31 de octubre de… 1561

El 31 de octubre de 1561 llega a Alcalá de Henares el príncipe don Carlos, hijo del rey Felipe II, con la finalidad de estudiar.

Es conocida la ópera de Verdi “Don Carlo”, basada en la historia del príncipe Carlos, hijo del rey Felipe II, donde el príncipe aparece como un defensor de la libertades, enamorado de la mujer de su padre, la reina Isabel de Valois, siendo correspondido, y que sufre una terrible venganza por parte de su padre Felipe II y de la Santa Inquisición.

Pero la historia real de “don Carlos” es otra.

Nació en Valladolid en julio de 1545, siendo el primer y único hijo de los entonces príncipes de Asturias Felipe de Austria y María Manuela de Portugal, que por cierto eran primos hermanos por parte de padre y madre y nietos ambos de la reina Juana de Castilla. A cuatro días de nacer el infante Carlos su madre falleció por complicaciones en el parto. Quien se encargaría de su custodia y crianza fue Leonor de Mascareñas, que tres lustros antes ya había sido aya de su padre el todavía príncipe Felipe.

Doña Leonor decidió que el niño fuese criado en Alcalá de Henares junto a sus tías las infantas María y Juana. Desde el principio el infante Carlos ya empezó a dar guerra, por lo cual doña Leonor escribió una carta al comendador Francisco de los Cobos quejándose de los problemas que causaba el pequeño a sus amas de cría al morderles el pecho.

En mayo de 1548, con casi tres años el infante, marcharon a Valladolid para preparar la boda de su tía la infanta María, terminando así la primera estancia de don Carlos en Alcalá de Henares.

Desde su infancia se le detectó un genio violento e impetuoso, con tendencia a la crueldad, gozándose en el sufrimiento de los animales. Su adolescencia se la pasó entre cacerías, bailes, saraos y asediando a las damas con preguntas, algunas veces molestas.

Su salud nunca fue buena, sufriendo mucho de brotes de fiebre, por lo que el rey Felipe II solicitó informes de salubridad de algunas poblaciones cercanas al mar Mediterráneo para intentar que allí se recuperase don Carlos.

Sin embargo, insólitamente, el rey se decidió por mandarle a Alcalá de Henares, por lo que tal día como hoy de 1561, con dieciséis años de edad, llega a Alcalá de Henares el príncipe don Carlos, con la finalidad de recuperarse y estudiar.

Tres días después llegaron a Alcalá para estar con el príncipe y estudiar juntos su tío Juan de Austria, que por entonces tenía catorce años, y su primo Alejandro Farnesio, también con dieciséis años.

El responsable de la educación de los príncipes en Alcalá de Henares fue Honorato Juan, asesorado por los principales profesores de la Universidad.

El plan de trabajo de los príncipes lo había dispuesto meticulosamente el propio rey Felipe II. Se levantaban a las seis de la mañana en verano y a las siete en invierno. Después de bañados, vestidos y penados, rezaban sus oraciones en presencia del Mayordomo Mayor. Almorzaban acto seguido los tres príncipes juntos e inmediatamente oían misa en la capilla privada de don Carlos. Seguían dos horas de estudio con los maestros, presidido siempre por Honorato Juan. A las once salían para comer en público. A las doce tenían lección de música y canto. Y desde la una hasta las cuatro volvían a reanudar los estudios, intercalando entre ellos lecciones de esgrima y equitación. De cuatro a cinco descansaban. A las seis cenaban y, acabada ésta, proseguían con paseos, juegos o ejercicios de entrenamiento. A las nueve rezaban el Santo Rosario todos juntos y cada uno se retiraba a su cámara. Los domingos y días de fiesta ocupaban las horas de estudio con actos piadosos, paseos y juegos de fuerza y entretenimiento.

A pesar de las medidas tomadas por Felipe II, ninguno de los tres sacó provecho de las explicaciones de los maestros de la Universidad.

Pero lo importante era que el Príncipe se recuperaba poco a poco de su salud y en las visitas que le hizo el Rey éste se felicitaba del acierto de su decisión de traerle a Alcalá.

La tragedia del príncipe don Carlos comenzó en abril de 1562 cuando se dedicó a perseguir a la hija del alcaide del Palacio, Mariana Garcetas, de quien solicitaba favores de amor que ella le negaba, y tuvo tan mala fortuna que al Príncipe se le fue el pie en una escalera de caracol muy oscura de pasos muy desgastados, cayó rodando por ella y fue a dar su cabeza contra una puerta cerrada, dejándole con la cabeza abajo y los pies arriba.

Pero ésta es otra efeméride a contar en su momento.


Más efemérides del 31 de octubre:

El 31 de octubre de 1653 visita del Provincial de los Mercedarios Descalzos y reprimenda a los miembros de su colegio, prohibiéndoles interferir en las obras de construcción del edificio.

El 31 de octubre de 1693 se hacen rogativas contra la plaga de langostas y la sequía que azota Alcalá de Henares.

El 31 de octubre de 1984 se constituye la primera Delegación Municipal del Distrito II en Alcalá de Henares.

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