8 de diciembre de… 1759

El 8 de diciembre de 1759 el rey Carlos III viene de Nápoles para hacerse cargo de la Corona de España, llega a Alcalá y en el Palacio Arzobispal no hay siquiera camas para dormir.

Fallecido el rey Fernando VI en agosto de 1759, sin descendencia, la corona de España fue a parar a su hermano Carlos, que tomaría por nombre Carlos III.

En ese momento Carlos era Rey de Nápoles y Sicilia. En octubre de ese mismo año manifestó en plena corte su última voluntad como rey y se embarcó para venir a España.

Llegó a Barcelona el 17 de octubre siendo recibido por grandes aclamaciones y muestras de entusiasmo, las cuales se repitieron en todos los lugares por donde pasó hasta Madrid… ¿En todos los lugares? La verdad es que no.

Al anochecer del 8 de diciembre de 1759 llegó el nuevo rey Carlos III junto a su familia a la ciudad de Alcalá de Henares, de la que no se llevó una buena impresión.

A su llegada se dirigieron al Palacio Arzobispal siendo arzobispo en esa época Luis Antonio Fernández de Córdoba Portocarrero, Conde de Teba, que no tenía ni tuvo ninguna relación con Alcalá y por tanto ni con su Palacio.

Al llegar el séquito regio al Palacio lo encontraron en unas condiciones deplorables de mobiliario, ya que no había ni una silla para poder sentarse ni una mesa en la que poder dejar su equipaje de mano. Es más tuvieron que poner sobre el suelo las lámparas que tenuemente iluminaban esas habitaciones destartaladas.

Solo había una cama destinada a Rey, y como éste vino acompañado de sus hijos, tuvieron que utilizar el colchón del lecho del Rey para las dos infantas y José de Guzmán y Guevara, Conde de Oñate, que en ese momento era el Sumiller de Corps, es decir, el encargado del cuidado de la persona y las habitaciones del Rey, cedió otro colchón para los infantes pequeños.

Los adultos tuvieron que pasar la noche en unas sillas que en ese momento llevaron a Palacio.

¿Por qué estaba el Palacio Arzobispal tan descuidado y destartalado, cuando el Arzobispo sabía que el Rey iba a ser su huésped en Alcalá? ¿Cómo la Municipalidad consintió que el Monarca fuese recibido de tal manera, conociendo el itinerario del séquito regio?

Primero hay que recordar, como he dicho antes, que el Arzobispo nunca tuvo relación con nuestra ciudad, por tanto no sabría cómo estaba su Palacio.

Y quiero pensar que como la situación entre el Concejo y la Universidad era de enemistad, con enfrentamientos casi a diario, puede ser que se olvidaran de la visita del rey Carlos III y su familia.


Más efemérides del 8 de diciembre:

El 8 de diciembre de 1542 es bautizado el niño Andrés de Cervantes, hermano mayor de Miguel de Cervantes Saavedra, en la Parroquia de Santa María de Alcalá de Henares.

El 8 de diciembre de 1856 se abre el Colegio de las Madres Filipenses en la calle de las Damas.

El 8 de diciembre de 1936 el Delegado de Prisiones Melchor Rodríguez, conocido como el «ángel rojo», salva de la muerte a 1.532 presos de la cárcel de Alcalá de Henares.

El 8 de diciembre de 1937 un fuerte bombardeo destruye el Convento de Dominicas de Santa Catalina de Siena.

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7 de diciembre de… 1618

El 7 de diciembre de 1618 fallece el cardenal arzobispo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas, fundador del Monasterio de San Bernardo de Alcalá de Henares.

Bernardo de Rojas y Sandoval nació en Aranda de Duero, de la provincia de Burgos, en abril de 1546. Era hijo del noble don Hernando de Rojas y Sandoval, Mayordomo y Preceptor del los hijos del rey Felipe II, y de doña María Chacón de Guevara.

Bernardo vivió su infancia en las casas de la Condesa de Lerma, que era de la familia, en Buitrago y Tordesillas. Y estando en Tordesillas, vino al mundo su sobrino Francisco de Sandoval y Rojas, el futuro Duque de Lerma.

Poco tiempo más tarde Bernardo se fue a vivir con su tío Cristóbal de Rojas y Sandoval, que era Obispo de Oviedo. Y bajo su protección, Bernardo, cuando tenía nueve años, en 1555, recibió la tonsura eclesiástica.

Algún tiempo después vino a Alcalá de Henares a estudiar en su Universidad, junto a su criado Luis de Oviedo. Estuvo en Alcalá más de diecinueve años. Uno de sus maestros fue el humanista Ambrosio Morales. Años más tarde Bernardo se encargaría de realizar el epitafio de su maestro.

En casa de don Ambrosio, Bernardo se relacionó con personajes ilustres, como el príncipe Carlos, hijo del rey Felipe II, Juan de Austria o Alejandro Farnesio.

Como curiosidad hay que decir que en el testamento de don Bernardo cuenta que él había sido “menino” del príncipe Carlos en su niñez.

En la Universidad de Alcalá también coincidió con su primo y tocayo don Bernardo de Sandoval, que luego fue Corregidor de Aranda.

Se sabe que también estudió con Bernardo su hermano Luis de Rojas.

En mayo de 1567 alcanzó el título de Bachiller en Artes, en octubre de ese mismo año, el título de Licenciado, y en noviembre, también de ese año, el título de Maestro en Artes. En seis años logró tres grados.

Por su salud frágil y por su miopía, se marchó a Brihuega, de la provincia de Guadalajara, para seguir estudiando de manera privada con el sacerdote y profesor Juan Alonso de Moscoso, que llegaría a ser Obispo de León y de Málaga. Don Juan Alonso, que había sido colegial y luego profesor de la Universidad de Alcalá, más tarde fundó el Colegio Menor de San Ciriaco y Santa Paula, también conocido por el Colegio de Málaga.

Don Bernardo se graduó como Licenciado en Teología en 1576, pero fue en la Universidad de Salamanca.

Fue Canónigo en Sevilla y Obispo de Ciudad Rodrigo, Pamplona y Jaen.

En 1598 le nombran Cardenal de la iglesia de Santa Anastasia. Hay que decir que todo cardenal, también en la actualidad, tiene que estar vinculado a una iglesia de Roma. Y un año después se le nombra Arzobispo de Toledo.

En este nombramiento tuvo mucho que ver el rey Felipe III y el sobrino de don Bernardo, Francisco de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma, colaborador más inmediato del rey.

En esa etapa es cuando Bernardo cambia el orden de sus apellidos, de Rojas y Sandoval a Sandoval y Rojas, probablemente para destacar más su parentesco con su sobrino.

En octubre de 1599 el Rey le nombra Consejero de Estado. Y en 1608 es nombrado Inquisidor General, tras haber rechazado este cargo varias veces. Esta negativa provocó que el Duque de Lerma se enfadara con su tío.

En 1612 publicó el libro “Index librorum prohibitorum et exporgatorum” (Índice de libros prohibidos y expurgados), inspirado en el Índice que publicó Benito Arias Montano, pero menos severo con Erasmo que él.

Bautizó a todos los hijos del rey Felipe III, menos al infante Felipe que murió de manera prematura.

De siempre, el arzobispo Bernardo fue de trato considerado con sus familiares, amigos y criados. Tenía fama de muy piadoso. Y fue mecenas de escritores: Lope de Vega le dedicó unos versos en su librillo “Rimas Sacras”. Vicente Espinel le dedicó su libro “Vida del Escudero Marcos de Obregón”, Francisco Vicente Tornamira, su “Traducción del calendario gregoriano de latín en español”, y el doctor Pedro García Varraro, su obra “Disputationes Medicae super libros Galeni”. Y Cervantes, en el prólogo de su segunda parte de El Quijote, escribió:

«Viva el conde de Lemos, cuya liberalidad y cristiandad bien conocida, contra todos los golpes de mi corta fortuna me tiene en pie, y vívame la suma caridad del ilustrísimo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas […] por sólo su bondad han tomado a su cargo el hacerme merced y favorecerme».

Y si el arzobispo de Toledo Bernardo Sandoval y Rojas gastó mucho dinero en socorrer necesidades ajenas, no es menos lo que invirtió en obras arquitectónicas.

En enero de 1617 se juntó con el Concejo de Alcalá, el antiguo Ayuntamiento, para decirles que quería fundar un monasterio de religiosas cistercienses bajo la advocación de San Bernardo.

Buscó al tracista, actual arquitecto, más importante de la época, Juan Gómez de Mora, que cuando le contrató estaba haciendo la Plaza Mayor de la villa de Madrid. Y como maestro de obras, el actual aparejador, contrató al alcalaíno Sebastián de la Plaza.

Y tres meses después de la reunión con el Concejo, en abril de 1617, ya pusieron la primera piedra del monasterio.

Ya se encontraba algo enfermo, aunque estuvo mal de salud toda su vida, y un año después, en abril de 1618, firmó testamento dejando dinero suficiente por si fallecía antes de terminar “su obra”, ya que a partir de la famosa reunión, todo lo que hacía sería pensando en el Monasterio Cisterciense de San Bernardo, al que él llamaba “su obra”.

Un mes después, en mayo de 1618, redactó las Constituciones del Monasterio, y con su firma ya se consideró fundado el Monasterio, aunque todavía no habían entrado las monjas.

Tres meses después de escribir su testamento, en julio de 1618, lo modificó.

El amor de Bernardo Sandoval hacia Alcalá quedó plasmado en su testamento, ya que él pidió que se realizasen misas por el arzobispo, una vez fallecido, en los conventos más pobres y que se repartieran limosnas entre los presos más necesitados y pobres de las cárceles, eclesiástica y seglar, de Alcalá.

Pero el apartado más importante del testamento es el que instituyó como únicas herederas de todos sus bienes y haciendas a las religiosas del Monasterio de San Bernardo.

Y parece que se lo habían anunciado, pues ese mismo año, tal día como hoy de 1618 falleció en Madrid el cardenal arzobispo de Toledo don Bernardo de Sandoval y Rojas, fundador del Monasterio Cisterciense de San Bernardo de Alcalá de Henares.

Pero los historiadores no se ponen de acuerdo ni en el lugar ni en el día de su muerte. Unos le sitúan en Toledo, y otros en Madrid. Sobre el día, la mayoría de las fuentes dicen que murió el 7 de diciembre, a las diez de la noche. El problema nace porque en la copia del testamento del Arzobispo que tenían las religiosas en el Monasterio de San Bernardo en Alcalá, realizada en 1650 por el escribano Francisco Suarez, dice el Arzobispo de Toledo murió:

«En la villa de Madrid […], a las cuatro horas de la mañana […], ocho días del mes de diciembre de 1618».

Ahí la duda.

4 de diciembre de… 1788

El 4 de diciembre de 1788 se inaugura la actual Puerta de Madrid, construida a expensas del cardenal Lorenzana.

Se sabe que Alcalá de Henares estaba rodeada de una muralla que fue ampliándose poco a poco según iba creciendo el burgo medieval.

El primer recinto se le atribuye al arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada, a principios del siglo XIII. Casi dos siglos después, a finales del XIV, el arzobispo Pedro Tenorio amplió la muralla hacia el Este, llevando la Puerta de Guadalajara, que estaba al final de la calle Mayor de la Judería, al final de la calle de los Libreros. Y el cardenal Cisneros, a principios del siglo XVI, amplió algo de la muralla por el Sureste, al crear su «ciudad universitaria».

Y lógicamente la muralla tenía puertas por donde salía y entraba la gente, que solían ser torres con el acceso en la parte inferior.

Las principales puertas estuvieron situadas en los puntos cardinales: Al Norte, la Puerta de Burgos; al Sur, la Puerta del Vado; al Este, la Puerta de Guadalajara; y al Oeste, la Puerta de Madrid.

Además de estas puertas principales había otras de menor importancia, como la Puerta de San Julián, la Puerta de las Tenerías, que luego se llamó Puerta de los Aguadores, el Postigo de Santa Ana y el Postigo de Judíos, que luego se llamó Puerta de Santiago.

Poco a poco, con el transcurso del tiempo, las murallas y las puertas fueron desapareciendo al ir creciendo la ciudad.

La Puerta de Madrid iba a ser demolida en los años 70 del siglo XVIII, pero el arzobispo de Toledo cardenal Francisco Antonio Lorenzana la sustituyó por otra puerta nueva, la que actualmente podemos contemplar.

Para ello pidió al arquitecto municipal Antonio Juana de Jordán que trazara los planos. Éste diseñó una puerta de estilo neoclásico, que estaba muy extendido por toda España en ese siglo.

La puerta la planteó de tres cuerpos, estando los laterales rematados por unas bolas. Estos lados exteriores tenían unos vanos adintelados, es decir, los huecos tienen la parte superior recta, y el cuerpo central lo diseñó con un vano con arco de medio punto, es decir, el hueco central no tiene la parte superior recta, sino que tiene un arco. En este cuerpo central colocó a los lados unas pilastras y en la parte superior, un frontón triangular.

Debajo del frontón triangular puso unas lápidas de piedra con unos textos. En el lado que da hacia Madrid pone: «Reinando Carlos III. Año de MDCCLXXXVIII». Y en el lado que da hacia Guadalajara pone: «A expensas del Arzobispo de Toledo el Excmo. Señor D. Francisco Antonio Lorenzana».

Esta puerta está alineada con la puerta que el rey Carlos III encargó al arquitecto Francisco Sabatini para Madrid, con el nombre de Puerta de Alcalá, que se construyó en 1778, diez años antes que nuestra puerta, ya que tal día como hoy de 1788 se inauguró en Alcalá de Henares la actual Puerta de Madrid, construida a expensas del cardenal Lorenzana.


Más efemérides del 4 de diciembre:

El 4 de diciembre de 1300 el arzobispo de Toledo don Gonzalo Díaz Palomeque ordena que no se ponga pleito contra los alcalaínos si la deuda no llega a 500 maravedís.

El 4 de diciembre de 1496 el cardenal Cisneros preside el Concilio Diocesano celebrado en Alcalá de Henares.

El 4 de diciembre de 1912 don Demetrio Alonso Castrillo, Gobernador Civil de la provincia, aprueba las Ordenanzas Municipales de la ciudad de Alcalá de Henares.

El 4 de diciembre de 1933 se inician las clases en el Instituto de Segunda Enseñanza «Complutense» en los edificios de la antigua Universidad de Alcalá.

3 de diciembre de… 1808

El 3 de diciembre de 1808 Alcalá de Henares es ocupada por los franceses tras la derrota de las tropas españolas en Somosierra.

A pesar de lo que narran la mayor parte de las crónicas después de los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, Alcalá no fue ocupada por los franceses hasta meses después.

En junio de ese año, una columna de soldados franceses pasó por Alcalá y requisaron las armas que los complutenses tenían en su poder, aunque no produjeron grandes daños. Luego se marcharon sin más.

Pero tal día como hoy de 1808, Alcalá de Henares fue ocupada por los franceses, tras la derrota de las tropas españolas en Somosierra.

Los cuatro años y medio que estuvieron las tropas francesas en Alcalá fueron muy nefastos para la ciudad.

Juan Martín, el Empecinado, se asentó en los alrededores de Guadalajara y Alcalá creando guerrillas contra los franceses en todo este tiempo.

Los franceses, que se habían aposentado en el Palacio Arzobispal, saquearon conventos y parroquias, robando la plata y las campanas para llevárselas a Francia. También vendieron y quemaron los altares de todas las iglesias.

Confiscaron a los comerciantes todo el grano, cacao, azúcar, canela y otras especias y le quitaron cerca de medio millón de reales.

Robaron a todo vecino lo que ellos creían que tenía valor.

Con todo esto, José Bonaparte visitó Alcalá en septiembre de 1810, visitando sus tropas, y ya de paso la iglesia Magistral y la Universidad.

Los alcalaínos tenían que pagar mil reales diarios para la manutención de las tropas francesas, aparte de un sinfín de impuestos añadidos.

Por miedo a las tropas de El Empecinado, los franceses tapiaron las puertas de la ciudad, dejando sólo cuatro puertas abiertas para la entrada y salida de los soldados, dejando a los vecinos de Alcalá «encarcelados” en su propia ciudad.

Obligaron a los alcalaínos pudientes hasta la edad de sesenta años a pertenecer a la Guardia Cívica, para defender a la ciudad de un ataque exterior de El Empecinado.

La miseria era espantosa y muchos alcalaínos murieron de hambre. Desgraciadamente los ladrones se multiplicaron para robar a sus paisanos las pocas pertenencias que les quedaban. Como dato doloroso, los franceses daban trigo y pan a los caballos de sus tropas mientras los vecinos los miraban con ojos de inanición. Había tanta hambre que hubo gente que se comió la carne de los animales muertos, y otros se hicieron afrancesados para poder recibir algo de alimento.

Hubo una pequeña tregua entre julio de 1812 y abril de 1813, pues en ese periodo de tiempo las tropas francesas abandonaron Alcalá.

Este segundo periodo fue igual o peor de duro que el anterior, ya que los franceses extremaron su crueldad y su espíritu de robo.

Por suerte, en mayo de 1813 el ejército de Juan Martín «El Empecinado» derrotó y expulsó a las tropas francesas de Alcalá de Henares para siempre, después de tomar posiciones en el puente y altos del monte Zulema.


Más efemérides del 3 de diciembre:

El 3 de diciembre de 1884 el Cabildo de la iglesia Magistral se dirige al rey Alfonso XII exponiéndole que la nueva diócesis debía llamarse de Alcalá-Madrid y tener su sede aquí.

El 3 de diciembre de 1932 reaparece el periódico «El amigo del pueblo».

El 3 de diciembre de 1990 se inaugura la exposición «Azaña Memoria Gráfica 1880-1940», en la Capilla del Oidor de Alcalá de Henares.

2 de diciembre de… 1998

El 2 de diciembre de 1998 el casco histórico de la ciudad de Alcalá de Henares y su Universidad son declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

A primeros del mes de mayo de 1687 las campanas de la iglesia Magistral, de las demás parroquias y de todos los conventos de Alcalá de Henares repicaron para anunciar a los complutenses que el rey Carlos II le había otorgado el Título de Ciudad.

Los habitantes de la Muy Ilustre Ciudad de Alcalá volvieron a escuchar el mismo repicar de campanas trescientos once años después, ya que tal día como hoy de 1998 la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad al casco histórico de la ciudad de Alcalá de Henares y a su Universidad.

La Unesco reconoció a Alcalá de Henares su condición de primera ciudad universitaria planificada como tal que ha existido en el mundo y a su concepción de ciudad que proyectó el ideal humanista a América.

El casco histórico, que se había desarrollado a partir de la Edad Media, conviviendo juntos judíos, musulmanes y cristianos, con la creación de la Universidad motivó una gran expansión artística y cultural durante el Renacimiento y el Siglo de Oro.

El arzobispo de Toledo cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, que a su vez fue dos veces Regente, puso en marcha un estudiado programa humanístico y teológico, creando la Universidad de Alcalá con su Colegio Mayor y sus Colegios Menores, y por lo tanto diseñando y planificando la primera Ciudad Universitaria.

También impulsó la edición de importantes obras religiosas y profanas, siendo el culmen de todas ellas la famosa Biblia Políglota Complutense.

Esta declaración de Alcalá de Henares como Patrimonio de la Humanidad tuvo unos antecedentes, ya que en 1968 la ciudad de Alcalá de Henares había sido declarada Conjunto Histórico Artístico.

Es más, desde 1904 diversos edificios singulares habían sido declarados con sucesivas calificaciones:

  • Como Monumento Nacional: La iglesia Magistral (en 1904) y la Fachada y primera crujía de la antigua Universidad (1914).
  • Como Monumento Arquitectónico-Artístico: La Portada interior del Palacio Arzobispal, con acceso desde el Monasterio de San Bernardo (1922) y el propio Monasterio Cisterciense de San Bernardo (1924).
  • Como Monumento Histórico-Artístico: El Palacio Arzobispal (1931) y la Ermita Universitaria del Cristo de los Doctrinos (1942).

Con posterioridad fueron declarados:

  • Como Monumento Local: El Palacio Hotel Laredo (1975).
  • Como Monumento de Bien de Interés Cultural: La ciudad romana de Complutum (1992) y la Ermita de san Isidro Labrador, hoy templo parroquial (1995).

Y se ha empezado a tramitar los expedientes de declaración:

  • Como Monumento Histórico-Artístico: La Ermita de santa Lucía.
  • Como Bien de Interés Cultural: La zona arqueológica «Ecce Homo» o de la «Vera Cruz» y «Alcalá la Vieja», y la zona arqueológica «Yacimiento Eneolítico de La Esgaravita, villa romana del Val y necrópolis de los Afligidos».

Más efemérides del 2 de diciembre:

El 2 de diciembre de 1620 el Claustro de la Universidad acepta el voto de los estudiantes en la propuesta de Cátedras.

1 de diciembre de… 1582

El 1 de diciembre de 1582 se funda el Colegio Menor de San Cosme y San Damián, también conocido por Colegio de Mena, en Alcalá de Henares.

Fernando Mena nació en Socuéllamos, de la provincia de Ciudad Real, alrededor de 1520. Estudió medicina en el Colegio Menor de la Madre de Dios, consiguiendo el título de Bachiller en Medicina en 1540, de Licenciado en 1543 y de Doctor en 1545. Ese mismo año consiguió la Cátedra de Vísperas de Medicina. Esta Cátedra era la que impartía clases por la tarde. Y ocho años después, en 1553, consiguió la Cátedra de Prima, es decir, las clases de por la mañana, que eran las más importantes.

En 1560 fue nombrado médico de cámara del rey Felipe II, cargo que ocupó hasta que falleció en 1568, como consecuencia de un fuerte cólico nefrítico que le causó un enorme cálculo de unos 225 gramos, según escribió el doctor Francisco Díaz, Padre de la Urología, que le realizó la autopsia: «… al fin fue abierto, y le hallamos una piedra de ocho onzas o más».

Fernando Mena dispuso en su testamento la dotación de colegiaturas para un futuro colegio que se llamaría Colegio Menor de San Cosme y San Damián, por ser estos santos los Patronos de los médicos.

Y tal día como hoy de 1582 se fundó el Colegio Menor de San Cosme y San Damián, en Alcalá de Henares, también conocido por Colegio de Mena.

El doctor Mena le asignó una dotación de 1.000 escudos para que, en un principio, estudiaran medicina tres de sus sobrinos, admitiendo más colegiales conforme aumentaran las rentas, llegando a ser ocho estudiantes.

Siete años después de su fundación, en marzo de 1589, el Cabildo de la iglesia Magistral se hizo cargo de este colegio, aceptando su patronato.
El Colegio gozó de independencia completa hasta el año 1604, que por necesidades económicas se fusionó con el Colegio Menor de San Clemente Mártir.

El Colegio Menor de San Cosme y San Damián, también conocido por Colegio de Mena, estaba ubicado en la calle de los Libreros.


Más efemérides del 1 de diciembre:

El 1 de diciembre de 1547 Claudio, entallador, cobra seis mil maravedís por hacer unas esculturas y tallas sobre la puerta de la fachada de la Universidad de Alcalá.

El 1 de diciembre de 1604 el licenciado don Francisco Murcia de la Llana firma la fe de erratas de El Quijote, en el Colegio de la Madre de Dios de los Teólogos de la Universidad de Alcalá de Henares.

El 1 de diciembre de 1960 Francisco Franco inaugura el I.N.A.P. en Alcalá de Henares.

30 de noviembre de… 1724

El 30 de noviembre de 1724 el Padre fray Jacinto Ximénez de Mejorada aprueba la Historia de Alcalá de Henares escrita por Miguel de Portilla.

El libro «Historia de la ciudad de Compluto, vulgarmente, Alcalá de Santiuste, y ahora de Henares», escrito por el alcalaíno Miguel de Portilla y Esquivel, tuvo que pasar por varias aprobaciones y licencias antes de ser publicado.

Y tal día como hoy de 1724 el Padre fray Jacinto Ximénez de Mejorada, Regente de los Estudios del Colegio de Santo Tomas de Alcalá de Henares, fue el primero que aprobó esta Historia de Alcalá de Henares escrita por Miguel de Portilla.

El texto íntegro dice:

APROBACION DEL Rmo. P. Mro. Fr. JACINTO XIMENEZ de Mejorada, Regente de los Estudios del Colegio de Santo Tomas, Orden de Predicadores, Mro. por su Religion, y Cathedratico de Prima en la del mencionado Doct. Angelico desta Complutense Universidad.

Por orden del Señor Lic. D. Francisco Lozano Roman, Canonigo, y Dignidad de Capellan Mayor de la Santa Iglesia Magistral de San Justo, y Pastor de esta Ciudad de Alcalá de Henares, y Vicario General en la Audiencia, y Corte Arzobispal della, y en todo el Arzobispado de Toledo, &c. He visto esta Historia de Alcalá, escrita por el Doct. D. Miguel de Portilla, Colegial que fue en el de Santa Justa, y Rufina, desta Universidad, Cathedratico de Lengua Griega en ella, y Canonigo de la dicha Santa Iglesia Magistral: y aviendo expressado el nombre del Autor de la Obra, en el mismo se aprueba, y califica. Por que es su grande erudición tan conocida, y en toda fuerte de Letras tan notoria á toda esta Universidad, y fuera della; como la continua experiencia nos demuestra, y las varias eruditas obras, que ha dado á luz publica, acreditan.

Es el Autor, como á todos consta, un excelente Doctor en Theologia; y consiguientemente, es un Historiador muy consumado: pues siendo la Historia uno de los Theologicos Lugares, en que debe el Theologo fundarse: no pudiera sin esta, ser en aquella tan pleno, y tan perfecto. Dumuestra en su Obra, aquel grande natural amor, que á su Patria Alcalá tiene, y professa. Por que en ella, con penoso desuelo, trabajo, y estudio, manifiesta sus muchas grandezas, que en el olvido yacían se pultadas; y pone á la vista de todos, qual pressentes, aquella antigüedad, gloria, y blasones, que á este antiguo Compluto en noblecieron: por lo qual Alcalá debe immortales gracias a su Autor, en recompensa de su grande trabajo, y del amor nativo, que la tiene. Pues como de Platon escribe Sab. Lib. 8 cap. I. Plata Philosophus nuliam in terris maiorem esse charitatem arbitratus est, quare qua cum Patria est unicuique nostrum.

Observa su Obra, con primorosa erudicion, y variedad, las quarto partes, que ha de tener la Historia, si es perfecta. Como es la Geographia, o descripción de los sitios, y Lugares de que trata. La Chronica de los tiempos, y los siglos; en que fueron las cosas sucediendo. La Genealogia, o serie, bien texida, de Personas, Familias, y su origen. Y finalmente, los Annales; que son la narrativa de los hechos insignes, y sucessos, con que á su Patria ilustraron los passados. Todo lo qual, quien tuviere el buen gusto de leerle, lo hallará diestramente executado.

Dize en compendio mucho, y bien fundado; que es el mayor trabaxo de lo Historico, y por donde se concilia grande aprecio; como al contrario, si no fuesse fundado, es despreciable. Junta también, co la seria utilidad de las noticias, unas graciosas tales, que deleitan: lo que es en un Historiador, de gran primor; como testificó Horacio, quando dixo: Omne tulit punctum, qui miscuit utile dulci. Y yo imagino: que muchos, no solo de los Ciudadanos de Alcalá, sino es tambien de la comarca toda; han de alegrarse mucho quando lean esta especial Historia de su Patria; y han de confessar con migo, que el Señor Doctor Portilla, es gran Compatriense, y gran Paysano. En cuya Obra yo no encuentro cosa, digna de alguna censura, antes sí, todo digno de alabanza; y de que se le condeda la licencia, para que esta Historia vea (y según me persuado, con aplauso) la publica luz; y sude, no solamente en la prensa, sino es tambien en las manos, y Casas de su Patria. Assi lo siento: Salvo, oc. En este Colegio de Santo Tomás de Alcalá, en 30. de Noviembre, de 1724.

Fr. Jacinto Ximenez de Mejorada.


Más efemérides del 30 de noviembre:

El 30 de noviembre de 1937 se publica un Bando del Ayuntamiento de Alcalá de Henares para la defensa contra las aeronaves que bombardean la ciudad.

El 30 de noviembre de 1941 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares coloca una placa en la casa donde nación José del Campo Clemente, en el número 1 de la calle del Ángel.

El 30 de noviembre de 1987 se abre al público el nuevo Hospital de Alcalá de Henares llamado Príncipe de Asturias.

28 de noviembre de… 1905

El 28 de noviembre de 1905 se inaugura el Colegio Convento de Religiosas Adoratrices en Alcalá de Henares.

En 1809 nació en Madrid la aristócrata María de la Soledad Micaela Desmoisières López de Dicastillo, Vizcondesa de Jorbalán, Condesa de la Vega del Pozo, Duquesa de Sevillano, entre otros títulos.

Estos tratamientos eran para ella, aunque muy honrosos, no tanto como el que ella colocara sobre sí, ya que se dedicó toda su vida a fundar casas para necesitados y enfermos, a los que personalmente asistía y confortaba.

Creó la Congregación de Reliosas Adoratrices, Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad, tomando ella el nombre de Madre Sacramento.

En 1862 la ciudadanía de Alcalá de Henares solicitó la presencia de la Madre Sacramento para ofrecerla una casa como residencia de sus Hijas, en la finca que se llamaba de San Juan de Dios. El problema fue que sus dueños fijaron el precio de la casa en 100.000 reales y las religiosas no pudieron reunir tal cantidad de dinero.

Tres años después, en 1865 falleció la Madre Sacramento con el disgusto de no poder haber fundado la casa de Alcalá.

Cuarenta años después de su fallecimiento, en 1905, el Padre Adolfo de Bárcenas, filipense del Oratorio de Alcalá de Henares, consiguió de la Generala de la Congregación de Religiosas Adoratrices la fundación de un nuevo colegio en unas casas de doña Soledad Armento y Campuzano, que tenía en el Paseo de la Estación. En estas casas ya existía un colegio para niños pobres.

Y tras la construcción del nuevo edificio, tal día como hoy de 1905 se inauguró el Colegio Convento de Religiosas Adoratrices en Alcalá de Henares.

El edificio tiene una fachada de ladrillo de estilo neogótico ligeramente retranqueada. Tras él hay un amplio zaguán que originalmente sirvió de templo del colegio, hasta que se construyó el actual.

La iglesia es de estilo ecléctico con influencia modernista, de planta de salón, decorada con catorce grandes cuadros que representan el Vía Crucis, obra del pintor Francesc Vayreda i Casabò, de principios del siglo XX, y un lienzo de Santo Tomás de Villanueva, del siglo XVII.

Esta iglesia se salvó de su destrucción en la Guerra Civil. Durante la contienda, el convento se convirtió en Hospital de Sangre y el templo en comedor. Y curiosamente las pinturas fueron conservadas por la acción del director del Hospital, ya que puso un cartel que decía:

«Camaradas. Aunque arte religioso, este edificio es una magnífica muestra del arte español y merece ser preservado».

Desgraciadamente no se conoce el nombre de este Director que consiguió que no se perdiera la belleza de este templo.


Más efemérides del 28 de noviembre:

El 28 de noviembre de 1657 se organiza un gran certamen poético en la Universidad de Alcalá con motivo del nacimiento del príncipe Felipe Próspero.

El 28 de noviembre de 1777 el rey Carlos III firma una Real Orden para que se cubran los puestos vacantes de la administración municipal de Alcalá de Henares.

27 de noviembre de… 1463

El 27 de noviembre de 1463 el rey Enrique IV de Castilla visita el cuerpo de fray Diego de San Nicolás, futuro San Diego de Alcalá, y es curado milagrosamente de la inmovilidad de un brazo que sufría a causa de una caída.

Fray Diego de San Nicolás murió en olor de santidad el 12 de noviembre de 1463 en el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús de Alcalá de Henares.

Fue enterrado en la Capilla de San Julián y toda la congregación se quedó muy entristecida por la falta de su santo hermano. El que más sufrió fue el hermano Peñalver, Guardián del convento, que no comía ni descansaba pensando en él. Le parecía imposible vivir sin poder volver a verle. Por eso, tres días después del entierro, decidió desenterrarle con todo el secreto y devoción posible. Y lo que encontró fue un cuerpo dormido, sin rasgos de descomposición.

Al mismo tiempo que el hermano Peñalver desenterraba el cuerpo de fray Diego, el hijo de Álvaro de Gaa, Mayordomo del arzobispo Carrillo, que estaba enfermo, llamó a su padre y le pidió que le llevase a ver a fray Diego, que le había sanado y que ahora le llamaba. Su padre le dijo que había fallecido y que había sido enterrado hacía tres días. El niño insistió en verle y el padre, tomándole en sus brazos le llevó al convento. Cuando llegaron a las puertas de la capilla donde habían sepultado a fray Diego, le asomó por unas rejas y le dijo que allí estaba enterrado. Y el niño, alegre dijo: «No está enterrado fray Diego, que yo le veo. Y tiene una Cruz de oro en el pecho y otra de palo a los pies». El padre se asomó a las rejas y vio que lo que decía su hijo era verdad. Y en ese momento la fiebre que tenía el niño desapareció. El padre, con el niño en brazos, salió corriendo gritando sobre el desentierro y el milagro de la curación de su hijo.

El pueblo corrió al convento y pidió ver el cuerpo de fray Diego. Los frailes, ante tal gentío, decidieron llevarle a la iglesia, donde lo colocaron sobre una mesa cubierta con un tapete.

Todos clamaban a los religiosos para que no le volviesen a la tierra, sino que le pusieran en lugar público para la veneración. Los frailes resolvieron dejarle depositado en un arca de madera que se pudiera abrir cuando lo pidiera una grave necesidad o la devoción de personas de respeto.

Atraído por la fama de los milagros de fray Diego, tal día como hoy de 1463 el rey Enrique IV de Castilla vino a Alcalá de Henares para visitar el cuerpo incorrupto del fraile. El Rey tenía un brazo lisiado porque se había caído de su caballo. Cuando toco el cuerpo del fraile empezó a notar mejoría hasta que se curó completamente.

Como muestra de gratitud, el Rey mandó edificar una Capilla en la misma portería, que a su vez era la celda que había habitado el santo.

El Rey volvió a Madrid y no habían pasado muchos días cuando necesitó otra vez la ayuda del santo. Su hija la infanta doña Juana, apodada «la Beltraneja», sufría mal de boca y garganta. El rey Enrique IV se encomendó al fraile con devoción, y su hija sanó totalmente en poco tiempo. En agradecimiento, el Rey mandó que pusiesen en la capilla una imagen de cera de su hija.


Más efemérides del 27 de noviembre:

El 27 de noviembre de 1497 estando en Alcalá de Henares la corte de los Reyes Católicos, fallece al caerse por una barandilla don Luis Pimentel y Pacheco, marqués de Villafranca del Bierzo.

El 27 de noviembre de 1660 fallece el canónigo y abad mayor de la Colegiata de Alcalá de Henares, don Juan de Narbona, Consultor y Oficial del Santo Oficio que llegó a Vicario General del Arzobispado de Toledo.

26 de noviembre de… 1892

El 26 de noviembre de 1892 la infanta doña Isabel, hija primogénita de la reina Isabel II, visita el Monasterio Cisterciense de San Bernardo.

El Monasterio Cisterciense de San Bernardo tiene un balcón desde el cual escuchaba misa el Arzobispo de Toledo que no podía celebrarla, ya que, aunque actualmente nos parezca mentira, algunos arzobispos no fueron sacerdotes, pues antiguamente este cargo era más político que religioso. Y cuando algún rey venía a Alcalá, solía escuchar misa en la iglesia Magistral, ahora Catedral Magistral, o en el Monasterio de San Bernardo, desde ese balcón, ya que los Monarcas se alojaban en el Palacio Arzobispal y éste tenía una puerta que comunicaba con la sala del balcón del monasterio.

Y varios reyes y familiares regios visitaron este Monasterio. Se sabe que la reina Isabel II lo visitó en varias ocasiones. En 1879 lo visitó el rey Alfonso XII, y en 1880 entró en clausura su esposa, la reina María Cristina.

Y tal día como hoy de 1892 la infanta doña Isabel de Borbón y Borbón, hija primogénita de la reina Isabel II, visitó el Monasterio Cisterciense de San Bernardo de Alcalá de Henares.

En esta visita, la Infanta fue recibida como ella merecía por toda la Comunidad al completo. Recorrió todo el monasterio y también subió a la linterna de la cúpula desde donde arrojó pétalos de rosa como antiguamente hacían las novicias en el momento de la Consagración. Visitó la cocina del monasterio donde le ofrecieron y probó gustosamente la ensalada de calabaza que estaban preparando para la comida.

Dicen las crónicas que la Infanta estuvo muy cariñosa con las religiosas y que se marchó encantada por el trato recibido.

Dejó como recuerdo 500 maravedís para la Comunidad y otro tanto para los pobres.


Más efemérides del 26 de noviembre:

El 26 de noviembre de 1526 Miguel de Eguía, uno de los prolíficos impresores alcalaínos, publica la «Suma de confesión» de Fray Antonio, arzobispo de Florencia.

El 26 de noviembre de 1603 la iglesia Magistral de Alcalá de Henares firma la escritura de compra de una finca en la Serna a Francisco Alrilla.

El 26 de noviembre de 1990 se efectúa el acto de la Firma del Hermanamiento entre Alcalá y Guanajuato (México), sede anual del festival cervantino más importante del mundo.