias de su madre, Leonor de Cortinas, fallecida en octubre de ese año.

En 1604, ya sin amantes, Andrea acompañada de Magdalena van a Valladolid con su familia. Allí se ven envueltos en la muerte de Gaspar de Ezpeleta, y todos menos Magdalena van a la cárcel. En el proceso, Andrea aparece como viuda de Santi Ambrosio y Magdalena es citada como “beata”. Esto da a suponer el cambio radical que se había producido en su vida. Estuvieron pocos días en prisión, pues se demostró su inocencia.

Poco después, en 1605, la familia Cervantes viaja a Madrid. Andrea se hace llamar “viuda del general Álvaro Mendaño”, quien nunca existió. Y siguiendo los pasos de su hermana Magdalena, cambia de vida y toma el hábito de la Orden Tercera de San Francisco en junio de 1609.

Cuatro meses después, en noviembre de 1609, nuestra protagonista Andrea fallece súbitamente de calenturas, en su casa de la calle León en Madrid, a la edad de sesenta y cinco años.


Más efemérides del 24 de noviembre:

El 24 de noviembre de 1481 se funda el Beaterio de Santa Librada, actual Monasterio de Nuestra Señora de la Esperanza, más conocido como “de Santa Clara”.

El 24 de noviembre de 1553 se funda el Colegio Convento de Mínimos de Nuestra Señora de la Victoria.

El 24 de noviembre de 1567 Juan Gutiérrez toma posesión del Convento de Nuestra Señora del Carmen.

El 24 de noviembre de 1638 don Diego de Ruiz Abarca es nombrado familiar del Santo Oficio.

23 de noviembre de… 1859

El 23 de noviembre de 1859 por medio de un escrito el Ayuntamiento se opone a que la iglesia de Jesuitas, actual Parroquia de Santa María la Mayor, sea dividida y por tanto mutilada, y lo consigue.

En 1767 el rey Carlos III decretó la expulsión de los Jesuitas. Por tanto, el edificio que había sido Colegio Máximo de la Compañía de Jesús se quedó vacío. Pero nueve años más tarde, en 1776, una Real Orden destina el antiguo Colegio como sede de la Universidad de Alcalá, haciendo desaparecer el vínculo entre el Colegio Mayor y la Universidad.

El Colegio Mayor siguió en el edificio de San Ildefonso, mientras que la Universidad se trasladó, en 1777, al antiguo edificio de los jesuitas.

Este cambio trajo como consecuencia la necesidad de modificar el Colegio Máximo. El arquitecto encargado de la reforma fue Ventura Rodríguez, que transformó casi toda la antigua edificación: Construyó un nuevo patio, alzó una escalera imperial, reformó la fachada, aunque respetó la antigua portada barroca de la iglesia,…

Pero duró poco la Universidad en este edificio, pues veintiún años después, en 1797, la Universidad se trasladó otra vez a su edificio originario.

En 1827, por orden del rey Fernando VII, vuelven los jesuitas a España, y por tanto también a Alcalá. Permanecieron en su antigua casa hasta su nueva expulsión, en 1835.

Y como el edifico de los jesuitas estaba vacío, en 1859 se convirtió en el Cuartel de Mendigorria.

El Cuerpo de Ingenieros militares hicieron un proyecto para modificar el edificio, mutilando la iglesia. Por eso, en septiembre de ese mismo año de 1859, el Ayuntamiento redactó un escrito pidiendo no modificar el templo.

Y esta petición tuvo su efecto, pues tal día como hoy de 1859, el Gobernador puso en conocimiento del Ayuntamiento de la resolución del Ministro de Fomento, por la cual se mandaba conservar como monumento histórico y artístico la iglesia del antiguo Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, dejándola siempre en disposición de poderse destinar nuevamente al culto religioso.


Más efemérides del 23 de noviembre:

El 23 de noviembre de 1685 el Teniente Alguacil de la Universidad es atacado por un clérigo por asuntos de jurisdicción.

El 23 de noviembre de 1761 se elige el primer Prioste de la Cofradía del Cristo de los Doctrinos.

21 de noviembre de… 1567

El 21 de noviembre de 1567 santa Teresa de Jesús visita por primera vez Alcalá de Henares, estando de Priora del Monasterio de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción durante más de tres meses.

María Yepes fue la fundadora del Monasterio de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción, que abrió las puertas de su templo en septiembre de 1562.

Antes de la fundación, María Yepes conoció en Toledo a Teresa de Jesús, una religiosa abulense que también pretendía fundar un convento según la Regla Primitiva. Estuvieron quince días juntas, hablando de cómo debían de hacer estos monasterios.

Teresa de Jesús fundó el convento de San José de Ávila en agosto de 1562, dieciocho días antes que el que fundara María Yepes en Alcalá.

Actualmente el monasterio se encuentra en la calle de la Imagen, pero el monasterio original no era éste, ya que el primer edificio fundacional estaba en otro lugar.

El Monasterio de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción se inauguró en unas casas que tenía en Alcalá doña Leonor de Mascareñas, dama de la reina Isabel de Portugal y aya del rey Felipe II. Doña Leonor ofreció sus casas, que contaban con capilla, ornamentos y una imagen de Nuestra Señora de la Concepción, con una sola condición: que la Titular del Monasterio fuera la Purísima Concepción, cosa que María Yepes aceptó sin dudar.

Y estas casas estaban entre las calles de la Victoria y Almazán, más o menos, donde está ahora el patio de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

La vida del recién fundado Monasterio era extremadamente penitente, ya que las religiosas intentaban imitar el espíritu de mortificación de su fundadora. Este exceso de rigor preocupó a doña Leonor de Mascareñas y pidió a Teresa de Jesús que fuera a poner la observancia como lo iba haciendo en los conventos que iba fundando.

Y tal día como hoy de 1567, cinco años después de la constitución, Teresa de Jesús visitó por primera vez el Monasterio de Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción de Alcalá de Henares, que había fundado su amiga María Yepes.

La Madre María Yepes, que como religiosa se llamaría María de Jesús, como Priora, con profunda humildad entregó a Teresa de Jesús las llaves del Monasterio y, con ellas, el gobierno tanto material como espiritual de la Comunidad.

Teresa de Jesús estuvo más de tres meses en el Monasterio siendo Priora, entregando a la Comunidad las Constituciones, escritas de su puño y letra, para observarlas igual que se vivían en los dos conventos que había fundado.

También suavizó el rigor de penitencia, aunque María de Jesús, pidiendo licencia a Teresa de Jesús, perseveró en aquel rigor hasta su muerte.

Cumplida su misión, y por orden de su confesor, Teresa de Jesús dejó el Monasterio de Alcalá de Henares en marzo de 1568, en los días en que las reliquias de los Santos Niños Justo y Pastor regresaban a Alcalá de Henares desde Huesca.


Más efemérides del 21 de noviembre:

El 21 de noviembre de 1620 se firma una Real Cédula reformando algunas constituciones de la Universidad.

El 21 de noviembre de 1822 es descubierto el capuchino Francisco Marzá, miembro de una partida carlista, que fue condenado a muerte y ejecutado públicamente.

El 21 de noviembre de 1887 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares compra el antiguo Monasterio de San Juan de la Penitencia por 15.000 pesetas.

El 21 de noviembre de 1986 el Ayuntamiento cede el Hotel Laredo a la Universidad de Alcalá para la creación del Centro de Estudios Cisnerianos.

El 21 de noviembre de 1990 se inauguran en el Paraninfo de la Universidad Cisneriana los II Encuentros de Historiadores del Valle del Henares.

20 de noviembre de… 1872

El 20 de noviembre de 1872 un grupo de alcalaínos promovidos por Esteban Azaña se reúnen para crear una Escuela para Adultos Trabajadores.

Después del traslado de la Universidad de Alcalá a Madrid, se abrieron varios centros de enseñanza pública pero no duraron mucho tiempo.
Y tal día como hoy de 1872 un grupo de alcalaínos promovidos por Esteban Azaña Catarinéu se reunieron para fundar una asociación protectora de adultos con una escuela.

La reunión fue en la casa de Esteban Azaña, padre del que sería Presidente de la Segunda República, Manuel Azaña Díaz. En esta reunión se aprobó la idea y se nombró una junta interina para que abriese la escuela lo antes posible.

Y ésta se inauguró un mes y medio después, a principios de enero de 1873.
Como escuela se utilizó la Antesala y el Salón de Juntas de los Condueños que estaban en el piso bajo de la Casa Rectoral.

A este curso se inscribieron noventa y siete alumnos, desde los trece hasta los cuarenta años.

Estos estudiantes fueron muy aplicados, asistiendo puntualmente a las clases hasta los primeros días de junio que se hizo un examen, se distribuyeron premios y se cerró la clase hasta septiembre. A este acto asistieron las autoridades administrativas y eclesiásticas.

El siguiente curso se abrió en octubre de ese año, 1873. Se apuntaron ciento nueve alumnos, ya que tenía muy buena aceptación esta escuela entre los obreros, a pesar de que las clases se impartían de ocho a diez de la noche.

El curso duró hasta junio de 1874, en que se cerró la escuela para adultos trabajadores para no volver a abrir sus puertas, ya que la constancia de los profesores no fue muy buena y los que quedaron fueron muy pocos.

19 de noviembre de… 1526

El 19 de noviembre de 1526 la Inquisición procesa por primera vez a Ignacio de Loyola y a cuatro compañeros.

La Santa Inquisición que se vivió en Alcalá no fue tan negra como la gente cree. No hubo ninguna hoguera para los renegados de la Fe. Lo normal era una amonestación verbal, una encarcelación temporal, o una expulsión de la comarca. En Alcalá hubo horca, pero eran sobre todo para ajusticiados civiles, no religiosos.

Si el primer protagonista de la efeméride de hoy es la Inquisición, el segundo es Ignacio de Loyola, que tras dos años de estudio del Latín en Barcelona, vino a Alcalá de Henares en el curso 1526-27 para estudiar Artes, antes de estudiar Teología.

En marzo de 1526 Iñigo, que tenía entonces treinta y cinco años, inició su viaje desde Barcelona solo y a pié con la única ayuda de un bastón. No se sabe muy bien cuándo llegó a Alcalá, pero fue entre los meses de abril y agosto de 1526.

En sus primeros días en Alcalá vivió en el Hospicio de Santa María la Rica, que estaba situado cerca de la iglesia Magistral.

No pasó mucho tiempo allí, pues pronto fue admitido en el Hospital de Antezana. Se le daba alojamiento, comida y candela para alumbrarse a cambio de su servicio a los pobres del hospital.

A la vez que trabajaba de enfermero y cocinero en el Hospital, fue colegial de Artes, asistiendo a clases de Lógica, también llamada Summulas, Física aristotélica y Vísperas, que era el estudio inicial de Teología.

Aparte de esto, Iñigo de Loyola se dedicaba a enseñar la doctrina cristiana a mujeres, niños, y la gente que se pasaba por el patio del Hospital.

Y como vio que la situación para enseñar la doctrina cristiana era propicia, escribió a tres amigos de Barcelona para que vinieran a Alcalá. Estos se llamaban Calixto de Sa, Lope de Cáceres y Juan de Arteaga. Y cuando llegaron a Alcalá, al grupo de amigos se les unió un paje del virrey de Navarra llamado Juan Reynalde, “Juanico”, que estaba convaleciente de una herida en el Hospital de Antezana.

Los cinco vistieron de sayal que les llegaba hasta los pies descalzos, y se repartían las calles complutenses para predicar la doctrina cristiana.

Su forma de predicar atraía a mucha gente y la Inquisición decidió hacer averiguaciones.

Y tal día como hoy de 1526 la Inquisición inicia una investigación sobre la conducta del grupito de los “ensayalados”, procesando por primera vez a Ignacio de Loyola y a sus cuatro compañeros. Pensaban que podían ser “alumbrados” o “erasmistas”.

Los “alumbrados” era una corriente religiosa que preocupaba a la Inquisición, pues formaban reuniones más o menos ocultas, donde leían la Biblia, la comentaban, hacían oración mental y se distanciaban de las costumbres cristianas. Tenían arrebatos místicos y menospreciaban la ascética, es decir, la vida austera renunciando a lo mundano, y llegaban al libertinaje moral.

Y los “erasmistas” eran más cultos y pretendían una reforma de la Iglesia según el modelo del holandés Erasmo de Rotterdam.

Es cierto que Ignacio, en el fondo, buscaba la reforma de la Iglesia, pero desde otro punto de vista distinto al de Erasmo.

Conociendo la existencia de estos dos grupos, no era de extrañar que este estudiante, más mayor de lo habitual y que se reunía con muchas personas y que les hablaba de temas espirituales, despertase las sospechas de la Inquisición.

Después de las investigaciones por parte de la Inquisición, quedó claro que Ignacio y sus compañeros vivían pobremente y “a la manera apostólica” y no encontraron ningún error en su doctrina ni en su vida, y que eran en todo inocentes.

Pero se les ordenó que se cambiaran de ropa, porque no eran religiosos de ninguna orden y no estaba bien que llevasen “hábitos” y se les obligó también que se calzasen, pues andaban descalzos “como los apóstoles”.

Al final de este primer proceso, Iñigo de Loyola y sus cuatro compañeros obedecieron e hicieron lo que se les había mandado.